Tagged: leyendas urbanas

El que nunca debe ser nombrado

Primera de varias entradas que protagonizan personajes temidos en el mundo de los creepypastas y los cuentos de terror. El crédito de las historias va hacia ignacio, Lemiwinks y Cesar Landeros (según el orden de aparición de cada relato). Lean la Guía de supervivencia para pistas de los próximos personajes. Al final de la entrada pueden acceder a más publicaciones populares de estos mismos usuarios.   El roto que engañó al Diablo El Diablo es tan diablo, que hasta los más malvados le temen. Es que nadie se...

El pozo de las cadenas + El Carnicero

Últimas leyendas urbanas alojadas en Nuevos envíos. El crédito va hacia tomas, quien nos comparte la primera historia, y el segundo relato es una creación original de Miguel Angel.   El pozo de las cadenas En el pueblo de Tecate, ubicado al final de la Rumorosa, se cuenta que en tiempos de la Revolución Mexicana (alrededor de 1910) vivía un matrimonio de personas muy pacíficas y trabajadoras. El señor se encargaba del cultivo de las tierras y su esposa se encargaba del cuidado de la casa; eran una pareja...

El Penitente de Ovruch + La casa del chivo

Nueva entrega de leyendas urbanas, esta vez con algunas de las mejores que han llegado a la página. El crédito de las historias va hacia Armando, quien hizo una fenomenal adaptación de una leyenda mexicana, y la siguiente historia nos fue compartida por Maraa.   El Penitente de Ovruch Esta leyenda, muy poco conocida por ser propia de la pequeña ciudad ucraniana de Ovruch, es una de esas leyendas tan jóvenes (surgió a finales de los noventa) que recién acaba de superar el ámbito de rumor urbano. Cuentan...

La hija de la perra + Las ánimas

La hija de la perra En el pueblo de nuestra historia, un apuesto joven y una muchacha encantadora del lugar se enamoraron locamente, y luego, con el tiempo, se casaron. Tras el matrimonio iniciaron los problemas, pues la esposa no cedió desde el primer momento a las exigencias amorosas que en la vida íntima le hacía su esposo, movida quizás por la falta de orientación de sus padres en lo concerniente a las relaciones sexuales. La vida se fue agudizando en aquel matrimonio porque la muchacha no cedía...

Supersticiones

No cortes tus uñas de noche Todo comenzó a las 7:50 de la noche. A esa hora y en mi habitación, sólo pensaba en que al día siguiente tenía algunas cosas que hacer en la universidad, tenía un evento importante y debía estar muy arreglada para ello. Ya había acomodado mi cabello en una especie de rollo sostenido por pinzas para que cuando me levantara se mantuviera lacio y bien peinado, por lo que procedí a pintarme las uñas. Realmente en mi mente estaba repasando todo aquello que...

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Tomá tu teta

La Ciguanaba es una mujer que sale casi desvestida a la orilla del río. También se le conoce con el nombre de La Sucia en todo el país. Esta mujer ha enloquecido durante muchos años a miles de hombres y especialmente a los enamorados. Hay quien afirma que La Sucia le salió columpiándose en unos bejucos en lo más espeso de la montaña o que la vieron corriendo en medio de una milpa. No toda la gente la conoce como Ciguanaba o La Sucia. También la llaman La...

Julia Legare

Hace algunos años estaba pasando el rato con unos amigos explorando sitios antiguos, supuestamente embrujados. Nos encontrábamos en la Primera Iglesia Presbiteriana Edisto, en donde una niña llamada Julia Legare fue enterrada en el mausoleo de su familia en 1852. La gente relataba que se escuchaban gritos sobrenaturales una y otra vez, pero nunca habían investigado su origen. Quince años después, cuando abrieron la puerta del mausoleo para enterrar al siguiente miembro de la familiar que había muerto, encontraron el cadáver de Julia hecho un ovillo en una...

El Muñón sin Ojos + El Niño que Llora

El Muñón sin Ojos «Era un día muy lluvioso. Estaba realmente enfermo, me dolía mucho la cabeza y pasé el día entero en la cama. Tenía más o menos diez años, pero recuerdo perfectamente lo que pasó. Me desperté en medio de la noche, creo que serían las tres o cuatro de la madrugada; para entonces mi dolor de cabeza comenzaba a aliviarse, pero me entraron ganas de ir al baño. Al levantarme vi por mi ventana que seguía lloviendo. Salí del cuarto y fui por el pasillo...