El hombre del espejo

Tengo la pistola cargada, con esto acabaré por fin con todo, huiré, si, es cobarde, pero esta es mi única salida. Sólo dejo una carta, aunque siendo sincero ¿a quién le importaría?

Mi alma se irá, al final del horizonte, donde nada más me moleste, donde mi familia no me encontrará, sé que ellos al igual que yo desean mi muerte, les divierte ver como sufro, pero eso cambiará. Es curioso porque ya estoy muerto, no soy un hombre, soy un cadáver, mi mente ya murió, sólo falta mi cuerpo.

No recuerdo cuando fue que empecé a enloquecer, esa extraña visión, esos pensamientos que daban vueltas en mi cabeza, esa voz que me hablaba cuando estaba solo.

Estoy a punto de jalar el gatillo, miro al espejo, y ahí está de nuevo:

–          Imbécil, ¿no te das cuenta de que eso es lo que quieren? Seguirán viviendo felices y riendo mientras tú estás muerto. Ellos son los culpables de todos tus males, te trataron como basura, te hicieron deprimirte, haznos un favor a los dos, en vez de desperdiciar las balas que podrías disparar, véngate. Tan sólo dime ¿quién era el que cuidaba de la casa mientras ellos se iban a cenar? ¿Quiénes fueron los que te dejaron solo cuando tu casa estaba en llamas? Ellos sólo te consideran como un estorbo. Toma un cuchillo, y utilízalo, sabes bien que debes eliminarlos para que las cosas estén equilibradas, ésa será tu justicia.

–          No eres real, todo es producto de mi mente ¡déjame!

Rompo el espejo con la pistola. Caen cientos de pedazos al suelo. Trato de pensar ¿y si lo que me dijo el hombre del espejo es verdad? ¿Debería matarlos para hacerlos pagar? No quiero hacer que una familia entera se pelee, pero mi corazón es un iceberg ahora y, si bien no soy un monstruo, ellos tampoco fueron padres modelo. Tengo miles de traumas y recuerdos horribles que aún no supero ni con medicamentos. Todo lo que quería era morir solo de un disparo en mi cuarto. Pero ahora estoy dudando, porque… parece interesante la propuesta del hombre del espejo, y me gusta.

Bajo por las escaleras, y en mi mente la misma voz del tipo del espejo me habla

–          Vamos, sé fiel a lo que sientes, sabes que la mejor manera de acabar con tu sufrimiento es haciendo que sufran los demás, tienes que atacar, no hay nada que perder, hazles sentir lo que ellos te han hecho a ti.

–          No sé quien seas, ni me importa, pero tendrás lo que quieres, me has convencido.

Llego a la cocina, todos están en la sala viendo la televisión, como siempre lo hacen, no les importa lo que yo haga. Esa escena hace que me dé una gran ira, tomo el cuchillo de los trastos, en mi mano izquierda está mi pistola, con la derecha sostengo el cuchillo.

Apago las luces, y disparo hacia donde anteriormente había reconocido a mi padre. Empieza una espiral de violencia, la demencia crece, encajo el cuchillo en lo que reconozco como cuerpos, logro apuñalar a 2. Se oyen sus gritos de clemencia, los ignoro y cuando ambos caen en el suelo sigo metiendo el afilado objeto en ellos salvajemente, mientras mi conciencia se revuelve.

No sé en qué momento me detengo. Sólo reconozco sangre cuando enciendo de nuevo las luces, mi cuerpo ya no responde y siento el sudor frío escurrir por mi frente. Mis pensamientos corren por mi mente y después de unos 2 minutos, reacciono. No hay nada que hacer, contemplo sus cuerpos ensangrentados, al fin pagaron, no tuve consideración por ellos, de la misma forma en que ellos no la tuvieron conmigo. Tomo la pistola que estaba en el suelo, la pongo en mi sien, de cualquier manera estando vivo sufriré, esto es todo. Aprieto el gatillo… y estoy frente al espejo…

Imagen de perfil de Antonio Morelos

Basada y adaptada de la canción "El hombre del espejo" del MC "PEKADO"
http://www.youtube.com/watch?v=4WJJlMFuaDQ

Antonio Morelos

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