Noche en el hospital del torax part 2

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Me agaché para coger el zapato de Aura, hace tan solo unos segundos se encontraba en ese mismo lugar y ahora simplemente no estaba.

-¿¡Que diablos esta pasando!?- Gritó Axel a la nada mientras intentaba asimilar lo que acabava de suceder.

-¡Te dije que debíamos irnos!- Dije furiosa por no haberme echo caso en un principio, aunque bien sabía que eso ya no servía de nada.- Tenemos que encontrarla como sea, no  pienso irme de aquí sin ella.- Y automaticamente eché a andar por el pasillo oscuro con mi pequeña linterna y camara, la cual volví a encender ya que tenía infrarojos y me ayudaría bastante a encontrar a Aura.

-Esperame, no debemos separarnos.-Dijo Axel mientras se aproximaba a mi.

Mientras andabamos por el pasillo el terror me invadió, estaba frenética y me temblaba el cuerpo. Mi corazón latía tan fuerte que me dolía la sien y mi respiración se volvió entrecortada. Axel no hacía mas que tropezar con objetos que había tirados por el suelo. Se me hizo eterno, mirabamos por todos lados y solo había pasillo, objetos por el suelo, sillas, cuentagotas, papeles, camisones, zapatillas, incluso había botellas de alchol, pero nada de Aura y tampoco encontrabamos habitación alguna. Miré hacia atras y no pude creer lo que ví a través de la camara.

-¡No puede ser! ¿Cuanto crees que llebamos andando?- Pregunté con ansiedad.

-Pues unos cinco o sies minutos, creo…- Contestó Axel, pero enmudeció al comprovar que no habíamos abanzado nada de nada desde que Aura desapareció. La taquilla en la que anteriormente habiamos encontrado un lazo rojo, se encontraba ahora justo detrás de nosotros, eso era incomprensible, llevábamos andando unos minutos y nos encontrábamos en el punto de partida. Nos quedamos paralizados sin saber que hacer. Ninguno de los dos se movió ni un milimetro durante un rato, mudos, sin reaccionar, hasta que volvimos a escuchar ese ruido infernal, ese ruido ya conocido para mi…La taquilla se abría sola de nuevo. Enfoqué con mi linterna y camara a la vez, pude ver una nota colgada en la puerta mientras se abría, esta decía: «Tienes que coger el Lazo Rojo, Samara.» Las letras estaban escritas de una forma estraña, como si hubieran mojado un dedo en tinta roja y hubieran escrito así. Me acerqué hasta la taquilla sin vacilar e introducí la mano en ella para coger el lazo. Axel seguía en la misma posición que antes, sin decir absolutamente nada. Arranqué la nota que colgaba de la puerta y la introducí en mi bolsillo, acto seguido até el lazo a mi muñeca izquierda.

-Vamos! – Dije automaticamente mientras intentaba mantener mi mente cuerda. Axel pareció despertar de un sueño profundo al escuchar mi voz y acto seguido echamos a andar de nuevo. Esta vez no tardamos mucho en dar con la primera habitación. Mi camara iva enfocando cada rincón con esperanza de encontrar a Aura, Axel hacía lo mismo con su linterna. Nos dispusimos a entrar en la habitación y en ese momento una sombra negra salió disparada de la misma. Axel y yo nos asustamos.

-Sam, ¿has visto eso?- Prenguntó zarandeandome.

-Si, lo he grabado.

-Para de gravar y ponlo por favor.- Paré la camara y la puse en play para reproducir el video. En este se veia como avanzavamos por el pasillo sin encontrar nada,- Mas adelante, pasalo un poco.- Ovedecí y avancé hasta que me pidió que parase. Ahora podiamos ver la taquilla, pero había algo mas, se podía observar una figura oscura de casi dos metros habriendo la puerta de la taquilla, esta sombra me recordó a la anterior que ví en la primera habitación, solo que esta era mucho mas alta y menos densa. Los dos nos miramos con ojos como platos, ya que en su momento no vimos nada de nada, simplemente la puerta moverse sola. Dejamos correr el video por si había algo mas que se nos pasara por alto y efectivamente al llegar a la entrada de la habitación se ve una sombra pasar a toda velocidad, una sombra oscura y densa a la cual se la escuchaba gritar tan fuerte que me degarró por dentro. Esos gritos eran de angustia y dolor. Mis ojos se humedecieron al escuchar esos gritos y mi garganta se cerró impidiendome tragar. Miré hacia Axel y ví que estaba en el mismo estado que yo.

– Tenemos que irnos cuanto antes de aquí, hay que encontrar a Aura.- Musitó Axel. Asentí y entramos en la habitación. Puse mi camara a grabar de nuevo, miramos cada rincón y llamamos a Aura, pero seguiamos sin obtener respuesta. En ese cuarto había una puerta cerrada.

-Axel, vamos a entrar ahí.- El intentó abrir la puerta pero esta estaba cerrada, volvió a intentarlo de nuevo, pero fué inutil.- Dejame provar- Le dije extendiendole la camara y la linterna para que me la sujetara. El me miró incredulo.

– Si insistes….- Replicó.

Me coloqué en posición para darle una patada lateral y pude abrir la puerta casi sin esfuerzo. Axel me miraba atónito.

-¿Como diablos?- Y antes de que acabara musité.

-Se llama Yoko Geri, es una simple patada lateral, llevo haciendo karate desde los 6 años.- No pude evitar esbozar una pequeña sonrisa al ver su cara. Pero pronto desapareció al notar que tocaban mi espalda mientras la cara de Axel se tornaba horrorizada, esperé a que Axel reaccionara y me dijera que veía, por nada del mundo quería girarme, pero viendo que no reaccionaba tuve que armarme de valor y girarme. Lo hice practicamente sin pensar, por que si lo hacía sabía que jamás me giraría, pero no estaba preparada para ver lo que ví.

Aura se econtraba justo en frente de mí, mirándome, ensangrentada y levitando. Tenía una herida mas profunda que las demas en la cabeza de la cual no paraba de emanar sangre. Sus ojos eran oscuros, casi irreconocibles para mi. Movía de una manera extraña la cabeza hacia el lado izquierdo, como si tubiera un tic. De repente su boca se habrió de forma desencajada, la barbilla le llegaba casi hasta el torax. Toda su boca era negra, no se distinguía nada, ni dientes, ni lengua, solo oscuridad. En ese momento gritó de tal forma que me pitaron los oidos y sin cerrar la boca dijo: «Sam, ayudame», y acto seguido desapareció ante mis ojos y solo pude ver su cuerpo inerte tirado en el suelo. Me acerqué a ella pero era demasiado tarde, su corazón ya no latía.

En ese instante me desplomé sobre mis rodillas y eché a llorar como nunca lo había echo. Axel se puso a mi lado para consolarme, pero no había consuelo para mi. No podía parar de temblar, incluso estaba mareada y me faltaba el aire, empece a hiperventilar. Así pasé un buen rato hasta que por fin conseguí calmarme. Todavía temblaba pero empecé a respirar a un ritmo normal. Intenté ponerme en pié, pero mi cuerpo no reacionaba. Axel me ayudó, pasé un brazo por su cuello y el me agarró de la cintura.

-Salgamos de aquí, llamaremos a la policía, todo saldrá bien Sam, no te preocupes.Vamos. – A medida que me hablaba me iva encontrando mejor. Llegamos al pasillo y desandamos todo lo que habíamos andado- ¿Sabes por que quería venir yo?- Negué con la cabeza- Pues por que leí en internet que se rumoreaba que este hospital no había sido solo de tuberculosos, si no que se había usado como manicomio también. Habian habilitado las ultimas habitaciones del segundo piso para pacientes dementes, habían forrado las paredes y los encerraban ahí con camisas de fuerza. Los que mejores estaban los dejaban libres con otros pacientes tuberculosos, pero al poco tiempo morían también. Solo quería ser el primero en corroborar que esas habitaciones estan aquí. Pero creo que es mejor dejarlo, no tendríamos que haver venido jamás a este lugar.

Ya habiamos llegado a las escaleras, se me hizo algo más ameno el camino aunque el tema no me gustaba, pero mejor eso que nada, solo quería salir, llamar a la policía  y olvidar. Apoyé una mano en la barandilla para ayudarme a bajar y al tocarla noté una tela. Miré y se trataba de un lazo rojo.

-¡Axel, otro Lazo Rojo! – Justo en ese momento algo con una fuerza sobrenatural empujó a Axel escaleras abajo. Pude escuchar un fuerte golpe cuando paró de rodar.- ¡¿Axel?!.- Este no contestaba. Bajé las escaleras a toda velocidad, alterada. Lo puse boca arriba y me alivió saber que respiraba- ¿Estas bien? – En ese momento solo oí un estruendo y acto seguido Axel me empujó hacia un lado. Una mesa de oficina habia caido sola por las escaleras cayendo sobre las piernas de Axel. Este emitió un intenso alarido de dolor. Me apresuré a quitarle la mesa de las piernas y me dí cuenta de que había otra nota pegada exactamente igual que la anterior, pero esta decía: «Recuerda coger el lazo para avanzar».- ¿Puedes andar?- Le pregunté. El intentó ponerse en pié, pero no pudo.- Vale, esperame un segundo, cojo el lazo y vengo.

-¿Que?, deja el lazo y vamonos!- Replicó.

-No puedo, si no lo cojo no podremos avanzar, en la mesa hay otra nota escrita como la de antes. Tengo que cogerlo.- Me armé de valor y subí las escaleras de dos en dos sin mirar nada mas que el lazo rojo. Pero en ese momento escuché a Axel gritarme desde abajo: “Corre y no mires atrás”. Su grito hizo que mi cerebro despertara en ese mismo momento y recordara la llamada sin linea… Era exactamente el mismo grito, el mismo tono… Miré hacia abajo y Axel había desaparecido, en su lugar había un reguero de sangre y una sombra muy ocura que venía hacia mi. Cogí el lazo lo mas rapido que pude y salí corriendo en direción opuesta a las escaleras. Corrí como jamas lo hice, caí varias veces al suelo y me herí unas tantas otras, hasta que llegué al final del pasillo. Rapidamente y sin pensarlo me metí en la ultima habitación. Al entrar se cerró la puerta de golpe y todo a mi alrededor cobró vida, la habitación se iluminó, era blanca y acolchada, sin ventanas. Al fondo, en un rincón, había un niño sentado con las rodillas dobladas, de unos 6 o 7 años con una camisa de fuerza. Este se valanceaba hacia delante y hacia atrás. Me acerqué a el y paró de valancearse. Me senté a su lado, me miró y sonrió, no tenia dientes y eso me horrorizó un poco. El se fijó en mi muñeca, en la que tenía atada el Lazo Rojo y se asustó. Comenzó a chillar y a darse cabezazos contra la pared diciendo: «No, no, no, el es malo, el es malo», me sorprendió lo bien que pronunciaba las palabras. Yo intenté calmarlo pero no pude, me miró y dijo: » El vendrá a por ti vayas donde vayas, tienes que irte». En ese momento la puerta se abrió de un portazo y entraron dos medicos con batas blancas que cogieron al niño y se lo llevaron arrastras mientras pataleaba. Este me grito mientras lo arrastraban: «Yo te ayudaré, sigue la luz», «El siempre huye y siempre te persigue». La puerta se cerró sin que yo pudiera hacer nada y todo volvió a la misma oscuridad de antes. Todo estaba en ruinas. Me pregunté si lo había soñado. Pero enseguida empecé a bislumbrar una luz al lado de la puerta. Me acerqué a ella y esta traspasó la puerta. Abrí la puerta y allí estaba, la luz mas hermosa que haya visto nunca, iluminaba todo el pasillo, dandome así seguridad al andar. Pero esa seguridad no duró por mucho tiempo, la sombra oscura me acechaba. La luz me redeó de tal manera que cubrió todo mi cuerpo, mientras la sombra se mantenía al margen, pero aún así me seguía allí donde fuera. En mi mente escuché la voz del niño. Me pedía que cogiera su historial de hospital que estaba en un archibador cerca de la entrada. Me repetía que no me asustara, que el etaba a mi lado. Cuando llegué casi a la entrada la luz hizo que girara y entrara en una sala que antes había pasado totalmente desapercibida ante nuestros ojos. Era una sala de archivadores. Volví a escuchar al niño decir: «Busca mi historial, mi nombre es Johan Liebheart, 1954». Busqué y busqué hasta que encontré el historial, este estaba completo y en muy buen estado a diferencia de los demás. Acto seguido la luz me llevó hasta la entrada donde me encontré a Axel en el mismo estado que Aura. Sus ojos se habían tornado oscuros. Intentó acercarse a mí, pero la luz se lo impidió. Axel gritó mi nombre con la boca desencajada tal como lo había echo Aura, pero yo seguí andando sin mirar atras hasta mi libertad.

Mas tarde miré el historial de johan y no pude hacerme a la idea de lo mucho que sufrió estando en ese hospital. Fué abandonado por sus padres y las autoridades lo internaron en ese hospital por que decía ver «espiritus». Lo tacharon de loco, lo encerraron, amordazaron y electrocutaron hasta que murió injustamente. Llamé a las autoridades para declarar que dos personas habían muerto en el hospital del torax y entregué el historial de Johan después de hacer una copia y quedarmela. Las autoridades clasificaron el caso enseguida como no resuelto y lo dejaron estar, me dijeron que jamás dijera nada del asunto o si no que me atubiera a las consecuencias…

[Fin Flashback]

Me estiro en mi asiento y miro el reloj. Es bastante tarde, debo irme a dormir ya, pero antes quiero ir al servicio. Giro sobre mi misma en la silla para dirigirme a la puerta, pero me quedo paralizada al ver en el mango de la puerta de mi habitación atado un Lazo Rojo…

FIN.

Creación propia

uriel

Vístete como nosotros, habla como nosotros, piensa como nosotros. Obedece... Bajo el frío sol que ve como te alejas, donde mi terror corre en ríos donde decayó. Soy invisible... Eres tan bonito cuando lloras, eres tan perfecto cuando mientes, tu puedes ser mi crucifijo, sostenme hasta verme morir. No puedes verme? Soy invisible... Viviendo en un refugio, vivo aquí mintiendo... Estamos pintando la sumisión bajo un cielo sombreado. Fuego por todos lados.¿ Quemada y brillante has llegado? Perdida en el vuelo, sobre alas mudadas de oro. ¿Puedes verme ahora?...

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11 comentarios de “Noche en el hospital del torax part 2”

    1. Hola Michelle que antes te hacías llamar Annie, como estas?

      Me encantaría que me dijeras en qué estas decepcionada para así poder mejorar en mis futuros creepys como escritora.
      En cuanto a errores ortográficos. Soy castellana parlante (España) y posiblemente ( es una mera observación ) seas sudamericana (Latina) con ello quiero decir que tanto en la forma de hablar como en la de escribir hay cosas diferentes, pero, según la real academia española no tengo faltas de ortografía.
      ( Por cierto: se escribe los errores, no lo errores. Pecamos por lo que juzgamos.)

      Muchísimas gracias por comentar. Saludos Uriel!

    1. Disculapas aceptadas, pero sigo queriendo saber por qué te ha decepcionado la historia para poder mejorar como escritora. De nuevo gracias por comentar. Saludos Uriel!

    1. Hola Ricardo, como estas?

      Me encanta que te haya gustado la historia. La verdad es que pensé en distintas formas de finalizarla, pero obté por que esta era la mas adecuada. Referente a tu nota mental, por favor no quiero que mi comentario sea mal interpretado, me refería a que tanto el español como el latino tienen variantes, en el habla y escritura. Por lo tanto es fácil que ambas partes crean que el contrario tenga alguna falta ortográica debido a esas pequeñas diferencias.

      Gracias por comentar! Saludos!

    1. Hola de nuevo Ricardo:

      Me alegra muchísimo que hayas disfrutado con mi historia. Tengo mas ecritas que quizás no sean tan buenas para ti como esta, pero, me encantaría que les echaras un vistazo: El Invocado y Victima de un Incubo, y ya me dirás en que puedo mejorarlas o si simplemente te gustas como estan planteadas. Me haría mucha ilusión saber de tu opinión.

      De nuevo gracias por comentar. Nos vemos. Saludos Uriel!

  1. La primera tal como te lo publique me encanto, y me moria por leer la segunda parte, pero esta a mi en lo personal no me dejo el mismo sabor de boca que la segunda, no me causo miedo, emocion, la senti, como que la escribiste a prisa. En cuanto a los errores, no puedo creer que en la primera parte escribieras iba y en esta iva, me parece ilogico que ahora segun la Real Academia de la Lengua no tengas errores.

    1. Hola de nuevo Michelle, como estas?

      Quizás si que corriera al escribir la historia, me llevó unas 4 horas y media. No paré de escribir hasta acabarla. Y si, tal vez por las prisas puse iva ( el cual se refiere al impuesto ) en vez de iba (verbo ir) sin darme cuenta, aparte de tener encuenta que las teclas V y B estan al lado, debo admitir que ni me dí cuenta de ese error, por las prisas como bien dices. Quizás si deba tomarmelo con mas calma la proxima vez, dato que tendré en cuenta.

      Gracias por comentar. Saludos Uriel!

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