LGBT [3]

Tiempo de lectura: Cerca de 8 minutos.

≈8 minutos de lectura.

Escrito en inglés por crazyguzz1. La traducción al español (y edición considerable) pertenece a esta página.

==========

Martha,

Debe de ser un poco extraño leer una historia que está dirigida hacia ti específicamente, pero no se me ocurre ninguna mejor forma para contactarte. Sé que lees las historias de este foro con frecuencia, y espero que el título haya sido lo suficientemente interesante como para captar tu atención.

Nuestra boda se aproxima y no podría estar más emocionado. Has sido una persona increíble en mi vida, y ansío nuestro felices por siempre.

Habiendo dicho eso, no he sido del todo honesto contigo.

Al discutir nuestras relaciones pasadas, omití un detalle importante que constituye tres años de mi vida. Desde 2011 hasta 2014, estuve casado con un hombre llamado Jacob. Nuestra relación transcurrió antes de que me mudara a este estado.

Nunca te hablé de él por numerosas razones. Para comenzar, eres completamente heterosexual, y no lo tomes a mal, pero me he dado cuenta de que puede ser difícil para los heterosexuales entender cómo alguien puede moverse de una relación del mismo sexo a una relación tradicional con tanta soltura. Las personas afirman con frecuencia que han «pescado» la bisexualidad, pero he descubierto que eso significa que pueden sentirse sexualmente atraídos a ambos sexos, pero no que puedan enamorarse de sexos diferentes. Yo amo a la persona, no al género ni al sexo. Amaba a Jacob por quien era, no porque era un hombre. Te amo a ti por quien eres, no porque seas mujer.

No quiero que creas que Jacob es algún tipo de competencia. En verdad quiero pasar el resto de mi vida contigo. Simplemente siento que necesito contarte sobre Jacob porque no quiero que lo mismo que me pasó con él, me pase contigo. Quiero que nuestro matrimonio sea mejor que el que tuve con Jacob, y no quiero que termine de la misma forma.

Comenzó lo suficientemente bien. Jacob y yo nos conocimos durante la época en la que viví en Japón. Él estaba trabajando en la misma escuela de inglés que yo. Me había estado fijando en él desde hace varios días, y me le acerqué con el saludo en japonés más pobre que te puedas imaginar; de seguro soné como si tuviera un rompemuelas en la boca y estuviese tratando de hablar alemán. Él me interrumpió para preguntar qué era lo que quería exactamente, y llegué a la conclusión de que también era estadounidense.

Congeniamos, nos enamoramos y nos mudamos de vuelta a Estados Unidos, empezando una nueva vida en California. El primer par de años fue excelente, hasta que mi abuelo se enfermó de Alzheimer y se mudó con Jacob y yo.

Su demencia era bastante severa, dando brincos de través del tiempo como si se tratase de cambiar canales en un televisor. En una hora podía encontrarse en sus veintitantos años practicando atletismo, y en la otra podría estar tratando de impedir que su amigo se desangrara en una jungla de Vietnam.

Sabía que tener a nuestro abuelo con nosotros era estresante para nuestra relación, pero en verdad no veía ninguna otra alternativa. No teníamos el dinero para ponerlo en un asilo de calidad, y era difícil buscar ayuda en fuentes externas; sencillamente era demasiado trabajo para alguien que no fuera de la familia.

Era demandante. Destruyó nuestro hogar y fue la catálisis de que nuestro matrimonio se desmantelara. Durante semanas, llegaba del trabajo y encontraba nuestro patio repleto de hoyos. Cada hoyo era más o menos de cinco a diez centímetros, pero cada día había una docena de agujeros nuevos.

Me tomó siglos para poder cachar a mi abuelo haciendo los hoyos. Aparentemente, su demencia no había marchitado su cuerpo de la misma forma en la que había arrasado con su mente. Estaba reviviendo sus días de gloria de atletismo practicando lanzamiento de bala en nuestro jardín. Esto no era una tarea sencilla: el lanzamiento de bala generalmente se hace con una esfera de metal sólida de dieciséis libras. Cuando traté de levantarla, me sorprendió que mi abuelo pudiera cargarla con tanta facilidad, y ni hablar de que pudiera arrojarla a tres o cuatro metros de distancia.

Si simplemente se hubiese quedado a ese nivel, si solo hubiese continuado haciendo hoyos en el jardín y cayera en la senilidad gradualmente, quizá Jacob y yo pudiéramos haberlo logrado, pero mi abuelo empeoró de formas inesperadas.

Mi abuelo había estado con nosotros casi tres meses cuando llegué a casa un día y encontré a Jacob llorando. Me dijo que ya no podía seguir, que el estrés que mi abuelo le causaba era demasiado. Aparentemente, mi abuelo tuvo un episodio en el que revivió la guerra. Pensó que Jacob era un vietcong y se puso violento. Creyó que Jacob había invadido su hogar, asesinado a su esposa y que ahora lo iba a matar a él. Obviamente, Jacob se encontraba muy alterado. Peleamos toda la noche acerca de si mi abuelo podía seguir quedándose con nosotros.

Me sentí terrible por todo el asunto, y en todo momento mientras estábamos discutiendo, deseé poder meter a mi abuelo en algún lugar, pero en verdad no había ninguno para él.

A la mañana siguiente, Jacob me dio un ultimátum antes de irse a trabajar: «Tu abuelo o yo. O se va él, o me voy yo». Hubo una seriedad en su voz con la que supe que lo decía jodidamente en serio. «Hablaremos de esto por la noche».

Por lo general me iba al trabajo unos minutos después de haberme despedido de Jacob, pero esa mañana no me apeteció salir de la habitación. Me quedé en el borde de la cama pensando sobre lo que iba a pasar. Ninguna alternativa era fácil. O sacaba de la casa a un miembro de mi familia… o sacaba de la casa a un miembro de mi familia. Realmente no sabía qué hacer. Me quedé sentado por al menos una hora repasando cada escenario, y luego sintiéndome genuinamente culpable con cada supuesto. Si la decisión no se hubiese tomado sola, no creo haber podido llegado a una.

Estando sentado, lamentándome, escuché un sonido desde el lado de la cama de Jacob. Fue el sonido de un teléfono vibrando desde debajo de su mesa de noche.

Encontré un teléfono desechable al hurgar bajo la mesa. Al instante, creí que iba a encontrar un mensaje indicando que Jacob era un traficante de drogas, pero lo que encontré fue mucho más desconcertante. Era una serie de mensajes de alguien llamada Stacy.

Ahora sabes que soy bisexual, pero Jacob ciertamente no lo era. O al menos nunca me dijo que lo era, ni nunca noté algún indicio de que lo fuera. Estaba totalmente devastado. Una cosa es que tu pareja te ponga los cuernos con alguien con quien te puedas comparar. Si hubiese sido un hombre, me habría preguntado qué era lo que él tenía que yo no tuviera. ¿Pero esto? ¿Qué mierda era esto? No solo descubrí que el hombre que amaba me estaba poniendo los cuernos, sino que lo había hecho de una manera que simplemente no podía comprender.

Estaba más que enojado, pero algo de bueno salió de haber leído esos mensajes. De pronto se me hizo muy fácil saber lo que tenía que hacer con mi abuelo.

No le di señales a Jacob de que lo había descubierto. Nos mensajeamos por el resto del día como normalmente lo hacíamos. Le dije que me encontraba en el trabajo, que llegaría a casa para cuando él saliera y que prepararía una cena para ambos. Le dije que quería resolver lo que teníamos que hacer con mi abuelo, pero que en cualquier caso ya me había convencido y que la decisión era fácil.

Pasé ese día con mi abuelo viendo películas, comiendo y revisando álbumes antiguos. Traté ese día con él como si fuese nuestro último. Ni siquiera me molesté en preparar la cena para Jacob.

En vez de ello, preparé a mi abuelo para que se encargara de mi problema y resolviera el suyo también.

Cuando era hora de que tomara su medicación, la cambié con mi prescripción de Adderall. Cuando lo ayudé a bañarse, me aseguré de vestirlo con su equipo militar. Y alrededor de las cinco de la tarde, cuando normalmente pongo las noticias locales, cerré las cortinas, apagué las luces y coloqué «Apocalipsis ahora» en el reproductor de video. Por último, me sentí mal por haberle quitado su bola de metal, así que se la devolví.

Esperé que cambiaría de parecer muchas veces sobre lo que había puesto en marcha, pero nunca desistí. Contemplé con determinación cómo mi abuelo fornido, demente e inoculado con Adderall veía Apocalipsis ahora en un estado de pánico, sudando en su uniforme militar en el sofá de nuestra sala de estar.

Cuando escuché que el auto de Jacob se estacionó en nuestra acera, salí al patio por la puerta de la cocina. No tenía carne, la parrilla no estaba encendida, pero me quedé parado a un lado de la puerta corrediza de la cocina haciendo como si estuviera preparando una barbacoa.

Podía ver el parpadeo de las luces del televisor a través del vidrio, al igual que el cambio en la luz cuando la puerta frontal se abrió. Escuché un alboroto, pero pretendí que solo era la película. Me quedé ahí parado por veinte minutos, lo suficiente como para que Jacob me encontrara si quisiera hacerlo. Pero nunca lo hizo.

Regresé adentro, fui a la sala de estar y encontré a mi abuelo recostado encima del cuerpo de Jacob. En algún punto, mi abuelo debió de haber agarrado la bola de acero instintivamente y la estrelló contra el lado derecho de la cabeza de Jacob. Cuando descubrí su cuerpo, solo una mitad de su rostro permanecía intacta. Su cráneo se había hundido; hueso quebradizo se mezclaba con lo que quedaba de una de sus cuencas. Su cerebro había sido destrozado con una bola de metal sólido de dieciséis libras. Mi abuelo fue llevado a juicio por el homicidio de Jacob y el Estado lo remitió a donde podía recibir la atención adecuada.

Martha, te cuento esto por muchas razones. Ante todo, te lo cuento para que sepas cómo terminó mi último matrimonio. Nunca quise lastimar Jacob hasta que él me hirió primero.

Espero que lo tomes como un mensaje de que podemos ser felices el uno junto al otro siempre y cuando nos tengamos confianza. No puedo tolerar otra infidelidad, Martha, y espero que te sientas tan comprometida conmigo como yo lo estuve con Jacob. Nunca le hubiese sido infiel a él, y nunca te seré infiel a ti; espero que lo entiendas.

Y si lees esto y sientes temor, lo cual sería comprensible, solo déjame decirte lo siguiente: te amo, y nunca lo vas a olvidar.

==========

==========

Esta es una traducción mía (y edición considerable) de:
https://www.reddit.com/user/crazyguzz1/submitted/?sort=top&t=all

Creepypastas.com

Please wait...

2 comentarios de “LGBT [3]”

¿Quieres dejar un comentario?

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.