Nunca preguntes… Te pueden contestar

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Esta historia es real…

Era una tarde cualquiera, acaba de llegar de la escuela, estaba cansada. Mi mamá me dijo que saldría un momento junto con mi hermanito. Yo preferí quedarme, mi hermana aún no llegaba de la escuela y mi papá llegaría en la noche, estaría sola y eso me gustaba. Me puse a ver televisión y de repente recordé que tenía que coser una falda y enseguida me puse a hacerlo. Estaba en la máquina de coser cuando escuche un ruido que venía de la planta baja. Mi perro se empezó a poner muy inquieto, como cuando alguien llega a casa. Ya había oscurecido, pensé que mi hermana ya había llegado.

“Sandra, ¿Eres tu?” – No tuve respuesta. En eso recode esos juegos, en los que si haces una pregunta te responden con un golpe. A mi siempre me ha gustado asustarme y jugar ese tipo de juegos… Nunca lo hubiera intentado.

“¡¿Hay alguien ahí?!”– Dije con voz fuerte. Silencio. Cuando me dispuse a seguir en lo mío escuche el golpe de nuevo, esta vez se escuchó más fuerte. Sentí miedo, un escalofrío me recorrió la espalda, sabía que no era una simple coincidencia.

-“¡¿Quién es?!” – Grite con miedo, pero esta vez no me respondieron con un ruido. Mi perro empezó a ladrar como loco y aullar, mi ventana se abrió de golpe con un viento muy fuerte. Estaba aterrada, tenía tanto miedo que me escondí en un rincón de mi cuarto. El perro corría y ladraba como enloquecido, como si un extraño hubiera entrado a la casa y podía escuchar a los demás perros de los vecinos ladrar. Seguía escuchando ruidos, como pasos que subían las escaleras. Algo se acercaba, eso estaba seguro, cada vez escuchaba los pasos más cerca, en los últimos escalones…

Estaba aterrada, y de la nada se me ocurrió, si “eso” que había llamado lo había traído yo, también podría hacer que se fuera. No se de donde saque el valor para hablar, tome un rosario y dije: “¡Quien quiera que seas vete!” Seguí gritando que se fuera, que me dejara, que no lo quería… Tome la cruz de San Benito y seguí gritando y rezando.

De repente, todo quedo en silencio. Los perros callaron al igual que los pasos. Tan rápido como empezó, se acabó. Mi perro siguió como si nada hubiera pasado, me asome afuera y no había nadie, tampoco en la planta baja. Mi hermana llegó, pero no le dije nada al respecto, ni a mis padres.

Nunca supe que pasó ese día, si imagine todo, si solo fue algo que asusto a los perros… No lo sé… Un vez hable con alguien que sabía sobre el tema y me dijo que tal vez fue ese fenómeno llamado poltergeist. La verdad no lo se, y no quiero saberlo. Solo les dejo este consejo, sean cuidadosos con lo que hacen, yo tuve suerte, pero nunca sabes que te pasará a ti. Algunas preguntas, es mejor no saber su respuesta…

 

 

Creación Propia

SayuriChan

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10 thoughts on “Nunca preguntes… Te pueden contestar”

    1. @cris Hay muchas leyendas de poltergeists, la más antigüa que me he encontrado es de los celtas. Éstos dicen que que los poltergeist son emociones reprimidas que con el tiempo toman la forma de un ente espiritual situado en otro plano de tiempo y espacio sobrepuesto al nuestro (aquí entra la teoría de las líneas de la física cuántica) y es por eso que puede hacer caos con los objetos pero no directamente con tu cuerpo. Es una teoría bastante… rara.

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