Neblina

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¿Comienzo?

 

Cada día me siento más ahogado. Esas sombras me desgarran, nublan mi mente y no me permiten enfocar. Ya ni me acuerdo cuando perdí el interés por todo, mi rendimiento bajo dramáticamente  Todas las noches son un infierno, desde la oscuridad me acechan, me siguen, me vigilan…

Creo que me distancie de todos muy lentamente y ahora que me tengo a mi mismo para afrontar a estos seres, me siento frágil  el tiempo fluye pero en mi punto de vista se estanco. Mi atención esta por desvanecerse, la concentración en mi mente dejo de existir. Siento que todos ven mis defectos, como si mis virtudes y cada buena acción fueran hechas por otra persona que aveces sueño despierto que la soy. Mis papas me ayudan en todo lo que pueden, no estamos en un buen momento, podría estar con ellos pero no tendría el suficiente tiempo para mis estudios, que cada vez me requieren más. El agotamiento aumenta cada día  como también disminuye las ganas de seguir, la fuerza para superar todo esto.

Las pesadillas son frecuentes, hasta hacen su presencia antes de que me duerma, aveces como una brisa helada, parándose al costado de mi cama, mirándome para luego sentarse y acostarse a mi lado. No importa cuanto me abrigue, el frió termina despertándome de noche y haciéndome saber que estuvo todo el tiempo ahí acompañándome y lo seguirá.

 

¿Te olvidaste de nosotros?

 

Estas sombras o apariciones solo comenzaban a hacerme sentir raro. Un día que pude volver de ingles particular unos quince minutos antes, caminando de regreso a mi casa tranquilamente, oigo unos pasos acercándose a mi, como alguien queriendo pasar con algún apuro. Debido a esto, decido hacerme a un lado para dejarle camino pero siento que me empuja de una manera brusca hacia un costado por lo que cuando estaba a punto de insultar a la persona, me di cuenta que estaba solo, a las 8:15 de la noche, en la calle. No había nadie, mi barrio no es tan transitado pero siempre hay alguien dando vueltas por allí, más en invierno. Luego de unos días olvide lo sucedido, estaba complicado en el colegio, que no es común en mi, nunca me fue como este año, demasiado justo con las materias pero extremadamente cansado sin haber realizado alguna actividad que me deje exhausto.

Lamentablemente, al mes, me encontraba en una clase de ingles, como cada semana, pero ese día en particular no había sido el mejor. Quería irme del instituto, estar en mi casa, calentito para después cenar y descansar con mi familia. Si solo me hubiera concentrado en el ejercicio ..no…no hubiera visto a esa persona, pálida  parecía como un hombre de 28 años, mirándome con cautela desde la puerta del aula, yo me encontraba sentado de costado, en la punta del salón  por lo que solo veo la puerta abierta pero no puedo ver el pasillo y la escalera que une mi aula con el hall central del instituto. Cuando lo vi, este se fue rápidamente  pero lo más extraño es que no escuche sonidos de pasos, o de alguien bajando las escaleras, aparte no asisten personas tan mayores al instituto en los horarios que tenía asignados. Me sentía muy curioso pero asustado a la vez. Ese mismo dia, al volver a mi casa me hallo con un rosario en el umbral de mi casa. Me lo quería poner pero se termino cortando la tela por estar gastada. Me llamaba cada noche, como un susurro bajo mi almohada, cada noche antes de dormir…

 

Hundimiento

En pleno diciembre me encontraba rindiendo exámenes importantes. Mis nervios me enloquecían,  mi carácter estaba agresivo que no es normal en mi. Logre pasar esta etapa, pero las pesadillas y estas sombras se hacían cada vez más presentes en el día a día  Me atormentaban y no paraban, no podía descansar, mi vista se nublaba, todo estaba confuso, todo se volvió triste y las sombras seguían creciendo. Cada libro que buscaba para leer, cada canción que buscaba escuchar, solo me deprimía más, nada estaba claro para mi, era como un aturdimiento continuo. En un momento empece a tomar a estas sombras como amigas, como partes de mi ser, me sentía solo, cada noche era más larga que la anterior, cada pesadilla parecía más real, cada fracaso dolía, como si de repente me importara todo.

¿Siempre juntos?

 

Hace poco, nació un sentimiento en mi de ir a una oculista por la visión desenfocada que progresivamente me hacía ver menos. En el mismo día que fui, me diagnosticaron Miopía, me había saltado bruscamente no hace mucho, pero según la doctora estaba perdiendo visión de lejos y cercana, y me venia acostumbrando hasta que fue mucho para mi. A los días recibí los anteojos y descubrí un mundo nuevo, todo estaba cambiado, esa tristeza y cansancio continuo fue disminuyendo día por día. Todo parece marchar bien por ahora, pero esas sombras siempre van a estar ahí, esperando a que este débil  vulnerable para volver a atormentarme y hundirme en penas. Siempre cuando me veo en el espejo, esta ella…la depresión, acechando desde lo más profundo de mi ser, acompañándome cada noche como una brisa helada…

Creación y experiencia propia

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