Página Roja

Captura de la extraña página en la Deep Web
Captura de la extraña página en la Deep Web

A mí siempre me interesaron las grandes historias de terror. “Creepypastas”, leyendas urbanas, fotografías reales, historias de todo tipo de fantasmas o asesinatos, etc. Siempre que tenía un tiempo las leía y dejaba volar mi imaginación para darles alguna continuidad o incluso crear nuevas. Pero un día mi vida cambió completamente y realmente maldigo aquel día en que me topé con el mito de la “Deep Web”. Si, la Web profunda, aquella a la que ningún buscador logra llegar y aquella en la cual solo los más experimentados y aventureros internautas pueden llegar y explorar. Yo quería ser un de ellos y por eso conseguí toda la información que podía para entrar en aquella zona; fue ahí donde empezó mi perdición.

Mi primera vez en la Web profunda no fue realmente la experiencia de mi vida, solo vi algunas cosas como la famosa “Hidden Wiki” y de ahí distintas cosas como una pagina que vendía un arma ilegal, algunas páginas de un extraño morbo e incluso una página que aseguraba que los celulares eran un medio de hostigamiento. Me dio gracia aquello y hasta me pareció tonto, ya que pensaba: ¿Qué demonios podría hacer una persona “profesional” de Internet perdiendo el tiempo en esas tonterías? Realmente no le veía mucho sentido y dejé de navegar allí.

Pero un día descubrí que la Web profunda era mucho más profunda de lo que se creía y que incluso la “Hidden Wiki” no llegaba tan profundo como cualquiera pensaría. Para acceder a cualquier página solo se necesitaba el link exacto (los links en la “Deep Web” son de letras y números aleatorios sin un orden específico. Fue entonces que decidí dejarme de tonterías y empezar a buscar páginas de la Web profunda pero en serio, buscar conspiraciones, secretos militares o gubernamentales, todo aquello que revestía aquel mito. Entonces empecé a colocar links inventados por mí, todos aleatorios, para ver si la casualidad y la suerte me llevaba a algo “raro” en aquella profundidad.

Voy a mentir si les digo que conseguí resultados enseguida. Tarde semanas y semanas poniendo links inventados, links que anotaba en un cuadernito y que luego ponía en las barras de enlaces; si no aparecía nada, tachaba el link e inventaba otro. Esa tarea lo hacía día tras día, como dos horas por día, sin encontrar resultados.

Casi al mes de estar realizando esa frustrante búsqueda y estando ya a punto de rendirme, mis esfuerzos dieron sus frutos. Me topé con una página. Y aquí debo decir que me tiembla el pulso al escribir esto, porque de solo pensar que alguien, cualquiera de ustedes, pudiera querer buscar esa pagina de las que les hablo, me da escalofríos.

Cuando puse el link, el servidor se puso en espera. Eso no me había pasado así que supe que había dado con algo. “Genial” pensé “Espero que sea algo bueno”.

-¡Hijo! ¡Ya deja la computadora y ponete a estudiar!”- Me gritó mi mamá desde abajo.

-¡Cállate mamá!-

-¿Qué es esa manera de contestar?- seguía gritándome -¡Ya verás cuando llegue tu papa, insolente!- y se fue de casa, creo que a comprar.

-Si si, ojala te mueras- dije yo por dentro mío. Se que estuvo mal, pero cuando yo me enojaba decía cosas que nunca eran correctas. Pero no me detuve en eso porque en mi pantalla ya había aparecido algo:

“Hi”

Eran letras rojas en una pantalla totalmente blanca, y la palabra estaba en la esquina superior derecha. Yo toqué cualquier tecla y la pantalla se me oscureció por completo. Me asusté porque pensé que me había topado con un virus que iba a destruir a mi computadora. Intente apagarla pero no se podía apagar siquiera la pantalla, por lo que tuve que esperar. En un momento, la pantalla se puso toda roja, ahora como una página Web normal con letras azules con una forma extraña que decía “dangerous desire” y abajo una tabletita para escribir. Quise cerrarla porque estaba muy asustado pero cuando quise cerrar me salto un cuadrito que decía “Don´t run yet” (No corras aún). Fue ahí que, arriba de la tabletita para escribir me apareció la palabra “Hi! How are you?” Las letras eran azules. Apreté la tecla para que me capturara la pantalla (La única imagen que tengo del esa pagina) y luego escribi “Well. You?” No me apareció ninguna respuesta por lo menos en media hora. Entonces me apareció en otro costado de la pantalla, casi por fuera del cuadro de la página “What are you doing?” Quise volver a cerrar la página pero otra vez no me dejó. Contesté el mensaje y así me fue como cada tanto me volvía a aparecer mensajes, siempre en lugares diferentes y siempre con un tiempo de espera. La conversación no era muy larga (era toda en ingles) en otras cosas el que me hablaba me preguntaba cosas: ¿Dónde vivía? ¿Qué quería hacer con mi vida? ¿Qué pensaba de su pagina? A todas respondía con evasivas y mentiras, y siempre tratando de cerrar el navegador y apagar la computadora; jamás pude. Por último, cuando ya habían pasado cuatro horas desde que me contacte con aquella extraña Web, me dijo (en inglés) “¿Recuerdas cual fue tu ultimo deseo?” Yo le hablé de un juego que me gustaba mucho, pero ahí fue cuando me contestó enseguida diciendome “No me mientas, tu último deseo fue hace cuatro horas. Deseaste la muerte de tu mama” Yo me quedé blanco del miedo. Intenté contestarle pero ahora no podía mover el Mouse y las teclas no funcionaban. Mientras tanto, casi a un costado, “él” seguía escribiendo: “Nosotros somos un ente que cumplimos con los oscuros deseos. Si llegaste hasta acá era porque realmente tenías necesidad de cumplir ese deseo y nosotros, porque en el fondo somos buenos, te lo cumplimos” Y dicho esto la pantalla nuevamente se puso totalmente roja y con letras negras y grandes me apareció la palabra “It´s done” (Está hecho) y así la computadora se apagó por completo. El miedo que tenía era indescriptible, pero fue peor cuando me di cuenta que después de cinco horas, mi madre no había regresado. La llame a su móvil, pero no me respondió. Llamé a mi padre y tampoco me respondió; por lo que comencé a pensar que algo malo había pasado.

Encendí la computadora nuevamente y volví a entrar en la Deep Web, tratando de ingresar a la pagina nuevamente para cambiar mi deseo, pero ahora el navegador me decía que el link era inexistente.

Dos horas después recibí un llamado de mi papá: mi mamá había muerto de un paro cardíaco en el supermercado hacía cuatro horas, aproximadamente. Pero eso no importaba porque yo ya lo sabía, yo la había matado con mi oscuro deseo que aquellos entes, cuya identidad jamás pude averiguar, me habían cumplido.

 

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Hugo

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