Ojos de Vidrio

Tiempo de lectura: Cerca de 9 minutos.

Esta es la primera historia que publico y espero sus opiniones. No es la primera que escribo, pero si la primera que termino 😀 sus comentarios me serán de mucha ayuda pues me gusta esto de la literatura y sé que no soy muy bueno pero las críticas me ayudaran a mejorar.

 

Todo empezó un agradable día de Julio, ese día me disponía a visitar a una tía que vive en Querétaro y al medio día ya me encontraba en la terminal de autobuses listo con mi equipaje  que sólo consistía en una mochila donde había acomodado mi ropa y un paquete de frituras  de maíz por si me daba hambre. Iba sólo pues mis padres habían tenido que quedarse por asuntos de importancia y llegarían a casa de mi tía en la siguiente semana.

Según mis cálculos, el viaje duraría de tres a cuatro horas y estaría en Querétaro alrededor de las cinco de la tarde por mucho ya que el autobús saldría a la una en punto.

Como todavía faltaban cuarenta y cinco minutos  para irme me puse a divagar en la terminal andando de un lado a otro y curioseando en los puestos.

De repente algo llamó mi atención, una señora de aspecto humilde, acompañada por una niña pequeña que al parecer era su hija, llevaba un carrito de gelatinas.

—¡Gelatinas!— anunciaba la señora.

A mí siempre me han gustado las gelatinas así que me acerqué a la señora para comprar.

—Buenas tardes, ¿cuánto cuestan?— le dije.

—Diez pesos

—Deme una de limón por favor.

La señora abrió el contenedor de cristal y me invitó a tomarla y tomé una. Entonces le pagué, le di las gracias y me alejé con mi gelatina verde, no sin antes recibir una advertencia de la niña:

—No suba al autobús señor.

—Ven Alejandra déjalo en paz— la reprimió su madre y se alejó sin apartar la mirada de mí hasta que estuvo lo suficientemente lejos.

«Señor». Cómo me molesta que me llamen señor cuando sólo tengo diecisiete años, pero por alguna extraña razón fue a lo que menos importancia le di. Lo que dijo la niña en serio llegó a inquietarme, pero traté de no pensar en ello.

La hora llegó.

Me uní al grupo de personas que iban a abordar el autobús, todavía con un dulce sabor a limón en la lengua y un mal presentimiento en la mente. Y subí. Mi asiento era uno de los de atrás y me alegré por eso, aparte de que era el único que sería ocupado en ese viaje, así que tendría cinco asientos para mí sólo. No había baño así que supuse que el viaje duraría más, puesto que lo mas seguro era que hiciera una parada en una caseta. Eso no me afectó, al menos no tanto como la advertencia de la niña.

Éramos pocas personas en el autobús, no más de veinte, todos nosotros comprendíamos una gran variedad de edades, desde niños pequeños hasta ancianos.

Lentamente me fui perdiendo entre mis sueños hasta quedar dormido completamente. Lo último que pensé antes de irme por completo, fue en la extraña mirada de la niña; ahora lo comprendía. Sus ojos estaban desviados, probablemente por un problema de nacimiento, y, por la manera en que se movía, parecía estar ciega. No lo creí posible, pues cuando se alejó mantuvo su mirada fija en mí hasta el último instante. Como fuera, lo que me dijo me seguía preocupando y casi atormentando. «No suba al autobús señor» fue lo último que llegó a mi mente antes de quedar completamente sumido en el sueño el cual no recuerdo.

Debieron haber pasado seis horas o más, puesto que cuando mis ojos se abrieron, captaron apenas una tenue luz proveniente de las lámparas internas del autobús.

Lo primero que me sorprendió fue haber dormido demasiado, ni siquiera me había dado cuenta de la situación en la que nos encontrábamos, en esos primeros instantes no me extrañó que aún no hubiéramos llegado a Querétaro.

Cuando logré incorporarme a la realidad, lo primero que hice fue notar que el autobús  no estaba andando, estaba totalmente inmóvil, entonces me asomé por la ventana descorriendo la cortina para comprobarlo. En efecto, no se movía para nada.

Me asomé al asiento de enfrente para preguntar qué pasaba, y el señor, que no tendría más de treinta y cinco años, me explicó que el vehículo estaba descompuesto y que estábamos incomunicados, ya que nos habíamos detenido en lo alto de una montaña. Y así era, la niebla lo cubría todo y era casi imposible ver lo que ocurría afuera, además el frío iba en aumento. El tramo de carretera en el que nos encontrábamos parecía prolongarse en línea recta hasta donde la vista alcanzaba a revelar y no se veían luces por ningún lado lo que confirmaba que estábamos alejados de cualquier rastro de civilización.

Al frente del autobús se escuchaba una leve discusión sobre lo que se debía de hacer. Al parecer ninguno de los pasajeros tenía nociones de mecánica automotriz y el chofer no había podido hacer nada para arreglarlo.

Yo me inquieté un poco recordando la advertencia de la niña. ¿Cómo habría podido saber ella que algo así pasaría? Para calmarme un poco decidí tomarlo todo como una simple coincidencia.

En fin, pasaron horas y horas, las personas se levantaban de sus asientos, bajaban del autobús, intentaban inútilmente llamar por celular. Nada funcionaba, la tensión aumentaba tanto que hasta una chica de alrededor de veinte años se echó a llorar afectada por los nervios. Su novio intentaba consolarla.

Tiempo después, la mayoría de la gente ya se encontraba dormida cuando la inmensa oscuridad lo cubría todo y el silencio reinaba en el autobús. Sólo cinco de nosotros aún estábamos despiertos: el chofer, la chica que lloraba, su novio, una anciana que rezaba y yo. Y empecé a analizar las posibilidades: ¿Qué era lo que pasaría?, ¿estaríamos aquí por mucho tiempo?, mejor aún, ¿lograríamos movernos de aquí?, ¿alguien ya estaría enterado de nuestro incidente? Esas y muchas otras ideas rondaban mi cabeza como mosquitos buscando el lugar correcto donde picar.

Decidí bajar del autobús, no sin antes checar la hora en mi reloj de pulsera. Las dos de la madrugada.

—Señor, necesito bajar— le dije al chofer —es urgente.

—Sé a lo que te refieres.

Y sin decir más abrió la puerta para permitirme bajar. Anduve un buen tramo alejándome de la carretera hasta estar seguro de que nadie me viera y, a pesar del frío, hice mis necesidades.

Cuando hube terminado, regresé por el mismo camino por el que me alejé del vehículo. Y algo me detuvo. A lo lejos, de entre la niebla, surgían unas tenues lucecitas danzantes, eran como diez y fueron en aumento. Corrí hacia el autobús para informarle al chofer.

Luego, los cinco que quedábamos despiertos ya estábamos abajo contemplando las luces y escuchando lo que parecía una especie de cántico un tanto tétrico.

Pronto, de la niebla empezaron a aparecer siluetas que fueron tomando forma humana mientras avanzaban al ritmo del coro que ellos mismos interpretaban.

—Ojalá alguno de ellos sepa mecánica— bromeó el chofer.

Los demás sólo asentimos mientras seguíamos observando.

—Yo opino que les pidamos ayuda— dijo la chica con voz débil. Ella estaba a punto de levantar los brazos cuando yo la detuve y le di a entender con señas y gestos faciales, que algo no estaba bien. Y yo sabía que era así. No era normal que una multitud de gente anduviera a esas horas en medio de la carretera cantando. No, no era normal, de hecho hasta resultaba un poco macabro.

—Vamos, no tenemos nada que hacer aquí, entremos al autobús— les dije.

—¿Pero qué dices? Puede ser nuestra única oportunidad para llegar a Querétaro.

—Como usted diga, pero yo entraré, siento que algo no anda bien— sabía que cualquier cosa que le dijera no lo convencería, y tendría razón en pensar así, ¿quién creería algo a un joven de diecisiete años argumentado sólo con un mal presentimiento?

—Como quieras, es más, todos ustedes entren, yo hablaré con ellos.

Y así lo hicimos, todos subimos y vimos que la mayoría de la gente ya estaba despierta, todos menos un niño y una niña de dos o tres años.

Todos nos quedamos viendo hacia el parabrisas observando al chofer que esperaba delante del autobús a que se acercara la multitud.

El sonido del coro aumentaba de intensidad cada vez más, hasta el punto en que era necesario cubrirse los oídos. Al mismo tiempo, la multitud iba llegando al frente del autobús y de repente se detuvieron y cesaron el coro.

Todos en el autobús estábamos expectantes y casi ansiosos de saber lo que pasaría.

Yo me acerqué al asiento del chofer y vi algo que me estremeció. Todas las personas que estaban ahí paradas tenían una expresión seria y fría, pero eso no era todo, sus ojos no eran ojos en realidad. Era una mirada perdida y horrible. Sus ojos eran iguales a los de la niña. Eran ojos de vidrio, de eso me di cuenta.

Desde el autobús podíamos oir lo que decía el chofer.

—Di…disculpe— dijo al que parecía ser el líder, un señor calvo y viejo con los ojos… bueno ya saben como —¿alguno de ustedes podría…?

—No nos interesa— respondió —lo único que queremos es que ustedes conozcan la verdad, la verdad absoluta, una verdad que es demasiado… grande para no compartirla, y para ello necesitarás esto —mostró un par de ojos de vidrio— no son unos simples ojos de vidrio, hemos pasado semanas enteras en oración bendiciéndolos para aquel afortunado que los posea.

El chofer parecía paralizado y yo noté que estaba convencido, el también quería ver la “verdad”.

Estuve a punto de salir a impedirlo cuando de atrás llegó un grito.

—¡No, espera!— era una señora joven, rubia y con lentes oscuros —no puedes hacer nada ya.

La señora se levantó y se quitó los lentes. Sí, exacto, ojos de vidrio.

—Yo tuve la culpa, perdón— se detuvo y suspiró, parecía que quería llorar, pero de sus ojos no escurría ni una lágrima —yo hice que el autobús se descompusiera y les avisé a todos ellos nuestra ubicación, pero ahora no hay tiempo de discutirlo, arreglaré el autobús porque estoy arrepentida y… no se dejen convencer, no hay nada de verdad en esto, lo que en verdad veo es horrible, es la verdadera cara del mundo… en fin, abre la puerta, yo lo…— un espantoso grito proveniente de afuera del autobús la detuvo —¡no volteen!, no les agradará, abre la puerta para ir a arreglar el vehículo.

Yo abrí la puerta y ella bajó corriendo intentando pasar desapercibida.

Volteé hacia el parabrisas y vi al chofer que estaba arrodillado de frente hacia nosotros cubriéndose la cara con las palmas de las manos, los hilos de sangre que escurrían entre sus dedos me decían todo, él ya era uno de ellos. Pronto fue retirando las manos de su cara revelando sus nuevos “ojos”, pero su expresión no era de dicha, era de verdadero dolor y sufrimiento.

—¡Alguien que sepa conducir arranque el vehículo!— anunció la señora que ya había arreglado el autobús. Yo me asomé para decirle que subiera, pero negó con su cabeza, así que cerré la puerta.

El novio de la chica que lloraba corrió hacia el asiento del conductor.

—Apenas obtuve mi licencia, así que agárrense— anunció él.

Yo corrí hacia mi asiento y alcancé a sentarme cuando el autobús se echó de reversa y luego avanzó haciendo una exagerada curva para evitar atropellar a la multitud que corría enfurecida para alcanzarnos.

Después de un rato, ya nos encontrábamos tranquilos pues ya los habíamos dejado atrás, pero todos se fue desvaneciendo hasta desaparecer por completo.

Y desperté, todo era normal, nada de eso había pasado, todo el tiempo estuve durmiendo y ahora estaba llegando a Querétaro.

Al llegar a la terminal de autobuses una voz nos anunció que era hora de bajar. El último fui yo. Al bajar, algo me incitó a voltear al asiento del chofer y ahí estaba sentado él, el novio de la chica que lloraba.

Una parte de mi cerebro me decía que siempre fue él el conductor, pero otra parte me decía que todo en verdad había pasado y no había sido un sueño.

De cualquier manera, corrí sin motivo alguno dirigiéndome a casa de mi tía, la cual estaba a seis cuadras de la terminal.

Cuando llegué toqué el timbre y una señora que no conocía abrió la puerta.

—¿Qué desea?

—Es… la casa de mi tía— contesté un poco agitado.

—Oh, bueno… tu tía acaba de llegar de Sudamérica y no se está sintiendo bien…

—Déjalo pasar— le dijo mi tía que estaba sentada en el sofá dándonos la espalda.

Yo pasé y caminé para sentarme en frente de mi tía.

—¿Cómo has estado sobrino mío?

—Bien tía ¿y usted?

No recibí respuesta.

Entonces llegué al otro lado de la sala y cuando estuve frente a mi tía, vi que traía lentes oscuros, y ello me obligó a tragar saliva con dificultad. La tensión invadió mi cuerpo y temí que ella se quitara los lentes. Y así lo hizo.

Ahí estaba mi tía sentada en el sofá con sus ojos de vidrio.

 

Creación propia

MSRMetal

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36 comentarios de “Ojos de Vidrio”

        1. En mi opinión, el decir que es tu primer creepy predispone mal al lector -porque como ya dijo tubbie, es bastante probable que sean pobres en calidad-
          Además, siento decirte que realmente a muy poca gente le impora qué sea tu primer creepy, si es malo, es malo y no hay piedad sobre eso.

  1. Primer relato en el que veo bien conjugado «hube» casi se me cae una lágrima.
    Me gustó la historia, pero como historia. No me dio miedo en sí… Quizás si trabajaras más respecto a agregar detalles que le den «realismo», atmósfera a la trama, cuidando, eso sí, que no sea algo muy forzado.
    También creo que has exagerado con lo sobrenatural, aspecto que en un creepy no suele estar de más, pero siempre y cuando, pueda pasar por una posibilidad «real» casi imposible de demostrar como falsa.
    En fin, salvo eso y un par de errores de ortografía que parecen más un descuido o metida de dedo, por lo demás, como dije antes, me agradó la historia y tu forma de escribir. Es más fluída y con un lenguaje más amplio de lo que se suele encontrar generalmente. Espero poder leer nuevamente algo de tu autoría pronto.

      1. Hay muchas de esa lista que me has pasado, que aunque tengan buenas tramas y puntaje alto, pecan de estar mal redactadas y erigirse sobre una montaña de mutilaciones idiomáticas. En este caso, aclaro que más allá de la trama y la historia en sí, sólo pretendí contemplar el detalle de que el lenguaje que usa el autor, es mejor que el de bastantes historias y resulta fácil de leer. Lo expreso de otra forma, ya que tal vez en la primera oportunidad me dejé llevar por lo que pensaba y reconozco que no fui claro en lo que quise decir: «(…)me agradó la historia y tu forma de escribir. (Tu forma de escribir) Es más fluída y con un lenguaje más amplio de lo que se suele encontrar generalmente.»

        1. «Hay muchas de esa lista que me has pasado, que aunque tengan buenas tramas y puntaje alto, pecan de estar mal redactadas y erigirse sobre una montaña de mutilaciones idiomáticas».

          Eso no es cierto |: La falla en la mayoría de las historias ahí es que la trama no es fantástica. En lo demás están más que bien. Has de haberte leído dos o tres malas y hacés una generalización demasiado exagerada, que me extrañaría, porque conozco a todas las historias y no sé cuál con puntaje alto está «mal redactada» y con un pésimo uso del lenguaje.

          «En este caso, aclaro que más allá de la trama y la historia en sí, sólo pretendí contemplar el detalle de que el lenguaje que usa el autor, es mejor que el de bastantes historias y resulta fácil de leer».

          Sí, eso es lo que se entiende… Mi respuesta sigue siendo la misma. Si creés que esta historia está por sobre las historias que «generalmente»
          se encuentran en la página en términos de escritura, es porque desconocés las historias de la página.

          1. No dije ni que todas, ni que la mayoría estuvieran mal escritas, dije muchas… Es cierto que hay muy buenas historias ahí, escritas con gran calidad, pero también hay muchas que tienen un lenguaje repetitivo y escaso, cacofónico, con errores que van más allá de un dedo mal puesto, mal editadas y con los tiempos verbales casi sin conjugar, al menos para mi gusto… Y es cierto que hay muchas también que tienen una historia muy agarrada de los pelos o sin sentido… Pero sigo pensando que con las correcciones mencionadas al principio, MSRMetal, tiene buenas posibilidades de escribir una gran historia que sea capaz de producir un poco de miedo o al menos, una sensación opresiva.

            PD: Tenía ganas de poner «PD»

          2. No te citaba cuando dije la mayoría. Esa palabra excluye la posibilidad de que sean «muchas» las mal redactadas y con un pésimo uso del lenguaje. Tu «para mi gusto» podrá parecerte una buena forma para salirte de ésta, pero no. La gran mayoría de las historias con cantidad de votos y alta nota son buenas historias, bien escritas. Si querés demostrar lo contrario siempre podés comenzar a dar nombres; supongo que comenzarán a ser «muchas» si conseguís dar una lista con más de 30 historias, a partir de una nota de… ¿más de 4.10? O admitir que tu ataque contra los mejores autores de la página, y en segundo lugar quienes han aportado buenas historias de autores ajenos, fue un tanto exagerado.

            Nadie pone en duda que Metal no tenga la capacidad de escribir algo decente. Lo que te corrijo, es esto:

            «Es más fluída y con un lenguaje más amplio de lo que se suele encontrar generalmente […]»

            -> Es más fluída y con un lenguaje más amplio de lo que se suele encontrar generalmente en Nuevos envíos.

          3. Acepto tu corrección del final sobre lo de Nuevos Envíos… Y releyendo varias historias, también admito que la mayoría de los errores se producen en comas, acentos, mayúsculas, «V» y «B» o «H» mal ubicadas y tiempos verbales mal usados…
            «Se sienta pesadamente sobre una lápida, deja la pala al lado y se toma su tiempo para sacar un cigarrillo y una cajita de fósforos del bolsillo de su chaqueta. Enciende el cigarrillo y sacude el fósforo para apagarlo, al tiempo que exhala una densa nube de humo por la nariz. Con la misma calma en todo su accionar, toma el cigarrillo entre los dedos de su mano derecha, la cual queda reposando sobre su regazo. Levanta un poco la vista.
            -Quizás me estoy volviendo viejo y gruñón Tubbie.- Dice con expresión cansada y se queda escuchando el ulular del viento entre las tumbas, que corea el lejano canto de un ruiseñor».

          4. ¿Me acabás de matar en tu historia ._.?

            «…releyendo varias historias, también admito que la mayoría de los errores se producen en comas, acentos, mayúsculas, ‘V’ y ‘B’ o ‘H’ mal ubicadas y tiempos verbales mal usados…»

            Lo de las «b, v y h» delata cómo tenías no más de tres historias en mente cuando dijiste que estaban mal redactadas las publicaciones con mejor puntaje. En serio que me intriga cuáles fueron esas no más de tres historias que te motivaron a hacer tan fea generalización.

          5. Nop. Si te hubiera matado en la historia, habría dicho: «Dirige una triste mirada hacia la tierra removida recientemente» y no creo que te hubiera hablado… Tenía varias, no llegan a 30, pero más de tres eran… Incluso después de haber sacado de la lista varias que consideré no estaban mal… En otro momento si te parece, te armo la lista. Ahora son las 4:00 y no tengo muchos ánimos de revisar.

          6. Lo admito… Si te matara, no tendría nadie con quien discutir… O quizás, la «triste mirada» era porque tu espíritu no me dejaría solo ni para ir al baño…

  2. Ese Tubbiefox será un troll hasta que los gusanos devoren su carne dentro de su ataúd. En fin, la historia es buena hasta cierto punto. Tiene una redacción con altibajos, pero se ve bastante potencial. Una cosa que te puedo sugerir aquí es que te des un tiempo para planear la trama de cada historia y busques referencias de narrativa. Saludos.

    1. Planear no sería el término que yo usaría, no recuerdo dónde lo leí, creo que algún autor lo dijo: «Sólo hay que saber en que se basa la historia y tener una idea de lo que quieres dar a entender, lo demás lo irás descubriendo mientras escribes la historia». No son las palabras exactas, pero algo así dijo 🙂

      1. Mmmm… Cierto, pero concuerdo con William en que a veces es bueno tener una idea armada de la trama, al menos en general. Por supuesto que a medida que la vayas escribiendo, al agregar detalles, se te irán ocurriendo cosas nuevas e irás modificando otras. Por otro lado, mi consejo, es que no temas al uso indiscriminado de borradores y anotaciones con las ideas que se te vayan ocurriendo. Todas son buenas y pueden ayudarte a obtener un mejor producto, ya sea incluyéndolas o excluyéndolas de la historia.

          1. Es cierto que la trama se desarrolla, pero la forma en la que escribes también tiene significado. La retorica es algo muy importante en cualquier cosa que escribas, y si es simple o demasiado adornada, le quitará calidad al relato. Es por eso que te aconsejé que buscaras referencias (y con eso me refiero a que leas mucho). Un buen escritor no puede existir sin ser un buen lector. Saludos.

  3. Si Tubbiefox discute con alguien, puede que la discusión sea más alrga que la historia discutida.
    La historia fue bastante interesante, es una de esas que te agradan al leer. No es nada extraordinaria, pero al menos tiene sus puntos donde estas intrigado por la trama.

  4. El unico «debate» que he visto donde la discusión, es más grande que algunas historias de tamaño regular» (Sin hablar del propio creepy). El simple hecho de leerlo, es como leer 4 paginas.

      1. Bueno, en realidad Tombrobber es un pequeño condado con más de dos millones de alegres tombrobberianos. Limita al norte con…
        A lo que iba: DaPunster, por lo menos antes de criticar o comentar intentamos averiguar si el término que vamos a utilizar es el correcto. Seguramente, respuestas como estas nos conviertan en los «populosos críticos malos», pero al menos, a diferencia de ti, nos deja exentos de catalogar como los «despoblados malos críticos»…

        PD: El intento de socavar la moral del interlocutor mediante crítica y sarcasmo, quizás sea inefectivo. Quien escribió esta respuesta, debería haber utilizado una terminología más acorde a la capacidad de la persona a la cual dirigía la misma… Ah, ya la tengo!: Bitch!

  5. Hola quiero decirte que los de los ojos de vidrio eran muy usados tambien podrias cambiar la historia y que los sujetos eran unos maleantes que dispararon al chofer

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