The Holders (61-65)

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The Holders (Los Portadores) son una sucesión de creepypastas de rituales con 528 publicaciones principales más contenido adicional, pero puedes comenzar a leer desde cualquier parte, pues no mantienen continuidad entre sí; son capítulos individuales con formato similar.

Los Portadores (61-65)


En cualquier ciudad, en cualquier país, hay una institución de salud mental o centro de rehabilitación donde puedes tratar de conseguir un Objeto. Había 2538 de estos Objetos, pero dos mil se perdieron.

Los 538 restantes nunca deben estar juntos. Jamás.

Estas historias han sido recogidas de varias fuentes, muchas de las cuales son cuestionables, pero todas tienen un aspecto en común: cuentan la historia de una serie de Objetos, los cuales, de ser reunidos, traerán horribles consecuencias, detalles que conducen a muchos a la locura.

La veracidad de las historias siempre está en duda; así se quería que fuese. La especulación circula desenfrenada. Nadie sabe realmente si los Objetos son genuinos o si hay un número fijo de Objetos que existen en el mundo y que anhelan reunirse con los suyos. Parte de lo que hace a las historias de Los Portadores tan incitante es la posibilidad de que cualquier persona pueda ir a una institución de ayuda especial y someterse a una prueba de vigor para conseguir un Objeto.

Los Objetos, aunque poderosos y temibles, carecen de la habilidad para agruparse por voluntad propia, y se ven obligados a convocar la ayuda de ciertos individuos. Estas personas se convierten en Buscadores, con historias tan perturbadoras y detestables como los mismos Objetos. Los Buscadores han emprendido su viaje por tres razones principales: buscar Poder, buscar Reunión o buscar Separación. Sus metas son conocidas por convertirlos en villanos y monstruos, y solo podemos esperar que aquellos de corazón justo prevalezcan sobre estos seres.

Quizá haya una buena razón para que llegases a este sitio, estimado lector. Los Objetos han de estar llamando.

¿Responderás?

 

El Portador de la Locura


En cualquier ciudad, en cualquier país, ve a cualquier institución de salud mental o centro de rehabilitación al que tengas acceso. Estando en la recepción, pide reunirte con aquel que se hace llamar «El Portador de la Locura». El empleado a cargo asentirá detenidamente y te invitará a seguirlo a una sala de espera. Se irá dentro de poco y todas las luces se apagarán. Cuando se recupere la energía, trece segundos más tarde, estarás en un pasillo muy sucio, con escritura cuneiforme grabada en las paredes.

Mientras sigues tu camino, la escritura cambiará gradualmente hasta asemejarse a una alienígena. Una vez que llegues hasta un orbe negro reluciente que parece derramar un contenido líquido, debes decir: «Todos estamos locos, pues eres tú quien trae la locura». Si el orbe pasa a ser una puerta, entra; si empieza a girar, serás arrastrado a la Nada.

En la cámara siguiente, hecha de un coral negro y grotesco, se encuentra una figura en cambio continuo. En él, ella, eso, verás a todos los hombres, todas las mujeres, niños, animales, criaturas, bestias y horrores que existen. No advertirá tu presencia a menos que extiendas tu mano izquierda, y digas: «Le hago un juramento a Koth; que la Torre se mantenga siempre en pie». En ese momento cesará sus cambios el tiempo suficiente para estrechar tu mano. Tu alma se desprenderá de tu cuerpo y será puesta en un cráneo humanoide enumerado que yace en una pila a su izquierda.

Tocar ese cráneo te llevará al vestíbulo de un antiguo templo situado en las arenas de Mesopotamia.

El cráneo es el Objeto 61 de 538. Debe converger una vez más.

 

El Portador de la Salvación


En cualquier ciudad, en cualquier país, ve a cualquier institución de salud mental o centro de rehabilitación al que tengas acceso. Estando en la recepción, pide sin vacilar reunirte con aquel que se hace llamar «El Portador de la Salvación». El empleado a cargo te dará una sonrisa de complicidad y hará señas para que lo sigas. Serás guiado afuera, hacia un pozo viejo y deteriorado en donde el empleado te entregará una llave, antes de retomar sus labores.

Si miras dentro del pozo verás una escalera de cuerda que se extiende a lo que parece una profundidad infinita. De optar por descender, escucharás el viento en lo que una suave brisa recorre la zona. Puede sonarte como un canto celestial o como los infernales lamentos de los condenados; no hay manera de saber qué escucharás. Si en tu descenso el viento deja de soplar en cualquier momento, detente, incluso si quedas sosteniéndote con una mano, pues aquello significa que una criatura impensable del Demonio ha aparecido en el pozo. Si permaneces completamente quieto, y tienes mucha suerte, sentirás el viento de nuevo. Sin embargo, de escuchar un rugido bestial, sería el actuar de un sabio dejarse caer, y esperar que el fondo del pozo llegue antes que la criatura.

Una vez que la bestia se haya retirado, espera un buen minuto antes de reanudar tu descenso. En nada de tiempo habrás perdido de vista la entrada del pozo. No te molestes en tratar de iluminar el resto de tu trayecto; la oscuridad consumirá toda luz. Tras lo que te parecerá una eternidad, habrás llegado al fondo del pozo.

El resplandor de una vela te permitirá reconocer tu ubicación: estarás en un cuarto pequeño, solo un poco más amplio que el pozo, con una puerta de madera enfrente de ti. Acércate a ella y toca tres veces, con cuidado. Se oirá la voz de una mujer, diciéndote: «Ven, querido, te he estado esperando».

Del otro lado hay una habitación no más grande que un armario, en la que habrá una mujer joven y hermosa sentada en lo que parece ser un cofre antiguo. Ella solo responderá a una pregunta: «Si se juntan de nuevo, ¿qué podrá salvarnos?».

La mujer pasará a describirte, con terrible detalle, la única forma de detenerlos una vez que se hayan reunido. Muchos pierden la esperanza en este cuarto, pero no debes permitírtelo, o tu destino estará sellado. La mujer concluirá su relato profiriendo un llanto sobrenatural y desaparecerá, dejando atrás el cofre. La llave que se te entregó previamente lo abrirá.

Lo que protege el cofre es el Objeto 62 de 538. Depende de ti reunirlo con los de su clase.

 

El Portador de la Perdición


En cualquier ciudad, en cualquier país, ve a cualquier institución de salud mental o centro de rehabilitación al que tengas acceso. Estando en la recepción, pide sin vacilar reunirte con aquel que se hace llamar «El Portador de la Perdición». El empleado a cargo, aterrado, negará saber algo del asunto, pero disimuladamente te pasará una llave desdentada con un «‡» grabada en ella, y apuntará con su dedo hacia cierto pasillo. Al final de éste habrá una puerta cuya perilla está hecha de una piedra tan negra como la noche más oscura, y de tocarlo, te parecerá sentir a tu alma siendo desgarrada de tu cuerpo.

Al entrar por esa puerta te encontrarás en un pasillo muy bien iluminado. Las paredes estarán decoradas con dibujos semejantes a los de un infante, ilustrando los sueños de tal infante. No mires estos dibujos, pues su aspecto agradable no es más que una fachada ocultando su verdadera naturaleza. El techo de este pasillo gotea sangre; si llegases a ver arriba verías los cadáveres destripados de cientos de niños, clavados al techo con sus propios huesos.

De llegar al final del pasillo, encontrarás una puerta de hierro maciza. A la altura de tus ojos habrá una pequeña placa corrediza. Toma la llave que te fue dada anteriormente y sostenla en tu mano, con el «‡» descubierto y apuntando hacia la placa. Cierra los ojos y da un golpecito a la placa; la escucharás deslizarse hacia fuera de la puerta. Resiste cualquier tentación de mirar. Espera, y cuenta hasta diez, detenidamente. Si no sientes la dentadura de la llave cambiar, o llegas a abrir tus ojos, corre. Corre tan rápido como puedas y solo detente cuando tus piernas no puedan ir más lejos. Sin embargo, si sientes la llave cambiar, espera hasta que oigas que la placa vuelve a su lugar, y abre tus ojos. En vez de ella verás un candado enorme. Ábrelo con tu nueva llave y entra rápidamente al cuarto, cerrando la puerta detrás de ti. El Portador de la Perdición repudia la luz.

Estarás en un cuarto oscuro. No tendrá luz de ninguna clase, pero escucharás una respiración trabajosa venir del rincón más lejano. No te le acerques, y no hables. Las únicas palabras que no acabarán en tu muerte, son: «¿Quién fue el que los reunió a todos?». De formular la pregunta, escucharás una voz, ni de hombre ni de mujer, hablando en tu mente. Pero pronto abandonará su discurso y las imágenes que creará en tu mente serán horrorosas. Si soportas su tortura, te darás cuenta de que han aparecido diminutos puntos de luz a lo largo del cuarto. Un siseo llenará el lugar, y se acrecentará hasta ser el grito más espantoso que hayas escuchado mientras cada punto de luz explota, alumbrando el cuarto. Cuando la luz se atenúe, verás los restos del Portador esparcidos en una esquina. No te acerques para darle un mejor vistazo; las serpientes muertas aún pueden morder. A tus pies descubrirás una bolsita de terciopelo. Contiene una estrella de cristal perfecta.

La estrella es el Objeto 63 de 538. Si se le permite brillar, su luz volverá loco a todo aquel que la vea.

 

El Portador de la Naturaleza


En cualquier ciudad, en cualquier país, ve a cualquier institución de salud mental o centro de rehabilitación al que tengas acceso. Estando en la recepción, tapa tus oídos y pide reunirte con aquel que se hace llamar «El Portador de la Naturaleza». El empleado a cargo se pondrá de pie y empezará a gritar en un lenguaje desconocido, con una voz más llena de maldad que Satanás o cualquier demonio de su legión. Aun con tus oídos cubiertos, tu cabeza se sentirá como si estuviese en llamas mientras el empleado vocifera en su lengua maldita. Cuando se haya detenido, espera diez segundos antes de destapar tus oídos, y pon una mano en tu frente, diciendo: «En el principio». Entonces el empleado abrirá su boca y aparecerá un portal…

 

El Portador de la Agonía


En cualquier ciudad, en cualquier país, ve a cualquier institución de salud mental o centro de rehabilitación al que tengas acceso. Estando en la recepción, pide reunirte con aquel que se hace llamar «El Portador de la Agonía». El empleado a cargo te mirará asombrado, como si no hubiese entendido por qué reconoció el nombre. Balbuceará por un momento, pero luego su expresión facial cambiará a un ceño demacrado. Temblará, se hará a un lado y se negará. Debes insistir, sin perder la calma, incluso si él llegase a llorar o gritarte. Eventualmente, la vida se irá de sus ojos, y te guiará, arrastrando sus pies, a un cuarto sin enumerar al final del pasillo.

El empleado te abrirá la puerta, e inesperadamente te dará una patada en la parte baja de tu espalda precipitándote adentro del oscuro cuarto. No se lo impidas. Este cuarto olerá a toallitas húmedas con alcohol y simultáneamente a la fuerte esencia metálica de la sangre. No serás capaz de ver nada hasta que la puerta por la que entraste se abra y la luz gris de afuera ilumine a una desgarbada figura encapuchada entrando al cuarto. Cuando la puerta se cierre, sentirás de inmediato a la figura presionar su cuerpo contra el tuyo. Sus miembros huesudos punzarán tus costillas y estómago, mientras dirá: «Te conozco». Permanece completamente inmóvil. No hagas ningún ruido, excepto el de preguntar: «¿Por qué están sufriendo?».

Responderá, con un siseo desgarrador: «Te retendré aquí por toda la eternidad, y cada noche te mutilaré, violaré y  asesinaré». No tendrás tiempo para huir o pensar, antes de que sientas una cuchilla enterrándose en tu abdomen y atravesando tu espalda. No te muevas. No hables. No grites.

La voz continuará: «Asesinaré a todos cuanto amas, y los haré ver tu rostro en su asesino. Corromperé tu mente hasta que seas tan grotesco y perverso como el resto de nosotros». Más cuchillas perforarán tu cuerpo, en partes suaves, en partes imposibles, y la voz retomará sus juramentos de muerte; y su tortura, tan creativamente inhumana y meticulosamente desalmada, te pondrá en peligro de perder tu mente.

La quietud será tu única defensa. Si te mueves, las cuchillas, aumentando su cantidad de una a cinco, a treinta, a cien o mil, si acaso tuvieses la oportunidad de contar, desgarrarán en toda dirección, forzando a cada trozo de tu carne y nervios a permanecer conscientes y alertas de cómo eres descuartizado una y otra vez indefinidamente.

Debes escuchar a su voz con detenimiento, pues eventualmente, dirá una que otra cosa importante.

Si dice: «Esta gloria está reservada para aquellos que se han probado a sí mismos», entonces solo puedo ofrecerte mis condolencias. Tu sufrimiento será tan increíblemente horrible que cualquiera en la Tierra que haya visto tu rostro u oído tu nombre tendrá pesadillas de tu agonía. Tu alma será una cáscara desperdiciada.

Si dice: «La totalidad de tu existencia está libre de esta agonía», debes responder, con rapidez y seguridad: «La agonía nos llena a todos hasta que hayan dejado de hacer daño». Seguidamente, todo se detendrá —el dolor, el siseo—, y sentirás a la figura desintegrarse sobre tu cuerpo. Levanta su capucha y encontrarás una bolsa de cuero. Ábrela solo si quieres descubrir cómo sería ver al mundo ser destruido por una plaga que ni siquiera el Infierno consentiría.

El polvo de tu torturador es el Objeto 65 de 538. No huyas, o nunca lo sabrás.

Imagen de perfil de Le Orange

Traducciones de Tubbiefox
http://theholders.org

Le Orange

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48 thoughts on “The Holders (61-65)”

  1. Hasta ahora he leído varios comentarios de personas que dicen que The Holders es mala o que ni siquiera es una creepypasta. Y no puedo parar de pensar “Si no les gusta no lo lean” y ya, ahorrense el criticar mal y con mala ortografía.

  2. No me gusta la historia, son 538 objetos y hay demasiados errores que no cuadran con la realidad, incluso que no cuadra con la ficción, es irreal, es larga y tediosa y no es entretenida

    1. No te parece entretenida porque no te llama la atención la manera en que está narrada o simplemente no te gustan las historias largas y grotescas. Yo opino que el que se divida en tantas partes la hace excelente para lectura ligera y la manera de narrarla te hace querer intentarlo por ti mismo hasta encontrar un punto en el que sabes que fallarás.
      Esa es mi opinión, no estoy diciendo que tenga que gustarte aunque mi lógica es: Si no te gusta no lo leas. Y parece que has llegado bastante lejos con The Holders

  3. Una ves y esto es real fui a una institucion mental pregunte por el portador de la riqueza y enserio el empleado sonrrio me tomo y me llevava lentamente a la calle pero todo se distorsionaba no soporte mas por que crei que esto no era sierto y era mentira haci que como pude me escape del guardia fue el peor momento de mi vida

          1. La verdad no lo he vuelto a intentar lo probo solo una vez ya que me pase como 1 mes leyendo las historias y me pareció curioso así que lo intente y como serca de mi colegio ay un centro de ayuda psiquiátrico pues por que no pero la verdad despues de eso no me quedaron ganas de hacerlo de nuevo aunque la experiencia estuvo bien 😀

  4. Como es que si en cada ocasión que observan el objeto mueren de la peor forma, y en todas siempre mueren por mas que corran, como diablos saben con certeza que el eso es real, lo que “Los Portadores” Preguntan o Responden, ¿Si las personas mueren solo al llegar al portador como se sabe de esta historia? Es Erróneo…

      1. Esta bueno lo del juego pero habría que desvirtuarlo. Las pruebas suelen ser soportar dolor y en el juego eso no sirve. Podrían cambiarlo por puzzles y búsqueda pero seria muy silent hill.

  5. y Yo pregunto ¿Alguien habéis ido alguna vez a preguntar? Me imagino como seria, me da ilusión ir. ya sea que se me pueda dar el permiso y no morir en el intento o que la tía o tío me encierren con otros locos por preguntar semejante gilipolles pero seria bueno intentar.

  6. El Portador de la Codicia

    En cualquier ciudad, en cualquier país, ve a cualquier institución de salud mental o centro de re-inserción social al que puedas llegar. Al llegar a la recepción, pregunta por visitar a alguien que se hace llamar El Portador de la Codicia. Si una mirada de hambre voraz viene del trabajador, huye de la institución, pues si no lo haces, serás devorado vivo en la forma más dolorosa posible. Sin embargo, si te da una mirada de aspecto cansado, te llevará a una celda en un corredor que no estaba ahí antes. Las paredes estarán hechas de oro y plata finos, pero no las toques, no sea que devoren tu alma

    Al caminar, si en algún momento oyes el sonido de monedas tintineando, detente y grita rápidamente: “¡Todo lo que brilla no es oro!” Si el tintineo continúa, estás condenado por toda la eternidad, y no hay razón para correr. Sin embargo, en caso de que se detenga, continúa.

    Finalmente, llegarás a una puerta dorada. El trabajador la abrirá y cerrará sus ojos mientras entras. Cuando entres, la puerta se cerrará tras de ti. Dentro hay un exquisito palacio, hecho a mano, de marfil y oro y maravillas que ningún mortal haya construido o concebido. No te quedes contemplándolo demasiado tiempo, pues si lo haces, el mundo se abrirá debajo de ti, y quedarás eternamente atrapado en un mundo de suciedad y miseria.

    Si continúas, el palacio a tu alrededor poco a poco goteará sangre, hasta que una lluvia de sangre caiga sobre ti. Continúa y nunca mires hacia atrás, y no te detengas. Finalmente, la lluvia cesará, y estarás en una habitación llena de bloques de oro y tesoros. Sentado en un trono de platino, habrá un cadáver, que responderá solamente a una pregunta: ¿Qué es lo que Ellos codician?

    Se pondrá de pie y comenzará a contar acerca de todas las necesidades, cada deseo, cada robo. Si logras mantener tu cordura, el cadáver se moverá hacia el tesoro cuando termine su historia. Sin embargo, no toques el tesoro. En su lugar, busca una pequeña moneda de cobre, que está inscrita con un lenguaje desconocido. Al segundo de tocarla, estarás de vuelta en la institución, como si nada hubiera sucedido, con la moneda en tu mano.

    Esa moneda es el Objeto 66 de 538. No vale nada y lo es todo.

  7. Una vez fui a una institución mental preguntando por el Portador de la Venganza, la tipa se me quedo viendo raro, despues me llevo a un cuarto completamente blanco y me dejo ahí, hasta que mi mamá fue por mi….

  8. La historia del portador del objeto 64 termina ahí?, nunca narran mas alla despues de que se encuentra al recepcionista, no hay historia ni objeto?

    1. En realidad el dueño del post censuro todo el capítulo ya yo he traducido ese capitulo, aqui te lo dejo:
      En cualquier ciudad, en cualquier país, ve a cualquier institución de salud mental o centro de reinserción social al que puedas llegar. Al llegar a la recepción, cubre tus oídos y pide al trabajador que deseas ver a quién se hace llamar The Holder of Nature. Si no te cubriste los oídos, reza a tu dios que te libere de lo que sigue. El trabajador estará de pie y empezará a gritar en un lenguaje desconocido, con una voz más llena de maldad que Satanás o cualquier demonio de su legión.

      Oír esta voz claramente, corromperá tu mente, instantáneamente, dejándote sufrir un dolor mucho más grande que el fuego del infierno por el resto de tu vida. Incluso con los oídos tapados, tu cabeza sentirá como si estuviera en llamas, mientras el trabajador habla en lenguas demoníacas. Cuando termine, espera diez segundos antes de destaparte los oidos, y pon tu mano en tu frente diciendo: “En el principio”. Al terminar de decir esto, el trabajador abrirá su boca y aparecerá un portal. El cruzar este portal con miedo, hará que se cierre cuando vayas por medio camino, atrapando tu alma en el oscuro abismo que conecta las dimensiones por toda la eternidad.

      Si lo atraviesas con paso seguro, te encontrarás en un jardín, más hermoso y exuberante que cualquier jungla o bosque conocido por hombre, demonio o ángel. El jardín parece extenderse al infinito, y enfrente tuyo habrá lo que parece ser un camino. Síguelo, pero no te desvíes, el hacerlo, hará que las bestias del jardín te ataquen y desprendan lentamente las capas de tu cuerpo en lo que te parecerá una eternidad, y estarás completamente consciente en el proceso.

      Luego de lo que parece ser 5 minutos o 5 meses de caminar, llegarás a una casa pintoresca. Golpea la puerta frontal, y si escuchas una voz que dice: “Tu no estas invitado, extraño”, no hay esperanza para ti, ninguna oración te salvará. Tu muerte será horrible. Si escuchas una voz que dice: “Por favor, pase”, debes abrir la puerta y pasar, él te ha dado la bienvenida.

      En el interior, verás a un anciano en una mecedora, leyendo frente al fuego. Sólo responderá a una pregunta: ¿Qué empezó todo esto?

      El hombre cambiará su forma frente a ti. Las arrugas de su rostro y brazos, empezarán a desvanecerse, y sus músculos empezarán a tomar forma, como si se rejuveneciera. Se levantará y te pedirá que te acerques, no lo hagas, por mucho que estés tentado a hacerlo, no lo hagas. Cuando él te pida esto, mira directamente a sus ojos, y sin romper el contacto visual, pregunta una vez mas: ¿Qué empezó todo esto?

      Una vez que digas esto, nuevamente, el fuego saltará y rodeará al hombre. Él empezará a hablar, con una voz más alta que el mar rugiente, pero suave como una brisa. Te explicará el inicio de la vida, los Objetos, y todo lo del universo. Cuando haya terminado, el fuego se desvanecerá y el hombre habrá desaparecido. En su lugar, habrá un mármol en el piso; éste es rojo como el fuego, también azul como el mar, tan claro como el viento, pero tan oscuro como la tierra. No trates de comprender este mármol, pues el hacerlo retorcerá tu mente hasta la locura.

      Recógelo y sal por la puerta por la que entraste, y estarás de regreso en el vestíbulo principal de la institución.

      El mármol es el Objeto 64 de 538. Tú controlas los elementos ahora.

  9. Creo que esto de los portadores se hace un poc machacón. Entiendo que se sigan poblicando por que son un clasico y demas, pero los leo ya con cierto desinteres, ams de lo mismo una y otra y otra vez, salvo alguna excepcion muy contada.

    El de la naturaleza deberia de ser terrible para no traducirlo y poner un gift cuyo visionado me traera pesadillas durante años.

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