Encontré un diario escalando en Nuevo Hampshire

| Pete, el destilador de licor ilegal | Mi chica |

Encontré un diario escalando en Nuevo Hampshire ganó como la segunda mejor historia enviada en el mes de mayo, 2016.


El diario era de hace un tiempo; veintiún años, según las fechas. Estaba sellado muy bien en envoltorio plástico y metido en un bolso impermeable. Si no hubiera golpeado la cosa con mi pala mientras hacía un agujero para ir al baño, nunca lo habría encontrado. Desearía que ese fuera el caso, porque no puedo parar de pensar sobre las cosas que leí. Solo voy a añadir las partes jodidas, pero lo único que estoy dejando afuera es la señora hablando de cómo ella y su esposo estaban pasando el mes acampando y teniendo un buen momento. Ya, les ahorré cinco páginas. Aquí es cuando se puso raro:

7/2/1994, 7:00 a.m.

Anoche, James y yo fuimos despertados por un ridículo flash brillante de relámpago. No hubo un trueno. James dijo que tuvo que haber sido un rayo de calor. Probablemente tiene razón, porque estuvo asquerosamente caliente y bochornoso todo el día, y, una vez que el sol se puso, las cosas se volvieron aún más húmedas. Eventualmente volvimos a dormir, y esta mañana el aire se siente menos como una esponja mojada. Esperamos hacer diecinueve kilómetros hoy.

7/2/1994, 8:00 p.m.

Ni siquiera quiero escribir esto porque es muy asqueroso. James pidió que lo haga de todas formas, así lo recordaremos para reportar lo que vimos una vez que lleguemos a una estación de guardabosques. Como si pudiera olvidarme de algo como esto. De todos modos, aquí está: todo el día, mientras caminamos, vimos animales. Ciervos, pájaros, mapaches, ardillas y un oso negro. Esa es bastante estándar para el trayecto aquí afuera. Pero cuando nos salimos del camino un poco porque, bueno, James estuvo mirando mi trasero por la última hora mientras caminábamos —y creo que le vinieron algunas ideas—, fuimos detenidos por la vista de algo asqueroso como a treinta metros del camino. Bueno, muchos «algos». Esparcidos por un área ancha, que estimé que tenía unos seiscientos metros, habían animales abortados. Todos en distintos estados de desarrollo. Fue horrible.

7/3/1994, 2:45 a.m.

No puedo dormir luego de los eventos de ayer. James, por supuesto, está roncando como una avispa a pesar del gran flash brillante de relámpago. ¿Qué diablos habría causado eso? He escuchado sobre un lugar donde los animales van a morir cuando están muy enfermos o viejos, pero me maldigo si algo como lo que vimos es en alguna forma normal.

El rayo de calor ha pasado de nuevo. Esta vez fueron tres flashes juntos con separación de un par de segundos. Sin relámpago. Mierda, eso es escalofriante. James está enojado porque lo pateé para despertarlo y contarle. Lo siento, cariño.

7/3/1994, 7:30 a.m.

Pude dormir como una hora luego del rayo. Gracias a Dios trajimos buen café para preparar sobre la fogata. Vamos a hacer dieciséis kilómetros, aunque quizá sea un poco menos porque el mapa dice que nos estamos metiendo en un área bastante empinada. ¡Bien por los glúteos!

7/3/1994, 9:15 p.m.

Hoy fue una caminata bastante buena. Pero vamos a estar adoloridos mañana. El mapa hace un trabajo decente diciéndonos dónde van a estar las colinas, pero es una mierda indicando qué tan inclinadas son. Por el lado positivo —y nunca creí que estuviera en un punto de mi vida en el que esta oración tuviera sentido—, no vimos campos llenos de fetos animales. Wii.

7/4/1994, 6:10 a.m.

Mi esposo gilipollas metió algunos fuegos artificiales en su mochila y decidió despertarme prendiéndolos justo al lado de la tienda mientras gritaba: «¡Feliz Día de la Independencia!». Por supuesto que estaba desnudo mientras hacía todo esto y estaba presentándose a mí a través de la solapa de la tienda con una bengala en cada mano. He llegado a la conclusión de que amo su sentido del humor entre las ocho de la mañana y la medianoche, y todo durante las 12:01 a.m. hasta las 7:59 a.m. me hace querer ahorcarlo. Despertarme con explosiones y su polla y bolas no es como imaginé nuestras mañanas juntos. Saca la parte de las explosiones, sin embargo, y estoy bastante bien con eso.

Parece que va a llover hoy. Las nubes tapan el cielo y hay bastante brisa. Ventoso, también. La ropa de lluvia que compramos antes de empezar nuestro viaje se secó durante las tormentas de la semana pasada, así que no estoy muy preocupada.

7/4/1994, 6:30 p.m.

No hubo lluvia mientras caminábamos. James le disparó a un conejo hace una hora y está apunto de despellejarlo y prepararlo para el fuego. Está haciendo que aprenda a hacerlo, también. Es bastante lo último que quiero hacer, pero no hay razón por la cual debería estar pegado con el trabajo cada vez que queremos comer algún lindo bicho del bosque. Ugh. Aquí vamos.

7/4/1994, 7:30 p.m.

Acabo de terminar de vomitar. Tan pronto como James comenzó a trabajar en el conejo, vimos qué tan enfermo tuvo que haber estado mientras estaba vivo. De nuevo, solo voy a detallarlo para que podamos reportarlo en una estación de guardabosques, pero por el amor a Dios, James, si tengo que haber aprendido cómo despellejar a un conejo, tú puedes aprender a escribir oraciones claras y descriptivas. Esa es una pelea para otro día.

Bajo su piel, el conejo estaba completamente cubierto de lo que parecían grandes granos de pus. Estaban bajo mucha presión, también, porque cuando James presionó uno de ellos con la punta del cuchillo, explotó y fluyó pus grisácea y blanca a tres metros y hasta la punta de mi zapato. Así es como terminé vomitando por media hora mientras él se disculpaba y trataba de no reír. Seguimos teniendo bastante carne seca y cosas en los paquetes de comida, así que no es como que vamos a tener hambre, pero hubiera estado bien tener algo diferente. La lluvia por fin empezó y estamos atascados en la tienda.

Y ahí está el relámpago de nuevo. Está resplandeciendo una y otra vez. A veces son un par rápidos, otras veces solo son aislados que duran cuatro o cinco segundos. Son esos largos que me asustan. Nunca había visto relámpagos así. James sigue diciéndome que es inusual, pero no imposible, especialmente en esta época del año. Parece estar disminuyendo ahora, y estoy bastante feliz de que haya coincidido con la lluvia esta vez. Creo que en realidad sí son solo relámpagos. James es un tipo bastante tranquilizante. Hora de dormir temprano.

7/5/1994, 10:10 a.m.

Estoy entrando en pánico porque James está tratando duro de no entrar en pánico. Hemos estado despiertos desde las seis y cuando abrimos la carpa el suelo afuera estaba lleno de aves muertas, murciélagos muertos e insectos muertos. Y, en serio, lleno. Supongo que no los escuchamos golpear el suelo por la lluvia que empezó de nuevo mientras dormíamos, pero no teníamos explicación del porqué están todos malditamente muertos. Sin embargo, esa no es la peor parte. Están TODOS cubiertos de esas cosas parecidas a granos, como el conejo. Estamos decidiendo cortar el viaje e irnos al carajo. El mapa dice que hay una estación de guardabosques casi a sesenta y cuatro kilómetros a nuestro oeste, y James dijo que podemos llegar ahí mañana por la noche si realmente nos movemos. Ambos estamos en el punto en el que realmente movernos suena como un gran plan.

7/6/1994, 12:30 a.m.

Caminamos rápido y caminamos lejos. Todo el camino vimos animales muertos. No estaban tan bien agrupados como los que estaban alrededor de nuestra tienda, pero aún vimos muchos. Recuerdo caminar bajo un árbol donde el suelo estaba plagado de avispas muertas. Cuando miré arriba, había un panal gigantesco sin nada volando a su alrededor. El bosque está casi silencioso, también. No hay aves. Solo insectos. E incluso sus sonidos son pocos y están a lo lejos. Nunca me di cuenta de lo omnipresente que era su estruendo hasta que casi se van.

Mierda. Hace un minuto, el primer ciervo vivo que hemos visto en todo el día caminó en la zona iluminada alrededor de nuestra tienda. Nos miró por un tiempo hacia donde caía la luz, y, cuando se volteó, vi un cervato muerto colgando de la mitad de su cuerpo. Mientras el ciervo trotaba lejos, el cervato se deslizó y golpeó el suelo con un golpe húmedo, aún conectado a su madre por una maraña de placenta que se estiró hasta que, también, se deslizó unos pies después. A la mierda todo. Buena suerte tratando de dormir hoy, Mel.

OK, algo acaba de pasar mientras estábamos durmiendo, y estoy entrando en pánico y apenas puedo respirar y no sé qué hacer más que escribirlo para que tenga sentido. El relámpago vino y solo… se quedó. El bosque completo estaba iluminado. James y yo tratamos de convencernos de que solo era el clima. Pero se quedó por un minuto completo. Luego dos. Le rogué a James que no saliera, pero abrió la tienda y salió. Me asusté y no quería estar sola, así que lo seguí y el cielo entero —no solo un área donde el relámpago pudiera estar— estaba blanco. Más brillante que el sol al mediodía. Me dolían mucho los ojos al mirarlo y James estaba poniéndose bizco, también. Cerré mis ojos un poco para recuperarme algo, y, cuando los abrí, se había ido. Corrí alrededor y miré y no lo vi hasta que me di vuelta y estaba justo ahí de nuevo, mirando el cielo. Excepto, que estaba… mal.

No me contestó cuando grité su nombre. Ni siquiera parpadeó. Y podía ver bultos empezando a formarse en su cuello y su cara. La luz era tan, tan brillante. Empujé a James para tratar de obtener su atención, y, al hacerlo, el área bajo su camiseta donde lo empujé se empapó con algo. Bueno, sabía lo que era, pero no podía mirar. No podía. No puedo. Sigue ahí, afuera, pero no se mueve. Solo está parado y mirando al horrible cielo brillante. Sus pupilas se han ido y todo lo que queda es el azul y blanco. Está diferente. Está mal. Su piel está empeorando. Y estoy malditamente aterrorizada.

Pequeños bultos están formándose en mis manos mientras escribo esto y están subiendo a mi cabeza y ahora uno de ellos se abrió y esa es mi sangre en el papel. Sé que la humedad que siento en mis piernas es sangre, también. La sangre significa el fin de lo que estuve esperando decirle a James en nuestro aniversario la próxima semana. Sigo pensando en el cervato deslizándose de su madre.

Voy a envolver este diario en una bolsa y voy a correr en la dirección de la estación de guardabosques. Ya no sé qué hacer. Lo dejaré bajo un árbol en algún lugar seguro fuera del camino, así alguien puede encontrarlo si algo me pasa en el camino. Esta página ya está empapada. Tengo que irme antes de que se vuelva peor. Antes de que James se vuelva peor. La luz es tan brillante.

Y eso es lo que estaba en el diario. Tan pronto como lo leí y me di cuenta de lo que estaba dentro, lo envié al CDC porque no tengo ni puta idea de qué está mal con esa señora y su esposo, y por supuesto que no quiero saberlo. La última página en la que escribió era asquerosa. Deseo haber estado usando guantes cuando la toqué. Estaba incrustada con una sustancia seca, probablemente esa pus de la que habló, y olía horrible. Me lavé bien y dejé una nota a los tipos del CDC para que tuvieran cuidado.

Ya no estoy tan dispuesto a volver a ese bosque, pero solo estoy siendo estúpido. Apuesto que toda la cosa fue una broma de unos imbéciles de secundaria y voy a gastar el tiempo de unos tipos importantes cuando encuentren ese correo. Aun así, estoy más que un poco asustado. Todo lo que la señora escribió es simplemente tan descabellado. Pero sigo dudando. Dudo, porque recuerdo vagamente una masacre de animales en esa parte del estado en mitad de los noventa. Sin embargo, de seguro fue algo más. Tuvo que serlo.

Imagen de perfil de Spoby

Traducción mía
https://www.reddit.com/r/nosleep/comments/3vb2jk/i_found_a_diary_while_i_was_out_hiking_in_new/

Spoby

Hasta que el león aprenda a hablar, todas las historias glorificarán al cazador.

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1 thought on “Encontré un diario escalando en Nuevo Hampshire”

  1. Creo que hace un buen trabajo por asustar. El fenómeno que explica es definitivamente aterrador, tanto por lo misterioso como por lo retorcido. La parte del venado es mi momento favorito, y cuando la luz prevalece.

    Siento que le falta algo, en algún punto. Es de esas ideas que dan para mucho si son desarrolladas extensamente. De cualquier forma, buena traducción. Felicidades por otra victoria.

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