Hilo Rojo

Tiempo de lectura: Cerca de 20 minutos.

Soy un chico de 14 años normal común y corriente como cualquier otro, he vivido experiencias duras, una vida algo trágica pero jamás me he quejado más bien me he encerrado en mi triste y profunda imaginación, donde todos somos libres, donde yo puedo ser libre y hacer mi propia historia fantástica y cambiarla a mi antojo cuando no me agrada o cuando estoy a punto de perder. Como cualquiera hubiese hecho todo para convertir esas historias en una realidad busqué desesperadamente en todos lados, libros, internet y brujería inofensiva aunque nunca creí en la ultima, era demasiado fantasiosa pero, por el interés de aprender y por la necesidad de aprender a hacer mis fantasías realidad, me quedé atrapado en esto y no puedo ni pude hacer nada para salir de ello, se volvió una adicción comprar velas negras y atrapa sueños, gastar toda mi mesada en libros de ocultismo y pociones que sabía que eran simples perfumes, también me acostumbré a despertarme a la mitad de la noche ir al patio trasero sin que mis padres me atraparan claro que nunca funcionó pero me gustaba pasar en ayuno para encontrar el amor verdadero -es una estupidez en verdad pero también lo hacía por simple y pura diversión-.

No es secreto para nadie que yo guardaba muchos rencores y que planeaba acabarlos de una vez por todas de una forma u otra, sapiente de no poder acabar con las personas que hacían mi vida más difícil tuve muchos intentos de suicidio, pero por otro lado mi imaginación también actuaba en el sueño de matar a mis enemigos, ver correr su sangre, sus huesos rotos, sus ojos vidriosos y abriendo su boca ensangrentada implorando piedad y perdón, no soy de las personas que perdonan fácilmente; me imagina a mi mismo apuñalándolos, sintiendo el cuchillo atravesando su carne lentamente, una sonrisa macabra se dibujaba en mi rostro al pensar en esto, era feliz en esa parte de mi imaginación pero como muchas otras fantasías no quería que esta se quedase en mi mente solamente así que decidí investigar como deshacerme de la escoria que invadía mi vida, era demasiado joven y cobarde para matar por mi mismo y otros embrujos y hechizos me parecían absurdos o infantiles. Una obscura noche, por eso de las 4 AM,  estaba buscando un embrujo para ello en internet , pero Morfeo me acorralaba en los rincones más expuestos de mi mente, intentaba luchar pero el me atacaba y fuerte me venció, después de lamentarme de la perdida recobré el control de mis ojos y al ver a la pantalla lo único que vi era una pagina pintada de negro con letras rojas en japonés, era raro pues no recordaba haber entrado a ninguna página japonesa y mucho menos una tan extraña como era esa, deduje que cuando había caído dormido pude haber aplastado la página por accidente así que sin darle más importancia empecé a hojear la página, no sabía nada de japonés así que estaba buscando algo, algún instructivo gráfico para hacer el hechizo o si era un hechizo siquiera pero llegué al final de la pagina y seguía sin haber nada, absolutamente nada, entonces decidí salir de eso pues pensé que sería una tontería tratar de hacer una traducción en Google traductor pues sabía que me saldrían puras incoherencias así que no me molesté probarlo, cuando estaba a punto de dar marcha atrás al navegador saltó una ventana a la pantalla que simplemente tenía varias banderas una japonesa, una inglesa, otra española, holandesa, china, rusa, coreana y por ultimo una bandera blanca, pensé que era de idiomas y podía ver este post en mi propio idioma así que le di clic a la bandera española ignorando por completo porque estaba la bandera blanca allí, no le di importancia y en seguida apareció la misma página traduciéndose frase por frase en español, logré leer todo y estaba dispuesto a hacerlo ese día, más abajo había una pregunta que no recordaba que estaban allí, la pregunta decía: “desea intentar este hechizo?” y los botones daban opción de sí o no, yo acepté y desapareció la pregunta y los botones y en su lugar apareció una frase con un efecto ensangrentado que decía: “Acuéstate no queremos que tu madre te encuentre” entonces miré el reloj de mi computadora y vi que eran las 5:30 AM y recordé de pronto que mi madre se levantaba a las 6:00 AM, me asusté y sin pensarlo más me acosté pero había olvidado apagar la computadora y estaba dispuesto a levantarme y apagarla, pero escuché la puerta de la habitación de mi madre y lo único que pude hacer fue fingir estar dormido y pensar una excusa por la computadora encendida, ella entró a mi habitación y se acercó a mi lentamente y me dijo: “ya levántate que hay que ir al colegio” y, fingiendo pereza, me levanté, mi madre se fue a hacer el desayuno mientras yo me preguntaba la razón por la cual no me había dicho nada por la computadora que estaba encendida, me levante presuroso y miré la pantalla y esta estaba apagada, no había nada en la pantalla entonces, en el negro, se empezaron a aclarecer unas palabras blancas que escribían: “Los materiales te serán entregados hoy” de repente se apagó totalmente la pantalla dejando ver mi rostro asustado y confundido, en un transe preguntándome que pasaba y si era en serio, no gasté más tiempo y me cambie de ropa al uniforme del colegio y cumplí con mi rutina diaria para ir al colegio, aún pensativo por esa extraña página de internet.

Ya en el colegio no podía concentrarme por espeluznante mensaje final ¿a que se refería con “los materiales”? ¿dónde me serían entregados dichos materiales? ¿era esto real?. Estas preguntas rondaban mi cabeza por un buen rato y no encontraba la respuesta, a las ultimas horas de clases me había calmado un poco pues compre varias gomas de mascar para calmar mis ansias y mi miedo, y un poco más tranquilo me puse a pensar que ese mensaje, la computadora y todo lo que había pasado pudieron haber sido solo efecto de mi imaginación por la noche de desvelo –Claro eso es me ha pasado muchas veces así que no debo preocuparme, no pasará nada, estoy seguro- Decía en mi interior mientras aparentaba atender a clases. Nada me prepararía para lo que pasó después; un compañero de clases estiró el brazo y me dijo –Toma que quiero solo el carrete- Asustado miré a mi compañero que, inocentemente, me extendía un pedazo de hilo rojo carmesí, mi corazón iba a mil y me temblaban las manos pero tragando saliva tomé el trozo de hilo y lo puse sobre mi escritorio, mi compañero me preguntó si estaba bien y, aparentando normalidad dije –Si, no te preocupes solo estoy un poco cansado- El simplemente se giró y yo también, miré fijamente el hilo y levanté la mirada para ver a mis compañeros tratando de decidir mi presa -¡Coño! ¿enserio crees que eso es real? Es una simple coincidencia nada más, no pasará nada- Dijo la razón dentro de mi y me di cuenta que solo es una coincidencia y que, si era verdad, no era obligatorio hacerlo pero algo en mi cabeza, una voz que no pertenecía a ninguno de mis sentimientos, dijo –Dijiste que lo harías puede ser que si no lo haces pasen cosas malas- Me estremecí y me decidí a hacerlo, después de todo si no era real lo peor que podría ocurrir sería que desperdicié unos centímetros de hilo así que observé a todos mis compañeros preguntándome con cual de mis rencores acabaría, tenía tantos postulantes a victimas y no me decidía por cual de ellos decidirme y al final me decidí que sería por el más reciente, el que me ha hecho un daño más recientemente, lo observé fijamente sin que el se de cuenta, ni el ni nadie y empecé a dibujar con el hilo la letra: D y en ese momento se escuchó un derrapé, todos nos asustamos y miramos por la ventana pero no se veía nada, absolutamente nada, la razón decía “coincidencia” una y otra vez, pero mi miedo estaba exaltado, no sabía si detenerme o seguir, de nuevo esa voz ajena a mi se hizo escuchar y decía: -Ya diste el primer paso, ¡termínalo!- me decidí por hacerlo y volviendo al hilo dibujé las letras: E-A-D, respiré y pensé en el nombre completo de mi enemigo, sus iniciales, sus apellidos y dibujé la letra: O… se escuchó una sirena de ambulancia y, asomándose a la ventana un compañero afirmó que hubo un accidente pero que solo se veía la ambulancia y una parte del tumulto que formaban los curiosos; mi razón no estaba tan convencida pero aún seguía diciendo “coincidencia”, ya no podía detenerme ahora y mirando la O que había dibujado con el hilo procedí a escribir la R, después la S y con una miedo que me carcomía los huesos terminé de dibujar la última S; acto siguiente me amarré el hilo en el dedo medio de mi mano derecha, obedeciendo las indicaciones de la página de internet, debía mantener el hilo amarrado a mi mano así que saqué un guante de cuero de mi maleta y me lo puse para esconder y proteger el hilo, nada fuera de lo normal pasó después, sonó la alarma, salimos todos, me subí al autobús y me senté en un asiento al lado de la ventana, miré a través de ella y observé a mi victima subiéndose al auto de su padre, desgraciado pensando que lo que me hizo no tiene consecuencias, pensando que sus acciones no repercutirán en un futuro, ignorante, pero no por mucho, uno de estos días le enseñaré que sus acciones no quedan impunes. Lo que el me hizo fue demasiado doloroso para escribirlo aquí en la intemperie, solo diré que me hizo crear un resentimiento muy profundo, lo odio tanto.

Mi parada por fin llegó y yo me disponía a bajarme, el chofer no paraba pero había desacelerado lo suficiente para que yo saltará así que lo hice pero algo me hizo perder el equilibrio y caí en posición casi fetal pero mi pierna derecha se había quedado estirada y en un segundo abrí los ojos y miré hacia mi pierna que estaba a solo unos milímetros de la llanta, la llanta con un tambor rojo, me congelé del miedo, no podía gritar, no podía pararme ni mover un solo músculo y solo podía oír el grito de alarma de una mujer en el autobús, el controlador de este me levantó y me preguntó si estaba bien y yo, tratando de reaccionar, le respondí que sí. El autobús se alejó y yo iba a mi casa, tortura ver diariamente el hogar de mi detestado, muchas veces he imaginado un incendio “accidental” que terminase con su vida pero a cambio llevaría la vida de su familia inocente.

Al caer la noche me desvestía para acostarme a dormir, me saqué el guante y noté que el hilo no estaba, me desesperé pues las instrucciones resaltaban que si el hilo se desamarra del dedo del convocador este morirá, al cabo de 2 horas, de la forma más lenta y dolorosa posible; empecé a pensar donde pude estar en esas dos horas. ¿En el baño? No.  ¿En la cocina? No. ¿En el estudio? Peor. Mi desesperación no me dejaba pensar así que me acosté en la cama y me puse a pensar, donde estaba el maldito hilo, de pronto se iluminó mi memoria y recordé que no había salido de el cuarto en las dos horas así que me puse a buscarlo, tal vez si me amarraba otra vez el hilo en el dedo podía evitar la tortuosa muerte que me esperaba pero nada, no encontré más que polvo y basura. Estaba desilusionado y triste, mi muerte prometía ser muy lenta y yo no quería, como último recurso busqué en mi ropa y lo único que encontré fue una línea roja vertical en mi pecho, pensé que era el hilo y traté de agarrarlo, era obvio que la marca era interno en mi piel así que no intenté agarrarlo y de pronto vino un fragmento del contrato a mi cabeza que decía: “la marca confirmará la aceptación del trato” en ese momento no había entendido a que se refería pero ahora si la marca en realidad era el hilo que se había incrustado en mi piel y eso significaba que el hechizo era real, o solamente otra coincidencia, decidí creer en el.

Desperté, era sábado, un día normal, mi madre hacia el desayuno, mi padre y mi hermana estaban disponibles para desayunar con nosotros. Después de la rutina matutina vino a mi la curiosidad sobre de donde había salido esa página, investigué un poco más sobre esto y no encontré absolutamente nada, me di por vencido y finalmente me entregué al ocio de las redes sociales, mientras tanto apareció una publicidad muy extraña con las palabras 地獄ファインダー con un color rojo intenso en un cuadro negro en el cual existía una barra de buscador y bajo esta, en color blanco, las palabras Jigoku Finder, nunca había visto esta publicidad así que me interesó y le di clic, en seguida se abrió una página de incognito y en ella toda una página pintada de rojo con letras japonesas en negro y un recuadro blanco, el mismo de la publicidad, me aventuré a escribir Akai Ito –Hilo rojo en japonés-  Saltó en seguida una página similar a la anterior, bajé al final de la página y encontré las mismas banderas que la vez anterior, entró en mi la duda por la cual estaba la bandera blanca allí así que la abrí en otra ventana y también abrí la bandera española, el mismo texto, sin cambiar ni una sola coma, lo releí y lo leí por tres veces más pero nada, no encontré absolutamente nada. Entonces pasé a la ventana donde había abierto la bandera blanca y se encontraba otro texto diferente al anterior, este decía “La muerte perseguirá al convocante, la suerte caminará a los pasos del maldito, la vida de los dos depende de la ira del convocante, el olvido será juez que se encargará del cumplimiento del contrato.

Sangre en tus manos que no podrás lavar, pero nadie la verá, vivirás con tu maldición por maldecir.

Tu tiempo se agota, solo tienes hasta que te matemos.

Akai Ito nuestra carta de presentación.”

Leí esto y mi celular sonó, di un salto asustado y, sin pensarlo, lo saqué esperando ver un mensaje, pero no era así, lo que se encontraba era un número 2 que cubría toda la pantalla, no sabía que significaba pero suponía que tenía relación con el texto que leí anteriormente, “Tu tiempo se agota, solo tienes hasta que te matemos” ¿a que se tiempo refería con esto? ¿Iba a morir? “hasta que te matemos” La parte que me dejó más intrigado. Miré a la ventana, lluvia, “excelente me ayudará a pensar” pensaba mientras salía de mi casa para pensar un poco más, la lluvia había puesto el suelo muy resbaloso y en menos de lo que me di cuenta resbalé y caí sobre una pequeña rama de rosa, rosa roja, que se había encarnado en la palma de mi mano haciendo que sangrase, me arranqué la rosa y la tiré en el suelo, miraba como la sangre escapaba de mi mano y enseguida me la lavé con el agua lluvia, el sangrado cesó y yo seguí caminando hasta que sonó mi celular, el número había cambiado, era 1, entonces eso significa que cada vez que algo malo me pase estoy más cerca de la muerte una más y estaría muerto, moriría. Otra vez frente a la casa de el “maldito” como le decía el contrato que firmé, mi odio latía tanto como el primer día, la ira, aún deseaba su sangre “Aka…”

-¿Qué estas haciendo aquí?-

-Hmm…- Volteé a donde provenía la voz y lo miré, empapado por la lluvia, su ropa, su marca de dependencia del mercado. Maldito –Nada vivo alado- dije sin mirarlo.

-Eres tan cobarde-

-¿Disculpa?-

-Así es, eres una de las personas más cobardes que he visto, defendiéndote solo con el sarcasmo, eres un maldito cobarde-

-Maldito es otro-

-¿Ves? Siempre con sarcasmo-

-No es tu problema-

-Se que no es mi problema ni nada por el estilo pero también se porque eres así-

-Me encantaría oír tu teoría-

-Te refugias en ello-

-¿Qué?-

-Se que te refugias en esos intentos de hechizos, en paginas de ocultismo y sobre todo en tu sarcasmo-

-¡No es cierto!-

-Si lo es admítelo-

-¡Maldita sea CALLATE!-

-Ya no quiero pelear más quiero ayu…-

Cerré los ojos y grité –AKAI ITO- La lluvia se detuvo, el silencio abordó la escena, abrí los ojos y observé al maldito con una mirada inquietada y un poco confundido, había un hilo rojo atado a sus extremidades y a su cabeza, el hilo se alargaba hasta donde yo estaba, estaba amarrado por la cintura por el mismo hilo que el pero miré atrás pues el hilo seguía por allí, observé a una sombra, no, no era una sombra, un demonio, ¡no!, un espectro se escucharía mejor en esta historia. Esta figura sostenía el extremo del hilo, asustado di un paso hacia delante y la figura retrocedió estirando el hilo un poco y apretándome la cintura y casi cortando mi piel, entonces me di cuenta que si caminaba hacia adelante el hilo me cortaría, ¿que pasaría si camino atrás?

-¿Qué estas haciendo?- Dijo el maldito confundido por mis movimientos.

-¿Qué acaso no ves en que predicamento te has metido?- Dije sarcásticamente y con una sonrisa un poco macabra.

-¿De qué hablas? Estas empezando a hablar incoherencias-

-Entonces no lo ves ¿verdad? Maldita sea hubiese preferido que veas la causa de tu fallecimiento-

-¿Qué? Por Dios estas de nuevo con eso de los conjuros y hechizos que encuentras en la red. Entiende que eso solo es un montón de placebos, abre los ojos-

-Creo que hoy ya no me importa lo que digas, al final de este día todo acabará para ti, te daré la paz eterna, acabaré con tu sufrimiento desgraciado- Dije retrocediendo tres paso, miré atrás y el espectro también retrocedió los tres pasos, por un momento pensé que me afectaría a mi pero no fue así, el maldito se agarró el brazo  izquierdo y este empezó a sangrar.

-¡Aggh ¿Qué coño pasa?!- Gritó con los ojos vidriosos.

-Este es el pago por todo lo que me has hecho- Retrocedí una vez más al igual que el espectro y de pronto el hilo cortó su brazo cortando el cartílago pero sin tocar el hueso, el grito del maldito rompió el silencio, un nudo en mi garganta fue tomando forma mientras la sangre salía del miembro amputado aún cuando este seguía moviéndose. El dolor, el miedo y el sufrimiento se reflejaban en sus ojos mientras veía su brazo en el piso. Entre grito y sollozo me insultaba y se arrodillaba a ver más de cerca su brazo aún sin creer que ya no lo tenía más, sin mirarlo ,por lástima, retrocedí aún más al igual que el espectro y pasó lo mismo que con el brazo anterior, el mismo grito, el mismo dolor, el mismo sufrimiento, lo único que pude hacer fue sonreír.  Un charco de sangre se formó rápidamente convirtiéndose la cama de su torso casi desmembrado, lloraba y gemía, sufría tanto como yo lo hice, quise acercarme a ver sus ojos pero sabia que si lo hacia el hilo me cortaría por la mitad y no quería eso al menos sin ver morir al maldito primero.

Estaba a punto de dar un paso más cuando el maldito gritó -¡Alto! LO LAMENTO, PERDONAME POR FAVOR DETENTE, AYUDAME-

Una pisca de compasión y misericordia, una lágrima brotó de mis ojos, después de todo lo que pasamos, ¿porque pasó? Su vida era tan importante como la mía, habíamos compartido tanto, era mi amigo, era mi hermano, ¿qué fue lo que nos separó así? Supongo que no quería compartir, era MI amigo yo era su amigo, el era mi hermano, lo era. Tristemente el se alejó, no entiendo porque, solo defendía nuestra amistad, ¡¿por qué tuviste que hacerme eso?! Eras mi maldito amigo. Ahora ya no tenía opción, el estaba casi muerto y tenía que terminar con eso, aparentando valentía dije –Es muy tarde para disculparse-.

Retrocedí y sus dos piernas empezaron a sangrar, el cayó y sus dos piernas se cortaron y cayeron al piso, sangraban y aún se movían, levanté la mirada y me di cuenta que el otro extremo del hilo no terminaba en el maldito sino que este se alargaba hacia un espectro igual al que estaba atrás de mi. Esperaba que el maldito ya hubiese muerto por el desangrado o al menos hubiese quedado inconsciente por tal dolor y sufrimiento que le había impuesto.

-Perdóname por favor-  dijo el maldito con una voz temblorosa y triste –Perdóname- Empezó a sollozar, sabia que ya no podía gritar, sus cuerdas vocales se habían cansado. Aún no entendía porque no había muerto supongo que era parte del trato, hacerlo sufrir hasta que el hilo quedara completamente tenso.

-Ya no te servirá de nada pedir perdón- dije al cerrando el puño y rechinando los dientes, una lagrima más saltó de mis ojos. Recuerdo la primera vez que nos vimos, el era nuevo en el colegio, era tímido y no hablaba con nadie, al igual que yo, por casualidad o por obra del destino el se sentó alado mío, era un chico más en el curso, nada extraño hasta que el segundo día el me habló, así comenzó nuestra amistad, así comenzó la hermandad, porque lo arruinó, yo era su amigo, el era mi amigo, ¿porque terminó con todo eso? ¿Porque?

Al unísono dijimos –Perdón, hermano- el hilo se tensó aún más cortando su garganta, su torso desmembrado cayó, su cabeza cayó, la sangre salió a borbotones, sus extremidades dejaron por fin de moverse y yo me colapsé en llanto, el hilo se rompió y los espectros se desvanecieron.

Día y noche miraba su cuerpo y su sangre por la ventana, era extraño pues nadie más lo hacia, mucha gente pasaba pateando su cabeza o pisando sus brazos, manchando las suelas con su sangre, una niña que se le caía la muñeca sobre el charco de sangre y la levantaba como si nada, la besaba y la abrasaba. Parecía como si nadie lo hubiese conocido, sus amigos, los compañeros de colegio y hasta sus padres lo habían olvidado, cada persona que a la preguntaba no se arriesgaba a decir más que –No lo conozco- pero yo aún lo recuerdo, yo aún lo conozco y tal vez ese sea mi castigo, no olvidarlo, Jamás.

creación propia

Bizarra Teoría

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7 thoughts on “Hilo Rojo”

  1. Wow la verdad estuvo genial… Quiza como sugerencia, hay unas cosas que deberias haberlas explicado un poco mas, como en la parte del contrato y eso… Y quiza si hubieras puesto el motivo por el que el chico odiaba al “maldito” hubiese quedado mas impactante tambien… Pero al final, con ese “arrepentimiento” y todo, te quedo buenisimo… Muy bueno, segui subiendo creepys asi…

    1. Gracias la verdad mucha gente me ha dicho que ponga la razón y quisiera rectificar un poco, con respecto a lo del contrato, era intencional no especificarlo para ir dando a conocer partes de el en el desarrollo de la obra. Gracias por el apoyo y seguiré escribiendo, acabo de hacer un monologo para mi clase de teatro lo colgaré en unos días… Como sea gracias.

  2. Exelente historia ! , mas alla de que me parecio una de las mejores que leí Me sentí muy identificada , en momentos de mi vida llegue a pensar en lo mismo . Sigue asi

    1. Gracias la verdad es que he dejado de escribir un tiempo al ver el abandono de este creepypasta… Tu comentario me ayudó mucho y creo que pronto estaré subiendo otro creepy, pero hazme un favor, pasale esto a otras personas, me ayudaría aún más. Gracias de nuevo.

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