Mientras agonizo (III)

…Sonreí abiertamente, aceptando el futuro, cualquiera que fuese, abrí los ojos de nuevo, ahí estaban, impacientes mirando fijamente hacia mí. Vi cómo se abalanzaron, los tres al mismo tiempo, como si fuesen una misma entidad, por instinto me alejé…

Y caía…

Sentía el aire girando a mí alrededor, oponiendo resistencia, abrí los ojos, alguien me tomaba fuertemente por la muñeca, desperté de repente, entre una brumosa mezcla de realidad y tres rostros tatuados para siempre en mis recuerdos, aún acomodada en la sala, en aquel enorme sillón,  Andrew me sacudía bruscamente, las luces apagadas y el fuego extinto no podían darme gran información. Escuchaba fuertes golpes, rasguños y gritos, unos agudos, otros guturales. Me senté de un golpe y automáticamente corrí hacia la mesa al lado de la chimenea, en donde estaban todas las armas. En un momento deja-vú tomé una desert Eagle y una colt pyhton, y colgué una larga catana a mi espalda, miré a mí alrededor, guiándome solo por el tenue resplandor plateado del que la luna bañaba a la noche. Jared y Némesis estaban fuertemente armados en las ventanas de los costados de la gran puerta principal, cargué mis armas rápidamente, y corrí al lado de Jared, arrodillándome silenciosamente a su espalda.

–¿Qué pasa? –Le pregunté algo exaltada, aunque me daba una idea de la situación.

–Hay personas ahí afuera, creo –Dijo con un tono grave –Las escuchamos, pero venían seguidos de monstruos, de muchos de ellos…

–Andrew, a la cuenta de tres enciendes las luces de esta habitación y las de afuera, prepárense todos, ya sabrán a quienes disparar –Dijo Némesis mientras le hacía una señal a Jared con la cabeza, para que lo ayudara a abrir las puertas. –Ustedes dos –Nos miró a Andrew y a mí –Siempre detrás nuestro –Le lanzó una mirada a Jared, ambos asintieron a la vez, escuché como Andrew lanzaba un ligero resoplido, la idea de ir detrás no le agradaba.

–Uno –Me levanté del piso, me alejé un par de pasos, y apunté mis armas hacia la puerta quedé exactamente a la misma distancia de mis tres compañeros.

–Dos –Todos nos tensamos en nuestros lugares, entrecerré los ojos-

–¡Tres! –Jared y Némesis abrieron las puertas de golpe, mientras las potentes luces instaladas en la fachada de la casa, lastimaban mis ojos como frías navajas, luché por no cerrarlos, me horrorizó lo que capté en el primer segundo, todo pasó como si de repente el tiempo se hubiese detenido…  Alrededor de cincuenta personas, entre malditos y sanos se movían frenéticamente de un lado para otro en nuestro patio, luchando entre ellos, había tantos monstruos que resultaba   abrumador, solo había tres o cuatro personas sin síntomas, y otras cuantas regadas por el piso, vueltas mil pedazos y grandes manchas de sangre grumosa salpicada con trozos de carne e intestinos. Nuestras luces enceguecieron a los sanos, y enfurecieron a los monstruos. Al dejarlos completamente sin defensas, esa fue la prioridad: Proteger.

Némesis y Jared cerraron filas frente a mí, me acerqué lo más que pude a ellos, sin interponerme en su camino, Andrew hizo lo mismo. Me concentré en disparar a aquellos monstruos que estaban demasiado cerca de las personas, Némesis disparaba a los más lejanos, los que apenas se aproximaban, al igual que Jared, trabajando hombro con hombro. Vi de reojo como Andrew arremetía físicamente contra algunas criaturas alejadas, golpeándolos brutalmente con un bate, incluso alcancé a ver cómo le arrancaba a uno la cabeza de un duro y certero golpe. Dirigí mi mirada hacia un pequeño grupo de malditos, estaban alrededor de una chica, completamente enceguecida que se cubría los ojos y estaba doblada a la mitad sobre sí misma, disparé dos veces mientras me acercaba a grandes zancadas, dando justo en la cabeza de dos de ellos, esparciendo pedazos de carne grisácea y putrefacta por todos lados, al estar a un par de metros de distancia, enfundé una de mis armas y con la otra acerté un disparo más, mientras  desenfundaba la Catana de mi espalda, ataqué con ella y  le arranqué la cabeza a uno, y corté a la  mitad al restante, los vi desplomarse flácidamente sobre el  piso, con un sonido asqueroso y un penetrante olor nauseabundo. Tomé a la chica por el brazo, esto la asustó muchísimo, se estremeció fuertemente y dio un grito muy agudo que lastimó mis oídos, intentó defenderse con las manos, asestándome un certero puñetazo en la mitad de la boca. “¡Tranquila!” Grité algo exasperada, comencé a sentir el ferroso sabor de la sangre, la vi entreabrir  los ojos, llenos de lágrimas, mientras la dirigía al interior de la casa. “Detrás de nosotros” Fue todo cuanto le dije. Vi a Andrew dirigir a un chico al mismo punto que yo acababa de dejar, cruzamos una mirada fugaz y me dio una media sonrisa, en señal de que todo estaba bien. Al voltear, de lo primero que me percaté fue de que Némesis y Jared no estaban, se habían alejado un poco de la casa, cazando a aquellos zombis que se habían esparcido alrededor de ésta. En el centro del patio, había dos hombres, ambos luchando fieramente y a mano limpia contra un grupo de alrededor de 8 infectados, clavé mi catana en el piso y desenfundé mi otra arma de nuevo, apenas lo hacía vi como un zombi se desplomó en el piso con un enorme agujero en toda la mitad derecha del cuerpo, Jared se había percatado de la situación y atacaba. Disparé 1… 2… 3 veces, acabamos con ese pequeño grupo, vi a Jared dirigirme un guiño, una ligera sonrisa se extendió por mi rostro, fui hacia los dos chicos, estaban exhaustos, jadeantes con los puños y brazos ensangrentados.

–Síganme… ¿Alguno los mordió?

–No –Respondió el más alto de ellos, con una profunda voz. –No les dimos la oportunidad.

Asentí una vez con la cabeza y dejé que ellos pasaran frente a mí, dirigiéndolos hacia el interior de la casa, dejé que avanzaran.

Los siguientes segundos fueron confusos y algo lentos, tuvieron mucho de caóticos. Escuché como alguien gritaba mi nombre, volteé y vi a Andrew, apuntando su bereta hacia mí, como si no pudiera decidirse a dispararme o no, esto me sorprendió mucho, dirigí mi mirada hacia el lado contrario y vi a solo unos centímetros, un cráneo putrefacto, dirigiendo sus amarillentas garras afiladas hacia mí. No habría tenido tiempo ni de cerrar los ojos, de no ser por los fuertes brazos que aferraron a la criatura, alejándola; Némesis, de un fuerte y certero movimiento, le arrancó por completo la cabeza, en el segundo en el que hacía esto, vi como un segundo zombi  apareció detrás de él, por instinto me alejé, dando un par de pasos hacia atrás, tropezando con un cuerpo tendido sobre el piso, lo que provocó que cayera bruscamente sobre mi espalda. Escuché un salvaje grito de dolor, o al menos fue lo primero que asimilé, pues nunca había quitado la mirada de Némesis, de sus manos luchando, de sus fundas vacías, de los altamente infecciosos dientes incrustados en su hombro…

Con un ágil movimiento, Némesis tomo al maldito y lo lanzó sobre el piso frente a él, tomo mi Catana que seguía incrustada en el  piso y separó de un golpe el cuerpo de la criatura en dos. Sentí como un par de manos me aferraron por los hombros, obligándome a levantarme, era Andrew, que veía fijamente a Némesis, el cual lentamente se ponía de pie, aferrando su hombro sangrante, y dibujando una seca sonrisa en su rostro, completamente carente de todo humor. Sus ojos eran dos pozos impenetrables, estaba consciente de lo que pasaba. Jared llegó un segundo después, con el rostro bañado en sudor, contempló la escena por un segundo y entonces fue al lado de Némesis, el cual, solo rechazó su cercanía sutilmente, negando con la cabeza. “Estaré bien” dijo con un lúgubre tono. Vi hacia los recién llegados, al lado de la chica que yo había ayudado, había una nueva mujer, supuse que Némesis la había rescatado. Todos nos miraban fijamente, paralizados, los dos más cercanos a nosotros, veían a Némesis con precaución, como si en cualquier momento pudiera saltar sobre ellos… cosa que, de cierta forma, podía pasar.

–Todo está bajo control, -Dijo Jared con una voz rasposa dirigiéndose a los recién llegados. –No hay más criaturas. Ustedes –Nos vio a Andrew y a mí –Vayan con ellos. –Vi como Andrew asintió y comenzó a dirigirse hacia allá, aun sosteniendo mis hombros.

–No –Dije suavemente, volteé a ver a Andrew. –Ve tú, te alcanzo en un momento.

–Sam –Dijeron al unísono Jared, y Andrew, vi como Némesis se alejaba lentamente de nosotros, encendiendo un cigarrillo con una mano temblorosa.

–He dicho que no. –Los  miré a ambos durante un momento. Jared asintió con la cabeza hacia Andrew, éste me soltó y comenzó a andar hacia la puerta. Me  quedé viendo fijamente su espalda, hasta que pasó entre las puertas aún abiertas, y lentamente las cerró.

–Jared –Dije mientras me dirigía hacia él. –Lo han mordido –Dirigí una mirada hacia Némesis, que se sentaba lentamente en el pasto, con su cigarrillo balanceándose entre sus labios.

–Sí, Lo sé. –Fue todo cuanto obtuve por respuesta.

–¿Lo sabes? ¡Hay que hacer algo! –Jared me tomó por los hombros, y me vio fijamente a los ojos, de aquella forma tan intensa que solía dejarme sin respiración.

–Ya no hay nada que hacer, Sam. –Soltó mis hombros y se dirigió hacia él, dejándome ahí, de pie, en medio del caos de mi mente. Esto era mi culpa, todos siempre arriesgándose, por mí. Ahora podía estar orgullosa, mi estupidez había cobrado su segunda víctima…

 

 

–¡Sam! ¡Ayúdame!

–¡Daphne! ¿En dónde estás?

–¡Aquí! ¡Aquí! ¡Auxilio!

La noche cerrada, sin luna dentro del bosque que circundaba la ciudad, era fría, recorría cada rincón del lugar con la mirada, ahí estaba ella, en el piso, con su pie atorado en una raíz.

Hacía un par de horas, estábamos todos los amigos de siempre, sentados alrededor de un vivo fuego, haciendo bromas y contando historias de terror. Escuchamos en la radio una historia extraña y retorcida, creímos que era un juego, alguna bizarra versión moderna de “La guerra de los mundos” de Orson Welles, y suponiendo esto no le dimos demasiada importancia.

“Una cepa de rabia modificada genéticamente se ha esparcido por todo el país. Se advierte a los ciudadanos que eviten salir de sus casas en medida  de lo posible, el gobierno está trabajando para mantener todo bajo control. En caso de presentar cualquiera de los síntomas indicativos de esta enfermedad, acuda rápidamente a su centro de salud más cercano. Extremen precauciones. Repito. Extremen precauciones”. Esto sonaba demasiado real para nosotros. Si una especie de súper-rabia mutante se le hubiese escapado al gobierno, no expandirían el pánico, lo mantendrían en el más profundo secreto hasta que todo se arreglara… O todos murieran.

Una hora después todos corríamos, huyendo de aquellas criaturas infernales que se habían aparecido de repente ante nosotros, vestidos de campistas, con sus quijadas desencajadas y ojos inyectados en sangre. Habían atacado y asesinado ante nuestros ojos a tres de nuestros amigos.

Pudimos haber estado corriendo toda la noche, o toda la vida, era difícil saber, sentía que corríamos en círculos, cada claro al que entrabamos era idéntico el anterior, muchos habían cedido al cansancio y al miedo, habían decidido esperar pacientes por su muerte en medio de una epidemia que carecía de sentido y de control.

Al emerger de golpe de entre los árboles, a un gran claro, bañado de lleno con la plateada luz de la luna  llena de media noche, surcado a la mitad por un riachuelo de agua cristalina, nos sentíamos agotados. Nos miramos unos a otros, cinco personas, bañadas en sudor, tan sucios como era posible imaginarse, con grandes ojos aterrorizados, expectantes. Escuchamos sonidos a nuestro alrededor, de hojas moviéndose, de ramas romperse, nos apretamos los unos contra los otros, está en la naturaleza sentirse seguro en grupos; tomé a Daphne y a Jared de la mano, sentí las manos de Némesis y Gabrielle en mi espalda. De un segundo a otro, sin darnos tiempo siquiera de entrar en pánico, dos, de los tres campistas infectados que habían irrumpido en nuestro campamento, salieron de entre los árboles, corriendo pesadamente hacia nosotros, con los rostros y cuerpos llenos de sangre. Némesis, que ya había  matado a uno de ellos se puso frente a nosotros, en posición defensiva, acompañado por Jared, dejándonos a las tres mujeres a sus espaldas, corrieron hacia ellos y se encontraron en la mitad del camino. Ellos golpeaban, atacaban a la cara, a la cabeza, pero los monstruos eran demasiado fuertes, lanzaban mordidas y apresaban con sus fuertes manos. Mis amigos eran técnicos y hábiles, las bestias eran brutales.

Me pare ahí, observando como daban la vida por nosotras, como luchaban, como su espíritu no se rendía.

En un segundo mi corazón se detuvo, al ver a Jared desplomarse sobre el piso, inconsciente, y a la bestia contra la que peleaba inclinarse sobre él, casi saboreándolo. Vi como todo a mí alrededor se tornó más brillante, tanto que una ligera niebla blanca se interponía en mi visión. Esperaba sentir el impacto contra el suelo, o por lo menos esa sensación de ligera y progresiva inconsciencia cuando sabes que te vas a desmayar. Al contrario de mis expectativas, mis pies avanzaban agrandes zancadas, frenéticos, sentía mis músculos prepararse, mis sentidos se agudizaban, corría hacia aquella bestia inclinada sobre él. Al estar a menos de un metro, me lancé sobre el infectado, que tocaba el rostro de Jared, alejándolo de él, tirándolo sobre el piso, golpeándolo con toda mi alma, mis manos comenzaban a sangrar, pero no importaba, no me dolía. Volteé un segundo hacia atrás, buscaba a mi hermana, sólo vi a Gabrielle, ayudando a incorporarse lentamente a Jared, el cual sangraba copiosamente de una herida abierta en su mejilla, y a Némesis, completamente dueño de la situación. Éste pequeño descuido me costó un fuerte golpe de parte de la bestia, lanzándome a un metro de él, para después levantarse y abalanzarse sobre mí, con los dientes descubiertos, preparándose para morder, para comer. No supe de donde vino, y creo que nunca lo averiguaré, peor en un segundo, mi hermana estaba sobre la bestia, alejándola con todas sus fuerzas, desviándola hacia otro lugar, lejos de mí.

Lo siguiente fue confuso, y algo al estilo “En cámara rápida” La bestia tomó a mi hermana, apresándola por las muñecas, y la mordió profundamente en un brazo, Daphne gritó de dolor, e intentó alejarse, provocando que la bestia le arrancara la parte que estaba mordiendo. Comenzó a sangrar a mareas, se alejaba lo más rápido que podía, entre tropezones y espasmos provocados por el dolor. Corrió directo hacia Jared y Gabrielle, presionando su herida, con los ojos llenos de lágrimas. De repente ella cayó, a solo unos centímetros de mis demás amigos, y la bestia se abalanzó sobre los tres. Tomó a Gabrielle, que era la única de pie, no le dio tiempo a nadie, ni siquiera de pensar. En mi mente dos  cosas estarán siempre claras: El momento justo en el que Némesis se percataba de lo que estaba a punto de pasarle a su esposa, haciéndolo tomar a la bestia contra la que luchaba y partirla literalmente en dos. Y el Justo momento en el que el zombi restante, tomó el frágil cuerpo de Gabrielle entre sus garras y mordió su garganta, de una forma en la que no podía defenderse.

Todos sólo observábamos, impotentes, incapaces. Némesis corría hacia ahí, su rostro reflejaba toda la furia del infierno. Él corría y la bestia mordía. Paso – Mordida – Paso – Mordida. Cuando, después de lo que pareció una eternidad, Némesis alcanzó el lugar, tomó al maldito por el cuello, y le arrancó la cabeza solo con la ayuda de sus manos, lanzándola lejos del cuerpo de su amada.

Gabrielle sólo se desplomó, sobre el delgado riachuelo, pintando el agua de rojo lentamente. Ella aún vivía, lo sabíamos por el movimiento de sus ojos, por la sensación de desesperación, de dolor que en ellos se reflejaba. Némesis se arrodilló a su lado, la sangre salía a borbotones del cercenado cuello de ella, él, sin saber realmente que hacer, se acercó y tomó su mano “Gabrielle” susurraba, y delgadas líneas de lágrimas comenzaban a brotar de sus ojos. Esa fue la única vez que lo había visto llorar.

Escuché un profundo sonido, en algún lugar a mi izquierda, me di cuenta de que seguía tirada en el piso, me levanté entornando la mirada, el sonido me intrigaba. Parecía que no había sido la única en escucharlo, Jared se notaba alerta también, a pesar de estar un poco aturdido aún. Vi a Daphne, y mi corazón se detuvo; analicé su postura, estaba sentada sobre el piso, doblada sobre sí misma, apretando con fuerza su hombro que ya no sangraba más, se retorcía, sollozaba; el sonido que había escuchado lo había hecho ella. Levantó la mirada, sentí como la sangre huía veloz de mi rostro. Sus grandes ojos verdes, lentamente se tornaban de un profundo negro, y se inyectaban en un rojo profundo, como si estuviese a punto de sangrar por ellos, por instinto corrí hacia ella, necesitaba ayudarla como fuera. Estaba a punto de tocarla, y Jared me detuvo, apretándome por la cintura, traté de librarme de la presa de sus brazos, me retorcí e incluso lo golpeé, pero él, impasible, me alejaba. En el caos escuchaba un sonido, agudo, perturbador, me llenaba de angustia, quería que cesara. Sentí un par de nuevas manos a mi alrededor, Némesis, con su rostro aún surcado por las lágrimas, me alejaba también de mi hermana. Vi un momento a Gabrielle, con una larga estela de sangre y agua que se arrastraba a su lado, con ojos inexpresivos, mirando en blanco al cielo, su cabello castaño ondulaba a su alrededor. Aún muerta era preciosa.

Vi a Daphne levantarse, sentí aún más la urgencia de acercarme, y el sonido aumentó. Sentí como mis pies se despegaban del piso, me levantaban, y me llevaban lejos del lugar en el que estábamos. Me percaté de que aquel sonido, lo provocaba yo, eran mis gritos de terror y desesperación los que me lastimaban, me sentía luchar en contra de las manos de mis salvadores, aún en contra de toda lógica, me negaba a creer lo que veía.

Mi hermana dio un par de pasos tambaleantes hacia nosotros, se detuvo un momento y se percató de Gabrielle, escuché uno sollozo salir de los labios de Némesis. Ya nos internábamos de nuevo en el bosque. La última imagen que alcancé a captar, fue mi hermana abalanzándose sobre el cuerpo de Gabrielle. Solo fui consciente del momento en el que dejé de gritar, cuando el terror fue tan abrumador que mi cuerpo ni siquiera respondía para eso.

Yo lo había perdido todo en ese bosque, pero no era la única con pérdidas. Al llegar a sus respectivos hogares: Las hijas de Némesis, los padres y hermanos de Jared, todos muertos, todos infectados. Ésta era la descripción del infierno. Sólo nos teníamos a nosotros. Y así seguimos, durante todo este tiempo, con nuestros desacuerdos, pero siempre protegiéndonos, éramos nuestra  familia, y ahora, parada frente a nuestro hogar, con las manos vacías y un profundo hueco en el corazón todo se desmoronaba lentamente a mí alrededor. Vi hacia donde Némesis estaba, consciente de lo que podía suceder en cualquier momento, sosteniendo su cigarrillo en sus labios entre abiertos, con los ojos cerrados, Jared a su lado, con la preocupación tatuada en la mirada, caminé despacio hacia ellos, con el sentimiento de culpa creciendo cada vez más. Me paré a un metro de ellos, desenfundé una de mis armas, la cargué lentamente, alargando los segundos lo más que podía. Jared solo me observaba, incrédulo, terminé de cargar, y Némesis sonrió. Ambos se pusieron de pie, Jared estiró su mano, pidiendo mi arma, solo negué levemente con la cabeza. Ellos se dirigieron una mirada, se dieron la mano y se abrazaron, en el más impenetrable silencio, Némesis dirigió sus ojos hacia mí, castaños, profundos, sería la última vez que los vería, apreté los dientes para contener el llanto. Me acerqué a él y lo abracé sobre los hombros, poniéndome de puntitas, besé su mejilla, y susurré un “te quiero” a su oído. Me alejé y levanté mi arma, dejándola justo frente a sus ojos. “Cuídense” Nos dijo, mientras cerraba los ojos, despacio. “Por fin las veré” susurró muy despacio, apenas audible, tomé la mano de Jared, desesperada, ahora quería arrepentirme, pero no más. Nunca más sería cobarde, nunca más nadie moriría por mi culpa, sentí como sus dedos apretaron alrededor de los míos, cerré los ojos, dejando que las lágrimas brotaran, y apreté el gatillo…

Imagen de perfil de Lilith Filth

Creación propia.

Lilith Filth

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39 thoughts on “Mientras agonizo (III)”

  1. es mi imaginación o es una adaptacion de una pelicula no recuerdo su nombre pero tacticamente todo el mundo enferma de rabia incluso hay una segunda parte

  2. me hice una cuenta sólo para decirte, es perfecta:D, quiero rápido la 4 parte, estaba cansado de leer, pero no podía parar, de verdad, quedé muy atrapado en la historia, simplemente me encantó 5/5

  3. porque se murio nemesissssssss D: T____T o lo revives a la cuarta parte porque era inmune al virus o haces algo porque si no hago revolucion >____<

    please? :3 <3<3<3<3<3<3<3<3<3<3

    me equivoque!! y lo puse como respuesta xD pleaaase do something D:

  4. Hola Muy bueno tu relato la inspiracion y el suspenso esta en todos lado y los zombies *.* me encanta eres muy buenas con las historias si sigues asi probablemente seas una escritora muy famosa y si llegas a sacar libros me avisas y si son asi de miedo suspenso intriga y de mas me avisas me gustan los libeos asi 🙂
    te doy un 5 y espero la 4 entrega de este episodio tan genial :)!!
    PD:Quisiera salir en la 4 entrega aun que sea como lo mas minimo me gustaria 🙂 te has ganado 1 fan sigue asi 😉

  5. oh o.O simplemente genial, este tipo de historias complejas son las mejores, hasta parece sacado de un libro, el cual en mi opinion deberias de sacar uno con ese tipo de historias y capitulos q se entrelazan mientras avanza la historia, seria simplemente genial, excelente historia en su titulo y tipo de narracion, desarrollo y complejidad, espero q no se te acaben las ideas y termines desilusionando, me encanta como entrelazar la historia del presente con sueños y flashbacks, simplemente magnifico, sigue asi, saludos

  6. magnifica historia muy bien relatada y al final senti el dolor de sam por perder a nemesis es fantastica seria un gran guion para una pelicula

  7. waw, desde la primera parte se ve que la narración es perfecta y el hecho de que combines el relato tan perfecto en los distintos tiempos le da un toque magnifico :DD te doy 5/5 y un +1 excelente

  8. Es interesante ver como la historia evoluciona desde la Primera parte.
    Hay altos y bajos e incluso parajes abruptos entre parte y parte, pero hay algo que no se pierde, y que creo que es lo que hace a esta historia interesante: su complejidad.
    De ser un Relato bastante técnico y frió en su desarrollo, fue convirtiéndose en algo más intimo y desesperante, describiendo cada personaje, detalle y situación casi a la perfección, con identidades muy marcadas y un desarrollo que no da pausas.
    Aun así, hay que prestar atención a lo que será la eventual 4ta parte, que seguramente habrá. Esta 3ra entrega es genial, muy intima, muy con sentimientos a flor de piel y con el detalle letalmente descrito, pero a veces tambalea en su intento de la descripción perfecta, tambalea en ciertos momentos donde se necesita aun más sangre fria para pensar.
    Pero para ser una 3ra arte que va para una 4ta, es una proeza, y tu, Amee, lo estas llevando de una manera sublime.

    5/5, +1 y a Favoritos. Felicitaciones 😉

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