The Holders (56-60)

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The Holders (Los Portadores) son una sucesión de creepypastas de rituales con 528 publicaciones principales más contenido adicional, pero puedes comenzar a leer desde cualquier parte, pues no mantienen continuidad entre sí; son capítulos individuales con formato similar.

Los Portadores (56-60)


En cualquier ciudad, en cualquier país, hay una institución de salud mental o centro de rehabilitación donde puedes tratar de conseguir un Objeto. Había 2538 de estos Objetos, pero dos mil se perdieron.

Los 538 restantes nunca deben estar juntos. Jamás.

Estas historias han sido recogidas de varias fuentes, muchas de las cuales son cuestionables, pero todas tienen un aspecto en común: cuentan la historia de una serie de Objetos, los cuales, de ser reunidos, traerán horribles consecuencias, detalles que conducen a muchos a la locura.

La veracidad de las historias siempre está en duda; así se quería que fuese. La especulación circula desenfrenada. Nadie sabe realmente si los Objetos son genuinos o si hay un número fijo de Objetos que existen en el mundo y que anhelan reunirse con los suyos. Parte de lo que hace a las historias de Los Portadores tan incitante es la posibilidad de que cualquier persona pueda ir a una institución de ayuda especial y someterse a una prueba de vigor para conseguir un Objeto.

Los Objetos, aunque poderosos y temibles, carecen de la habilidad para agruparse por voluntad propia, y se ven obligados a convocar la ayuda de ciertos individuos. Estas personas se convierten en Buscadores, con historias tan perturbadoras y detestables como los mismos Objetos. Los Buscadores han emprendido su viaje por tres razones principales: buscar Poder, buscar Reunión o buscar Separación. Sus metas son conocidas por convertirlos en villanos y monstruos, y solo podemos esperar que aquellos de corazón justo prevalezcan sobre estos seres.

Quizá haya una buena razón para que llegases a este sitio, estimado lector. Los Objetos han de estar llamando.

¿Responderás?

 

El Portador de la Realidad


En cualquier ciudad, en cualquier país, ve a cualquier institución de salud mental o centro de rehabilitación al que tengas acceso. Estando en la recepción, pide reunirte con aquel que se hace llamar «El Portador de la Realidad». La recepcionista entonces te conducirá hacia un tramo de escaleras que se eleva más allá de donde parece que el edificio debería llegar. La seguirás hasta llegar eventualmente a un piso donde no encontrarás más que una única puerta. En cuanto te aproximes a ella, la recepcionista tomará su distancia. En este punto puedes voltear y buscar por dicha recepcionista, pero ello solo hará que te pierdas entre los pasillos de la institución por siempre. En su lugar, abre la puerta y camina al interior.

Dentro encontrarás un hombre sentado en una silla de oficina, jugando un videojuego en una consola que jamás has visto antes —con un revestimiento metálico, presentará un diseño bizarro—. En el juego está torturando a una persona. Luego de que inevitablemente caigas en cuenta de que su víctima eres en realidad tú, te volverás el avatar del personaje en el juego y serás forzado a soportar cualquier tortura que su mente pueda concebir, hasta que el juego llegue a su final.

El juego puede terminar solo de una u otra manera. Probablemente perderás tu sanidad, en cuyo caso él se apoderará de tu alma. Sin embargo, puedes sobrevivir exitosamente a su tortura y ser recompensado con el privilegio de hacerle una sola pregunta: «¿Por qué juegas?».

Al hacerla, él gritará en agonía y la consola se reseteará. Ahora serás tú quien está sentado en la silla, con la consola y el control descansando en el piso a tu lado. Él te observará a través de la pantalla del televisor con una mirada de terror indescriptible en su rostro. Por muy tentador que sea, no juegues el videojuego. Probablemente, lo mejor es ni siquiera tocar el control.

Apaga la consola, retira el cartucho y llévalo contigo, dejando la consola atrás.

Ese cartucho contiene el Objeto 56 de 538. Estuviste en él una vez, recuerda eso antes de que pienses en jugarlo.

 

El Portador de la Verdad


En cualquier ciudad, en cualquier país, ve a cualquier institución de salud mental o centro de rehabilitación al que tengas acceso. Estando en la recepción, pide cortésmente reunirte con aquel que se hace llamar «El Portador de la Verdad». El recepcionista asentirá con disimulo y luego regresará a lo que estaba haciendo. No responderá si le preguntas de nuevo, pero no te atrevas a preguntarle una tercera vez, pues de hacerlo, te mostrará su verdadera forma y te reducirá a tiras de carne en el acto.

Voltea: la puerta por donde entraste se ha desvanecido, pero hay una trampilla en el piso que antes no estaba ahí. Ábrela, preferiblemente con algo largo, que te dé la oportunidad de escapar en el caso de que te estén esperando desde el otro lado. Si es así, corre, ve tan dentro del instituto como puedas, encuentra una ventana y salta, pues todas las puertas estarán aseguradas o se habrán ido. Cuando logres salir por la ventana, huye lejos, preferiblemente cruzando tanta agua como te sea posible —aunque no los detendrá de manera permanente, sí los retrasará; y necesitarás de cada segundo para hacer las paces con tu dios—.

Si nada te espera del otro lado, salta dentro de la trampilla. Caerás en una espléndida biblioteca. Habrá gente con trajes finos y muy elaborados por todas partes, hablando, leyendo y relajándose. No te acerques demasiado a ninguno de ellos, ni intentes coger algún libro; ese es el gatillo, y no querrás presionarlo

Mira alrededor, tendrás todo el tiempo que necesites. Eventualmente, encontrarás un hombre de cabello gris sentado en un escritorio, estampando una interminable pila de libros con un sello viejo de «devuelto». No intentes tocarlo o a sus libros, pues si lo haces, toda esa gente agradable revelará su verdadera apariencia, y si te vuelves loco en un instante por lo que entonces verás, considérate afortunado; por suerte, no sentirás el dolor que impondrán sobre ti en su furor vehemente.

En su lugar, hazle al bibliotecario una y solo una pregunta: «¿Cuál contiene Su ley?».

El bibliotecario mirará hacia arriba. Sus ojos son de un color no nativo de este planeta o incluso de esta galaxia, son de un color tan imposible que probablemente te conducirá a la locura su sola mirada. Mantente firme y mírale directamente a sus ojos. No rompas el contacto visual o él mirará hacia abajo, evitando tener que ver la escena que se desatará cuando todos los demás pongan su ojo en ti. Él te dirá un nombre. Es un nombre largo, pero te dará una tarjeta para ayudarte a recordarlo. Antes de ir a busca el libro, pregúntale si te lo registraría por adelantado. Asentirá y sellará la tarjeta.

No te molestes en buscarlo, ya ha sido robado de la biblioteca. Cierra tus ojos y di tres palabras: «Encuentra al ladrón».

No abras los ojos por diez segundos; si las experiencias hasta ahora no te han conducido a la locura, lo que está frente a ti sí lo hará.

Después de que los diez segundos han pasado, abre los ojos. Estarás en la calle frente al instituto, sosteniendo aún la tarjeta.

Esa tarjeta es el Objeto 57 de 538. Has registrado la salida del libro, será tu deber traerlo de vuelta.

 

El Portador de las Mentiras


En cualquier ciudad, en cualquier país, ve a cualquier manicomio o centro de rehabilitación al que tengas acceso. Estando en la recepción, pide reunirte con aquel que se hace llamar «El Portador de las Mentiras». El recepcionista asentirá sonriente, luego se levantará y hará un gesto para que lo sigas. También lo harán cerca de siete personas más en el salón. Ignóralas a todas, ellas se desviaron del camino de la Verdad, y ahora su único propósito es llevar a otros a unírseles.

Camina hasta el escritorio y mira debajo de él. Habrá un botón de color naranja parpadeando, etiquetado como «en caso de emergencia». Presiónalo dos veces, luego atasca un banco por debajo de él, haciendo presión —el botón es lo único que mantiene la puerta abierta, y no querrás que esta cierre—.

Levántate y date la vuelta. Habrá una puerta de acero pulido frente a ti con un letrero en la parte superior: «El camino de la Verdad». Esa la única verdad en este lugar. Ignora el resto; solo el camino de la Verdad te conduce al mentiroso.

Atraviesa la puerta. Puedes volverte loco fácilmente por tu ubicación, caminando en el techo de un pasillo que se extiende en una dirección imposible, con sus costados pintados de un color sumamente irritante. Ignora estas visiones; la única cosa que es verdad es el camino bajo tus pies.

No puedes cerrar tus ojos en ningún momento aquí, o no sea que pierdas la capacidad de volver a abrirlos. El pasillo en el que te encuentras es de baldosas rojas y blancas; debes mantener tus pies en las baldosas rojas o caerás directo a la locura del otro lado, y de ahí en adelante solo tendrás un propósito: tentar a otros a unirse contigo.

Eventualmente te encontrarás en frente de una puerta corriente de madera. Ábrela y camina adentro.

Entrarás a una oficina decorada al estilo de la década de los treinta. Un hombre con abrigo negro y un sombrero fedora estará encorvado sobre una pila de papeles en su escritorio, murmurando y garabateando. Un arma se encuentra encima de un cesto cargado de papeles y retratos tapizan el muro del fondo, mostrando al hombre en una serie de lugares. Notarás dos cosas en común sobre estos retratos: uno, que el hombre nunca muestra su cara; y dos, que todos en el cuadro, excepto el hombre, parecen estar en una inimaginable agonía.

Acerca tu mano al arma, pero no toques nada —este hombre no disfruta ser molestado—. Ármate de valor y pregunta al aire: «¿Dónde estaba Él cuando se reunieron por última vez?».

Toma el arma al instante, luego dispara al hombre hasta quedarte sin municiones. Si no lo haces, o si fallas, él te cogerá y te mostrará la verdadera apariencia de su rostro. No querrás verlo —cuando lo hagas, aparecerás entre las fotos del muro, y verás por qué los demás están en agonía—.

Sin embargo, de tener éxito, el hombre se desplomará sobre su escritorio, muerto. Un sobre caerá en el suelo. Si realmente quieres saber dónde estaba Él, tómalo; el mensaje dentro te lo dirá. Pero el contenido es extremadamente volátil y puede que tu mente no sea capaz de manejar tal conocimiento.

No intentes leer el sobre ahora, no hay tiempo. Suelta el arma y corre. Corre tan rápido como puedas, pues, sin su guardia, el camino de la Verdad empezará a desviarse, y no querrás estar ahí cuando esto suceda.

Al divisar la puerta de acero, apresúrate hacia ella. Si eres muy lento, quedarás atrapado en lo que un empleado confundido retira el asiento del botón, y serás torturado hasta que accedas a reemplazar al hombre que asesinaste. Si fuiste lo suficientemente rápido, aparecerás en el salón de la recepción, en uno de los sofás del área de descanso.

Levántate pronto y corre al sillón verde —el Objeto está llamando, y hay otros que también lo quieren—. Aparta la almohadilla del asiento y revelarás un esqueleto torcido en una posición de gran sufrimiento. En sus brazos sostiene un libro encuadernado de color azul marino y estampado en relieve con oro. El nombre está incrustado en plata en la cubierta —es uno largo—.

Este libro es el Objeto 58 de 538. Has encontrado Su ley, pero depende de ti totalmente si quieres seguirla.

 

El Portador del Trabajo


En cualquier ciudad, en cualquier país, ve a cualquier fábrica o sitio de construcción al que tengas acceso. Estando frente al capataz, pide reunirte con aquel que se hace llamar «El Portador del Trabajo». Él se burlará y te agredirá con una andanada de horribles verdades. No reacciones e insiste con tu petición. Te pedirá que esperes un segundo, ya que debe llamar a su jefe, o al menos eso es lo que dirá. Luego de que se vaya, espera por un minuto o dos, y entonces una persona se colocará ante ti. Te preguntará por «El Portador de los Gemelos». Dile que el encargado se ha marchado por el momento para hablar con su jefe. Que ambos tendrán que esperar hasta que regrese.

En ese preciso instante, el capataz reaparecerá de la nada, o así parecerá. Te pedirá amablemente que esperes mientras la otra persona y él parten. Desobedécele, pues si esperas, nunca lograrás dejar el suelo donde te encuentras parado. Síguelos, pretendiendo que simplemente vas por el mismo camino que ellos.

Tras un corto periodo de tiempo, llegarán a una puerta de papel. No te engañes, este papel es más fuerte que cualquier otro metal que hayas visto. El encargado abrirá la puerta, dejando que la otra persona entre. Síguelo antes de que la puerta de papel se cierre de nuevo o el lugar donde estás se convertirá en una casa llena de tus miedos más grandes, y quedarás atrapado por siempre.

Si seguiste a la otra persona adentro de la puerta, ambos se encontrarán en un pequeño paraíso. Aunque verás todo lo que te gusta y amas, no pongas tus manos sobre nada de lo que está ahí, pues la belleza se apresurará a desvanecerse y la locura invadirá tu mente. Solo sigue el camino que ves bajo tus pies y no te apartes de él.

La otra persona hará lo mismo, y te hablará. Te contará de él, de cosas que han pasado en su vida. No le respondas, solo escucha. Caminarás por horas y deberás aguantar la conversación. Finalmente, él se quejará de tener un ardor en la garganta y nada más que decirte.

A continuación llegarán a una puerta dorada; se abrirá a medida que se acercan. Entra por la puerta y te encontrarás en un cuarto casi a oscuras, iluminado únicamente por dos velas. Una de ellas está junto a una mochila, la otra, junto a un espejo. Camina hacia la mochila y levántala, por más pesada que sea. Camina hacia el espejo; ahora elegirás tu destino.

En caso de que la otra persona ya esté ahí, debes gritar rápidamente: «¡No importa cuán duro sea el trabajo, será llevado a cabo!», y luego rompe el vidrio si quieres obtener tu pedazo del rompecabezas. Cuando lo destruyas, la otra persona gritará de forma inhumana y se derretirá lentamente. Luego de un minuto, se habrá ido, y solo sus zapatos habrán quedado. Tómalos y serás regresado a casa.

Los zapatos son el Objeto 59 de 538. Ni pienses en ponértelos.

¡Sin embargo! De elegir no gritar, tomarás el lugar de la otra persona, mientras él dirá: «¿Qué los refleja?». Ahora sentirás un dolor insoportable; morirás lentamente. Luego de un minuto, te habrás ido y la tarea de la otra persona se habrá cumplido. Depende de ti quién muere.

 

El Portador de los Gemelos


En cualquier ciudad, en cualquier país, ve a cualquier fábrica o sitio de construcción al que tengas acceso. Estando en la recepción, pide reunirte con aquel que se hace llamar «El Portador de los Gemelos». Te encontrarás a pocos metros de una persona que no habías visto antes; la recepción se habrá ido. No dejes que esto te altere. Acércate y hazle la misma pregunta, pero la respuesta será que el encargado se ha ido y está hablando con su jefe. Que ambos tendrán que esperar hasta que regrese.

En ese preciso instante, el capataz reaparecerá de la nada, o así parecerá. Amablemente le pedirá a la otra persona que espere mientras te dice que lo sigas. Hazlo y alégrate si esa persona desobedece las órdenes del encargado, o habrías caminado directo a tu muerte.

Tras poco tiempo, llegarán a una puerta de papel. No te engañes, este papel es más fuerte que cualquier otro metal que hayas visto. El encargado abrirá la puerta, dejándote entrar, y reza por que la otra persona consiga entrar a tiempo.

Si les siguió, ambos se encontrarán en un pequeño paraíso. Aunque verás todo lo que te gusta y amas, no pongas tus manos sobre nada de lo que está ahí, pues la belleza se apresurará a desvanecerse y la locura invadirá tu mente. Simplemente sigue el camino que ves bajo tus pies y no te apartes de él.

La otra persona hará lo mismo, y le tendrás que hablar. Cuéntale de ti, de cosas que han pasado en tu vida. Si te responde, todo acabará. Por horas caminarás y deberás mantenerte hablando. Finalmente, cuando veas algo brillante en el horizonte, quéjate de un ardor en tu garganta y dile que no tienes nada más que contar.

A continuación llegarán a una puerta dorada; se abrirá a medida que se acercan. Entra por la puerta y te encontrarás en un cuarto casi a oscuras, iluminado únicamente por dos velas. Una de ellas está junto a un espejo, la otra, junto a una mochila. Camina hacia el espejo y sostén tu mirada, por más horribles que las imágenes que veas puedan ser. Notarás que la otra persona camina hacia ti; tu destino será decidido en los siguientes minutos.

Si grita: «¡No importa cuán duro sea el trabajo, será llevado a cabo!», y luego rompe el espejo, tu destino está sellado. Después que lo haya destruido, sentirás un dolor insoportable y no podrás contener tu llanto. Te derretirás en cuestión de segundos. La tarea del otro se habrá cumplido.

Pero, si decide no hacer nada, debes preguntar: «¿Qué los refleja?». Cuando lo hagas, la otra persona gritará de forma inhumana y se derretirá lentamente. Soporta los gritos por cerca de un minuto, luego él se habrá ido y solo quedará la mochila que cargaba. Ábrela, mete el espejo y serás regresado a casa.

El reflejo es el Objeto 60 de 538. Nunca te atrevas a destruirlo.

Imagen de perfil de Le Orange

Traducciones de Tubbiefox
http://theholders.org/

Le Orange

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35 reflexiones en “The Holders (56-60)”

  1. El lunes que viene tengo que ir a un centro de salud mental, automaticamente pense en este creppy, no se si tendre la valentia para preguntar por un portador, pero lo intentare (?

  2. Hay alguna forma de conseguir The Holders en libro o algo así? Los estoy leyendo ya en la página oficial (me tienen súper entrado o.O) pero ahhh me gustaría tener un libro en físico con la historia de todos los Holders 😮

  3. muy interesante, solo me queda la duda, habra alguien que haya intentado hacerlo?? debo admitir que ganas me dieron de intertarlo pero creo que pensarian que soy un loca

  4. Esta muy buena la saga, esta bueno el cap 59 y 60 pero deberia haber hecho algo mas algo por lo que arriegar la vida, yo se que no lo escribis vos, pero queria decirlo XD espero que sigan subiendo el resto de los objetos. Me gusto mucho a pesar de que no haya relacion en los objetos.

  5. suenan bien y te meten suspenso mientras lees… pero hay una sola cosa que les quita la posibilidad de ser reales (a mi forma de ver)…exactamente quien las escribe, para tener todas las pistas sobre que hacer o no? es acaso un seeker que logro terminar su misión? aunque si fuera asi seria ilógico que enviara a otro a una misión que ya fue cumplida… buena ficción, buenas creepies aunque repetitivas…

    1. Los que escriben se conocen como “Aquellos que escribimos”, según la propia historia. No está muy claro quienes son, pero parecen tener cierto grado de omnisciencia, limitado únicamente por aquello que ni un omnisciente puede saber sobre los Portadores

    1. En cualquier ciudad, en cualquier país, hay una institución mental o centro de rehabilitación donde puedes intentar ir por un Objeto. Había 2538 de esos Objetos, pero 2000 se perdieron.

      Los restantes 538 nunca deben estar juntos. Jamás.

      Estas historias han sido recogidas de varias fuentes, muchas de las cuales son cuestionables, pero todas tienen un punto en común: ellas cuentan la historia de un número de Objetos, los cuales, cuando sean reunidos, traerán horribles consecuencias, detalles que llevan a la mayoría a la locura.

      La veracidad de las historias está siempre en duda; así es como estaba pensado que fuera. Nadie sabe si los Objetos son reales, o si de hecho hay un número fijo de Objetos que existen en el mundo y anhelan una reunión con los suyos. La especulación circula desenfrenada. Parte de lo que hace a las historias de The Holders tan incitante es la posibilidad de que cualquier persona pueda ir una institución de ayuda especial, preguntar por visitar a un Holder (Portador), y estar forzado a someterse a una prueba de vigor para conseguir un Objeto.

      Los Objetos, aunque poderosos y temibles, carecen de la habilidad para reunirse por voluntad propia, y por lo tanto se ven obligados a convocar la ayuda de ciertos individuos. Estas personas se convierten en Seekers (Buscadores), con historias tan retorcidas y detestables como las de los mismos Objetos. Los Buscadores han emprendido su viaje por 3 razones principales: buscar Poder, buscar Reunión o buscar Separación. Sus metas son conocidas por mutarlos en villanos y monstruos, y sólo podemos esperar que uno de corazón justo prevalezca sobre estos seres.

      Quizás haya una buena razón para que llegaras a este sitio, querido lector. Los objetos han de estar llamando.

      ¿Responderás la llamada?

      :cerealguy:

    1. Así parece. Una vez que alguien consiguió el Objeto 59 matando al Buscador del Objeto 60, no habría nadie que te acompañara en tu búsqueda del Objeto 60, pues el 59 ya habría sido obtenido. Es un agujero muy feo ése.

  6. Amm yo los leo todas las noches y estan bien traducidos y entendibles como estos. Es solo un aporte.. Si gustas te paso el link ahorrarías tiempo pero bueno es cierto, traduciéndolos tu practicas. Solo que bueno como a mi me gustan a muchos otros también y estaría bueno que sean mas frecuentes n.n Demas está de decir que si quieren que los ayude cuenten conmigo.

    1. Así me aseguro de que estén bien traducidas. Las traducciones que he visto no están del todo bien. Además, eventualmente tendremos que traducirlas nosotros, como dijiste, sólo una parte está traducida. Sirve como práctica. Sólo me toma media por Holder ahora :B

  7. El Portador de la realidad (capítulo 56): 1/5

    El Portador de la verdad (capítulo 57) y el Portador de las mentiras (capítulo 58): 2.5/5 (el segundo te hace sentir que no perdiste el tiempo leyendo el anterior).

    El Portador del trabajo (capítulo 59) y el Portador de los gemelos (capítulo 60): 3.5/5

    Mi nota para la tanda: 2.6/5

    ~Spoiler~Spoiler~Spoiler~Spoiler~Spoiler~Spoiler~Spoiler~Spoiler~Spoiler~

    Me gustaría calificar a los dos últimos con mejor nota, pues sí me entretuvo leerlos, pero las consecuencias que hay en el capítulo (ésas, de que si x ocurre no ocurre te las verás con y, y que generalmente acaban en tu muerte) fueron muy trilladas y muy abundantes. De hecho, quité varias. Siempre quito, no soporto leerlas tanto. El problema más serio es que no se adjunta ningún motivo para que el Buscador del Objeto 59 decida no romper el vidrio y suicidarse. Me gusta que tenga el poder de escoger quién vivirá, pero si no hay un motivo para que él se mate y deje que el otro cumpla su búsqueda, no tiene gracia. Es más, tampoco tiene gracia que alguien decida ir a buscar el Objeto 60 si siempre acabará en su muerte, o al menos el porcentaje de lo haga es muy elevado. Además, si se fijan, por alguna extraña razón parece que sólo pueden ir hombres a hacer la búsqueda, no me gusta que no haya equidad :yaoming:

    1. Tenés razón, me pregunté exactamente lo mismo que vos cuando leí lo del Portador del Trabajo. Tendría que existir una razón por la cual elegir que la otra persona se quede con el objeto y morir ahí…Me gusta esto de las historias que se complementan, sin embargo!

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