LLOVIENDO SANGRE

Hay veces que sucede lo impensable en ciertas situaciones, hay otras veces y son mayoría cuando todo sucede como tiene que suceder de una manera normal. La monotonía para nosotros era lo de siempre ya que nunca pasaban cosas extrañas en una aldea  tan humilde, vivíamos todos felices, nuestras familias nos amaba, teníamos hijos y todo era perfecto hasta que un día paso lo impensable.

Yo me llamo Nicolás mi tarea en la aldea era principalmente la recolección de alimentos donde teníamos la quinta llamábamos de esa manera al campo que teníamos para plantar nuestros alimentos, yo recolectaba esos alimentos para todas las familias  de la aldea, cada hombre tenía asignada una tarea, 5 éramos los hombres mayores en la aldea (Juan, Pedro, Martín, Antonio y yo)  cada uno con su esposa e hijos, las mujeres eran las encargadas de cuidar de los niños y nosotros nos encargábamos de los trabajos pesados, construcción de casas , cacería, traer agua a la aldea entre otras muchas tareas que teníamos que hacer.

No recibíamos visitas de nadie, nosotros mismos nos decidimos alejar, no de un sistema que nos explotaba, nos escondíamos de la guerra, en el siglo XVI era muy común morir por la espada de algún colono por lo que decidimos vivir nuestra vida de una forma más segura, aunque debo mencionar que también triste, no es fácil dejar el lugar donde naciste y viviste gran parte de tu vida pero mucho más difícil es dejar a tus padres y hermanos.

Era un día soleado en la aldea, yo me encontraba jugando con el hijo de Pedro era el mayor de los niños y por ende el mas travieso y curioso de todos, todo iba normal ese día, cada uno estaba haciendo su trabajo, algunos descansaban porque ya habían terminado, otros seguían haciendo lo suyo. La noche cayó y me fui a mi casa donde me esperaba mi mujer y mis dos hijos, solo en la noche podía disfrutar de mi familia ya que en el día, todos teníamos mucho trabajo. Me esperaron con una bonita cena como todas las noches y hablamos de nuestro día, yo siempre decía lo mismo,  que fue un día duro lo decía todos los días pero me alegraba mucho el hecho de tener a mi familia para poder compartir un rato.

Luego de la cena y de reír un rato con mi familia nos fuimos a la cama, no era ningún lujo era una cama de paja y tablas de madera, con cuero para no cortarse, pero con el amor de mi familia a mi lado todo era perfecto.

Esa noche todos dormíamos y la lluvia que caía sobre el techo de madera de mi casa, generaba simultaneas goteras que danzaban sobre la madera y caían sin cesar, era imposible ver de dónde venían las goteras debido a la oscuridad, esto ya era normal entonces decidí acobijar a mis hijos y mi mujer  como de costumbre, se quedaron durmiendo y decidí salir de la casa para ver si alguna otra familia necesitaba ayuda.

Estaba llegando a la casa de Juan cuando escuche un ruido perturbador, eran gemidos y lamentos, la lluvia me hizo imposible saber la dirección de dicho ruido por lo cual busque por mis alrededores pero no pude encontrar nada, el ruido desapareció luego de que lo busque por un instante. Me sorprendí en el momento pero sinceramente luego no le di importancia y pensé que era mi imaginación. No perdí mas el tiempo y entre en la casa de Juan, pregunte si necesitaban algo pero todo estaba bien, solo un poco de agua pero no mucho más que eso, le pregunte si había sucedido algo en su casa o si habían escuchado ruidos extraños pero él y su esposa negaron haber escuchar algo que no fuera la lluvia, intercambiamos buenas noches y salí tal y como entré en su casa.

Visite las otras 3 casas que me quedaban por ver como se encontraban y todos estaban muy bien, todos descansaban y parecía que solo era otra noche de lluvia como el resto. Al salir de la última casa la de Martín escuche el mismo ruido nuevamente y esta vez me asuste un poco porque estaba seguro que no era mi imaginación, volví a entrar a la casa de Martín ya que me encontraba en su puerta y le comente lo que ocurría. El decía que seguramente era algún animal y que no me preocupara que esos sonidos el ya los había escuchado antes, yo un poco asustado le dije que me ayude a encontrar el origen del horrible sonido, no le gusto mucho la idea de salir por la noche con lluvia pero como todos vivíamos juntos y compartíamos tanto la confianza y el amor entre todos era como el de una familia. No teníamos luz las velas se nos habían terminado a los pocos meses y como no teníamos contacto con la civilización solo podíamos guiarnos con la luz de la luna.

Al salir de su casa pude escuchar el ruido inmediatamente, parecía que alguien pedía ayuda, Martín también lo escuchaba pero él estaba convencido de que solo se trataba de un animal. Buscamos por los alrededores de la casa y no encontramos nada, buscamos cerca de las otras casas pero no tuvimos suerte. En ese momento nos decidimos separar y si alguien encontraba algo tenía gritar para avisarle al otro, yo fui en una dirección y él en otra, era realmente difícil saber de dónde surgía dicho sonido con tanta lluvia y viento pero luego de unos minutos vi algo en el horizonte. El sonido provenía de la quinta , pude ver una silueta que se quería levantar pero no podía, tenia sus rodillas y codos apoyados en el piso y exclamaba de dolor, inmediatamente llame a Martín, el me escucho enseguida ya que no se encontraba muy lejos de mi. Nos acercamos y pudimos ver que se trataba de un hombre, un anciano, poseía  heridas de arma blanca por casi  todo su cuerpo, lo llevamos a una de las casas y despertamos a todos para que nos puedan ayudar a cuidar y curar al herido.

Ya en una de las casas lo pusimos sobre una mesa y pudimos apreciar la gravedad de sus heridas, eran de arma blanca y bastantes profundas. Una vez el hombre se tranquilizo le preguntamos que le había sucedido y el contesto que lo habían atacado, inmediatamente pregunte ¿Quién fue? El partió el silencio con un llanto devastador lo dejamos llorar hasta tranquilizarse. Luego de unos minutos nos dijo que habían invadido su aldea y que habían matado brutalmente a su familia y a todos los habitantes de dicho pueblo. “Yo fui el único que pude salir con vida, ellos me atacaron y pensaron que me habían matado por lo que decidí huir por la maleza del bosque, no se dieron cuenta de mi huida y camine muchos quilómetros hasta que no pude seguir del agotamiento”. Esas fueron las palabras que recuerdo y que jamás olvidare.

Le preguntamos cuanto tiempo él había caminado y dijo que camino por unos 3 o 4 días sin descanso por el bosque. Le dimos agua y comida pero estaba tan débil que se le hacía muy difícil poder comer.

El nos advirtió que si no escapábamos de nuestra aldea tarde o temprano iban a llegar y nos iban a matar. Indignados pensamos en hacer algo para que no le suceda nada a nuestras familias, decidimos que en la mañana íbamos a salir para buscar ayuda.   Nosotros sabíamos que no éramos los únicos que habíamos escapado de las revoluciones y las guerras pero sabíamos o estimábamos que la civilización mas cercana estaba a unos 30 o 40 kilómetros de distancia.

Decidimos que por la mañana Juan, Martín y yo íbamos a salir hacia el este para ver si encontrábamos ayuda, Pedro y Antonio iban a cuidar de los niños y las mujeres. Esa noche no pude dormir ni un segundo tenia muchos nervios no me quería ir, no me quería alejar de mis seres queridos, de algún modo estaba en la misma situación que antes, cuando abandone a mis padres y hermanos, pero sabía que no tenia otra alternativa, había que dejar a mi mujer y mis hijos para encontrar ayuda, las probabilidades que nos encuentren en ese sitio eran muy altas si no hacíamos algo.

La noche por fin termino y se apreciaban los  endebles rayos de luz que entraban por los huecos de las maderas del techo. Me levante y recé a Dios para que todo salga bien. Fue todo muy extraño todo estaba teñido de un extraño color rojo, como que si hubiera nevado pero de color rojo, el pasto, las casas, el terreno, todo estaba manchado con este extraño color. Al salir de mi casa fui a ver como se encontraba el hombre herido, para mi sorpresa y la de muchos él no había podido soportar esa noche, las heridas en su cuerpo eran múltiples y había perdido mucha sangre, nos pusimos un poco tristes pero luego de eso decidimos enterrarlo cerca de la quinta donde lo encontramos. No pudimos saber quien fue o quiénes fueron los que lo atacaron a él y a su aldea.

Al terminar de enterrarlo nos preparamos muy bien para la búsqueda de ayuda, los 3 llevábamos agua y comida bastante como para dos semanas, no sabíamos si íbamos a encontrar algo cerca o lejos lo que si sabíamos es que teníamos que salir y buscar ayuda y era urgente.

Recuerdo esa mañana fue la más triste de mi vida, mi mujer lloraba y mis hijos también, ella no quería que yo me vaya pero luego de hablar entendió que era por el bien de todos, nos besamos como si no hubiera mañana y me despedí de mis dos hijos, mis lagrimas eran cada vez mas a medida que me alejaba de ellos, por cada paso se me caían cinco lagrimas ya que no sabía con exactitud si volvería a verlos. Fue n golpe muy duro para todos.

Saliendo de la aldea solo escuche “Adiós” de  Pedro y Antonio también de las mujeres, tristes pero fuertes seguimos adelante para adentrarnos hacia el Este en el horripilante y fúnebre bosque.

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Caminar por el bosque no era tarea fácil debo reconocerlo, pero mas difícil era llevar el peso sobre tus hombros de tu familia y de la familia de tus amigos, a medida que nos adentrábamos mas los sueños iban desapareciendo de a poco, pero nunca perdí la fe en que todo iba a salir bien.

Caminamos todo el día solo en una dirección, no descansamos ni un segundo, yo era el mas cansado de los tres, no estaba muy bien físicamente para dicho viaje, entonces les propuse a los chicos descansar para que al día siguiente volviéramos a seguir. Ellos se enojaron mucho conmigo porque les parecía una gran pérdida de tiempo y era tiempo extremadamente valioso no solo para nosotros sino también para nuestras familias.

Toda la tarde  la pasamos discutiendo entre los tres, hasta que cuando nos dimos cuenta cayó la noche. Decidimos dormir bajo un árbol que se encontraba en el camino, tiramos las bolsas donde teníamos los alimentos y nos acostamos nerviosos esperando a que la oscuridad desaparezca para poder seguir adelante. Esa misma noche Martín muy enojado me empezó a insultar diciéndome que era toda mi culpa y que estábamos acostados porque yo era muy débil, yo le dije que el bosque no perdona y que no podemos ver nada, seriamos presa fácil si nos movemos en la oscuridad, creo que eso lo enojo aun mas a tal punto que acordaron con Juan en abandonarme si mañana no tenía la fuerza necesaria para seguir adelante.

La noche fue muy lenta, se escuchaban sonidos extraños de todas las direcciones y en mi mente solo pensaba en mi familia lo cual me ponía aun mas triste por no tenerlos cerca. Esa noche no dormí ni un segundo y eso empeoro las cosas ya que mi cansancio permanecía intacto.

Un rato mas tarde de la salida del sol Martín se levanto con mucho ímpetu y comenzó a gritar para que salgamos lo antes posible, Juan fue el primero en ponerse de pie agarrar sus cosas y ponerse a su lado, yo demore un poco y fingía estar bien, entonces empezamos nuevamente a caminar en dirección Este.

La planta de los pies me dolía mucho, tenia los pies heridos, cortados y estar de pie me costaba bastante. Juan, Martín caminaban como si nada debo admitir que eran muy fuertes y pienso que tal vez fue un error que me hubieran elegido a mí para dicho viaje. Pasaron unas 3 o  4 horas desde que nos levantamos y seguíamos caminando, yo les pregunte si podíamos descansar un rato y su respuesta fue no. Ellos dijeron que si descansaba no iban a esperarme y me abandonarían dejándome solo en el bosque, yo mal conmigo mismo seguí caminando. No dure mucho porque una hora mas tarde caí al suelo agotado.

¡Esperen!  ¡Esperen! Gritaba desesperado pero ellos ni siquiera me miraron, escuche a Martín decirme que seguían por el Este y que con suerte nos encontraríamos mas adelante, yo en el piso los miraba y se hacían cada vez mas pequeños, hasta que pasaron por delante de un árbol y se perdieron en  la maleza.

Yo estaba destruido, solo sin mi familia, sin mis amigos, la única que me acompañaba era la tristeza y teníamos que convivir, no tenía otra alternativa.

 

Descanse por unas horas, me senté mire al cielo y bebí un trago de agua, el cielo estaba muy nublado como si estuviera precipitando una tormenta. Luego de descansar unas horas seguí caminando en dirección Este para ver si me encontraba con Juan y Martín, pero la búsqueda fue en vano, ahora sabía que estaba mas solo que nunca y que tenía que ser fuerte. Me arme de valor y camine unas cuantas horas, todo iba normal hasta que la noche cayó nuevamente.

Solo quería descansar, entonces busque un árbol que me mantenga refugiado, tire las bolsas junte unas hojas y me acosté. Un rato después se oyeron truenos uno tras otro, hasta que comenzó a llover. Me sentí totalmente mal conmigo mismo y sabia que no solo había decepcionado a mi familia sino también a mis amigos. La lluvia fue cada vez mas fuerte, creo que llovía mas en mis ojos que en el cielo, me sentía muy mal , la soledad y el miedo se apoderaron de mi cuerpo esa noche, el pánico se hacía presente en mi mente  y pensaba en mi familia. No tenia idea de cómo estaban, tampoco sabía si mis amigos habían encontrado ayuda,  solo quería dormir y la mañana siguiente continuar caminando. En el cielo brillaban tres estrellas, brillaban con mucha fuerza pero no les di mucha importancia.

Al despertar algo se me hizo muy conocido, otra vez había llovido de color rojo, pero me preguntaba ¿Por qué? Estaba muy confundido en ese momento, cuando ese anciano llego a nuestra aldea sucedió lo mismo. Tal vez solo es mi imaginación pero es muy raro porque todos lo vimos cuando falleció el anciano. No le di mucha importancia en ese momento para mí solo era el fruto de nuestra imaginación y además no tenia tiempo para reflexionar sobre esas cosas, llevaba en mi mano la vida de muchas personas y mi trabajo era cuidarlas a como dé lugar, entonces me levante y nuevamente empecé a caminar.

Unas horas caminando en la misma dirección pude ver algo por la maleza, entre las ramas se veía una civilización, pero era un peligro ir como si nada, no sabía si eran colonos o era una tribu, tampoco sabía si les iba a agradar o no, pero me quedaba poca comida y estaba muy débil así que decidí ir a la aldea sin importar las consecuencias.

Al llegar vi a unos niños ellos se acercaron y comenzaron a gritarme, pero yo no les entendía nada, era obvio que hablaban otro idioma, me asuste mucho porque pensé que eran colonos y si lo eran estaba perdido. Un niño llama a un anciano de la aldea y de repente vino mucha gente, la gente me miraba y me rodeo completamente. El anciano me hablaba pero yo no le entendía, yo le hable mi idioma pero no pudimos entendernos, entonces intente haciendo señas para ver si me entendían, por fin me entendieron al menos entendieron que estaba herido y necesitaba descansar, me dieron una casa muy humilde y pequeña solo tenia una cama y estaba un poco sucia. Esa noche me sentí aliviado porque era la única noche que me sentía seguro desde que salía, cuando me desperté pensé que Juan y Martín estaban en alguna casa de la aldea por lo que le pregunte a la gente si los habían visto, pero todos se negaron haber visto a gente parecida a mí.

Ellos tenían culturas diferentes, se vestían de negro y hablaban un idioma que nunca pude saber cual era, a pesar de ello era gente muy amable ya que me dejaron dormir en una de sus casas y me dieron comida.

Me puse un poco triste al no poder encontrar a mis amigos, no sabía donde estaban o que estaban haciendo, entonces decidí salir a buscarlos. La gente de esta aldea me dio mas agua y comida porque entendieron que estaba buscando a mis amigos, se despidieron y comencé nuevamente a caminar.

Esta vez ya estaba mucho mejor  y pude caminar sin frenar un segundo, en la tarde descanse un poco pero con los alimentos que tenia mis energías se recuperaron muy fácilmente. Nuevamente caía la noche en el bosque y nuevamente dormía solo, me preguntaba continuamente ¿Dónde están Juan y Martín?, era muy raro que ellos no hubieran estado en esa aldea o que no los hubiera encontrado, pero solo volví a armar mi cama bajo un árbol, la improvisaba con hojas y mis alimentos. Unas horas mas tarde desde que comencé a dormir otra tormenta volvió a caer donde yo me encontraba, llovía mucho como las veces anteriores pero no le di mucha importancia ya que se volvió algo normal que me agarre la lluvia en la expedición, solo mire hacia el cielo y nuevamente pude apreciar las tres estrellas, era raro que las mismas estrellas se encuentren exactamente en el mismo lugar que el día anterior, pero estaba tan triste y nervioso por encontrar ayuda que no le di importancia alguna.

A la mañana siguiente volví a apreciar que nuevamente los arboles, las hojas y el bosque tenia una capa de color rojo, era similar al agua pero con un color rubí, no entendía porque o cómo era posible pero sin pensármelo dos veces seguí adelante.

Esa mañana me desperté con muchas ganas de seguir adelante, tal vez si era rápido podía encontrar a Juan y Martín mas adelante, entonces no lo pensé dos veces y comencé a caminar lo mas pronto posible. Llevaba unas horas caminando cuando algo rompió el silencio, lo vi tras la maleza eran colonos, sus trajes elegantes y sus armas de fuego era evidente que estaban en la zona para conquistar nuestras tierras. Estaban muy cerca de mí a unos 10 metros, yo retrocedí y comencé a correr pero me escucharon tal vez por el pánico que tenia hice mucho ruido y no me di cuenta. Me siguieron 2 hombres como yo estaba débil no tardaron en agarrarme, me tomaron del pelo y me golpearon salvajemente. Me llevaron a sus tierras fue algo horrible, era un holocausto,  asesinaban gente sin piedad habían muchos cadáveres y mucha sangre. Luego de estar un rato en ese horrible lugar dos colonos me subieron a un caballo y me dijeron que de donde venia si me negaba iban a matarme de inmediato, no me quedo otra alternativa que mostrarles el camino.

Sobre los caballos todo era mucho mas rápido íbamos en dirección Oeste, en unas horas llegamos a la aldea donde me aloje y me dieron refugio, estaba siendo destruida y quemada por esta gente, llore y quise matarme en ese entonces, pero quería ver a mi familia antes de morir por lo cual seguía indicándoles el camino. Horas mas tarde llegamos a mi aldea, estaba destruida totalmente y los colonos tenían un refugio, al llegar me bajaron y me golpearon salvajemente, les pregunte por mi familia y me llevaron donde se encontraba la quinta. No podía creerlo estaban los cuerpos de Juan, Martín mi esposa y todos los que vivíamos juntos, rompí el silencio con un llanto enorme y abrace a mi esposa. Un colono saco su cuchillo y me corto la garganta, comenzó a llover muy fuerte y al fin llovía en el día, pude apreciarlo era sangre, mientras sostenía en mis brazos a mi esposa, caí sobre su pecho y con la cabeza mirando al cielo sonreía porque  había muerto junto a mis seres queridos.

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4 thoughts on “LLOVIENDO SANGRE”

    1. Realmente no es un creepypasta ya lo se. pero creo que como historia vale la pena, si tiene varios errores trate de arreglar la mejor cantidad posible pero alguno siempre se cuela, es una lastima yo desperdicie mi tiempo respondiendo creo que estamos a mano

      1. Yo me leí unos 15 párrafos dispersos (me los saltaba, no soportaba), y estoy de acuerdo con Ignacio. No es creepypasta, y por estar también tan mal escrito a todo quien la lea en esta página le dará la sensación de haber perdido su tiempo. No son “errores colados”, es la redacción. Cómo contás la historia. Muy, muy malo. Compará tu historia con alguna de… Poe (?) y te dará miedo la diferencia.

        1. tambien comparto con ustedes no es precisamente un “creepypasta”, bien debo aclarar que es mi primer “creepypasta” no esperen gran cosa, obvio voy a ir mejorando pero tiempo al tiempo, si ni que hablar me gustaría ser como el jaja poder escribir su mítico “murders in the rue morgue” pero por ahora solo me queda mejorar, un saludo grande

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