La habitación blanca

Acababa de despertar de ese profundo sueño; en la habitación en la que estaba sólo h abía un reloj que marcaba la hora, pero yo no sabía si era la hora a.m. o p.m. Tan solo yo vestía una bata blanca, mis zapatos desaparecieron al igual que mi ropa y lo único que venía a mi memoria era yo patinando. También había una pequeña mesa con un aparato encíma cuyos números iban en cuenta regresiva y permanecí en el número 10.

Yo no sabía qué significaba, ¿qué quería decir?, ¿diez días?, ¿diez horas?, ¿diez minutos?. En fín, nadie podría responderme, tan sólo estaba ahí yo solo. En un momento inesperado retrocedió a 9, cuando me descuidé en menos de dos horas cambió a 3. Yo sólamente yacía sentado en un rincón de la habitación, cuestionando mi llegada ahi y el significado de ese lugar.

Resignado a que cuando esa cuenta llegara a 0, pasaría algo malo, algo inesperado, tal vez sería mi salida a ese lugar o quizás mi fin de alguna manera. NI si quiera sabía ni había comido o bebido algo en horas, días o quizás semanas. Sin embargo, el número del aparato de aquella mesa, sin darme cuenta retrocedió a cero. Apareció la manija de una puerta en aquella pared, la que tenía a mi lado derecho; me levanté de aquel rincón en el que estaba sentado; me dirigí hacía aquella manija y la abrí. Por alguna razón la pared se abrió en forma de puerta como si la puerta hubiera estado ahí.

Al abrir la puerta vi una especie de túnel en la tierra lo cual me decía que el cuarto en el que estaba era subterráneo que parecía terminar en una pequeña luz tenue. Y yo como no podía hacer otra cosa y no sabía si tenía la opción de quedarme en el cuarto a esperar que algo pasara o ir al final del túnel a ver que había en aquella luz; si acaso era mi lúnia de salida o quizás entrada a otro lugar. Así que decídí ir a la luz.

Mientras iba por el túnel comencé a escuchar unas leves voces de niños. El camino se hacía más estrecho y me impedía seguir avanzando. Cuando estaba a punto de llegar a la luz iba agachado y pude ver unos pequeños pies de niños vestidos con una bata blanca al igual que yo. Al parecer no habían notado mi presencia y pude escuchar de lo que hablaban.

-¿Dónde estamos?. -Dijo uno.

-No lo sé, es mejor que vayamos a investigar. -Dijo otro.

Al tratar de moverme, golpeé con el codo la pared de tierra que tenía a mi costado, lo cual hizo que cayeran unas paredes al piso, lo cual hizo un leve ruido.

-¿Oyeron eso?. -Dijo uno.

-¿Qué es eso?. -Dijo otro.

-Parece que vino de ese hoyo.

Me moví tratando de escapar para que no me vieran. Sin embargo, al agacharse los niños lograron verme y lo único que dijeron fué:

-¿Quién eres?. -Preguntó uno.

Todos nos quedamos en silencio, pero yo no me asusté, al contrario, creí haberlos visto antes,; los reconocí, eran niños de mi cuadra.

-¿De donde vie…?

Antes de que yo pudiera terminar la pregunta, escuché una puerta cerrarse detrás de mí, pero fué un cerrar como si la persona que cerró la puerta tuviera una furia enorme. No le tomé importancia. Uno de los niños me miró fíjamente por unos segundos y dijo:

-¡Chicos!, es él, el de la casa de la esquina.

Los otros niños reaccionaron a ese comentario y dijeron todo:

-¡Es cierto, hay que ayudarlo!

Inmediatamente me tomaron de los brazos y me ayudaron a salir del túnel en el que estaba y me llevaron donde las demás personas vestidas con bata, tal como nosotros, estaban. Al llegar ahí, ví como de todas direcciones llegaban personas de diferente sexo, color, nacionalidad, etcétera.

Pasé ahi un rato y cuando las personas dejaron de llegar a ese lugar, una gran puerta frente a nosotros se abrió, dejando a la vista una réplica de cada ciudad, de cada país del mundo ligadas entre sí por medio de tierra; era como la tierra sólo que sin agua y con todos los continentes unidos. Como cuando inició el mundo con el nombre de Pangea.

Todos los edificios eran de un color blanco brillante, casi cromo.

Imagen de perfil de Mr. Nightmare

Colaboración con Martbell.

Mr. Nightmare

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