Creepypastas mejor votados [★]
- Oblivion (4,48 - 129 votos)
- Psicosis (4,46 - 119 votos)
- Despertando (4,43 - 138 votos)
- El Experimento Ruso del Sueño (4,40 - 108 votos)
- Una niña perversa (4,38 - 126 votos)
- Una Mágnum y Una Lagrima (4,38 - 110 votos)
- El Suicidio de Calamardo (4,37 - 100 votos)
- Candle Cove (4,36 - 118 votos)
- El susudicho (4,35 - 110 votos)
- El más terrorífico videojuego de la historia (4,34 - 110 votos)
- Ataúdes (4,34 - 79 votos)
Creepypastas favoritos [♥]
- Los 12 Sonidos (888)
- El rey baja (585)
- Suicide Girl (559)
- El Episodio Perdido de los Looney Tunes (555)
- El Suicidio de Calamardo (534)
- El Gato sin Ojos (523)
- Llámame mañana, ¿Ok? (512)
- El Dia de Todos los Santos (511)
- Cigarrillos (461)
- El Juego del Diablo en Internet (404)
- Una niña perversa (401)
Me pregunto cómo habrá sido. Es decir, morir sin darte cuenta. ¿Qué se sentirá? ¿Pacífico, porque no imaginas qué sucede?, o en el último suspiro de vida, ¿Da pánico saber que ya no hay tiempo?
Estoy viendo a las personas que caminan en la calle. Todos tan tranquilos, tan ajenos a la triste realidad; demasiado inmersos en sus cosas como para darse cuenta de que en un segundo puede terminar su conciencia, el sentido, sus metas aún no realizadas.
Ya quiero pulsar el botón. Quiero saber cómo actuarán con la detonación. Que pudieran escuchar el clic del control en mi mano, que se incendie todo. Eso sí, que reaccionen rápido para verlos a tiempo; ¿Cómo conoceré sus emociones, tan claras en sus caras, si no estoy viva para verlo? Deseo saberlo, escucharlo, sentirlo de primera mano; pero yo no lo viviré de esa forma. Yo sé lo que pasará. Por eso no podré experimentar lo que se siente.
No soy mala.
Sólo soy perfecta para el trabajo.
-“Hey, mira ésta, Tony. Es la adecuada para la Capital” -le dijo Dante a Tony en una mirada interesada, luego de que me reclutaran de mi destruido y olvidado pueblo. Después de que los soldados acabaran con mi familia, cuando ya no hubo nada que me retuviera ahí.
Recuerdo bien ese día, se me quedó grabado. Yo había salido a buscar setas, Leer el resto[...]
Soy estudiante de medicina, por lo tanto, siempre me mostré incrédula ante las historias de fantasmas y leyendas de este tipo.
Mi círculo de amigos planeó una pequeña reunión para celebrar mi cumpleaños y el día de brujas juntos, ya que yo cumplo el mismo día.
Llegó el día, era un 31 de Octubre por la noche, llegó Ana, mi amiga la que siempre pasa a recogerme cuando se trata de fiestas y reuniones. Me subí a su Jeep nueva y emprendimos el camino hacia la cabaña de Rogelio, donde el y los demás seguramente ya estaban esperándonos por la hora que era.
-Llegas tarde.- Le dije a Ana.
-¡Güey! No es tan tarde, aparte, me retrase por ir a recoger la ouija que me prestaría mi prima.- Se justificó.
-¿Ouija? ¿Porque una ouija?.- Pregunté desconcertada.
-Si güey. ¿No sabias? Es para divertirnos un poco, nos la pasamos todo el año estudiando genética y patologías, es bueno distraerse un rato.
Me quedé callada. Tiene razón en que nos merecemos distraernos un poco, pero, ¿Una ouija?, ¡Por favor! Eso es para adolescentes, creo que ya estamos lo suficientemente grandes para andar jugando con esos juguetitos.
-¿Porque tan callada güey?, ¿Acaso te da miedo?- Me preguntó en tono retador.
-¡Já! ¿Miedo? No es más que un juguete, cosas de niños.-
-Es Leer el resto[...]
Se asomó por encima del oscuro barranco ¿Y qué fue lo que vio? Para empezar, una densa columna de humo negro que ascendía violentamente desde el fondo rocoso, sobre el que habían, dispersos sobre una considerable extensión de terreno, trozos retorcidos de hierro y acero, que despedían fulgurantes destellos carmesí en medio de la noche. El automóvil estaba en vuelto en llamas. Se podía escuchar el crepitar de las llamas al someter el metal y un olor a carne quemada impregnaba el aire de cuando en cuando. Carne humana. Él, ansioso por contemplar su obra, descendió con cautela por el empinado borde del abismo, siguiendo la trilla que la máquina había abierto al despeñarse. Árboles y rocas fueron apartados mientras la carne y los huesos de los ocupantes se rompían ante cada impacto. Finalmente, y no sin muchos esfuerzos, El Autor de aquella carnicería se encontró muy cerca de su obra contemplándola con enajenación, el corazón latiéndole fuerte dentro del pecho, por la emoción. Se acercó lo más que pudo: Tan cerca que podía sentir el calor del fuego, oler el tufo de la gasolina, ver un rastrojo de sangre y oír un quejido.
¿Un quejido? La idea lo sobresaltó. Las crepitantes llamas proyectaban sombras intermitentes sobre el lugar y El Autor tuvo dificultades para ubicar el origen del Leer el resto[...]
¿Sabían ustedes, queridos amigos, que los callejones son lo que queda de alguna antigua red de calles medievales, y que generalmente se usaban como centros para comerciar víveres, armas y demás objetos? Hoy día son tan solo un estrecho paso que se encuentran entre o detrás de edificios. Es cómico pensar que esos sitios tan desolados una vez fueron sitios súper poblados.
Esos callejones ¿eh? Sobre todo si están oscuros dan siempre mucho de que hablar. Nos asustamos cuando nos toca pasar por alguno ¡y con razón! ¿Quién sabe que nos podemos encontrar por ahí? De entre animales y rateros tenemos suficiente, y a eso hay que sumarle la cantidad de espantos y aparecidos que nuestra mente nos dice que pueden estar ahí.
El hombre del que les hablaré no es la excepción; de hecho para el era peor porque era muy cobarde. El debía pasar por uno de esos callejones cuando volvía a su casa después de un día de trabajo, con la noche ya entrada. Imagínenlo, ese señor pasando por ese estrecho, oscuro, húmedo, maloliente y aterrador pasaje. Sudaba a gota gorda y la tensión la podía cortar con un cuchillo. La adrenalina fluía preparándolo para lo peor sabiendo que estaba en peligro. Y la imaginación no es que fuese de mucha ayuda. Las cosas horribles que pasan día a día, las películas de terror Leer el resto[...]
…¿El piso? No había piso allí, ni armas. Solo ese monstruo y yo. Quise correr, me di la vuelta, y mis pies atascados en el barro hicieron que cayera de bruces, grité con todas mis fuerzas, había sangre en mis manos, la oscuridad se cernió sobre mí, sentí un par de pútridas y frías manos subiendo por mis piernas, y unos rápidos pasos acercándose cada vez mas. Pedí ayuda, como pude golpee al monstruo en la cabeza, en los brazos, en cualquier lugar al que mis pies tuvieran acceso. De entre los árboles surgió alguien corriendo, casi sin aire, me tomó por los hombros y tiró bruscamente hacia atrás lo que provoco que la criatura rasgara la piel de mis piernas con sus afiladas garras, grité de dolor, cerré fuertemente los ojos y escuché un disparo que retumbó en el bosque y se multiplicó infinitas veces.
–Ven –Escuché la dulce voz de Jared y abrí los ojos, él estaba frente a mi, cubriéndome, quería saber que había pasado con el monstruo que me había atacado, abrí los ojos de par en par.
–Jared, tienes que ayudar a mi hermana –Le dije llorando, mientras hablaba algo extraño le sucedía a su rostro, la marca de su mejilla desaparecía lentamente ¿Ya estaba esa marca antes? –Por favor, ayúdala, le vi, estaba allí entre los árboles cuando eso me atacó –Lo vi a los Leer el resto[...]
Y entonces, lo recordé. La imagen vino a mí de golpe. ¿Cómo no lo recordé antes?
Pasé saliva con dificultad, y comencé a hablar:
-Eva…-la voz me temblaba- yo vi tu ropa, ensangrentada y desgarrada antes de desmayarme. Antes de encontrarte. Antes de que tú me encontraras. ¿Qué hay de eso?
Ella sonrió, con la expresión de un jugador de ajedrez que ha visto que su rival hace un movimiento interesante. Y su boca se me figuró desproporcionalmente grande por un segundo.
-No lo sé. Esa ropa nos la quitamos, ¿recuerdas? Quizá algún animal la tomó e hizo con ella lo que viste.
Su respuesta sonaba lógica. Pero algo no me gustaba. Sentía un estremecimiento por toda la espina dorsal. Mi sexto sentido me alertaba no bajar la guardia. Los vellos de todo mi cuerpo comenzaron a erizarse.
-De acuerdo. Pero… aún no me dices cómo fue que llegaste tú sola al pueblo. Desnuda. Además parecías conocer bien la zona. Y…
-Angie, ¡por Dios!-me interrumpió- ¿qué son todas esas marañas que traes en la mente? ¿Te encela la idea de que tu niña ande paseando por ahí, sin ropa alguna?-rió, intentando sonar alegre, pero su risa sonaba hueca.
-Es sólo cansancio, amor -continuó-. Anda, bajemos del coche y vayamos a dormir un rato. Estoy segura de que en cuanto despiertes, Leer el resto[...]
Diez años de prisión, esa fue su condena. Sí, tras el presunto homicidio de la señorita Katherine Díaz, su propia esposa.
Allí se encontraba Jason Donovan, al filo de la penumbrosa noche, merodeando con la mirada, el suelo tan distante, pero a la vez tan cercano de sus ojos, mientras que, al mismo tiempo, anhelaba una amargosa… y lejana libertad. Se hallaba sentado en su fría y descuidada cama de prisión, analizando, pensando, resolviendo… pero con ganas de llorar, ya que contenía el torrente casi apresurado, para mojar sus mejillas.
Su corazón latía sin permiso alguno, adentrándose lentamente al terrible dolor de una injusticia. Él lo sabía, pero nadie le creería. Y, mientras un escalofrío le recorría su piel, volvió a pensar en ella nuevamente.
Enfrente, los barrotes de hierro le impedían salir. Sintiéndose un verdadero cuerdo, dentro del traje de un loco que no era de su talla. Pues dentro de su pensamiento, repetía constantemente… “yo no la maté”.
De pronto, una mariposa carmesí revoloteó tranquilamente en aquel pasillo de los condenados, como sintiéndose la reina. Y segura de sí misma, se postró en uno de los barrotes mientras paraba su aleteo.
Donovan logró verla, pero al intentar levantarse, decidió no hacerlo. Aquella mariposa tendía a hablarle, Leer el resto[...]
-¿Que sucede, cariño? ¡Parece que hubieras visto un monstruo!- me dijo, con una sonrisa traviesa.
-Eva… ¡Eva! ¿Estoy soñando todavía? ¡Por Dios, dime que no es un sueño!- dije, entre lágrimas.
La cara de Eva denotó sorpresa y preocupación.
-Angie, ¿qué tienes? ¿qué pasa? ¡Mírame! ¡Tranquilízate, por favor!- comencé a sollozar y ella me rodeó con sus brazos al verme que lloraba sin control y estaba temblorosa como una hoja.
-¡Eva, tenía tanto miedo! ¿Dónde estabas? ¿Dónde está esa desgraciada vieja?
-Angie… me estás asustando. ¿De qué hablas? Estábamos en el pueblo, tu dormías... ¡Tú eres la que se había perdido! Me tenías tan agustiada... ¿Qué es lo que pasó? ¿Qué recuerdas?
-Nada, yo… estábamos en el agua… y… tuve pesadillas… ¡horrendas pesadillas! Vi monstruos, criaturas asquerosas, ¡y cuando desperté no estabas! Yo estaba sola a orillas del pantano... Dios, me duele todo- dije, y me acomodé en su regazo. Ella acarició mi frente con ternura y me dio un beso.
-A ver, cariño… Lo primero que hay que hacer, es ponerte algo de ropa. No es de señoritas decentes andar corriendo desnudas por ahí, ¿sabes?
Ella se veía tan normal. Tan fresca como si nada hubiera pasado. Se había puesto ropa limpia y traía consigo Leer el resto[...] 


(42 votos, promedio: 4,07)
(31 votos, promedio: 4,32)