Tagged: Creepypastas cortos

Ciudad Sin Luz

¿Hay alguien en tu vida que odies? ¿Alguien por quien darías cualquier cosa para hacerle daño, por quien pagarías cualquier precio a cambio de venganza? Si es así, quizá deberías considerar ir a la Ciudad Sin Luz. Para ir ahí, ve a cualquier ciudad relativamente grande y busca un callejón abandonado por la noche. Entra en él, y cierra tus ojos lo más fuerte que puedas. Di en voz baja «Ciudad Sin Luz» y concéntrate en la oscuridad. Probablemente has notado que ves colores difuminados y figuras abstractas...

El dóberman atragantado

La trampa En Berlín, después de la Segunda Guerra Mundial, el dinero era escaso, las provisiones se agotaban y eran muchos los que pasaban hambre. En aquel entonces, la gente contaba la historia de una joven que vio a un hombre ciego tratando de cruzar la calle, y se ofreció a ayudarlo. Ambos se pusieron a hablar y el hombre le pidió un favor: «¿Podrías llevar esta carta a la dirección escrita en el sobre?». Como quedaba en su camino, ella accedió. Entonces la joven partió, volteando antes...

Casi humano

Despertó al oír el clic de la puerta cerrándose. Era medianoche: la luna brillaba fantasmagóricamente en el cenit de los cielos y todos descansaban con tranquilidad en sus hogares. Todos excepto el pequeño Will, que miraba desorbitado a la inexorable oscuridad, con la gigante camiseta de los Yankees transpirada, y el corazón acelerado a punto de catapultarse de su pecho. La habitación era un completo manto negro y sordo de misterios. La luz del pasillo, que se encendía para su tranquilidad, había quedado atrás cuando la puerta se cerró. No...

Mi pabellón

He trabajado en un hospital psiquiátrico penitenciario por diez años ya, y sinceramente puedo decir que no cambiaría mi trabajo por nada en el mundo. Con esfuerzo cualquier rehabilitación es factible, y creo que la justicia verdadera puede ser servida. Recuerdo vívidamente mi primer día, cuán aterrado estaba por hacer la jornada nocturna. Cuán intranquilo me ponía al caminar ese corredor largo, oscuro y silencioso. Nunca se te olvida la frase que escuchas en tu primer día: «Vista abajo, sigue derecho». Éste es un hospital bastante viejo y...

Escondido

El piso de arriba Cuando era niño mi familia se mudó a una casa vieja y enorme de dos pisos, con espaciosos cuartos vacíos y tablones que rechinaban. Mis padres trabajaban, así que usualmente me quedaba solo al venir de la escuela. Un día que llegaba un poco tarde, la casa todavía estaba oscura. «¿Mamá?», llamé, y la escuché decir con voz cantarina «¿Siiiiiií?» desde el piso de arriba. La llamé de nuevo mientras subía las escaleras para ver en qué habitación se encontraba, y de nuevo me...

Como un cirujano

—Sr. Weston, el doctor está listo para recibirlo. —La enfermera apagó el intercomunicador. Aunque Sam estaba muy nervioso, se empezó a reír porque la enfermera le dijo «señor». Ése era el nombre de su padre. Era 31 de octubre de 1973, y Sam Weston de nueve años de edad estaba en el hospital, apunto de someterse a cirugía. Le sacarían las amígdalas. Siguió a sus padres al consultorio del doctor en la parte trasera del hospital. —Bien hijo —dijo el doctor—. Ups, lo siento. Me habían dicho que...

Cortos, cortos everywhere

En el espejo Por lo general duermo profundamente, pero esa noche la tormenta que se estaba desatando afuera no me permitía conciliar el sueño. Cuando empezaba a dormitar, otro trueno me levantaba. Este ciclo se repitió la mayor parte de la noche, por lo que permanecí despierto y atento, viendo al cuarto iluminarse antes de que fuera invadido por las sombras de nuevo. Mis ojos se movían de un objeto a otro, hasta que llegué al espejo adyacente a la cama. De pronto hubo un destello de luz,...

Más creepypastas cortos

La Inexpresiva En junio de 1972, una mujer apareció en el hospital Cedar Senai vestida solamente con una bata blanca cubierta de sangre. Esto por sí solo no era nada extraño, pues la gente solía tener accidentes cerca y venía al hospital más cercano para recibir asistencia médica. Pero había una cosa que hacía que las personas que veían a esta mujer huyeran aterrorizadas: ella no era precisamente humana. Se parecía a algo así como un maniquí, pero tenía la destreza y la fluidez de un ser humano...

Creepypastas cortos

Sola hasta tarde Odiaba ser la última en irse a dormir. Nunca supe por qué, pero ver mi casa en silencio, con los corredores callados y la tenue luz de luna que se filtraba por las persianas me era una experiencia desagradable. El asunto era todo un tema en mi casa: cada vez que de pequeña me desvelaba, mi padre tenía que quedarse conmigo hasta que me durmiese. Ya más crecida, comprendí que no debía ser tan egoísta e instalé un viejo televisor en mi habitación para aliviar...

El Lipton maldito

  En menos de 300 palabras I El niño que adoraba lamer I En menos de 500 palabras   Ataúdes Los ataúdes solían ser construidos con un agujero unido a 1.8 metros de tubería de cobre y una campana. La tubería permitiría respirar a las víctimas que hubieran sido enterradas bajo la impresión equivocada de que estaban muertas. En un pueblo pequeño, Harold, el sepulturero local, tras oír una campana sonar por la noche fue a ver si sólo eran niños jugando a ser espíritus; a veces también era...

El niño que adoraba lamer

La lamida Una joven se queda sola en casa acompañada de su perro. Estuvo mirando una película de terror antes de irse a la cama, así que decide traer a su perro para que duerma con ella en su habitación. Se acuesta en la cama y el perro se enrosca al pie de ésta. La joven lo acaricia desde arriba y su perro le da una lamida amistosa; ella ríe y eventualmente se queda dormida. Por la madrugada, despierta al oír el sonido de algo goteando en su...