Humana Quotidie (I)

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Día uno

Desperté con algo de miedo y sudor frío corriéndome por la espalda, mientras dormía soñé con que tenía la comida más deliciosa que había probado, no sabría decir que era, nunca llegué a verlo o al menos no lo recuerdo, cuando abrí repentinamente mis ojos, descubrí que entre mi boca estaban mis dedos, ¡estuve a punto de morderlos!.

Después del espanto inicial de la mañana desayuné un par de huevos, me despedí de mi madre y salí hacia la escuela. En el recreo les hablé a mis amigos acerca del incidente de la mañana, como siempre, cada vez que me sucede algo raro, me llamaron demente e hicimos bromas al respecto.

Nada mas ha sucedido hoy, ahora voy a descansar, estoy algo nervioso en cuanto a lo que pueda pasar esta noche, espero no volver a tener ese sueño, detesto a los psicólogos pero si he de ir a consultar a uno, que así sea, no pienso transformarme en un desquiciado enfermo.

Día dos

He vuelto a tener ese sueño, pero esta vez me despertó un agudo y repentino dolor en mi mano, abrí los ojos rápidamente para descubrir que dos de mis dedos sangraban profusamente, ahogué un gemido y fui al baño tratando de conservar la calma, desinfecté las heridas y tomé una ducha. Al salir hacia la escuela mi madre se percató de los cortes, inventé una excusa y la dije que me había pillado los dedos al cerrar el armario.

Tampoco me atreví en la escuela a contárselo a alguien, tengo miedo me parece que no tengo control de mi cuerpo mientras duermo, se que no está bien, quizá algo en mi subconsciente me obliga a hacerlo, debo hablar con un especialista, pero no me atrevo, soy muy reservado en lo que concierne a mi vida privada, tomaré un par de los somníferos de mi padre y supongo que todo pasará con el tiempo.

Día tres

Finalmente la pesadilla de dos días ha terminado, hoy he tenido un día perfectamente normal no ha pasado nada fuera de lo común a excepción de que esa chica Milena ha hablado conmigo hoy y me ha dado su número, ¡Quiere que la llame esta noche!, de hecho creo que voy a hacerlo ahora mismo.

La charla ha ido de maravilla, le he pedido que salga conmigo y ¡ha aceptado!, aún tengo que pensar cuando pero supongo que será pronto. Inicialmente pensaba que esto sería tan solo un registro diario de aquella extraña pesadilla pero creo que lo usaré como diario.

Día cuatro

Milena y yo saldremos el próximo sábado, estoy muy emocionado, todo está saliendo perfecto, no lo estoy haciendo nada mal en la escuela y no tengo ningún problema con mis padres, de seguro me darán dinero para salir con Milena.

Dia cinco

Hoy finalmente ha sucedido, estaba jugando al voleibol con mis amigos cuando la pelota golpeó mis labios, el momento en que la sangre entró en contacto con mi boca ¡Fue glorioso!, jamás había probado un manjar así, muchas otras veces he probado mi sangre, pero nunca había notado ese sabor. No entiendo por que los demás se preocuparon por mi cuando yo estaba en la gloria, ellos decían que era demasiada sangre, pero yo pensé que no era suficiente.

Día seis

Mi madre me envió hoy a comprarle algunas cosas, he aprovechado la oportunidad y compré un cuchillo que me pareció lo suficientemente afilado y compacto para mi experimento.

He olvidado mi cita con Milena pero no importa, el experimento es lo único que ocupa mi mente en este momento, solo debo esperar a que mis padres salgan a comer y podré llevarlo a cabo.

Por fin han salido, me han preguntado que si me traían algo les he dicho que tengo suficiente comida, lo tengo todo dispuesto para el experimento, el cuchillo, una cuchara y un enciendefuegos.

Jamás sentí tanta ansiedad como cuando hice el primer corte, corté toda la carne de la parte superior de mis dedos de los pies, cuando probé la carne, tan cruda, recién cortada y sanguinolenta; los temblores sacudieron mi cuerpo, fue algo orgásmico, excitante, me dejé sangrar sobre una vasija durante quince minutos, luego vino el dolor; cuando la cuchara al rojo entró en contacto con mis tejidos expuestos solté tales aullidos que creo que los vecinos debieron de escucharlos, espero que me hallan confundido con algún animal, la cauterización es un proceso bastante doloroso, pero el dolor tiene su recompensa, bebí la sangre de la vasija para distraerme, fue delicioso.

Día ocho

Me he saltado un día, no resisto la ansiedad, hoy en la escuela me escapé un momento al baño y mordisquee mi antebrazo, no podré aguantar hasta el fin de semana sin comida, solo puedo alimentarme cuando mis padres están fuera. Hoy Milena me ha hablado, esa chica es muy molesta, me preguntó por que la había dejado plantada, me dijo que de verdad yo le gustaba, que me iba a dar una segunda oportunidad, me dijo que saliéramos el sábado que viene, pero no iré, no voy a desperdiciar mi tiempo en una persona que quiere que muera de hambre.

Día nueve

He hecho creer a mi madre que no me sentía muy bien, no he ido a la escuela, he logrado mi cometido, por fin podré comer.

La desesperación era tal que arranqué a mordiscos la carne, las heridas en mis antebrazos y la cara interna de mis brazos son bastante grandes, las cauterizé como mejor pude, pero creo que al morder mis brazos me he lastimado unos cuantos  tendones, he perdido la movilidad en tres de mis dedos, también creo que arranqué algunos nervios en el proceso, ya que ciertas partes de mis manos y brazos han perdido su sensibilidad.

Mis padres han llegado de trabajar no han notado nada, solo les he dicho que no me siento muy bien y que tal vez en un par de días pueda volver a la escuela, se han mostrado de acuerdo.

Estoy ideando un nuevo experimento, uno que me va a permitir alimentarme cuando yo lo desee, lo pondré en práctica mañana en cuanto mis padres vayan a trabajar.

Día diez

Mis padres se han ido a trabajar, ya atranqué las puertas y las ventanas con todo lo que pude encontrar, no tengo conmigo ni la cuchara ni el enciendefuegos, pero eso poco importa ya, ya no restringiré mi alimentación.

Día once

El experimento ha funcionado, nadie puede entrar en mi habitación, he oído como mis padres han intentado en vano derribar la puerta, estoy lleno hasta la saciedad, se me dificulta un poco escribir ya que además del daño en mis tendones, he retirado totalmente la carne y las uñas de la punta de mis dedos, he descubierto que resulta mas placentero sin un cuchillo, además es innecesario, mis dientes hacen todo el trabajo.

Escribiré mañana de nuevo, me está dando hambre otra vez.

Día uno

Doctor Manuel Rivera. Hospital mental Antonio Ávila.

Esta libreta me fue entregada junto con mi nuevo paciente, un sujeto adolescente de dieciseis años con un caso grave de autofagia, no puedo creer que exista mas allá del nivel celular, pero al parecer el sujeto se ha estado comiendo a si mismo por espacio de una semana, no creo que viva mucho tiempo mas, ya que sus heridas son demasiadas y están en un estado avanzado de putrefacción, el sujeto se extirpo toda la piel y algunos músculos de las manos, buena parte de los labios y, no se cómo lo logró sin desangrarse, toda la lengua. También perdió ambas orejas y todos los dedos de los pies, al parecer antes de que lograran sacarlo de su reclusión auto impuesta, el sujeto ingirió su propio ojo y parte de sus órganos sexuales, como ya dije muchas de las heridas se encuentran en avanzado estado de putrefacción, pero aún así el sujeto parece seguir intentando alimentarse de si mismo, por lo tanto fue atado a una camilla de forma que no pueda hacerse mas daño, he decidido usar la libreta que fuera propiedad del sujeto para continuar con el registro que este ya llevaba de su trastorno.

 

Creación propia

Julian Infante

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5 comentarios de “Humana Quotidie (I)”

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