Crónicas del Hombre del Saco: Thomas

Tiempo de lectura: Cerca de 20 minutos.

Saludos gente de Creepypastas. Antes que todo, reconozco que mi trabajo anterior no fue muy bueno, pero me preparé y esta vez les ofrezco algo que será de sus gustos. Agradezco las criticas constructivas y sus revisiones. Disfrútenla.

 

 

 

Preludio al caos. Las calles yacían solitarias y frías, dando un aspecto deprimente y febril. El silencio parecía absoluto. Lester, hombre animado de pocos escrúpulos, corría rápidamente por la acera, presa de una ansiedad poderosa que no dejaba que se detuviera. Sus ojos expresivos y nada calmados dejaban ver en su rostro una sensación de pánico que lo invadía. Volteó hacia atrás repetidas ocasiones en su carrera por encontrar su casa, y cada vez que lo hacía, su miedo se incrementaba. El sudor helado lo cubría y sus escandalosos pasos se escuchaban cada vez más fuertes. Cuando vio la puerta de su hogar, creyó que estaba a salvo de lo que lo perseguía, por lo que entró sin interrupciones y cerró bien.

La casa estaba a oscuras y muy silenciosa. Lester intentó encender las luces, pero no daba resultado. Su miedo aumentó: alguien… o algo, había cortado la electricidad. Él solo retrocedía lentamente sin quitar los ojos de la puerta que había cerrado bien. Su corazón palpitaba muy rápidamente. Entonces, algo lo dejó helado: se comenzaron a escuchar golpes en la puerta, muy fuertemente asestados. Uno… tras otro… tras otro… escuchaba como la madera crujía y crujía. Se paralizó, presa de un pánico indescriptible. Su espalda topó con la pared. Lester no se movía, y solo podía ver una sombra por debajo de la puerta. No, lo que golpeaba con tanto ánimo no era humano… no acorde a lo que había visto. Estaba arrepentido, se sentía como un idiota. Supo que cometió un gravísimo error, pero ya era muy tarde. De pronto, silencio. Ya no se escuchaba nada, en lo absoluto. Solo los sonidos de su respiración y su inquieto corazón, latiendo con mucha fuerza. Entonces, reaccionó: sacó algo de su bolsillo y corrió desesperadamente en busca un espejo. Sabía que el más cercano que podía encontrar era el de su baño, y no dudó en hacerlo. Subió las escaleras a toda velocidad, pero cuando llegó al pasillo del segundo piso, se dio cuenta de que ya no había oportunidad.

–– ¡No me mates! ¡Por favor, perdóname! ¡No debí haberlo hecho, juro que me arrepiento! ¡No! –– Gritó a todo pulmón ante la horrenda criatura que tenía en frente. Rogar era inútil. Lloraba, pero “eso” no se interesaba por sus lágrimas. Se acercó más y más a él… y la noche, más siniestra de lo usual, fue la única que atestiguó el horrendo y envolvente alarido que Lester profirió. Después… Todo quedó silenciado.

 

            Causas y consecuencias. El teléfono sonaba incesantemente. El ruido que emitía fue suficiente para despertar al dueño, que dormía plácidamente después de una noche ajetreada. Incorporándose en la cama, y con una expresión de desagrado en el rostro, contestó la llamada que lo había arrebatado de su mundo onírico.

––Thomas al habla… ¿Quién es? –– dijo aquel sujeto. Se mantuvo un instante atento a lo que le decía la persona al otro lado de la línea. En un momento, su expresión cambió a intriga, y después de terminar la conversación y colgar, se levantó rápidamente y se vistió. Tomó su placa y su Beretta 9mm y salió de su casa. Su auto lo esperaba afuera, en las calles desoladas y pobremente iluminadas por la luz pública. Subió a su carro, y comenzó a conducir, pensando en lo que había escuchado en la llamada: un terrible homicidio cometido de una manera brutalmente bizarra. Tan solo 5 horas habían pasado desde el último caso de asesinato en el que había estado, cuando tiene que investigar acerca de otro. Un tedio, pensó. Thomas tenía tiempo trabajando en homicidios en su jefatura de policía local y era bueno haciendo su trabajo.

Llegó al lugar del trágico hecho. Cerca, se encontraban sus compañeros y los del forense también habían hecho acto de presencia. Se dirigió rápidamente a la casa, que tenía la puerta de frente abierta a la fuerza y con el cerrojo hecho pedazos. Dentro, se encontraba el personal de forense con el cadáver tapado en la camilla, listo para llevarlo a la ambulancia. Thomas analizó la escena un momento, pero antes de concluir cualquier cosa, sintió que le tocaban el hombro. Volteó y vio que era un compañero.

–– ¿Qué ocurrió con la victima? ––  preguntó Thomas, al tiempo que observaba la escalera que conducía al segundo piso.

––Al parecer, un ajuste de cuentas. Algo había hecho este hombre, que dejó a gente peligrosa no muy feliz. Y ahora… bueno, para no hacerlo largo, lo arrastraron por todo el segundo piso, antes y después de que falleciese. Los detalles los encontrarás en el informe una vez que lleguemos a la jefatura. ––

––Gracias Josh. –– dijo Thomas. Tras escuchar lo que su camarada tenía que decir, se dirigió lentamente al segundo piso. Los escalones crujían y estaban manchados de sangre. Al subir el último escalón, un escalofrío recorrió su espalda. Se detuvo en seco como si alguien jalase de su ropa. Sacó su linterna e iluminó las paredes…y luego el suelo. Todo tenía rastro de sangre, como si alguien hubiese sido salvajemente azotado.

Comenzó a caminar poco a poco por el pasillo del segundo piso. Todas las puertas estaban abiertas… a excepción de una. Thomas se quedó estupefacto cuando notó que esta puerta tenía marcas de arañazos y sangre en ella. Levantó su mano lentamente y la dirigió al pomo. Al tocarlo, lo sintió cálido, cosa que lo extrañó bastante. Lo giró y escuchó como abría. Empujó la puerta cautelosamente. Era un baño común y, extrañamente, estaba limpio y sin signos de lucha. Era intrigante y a la vez un tanto tétrico. Thomas notó que no había nada fuera de su lugar, hasta que vio en el suelo un pequeño papel arrugado, el cual le causó curiosidad. Lo levantó y lo abrió… pero no vio nada escrito en el. Solo una huella de sangre. Por alguna razón que desconocía en el momento, lo guardó en el bolsillo de su abrigo. Decidido a regresar al primer piso, volteó hacia la puerta, pero se detuvo en el espejo. Vio junto a su reflejo la silueta de un hombre con el rostro destrozado, apuntándole con el dedo. Thomas soltó su lámpara de la impresión y saltó hacia atrás, chocando su espalda con la pared. Su respiración acelerada y su corazón latiendo al máximo le marcaron un énfasis en la impresión que había recibido. Tras unos segundos, se calmó, tomó su lámpara y vio de nuevo hacia el espejo. Solo estaba su reflejo, aturdido por el susto y con ganas de salir. Sin más, se dirigió al primer piso.

Llegando al primer piso, Thomas vio a sus compañeros haciéndose preguntas y buscando pistas que pudiesen revelar algo importante. No había mucho de donde sacar, debido a que lo más relevante que encontraron fue el cuerpo mismo.

––¿Descubriste algo arriba, Thomas? –– le preguntó su compañero Josh. Se notaba un poco de curiosidad en su mirada.

––En realidad, no. Te interesará ver que solo hay mucha sangre, pero es todo. –– dijo Thomas. Acto seguido, se dirigió a la entrada de la casa, un poco nervioso por el susto de hacía unos minutos. Al llegar, comenzó a notar que el aire fresco le sentaba bien, pero poco le duró la experiencia cuando vio que un vehículo se acercaba rápidamente a la casa. Se estacionó donde no estorbara a las patrullas, y a los pocos segundos, salió un hombre de aspecto normal corriendo a la casa. Se veía preocupado.

––No… no puede ser. ¿Qué ha ocurrido? –– fue lo que dijo cuando se acercó.

––Señor, tranquilícese. ¿Qué hace aquí? –– dijo Thomas lo mas calmadamente posible. Notó la agitación en el pobre sujeto.

––Esta es mi casa. Mi hermano… ¡¿Dónde está Lester?! –– preguntó un tanto exaltado. Thomas abrió los ojos en señal de interés y comenzó a hacerle una serie de preguntas clásicas de un investigador policial. El hombre solo le había dicho que Lester tenía miedo de algo y que estaba arrepentido de un error fatal que cometió. Josh se acercó a ambos hombres y se unió a la charla. Lo mejor que pudo sugerir fue llevarlo a la jefatura para que presentase declaración, y así sucedió.

Una vez en la jefatura, Josh se mantenía con el supuesto hermano de Lester dentro del cuarto de interrogatorio. Thomas veía desde afuera y escuchaba a lo que el sujeto tenía que decir. Su nombre era Alan, y comentó que su hermano estaba metido en algo misterioso.

––Al principio, pensé que eran drogas, pero después vi que Lester se interesaba en asuntos sobrenaturales. Comenzó a adentrarse en maldiciones o brujerías. Llegó un punto en el cual ya no podía soportarlo y hablé con él al respecto. Poco tiempo después, comencé a notar un cambio drástico en su personalidad. No comía mucho, no hablaba y se ausentaba largas horas cada día. Esa misma noche que fue asesinado, planeaba algo grande. No me dijo nada, pero habló de un pecado… o algo así. ––

––¿Es todo lo que sabe, Alan? –– preguntó Josh.

––Recuerdo también que cuando lo llamé hace un par de horas antes de… bueno, antes de esto, dijo que había atraído algo proveniente de lo más oscuro de esta dimensión. Eso iba a acabar con el por haberlo hecho. No le creí al principio, pero noté que su tono de voz temblaba mucho y se escuchaba el miedo en sus palabras. Mencionó también un texto extraño que lo había condenado… o algo por el estilo. ––

Thomas ponía atención a todo lo que el hombre decía. No creía en cosas sobrenaturales, pero algo dentro de su mente le señalaba que el hombre no mentía. Una de las asistentes le indicó que en la morgue ya se encontraba el cadáver en análisis. Llegó rápidamente y vio el cuerpo dentro de la bolsa. La enfermera le pidió que abriera el cierre de la misma para dejarlo expuesto. Él sujetó el cierre y comenzó a bajarlo, pero se detuvo antes de llegar hasta al final y abrir la bolsa por completo.  Su mirada mostró una sorpresa y un terror sin igual. Retrocedió algunos pasos y estuvo a punto de tropezar con unas mesas metálicas donde colocaban las herramientas de disección. No lo podía creer…

Dentro de la bolsa, se encontraba el sujeto que había visto en el espejo cuando inspeccionó el baño. Incluso, reconoció el mismo rostro destrozado. Sintió que su mente le jugaba trucos sucios. La enfermera lo vio alterado y de inmediato lo ayudo a sentarse en una de las sillas que se encontraban cerca. Tras un momento de tranquilizarse y tratar de asimilar las cosas, Thomas fue a su escritorio. Sus compañeros lo vieron mal, e incluso su jefe le dijo que mejor se fuera a casa a descansar, que mejor se presentara mañana. El accedió y se dirigió a su vehículo.

––Caray, Josh, se le ve mal. ¿Crees que el caso le esté afectando demasiado? –– Pregunto una de las asistentes. Josh mostró una cara de seriedad muy fuerte.

––Posiblemente sea por… bueno, en realidad no lo sé…–– dijo Josh. La asistente lo miró con intriga.

––Que sea… ¿exactamente, por qué? –– le pregunto la muchacha. Hizo contacto visual con Josh esperando una respuesta más aclaradora. Él la miró de regreso, y entonces se decidió a responderle de una vez por todas con la verdad.

––Hace un tiempo, Thomas participó en un tiroteo local. Abrieron fuego con el cerca… y el disparó para defenderse. Le dio a su atacante, pero cuando se acercó a verlo con más detalle, se dio cuenta de que mató a un joven de no más de 17. Carga con la culpa desde ese entonces. ––

Al terminar, la asistente comenzó a reflexionar. Tenía razón el pobre hombre al estar afectado por el hecho. Sin embargo, no sabían nada de lo que Thomas había visto aquella noche en el espejo o el papel que recogió.

Ya en su casa, Thomas subió a su cuarto para cambiarse y dormir un poco. Al quitarse el abrigo, recordó que tenía el papel en el bolsillo del mismo. Lo sacó y vio que seguía doblado y arrugado. Lo dejó en su mesa de noche y se recostó en su cama, pensando lo que había pasado. Sin saberlo, se quedó dormido. Su mente fue asaltada por un sueño que le mostró una y otra vez como había disparado a aquel joven esa funesta noche. La sensación de culpa y miedo lo atacaba y él no podía hacer nada al respecto. Súbitamente, despertó. Se encontraba bañado en sudor y un poco agitado. El cuarto se encontraba a oscuras y pese a que se estaba solo, tenía la fuerte sensación de que había alguien con él en la habitación. Se quedó quieto, como si algo le dijese que lo hiciera. Volteó a la mesa de noche y encendió la lámpara pequeña que había adquirido hace un par de años. Curiosa lámpara con la forma de un jarrón. Al hacerlo, vio el papel, y quizá fue su curiosidad, pero lo tomó y lo abrió. Se quedó atónito. Ya no estaba en blanco, si no que había algo escrito.

Puso atención al texto: eran unas rimas. Exaltado, se levantó de su cama y encendió la luz del cuarto. No podía asimilar como es que, después de haber estado totalmente vacío, de la nada aparecen rimas en aquel papel. A su mente, llegó el recuerdo de Alan, diciendo que su hermano estaba preocupado por una escritura misteriosa cuando se encontraba en interrogatorio. Miró de nuevo al papel, y comenzó a leer en voz alta.

La sombra al frente de tu puerta

Un susurro dentro de tu habitación

Las huellas en tu suelo, lentas

El frio sin originación

 

Un segundo que parece eterno

La silueta que tú crees que es Dios

Un último momento en el infierno

Una vez más, y dices adiós.

 

Me ves, lo sientes, no hay salida

La noche es larga, sin medida

La mano en alto, una sola mirada

Todo acaba, de tu muerte, no respondes nada.

 

Tras terminar, quedó un poco confundido por la naturaleza de las rimas. Las guardó en el bolsillo de su pantalón. No sabía qué significado darles o a que dirigirlas. Antes de que acabase su reflexión, súbitamente la luz se cortó. El cuarto quedó a oscuras de nuevo… pero esta vez, algo estaba mal. Thomas quedó paralizado por el hecho. Su lógica le indicó que algún apagón local debió de ser la causa… pero no creía eso. Entonces, un ruido estruendoso en su cocina le causó un sobresalto. Pensó por un momento que el tipo que mató a Lester había encontrado su casa, y ahora acabaría con el también. De inmediato, tomó su pistola y una linterna que guardaba en un cajón de su mesa de noche. Entonces, abrió la puerta de su habitación lentamente. Su corazón latía muy rápido pero él se movía cautelosamente. Caminó a las escaleras que lo llevarían a su sala, apuntando con la linterna y el arma hacia el frente.

Todo estaba oscuro. Intentó encender las luces de su sala, pero no funcionó. El silencio del lugar era sepulcral, y solo era interrumpido por el sónico del tic y toc de su reloj de péndulo antiguo. Comenzó a sudar frío. Paso a paso, se encaminó hacia la cocina, temiendo que el asesino estuviera listo para acabar con él, tal y como hizo con Lester. Se acercó a la entrada de la misma, y recargándose contra la pared con el arma lista, apuntó rápidamente. Todo estaba vacío. No había señal de vida, solo oscuridad y la luz de su linterna iluminando una pequeña sección de la cocina. Entonces, apuntó la luz hacia el piso. Se exaltó cuando vio una mancha negruzca de algún líquido extraño. De pronto, escucho algo detrás de él. Un sonido bizarro, tétrico, que parecía hecho por un animal. Pero le erizó los pelos de la nuca. Después, pasos. Oía pasos que, poco a poco, se acercaban a él. Lo que sea que caminase hacia donde yacía parado, no lo hacía como nada que recordase. Volteó lentamente para divisar lo que se aproximaba, y lo vio. Una figura espectral, como nunca se hubiera imaginado. Su aspecto era grotesco y diabólico: tenía la silueta de una persona, pero deformada y torcida. Era muy alto, de más de dos metros, de color amarillento. Sus brazos, horriblemente largos, desembocaban en un par de manos grandes. Cada una tenía solo 3 largos dedos. En su letargo de pánico, Thomas le iluminó el rostro, al mismo tiempo en que retrocedía.

Esa cosa, esa criatura horrible que lo veía, tenía un rostro más allá de lo imaginable que Thomas podía concebir: su carne (si es que le podía llamar “carne” a lo que cubría a este esperpento) estaba estirada por unos cables delgados, clavados desde la parte alta de su “cabeza” hasta sus hombros. Tenía clavos incrustados en la parte frontal del “rostro”, y solamente había un ojo donde se suponía debía estar la nariz. Ese ojo lo observaba fuertemente. Thomas se quedó mudo, y vio como esa cosa levantaba un brazo y lo dirigía hacia él. Inmediatamente, apuntó su arma y antes de permitir que esa aberración del infierno le hiciese algo, disparó varias veces. Su puntería fue acertada, aunque su pánico hizo que vaciara todo el cargador en esa cosa.

El monstruo cayó de espaldas, aparentemente muerto. Thomas se tomó un instante para recuperarse del shock. Estaba aterrado, pero pensó que ya con el engendro muerto, todo terminaría. Se levantó y comenzó a caminar hacia su habitación, pensando en cómo pudo esa cosa ser concebida. Y más importante: cómo explicaría eso a las autoridades y a sus compañeros de trabajo.

Al llegar, su teléfono comenzó a sonar. Thomas contestó y escuchó la voz de Josh al otro lado de la línea.

––Thomas, que bueno que te encuentro. Ha salido nueva información, y es acerca de Lester y sus juegos diabólicos. ––

––¿Juegos diabólicos? –– preguntó Thomas. Su tono de voz aún delataba ansiedad de lo ocurrido hace unos instantes.

––Te causara curiosidad. ¿Recuerdas el caso de la prostituta muerta de hace 10 horas? ––

––Sí. Recuerdo que aún no encontramos al maldito que la asesinó. ¿Eso que tiene que ver? ––

––Bastante. Resulta que nuestro querido hombre voodoo Lester fue el que la mató. Acabamos de hacer unas pruebas, el ADN concordó y además, hay una marca de arañazos en el pecho de este hombre. Las uñas de la mujer tienen su piel por debajo. Caso cerrado, por lo que veo. –– mencionó Josh. Thomas se quedó un poco perplejo por la revelación. A pesar de todo, en su mente algo no encajaba. Como es que había asesinado a una prostituta y después, había sido la victima de alguien… o algo. Inmediatamente, pensó de nuevo en las rimas, y algo cayó en su mente.

––Ya veo. Ahora, solo queda el caso de homicidio de Lester. Te agradezco de nuevo, Josh. ––

Después de la llamada, Thomas tomó su abrigo e, iluminando con su linterna, bajó con cuidado las escaleras. Intentó llegar a la puerta de entrada de su casa, pero se detuvo a medio camino. El terror lo invadió de nuevo: la criatura ya no se encontraba en el suelo donde había caído “muerta”. Un escalofrío recorrió al hombre de pies a cabeza y se quedó congelado. Entonces, escuchó una gota de algún líquido que caía no muy lejos de donde él se encontraba. Apuntó su linterna al suelo y vio una gota de aquel fluido negruzco que encontró en la cocina… pero comenzó a caer más y más.

Thomas temía lo peor y seguramente, ya sabía lo que había arriba de él. Pero aún así, volteó hacia arriba apuntando  la linterna al techo. Sus ojos no daban crédito a lo que veía, y una sensación de pánico se apoderó de él. La criatura salía de su techo.

Lo atravesaba de una manera horrible: parecía formaba parte del concreto del cual estaba hecho el techo, y lentamente sacaba una mano. Luego, sacó la otra, y después, sacó todo lo que parecía su tronco. Thomas palideció, pero al poco tiempo supo que moriría si no salía. Entonces, comenzó a correr, pero la criatura lo sujetó de un brazo. Esa cosa yacía volteada de cabeza. Thomas sintió pánico, pero forzó su escape. Logró zafarse y Llegó a la puerta de entrada. Salió de su casa y llegó a su carro, el cual encendió y arranco sin más. Conducía velozmente por las calles casi desiertas, cubiertas por el cielo nocturno que aún prevalecía. Al llegar a la casa de Alan donde Lester había sido asesinad, aparcó el vehículo y abrió la puerta. Tras poner el primer pie en la acera, escuchó un respiro jadeante. Volteó al asiento trasero y su sorpresa aumentó en desmedida al ver que esa monstruosidad estaba en su asiento trasero, retorcida de una manera asquerosa. Retrocedió rápidamente y vio como esa cosa sacaba una mano del auto para poder salir. Volteó hacia la entrada de la casa y observó las cintas de policía. Las hizo a un lado para entrar, y de inmediato, iluminando con su linterna, corrió a las escaleras. La idea de que ese monstruo lo seguía le causaba horro. Llego a una habitación cerrada, y de una patada la abrió. Afortunadamente, era la de Lester.

Comenzó a buscar cualquier cosa que lo ayudase a detener a aquella asquerosidad que quería acabar con él. Buscó bajo su cama, sus cajones y su armario. Su corazón latía con mucha prisa y por un momento, pensó que aquel horrible esperpento ya estaba en las escaleras, ansioso de poner sus garras en él. Al final, Thomas encontró un curioso diario, el cual abrió y comenzó a ojear. Hablaba de las cosas que Lester hacía en sus escapadas sobrenaturales. Muchas cosas eran inútiles y ya se sentía que el tiempo se terminaba. Estaba a punto de darse por vencido, cuando a medio diario yacía un boceto que llamó su atención. Era un dibujo de aquella criatura. En la página siguiente, yacía el titulo “El Hombre del Saco”. Thomas se detuvo un instante para leer. Encontró que esa criatura era un demonio que se invocaba para castigar a pecadores humanos. Les propinaba una muerte sangrienta y bastante horrible. Entre páginas, también encontró unas fotografías. Se sorprendió al verlas: Eran de la prostituta justo después de haberla asesinado. Thomas siguió leyendo, y al parecer, la mujer fue “sacrificada” para atraer riqueza o algo así. Pero en su lugar, el Hombre del Saco cruzó dimensiones y acabo con el pobre Lester. Pero su lectura fue abruptamente interrumpida cuando sintió que algo sujetaba su pierna.

De nuevo, entró en estado de horror. El Hombre del Saco salía del armario, arrastrándose grotescamente y produciendo unos sonidos horribles y asquerosos. Thomas logró soltarse, pero quedó herido. Retrocedió rápido y cayó de espaldas junto a la puerta de entrada. Se levanto, presa de un pánico intenso, e intentó abrirla. Para su desgracia, la puerta no cedía. Él forzó el pomo varias veces, pero no servía, y el Hombre del Saco ya estaba erguido y se le acercaba poco a poco. En un arranque de desesperación, Thomas se levantó y pateó de nuevo la puerta, pero con mucha más fuerza. Ésta acabo por abrirse y de inmediato, él salió disparado de la habitación. Recordó por un instante que la puerta del baño se encontraba arañada cuando visitó la casa por primera vez. Instintivamente, corrió hacia ahí mismo y se encerró. Comenzó a leer el diario y vio que había una forma de detenerlo. Pero al dar la vuelta al querer llegar a la página que indicaba que hacer, encontró que ésta estaba arrancada. Su desesperación fue en aumento. Gritaba y gritaba de horror, y escuchaba al otro lado de la puerta como se acercaba el Hombre del Saco por él. Entonces, tuvo una gran idea. Tomó su teléfono móvil y marcó el número de Josh. Mientras la línea se mantenía en espera para que contestara, Thomas sentía que estaba a punto de morir a manos de una criatura del infierno. De pronto, el teléfono dejó de marcar. Al parecer, estaba ocupado o algo así. En ese instante, Thomas no supo que pensar. Resignarse a su muerte era buena opción.

Quiso recordar algún pecado, y lo único que venía a su mente era el joven a quien había asesinado. Pero no lo hizo simplemente por hacerlo. Se defendía, y ahora sufriría por ello. No le parecía justo. En ese instante, su teléfono comenzó a sonar. Era Josh. Thomas se alegró como nunca en su vida.

–– ¿Thomas? Que tal, ¿necesitas algo? –– preguntó Josh con un tono de voz algo ingenuo.

–– ¡Josh, no hay tiempo para explicaciones! ¡El cadáver de Lester! Cuando lo encontraron, ¿descubrieron algo más? ¡Pudo haber sido una hoja de papel o algo! ––

––Ahora que lo dices… recuerdo que había un trozo de papel cerca de su cuerpo. Pero, ¿para qué lo necesitas? –– Preguntó Josh.

–– ¡No hay tiempo! ¡Te lo pido por favor, Josh, toma ese papel y lee en voz alta lo que dice! ¡Lo necesito! ––

––Está bien, pero me debes una explicación. No tardaré ––.

Mientras Josh buscaba la hoja faltante, Thomas yacía sumido en pánico. Su terror aumentó cuando escuchó que el Hombre del Saco comenzó a golpear la puerta del baño. Sus golpes eran insistentes y solo hacían que la ansiedad y el terror de Thomas aumentaran mucho más. Su oído permanecía en la bocina del teléfono, al igual que el horro absoluto en su corazón.

––Lo tengo. Al parecer, es un solo párrafo. ¿Estás listo para que lo lea? –– preguntó Josh. No tenía ni la más mínima idea de lo que ocurría.

Justo después de que Thomas escuchó a su compañero en el teléfono, los golpes cesaron. Por un momento pensó que el Hombre del Saco había parado… hasta que escuchó las gotas que ya reconocía, cayendo en el techo del baño. Miró hacia arriba iluminando con su linterna, y su impresión fue absoluta: esa cosa salía del techo de nuevo. Pero esta vez no había escapatoria.

–– ¿Thomas? ¿Sigues ahí? –– preguntó Josh al otro lado de la línea.

–– ¡Sí! ¡Lee, por el amor de Dios! ––

––Bien. Esto dice: “para regresar a el Hombre del Saco, solo se tiene que poner el papel con las rimas frente a un espejo y leer el mensaje. Si hay perdón de parte del pecado, el mensaje te liberará”. Es todo lo que dice. Pero, a que se refie…––

En ese instante, la comunicación fue cortada de tajo. El Hombre del Saco ya tenía medio tronco expuesto. Thomas reaccionó y sacó las rimas de su bolsillo. Iluminó el espejo con su linterna y vio que, efectivamente, el mensaje era distinto en el reflejo. Entonces, la criatura se acercó más a él y estaba listo para asesinarlo, pero Thomas comenzó a leer rápida pero entendiblemente las rimas del espejo.

 

Un cambio te mostró tu destino.

Una mueca de satisfacción.

Un giro ves en tu camino.

Alcanzado por el perdon.

 

 De mil hombres, tú fuiste el salvado.

Una muestra de resurrección.

Mejor que tu tengas cuidado.

Un reencuentro será tu perdición.

 

Justo cuando terminó el último renglón, se escuchó un grito terrible. Un alarido espantoso y aturdidor, tan fuerte que Thomas solo se cubrió sus oídos. Vio como el Hombre del Saco se desvanecía poco a poco. Al final, supo que hizo lo correcto. Después, lo último que Thomas recordó ver mientras caía inconsciente fue la imagen del joven al que había disparado hace tiempo, mirándolo. Recostado en el suelo del baño, lo último que escuchó fue un “no fue tu culpa”.

Thomas despertó, adolorido y desorientado. Salió del baño y notó que ya era de día. El sol entraba por las ventanas y se notaba la tranquilidad del ambiente. Volteó al baño de nuevo, y vio el diario y el papel de las rimas. Éste estaba en blanco de nuevo. Los levantó y leyó una parte del diario que no había leído que decía que las rimas no se le aparecían a cualquiera, solo a aquellos que tenían un acontecimiento culpable detrás. Thomas sonrió y salió de la casa. Al final, solo quedó en él el recuerdo de aquella pesadilla que poco a poco se apaciguaría.

 

 

 

Propia, suspenso/terror

William

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50 comentarios de “Crónicas del Hombre del Saco: Thomas”

  1. Esta bastante buena, exelente redacción y uso de palabras, la trama, espectacular una puntuacion de 5/5 te felicito. La verdad que pasa un temeroso pero buen rato, salu2 =)

  2. Si el papel tenía una huella de sangre, ¿Thomas no debió dárselo a sus compañeros para que la analizaran, o estoy viendo mucha televisión?

    El título me hace pensar que vas a hacer una continuación, ¿Es así?. Quizás en ellas puedas aclarar las dudas de Tubbie xD.

  3. mm..la verd este creepypast no fue de ni agrao lok la gente kiere esk sea korto sintetisado pero k sea interesante yk tenga sentido…. gracias

  4. La verdad me a gustado mucho el creepy, con mucho suspenso y a la vez terror con una my buena narracion que mas alla de los pequeños errores a mi no me dificulto nada la lectura y comprencion jeje, reitero, me gusto mucho y felicitaciones, sigue asi.

  5. Fascinante, me gusto mucho el paso de un tema policial a un tema sobrenatural, valió la pena tomarme mi tiempo leyéndolo, aunque me deja algunas dudas sobre el caso, sigue así Will (Y) 🙂

    1. No te preocupes y gracias por la critica. Tiendo a ser así en todas mis historias, no solo en las creepys. Estoy peleado con lo sutil, pero haré mi esfuerzo. Saludos.

  6. Te explayas demasiado, intentas que el texto esté repleto de vocabulario complejo y extenso, tienes que ser más sutil cuando escribes las descripciones. Que sea más fluido. Por lo demás, es una buena creepy pasta. Le doy un 3.5 sobre diez. Notable.

  7. la historia esta buena y qeria comentar q en una parte dice : Levantó su mano lentamente y la dirigió al pomo. Estuve 30 segundos analizando eso pensando q decia “la dirigio al porno” 😀 jaja

  8. Si que estuviste inspirado, aunque en algunas partes te comiste algunas letras, se entendió la idea, me encanto esta creepy y cuando vi el titulo pensé “Sera la historia que te contaban del hombre del saco, que si salias te tomaba en un saco y te raptaba” jajjajaja 5/5 y a favoritas :3

    1. Algo así usé como inspiración. Al principio, uno sabe que El Hombre del Saco se lleva a los niños malos, así que solo se usa una idea básica. Gracias por el comentario.

  9. Bastante bueno,me gustó el toque sobrenatural que le diste. Lo único que te recomiendo es que al momento en el que se relata la historia tratas de hacerlo más creíble, ya que de esta manera parece película de terror y no deja explorar todo el potencial que se le pueda dar a está idea. Espero tu próxima aportación. 4/5

  10. Tubbiefox, uno de los pocos (Supongo que junto con Nemesis) que si te hacen una crítica, te puedes asegurar que sera un gran proceso para tu formación literaria creppypastosa. Simplemente “GRANDE TUBBIEFOX”.

  11. Aquí vengo a joder :trollface:

    Me había abstenido de comentar porque me daba pena… Ahora que lo superé, te comento.
    Ubico tu historia como una de las mejores creaciones originales publicadas en diciembre, junto con:

    http://creepypastas.com/el-sicario.html

    http://creepypastas.com/opaco-dorado-y-el-angel-triste.html

    http://creepypastas.com/academia-de-artes.html

    …mientras que derrota a MUCHAS publicadas en Nuevos envíos. Me creerás, porque sabrás que me he leído gran parte de ellas. La historia abusa un poco de lo sobrenatural; no es muy creíble, tanto por estar contada en tercera persona como por no tener un final que dé más “cierre”, y sea más rico en explicaciones. Algunas escenas te dan la sensación de haberlas visto antes, eso nunca es bueno. Tiene a su favor estar muy bien escrita. Es todo lo que tiene a su favor. No te criticaré por el argumento, en parte trillado, sólo te apuntaré ciertos errores en la escritura, incongruencias en el argumento e igualmente en la escritura, y otras dudas, y recomendaciones.

    Puntuación

    «–– ¿Qué ocurrió con la victima? –– preguntó Thomas […]». La primera palabra o signo de puntuación del diálogo no deben ir separados por un espacio del guion que le antecede (aunque Word te diga lo contrario, cuando es un signo de exclamación o interrogación), e irán separados con un espacio del guion que le sigue. Luego, no habrá espacio entre la acotación y el guion que le antecede, ni el que le sigue, de haberlo.

    «––Gracias Josh. –– dijo Thomas […]». El diálogo no lleva punto si lo que sigue tras el guion será un verbo de habla. Tiene lógica, pues no le puede seguir minúscula a un punto, y si lo que sigue es un verbo de habla, siempre irá en minúscula. De nuevo, entre el guion y «dijo» no debió de ir espacio.

    «Los detalles los encontrarás en el informe una vez que lleguemos a la jefatura. ––». Sé que a algunos les parecerá molesto que el guion largo no cierre cuando es un diálogo sin acotaciones, yo difiero con ellos: ¿por qué tendría que cerrar? Los signos de puntuación dobles abren y cierran porque es necesario marcar el inicio y el final. No es necesario en un diálogo sin acotaciones, porque el final siempre será marcado por el punto. Un guion de cierre sería redundar.

    Faltan tildes diacríticas (ésta, él, más, cómo, qué…). No me puse a contarlas, pero vi varias.

    «No, lo que golpeaba con tanto ánimo no era humano… no acorde a lo que había visto». Se oye lindo, pero incongruente con lo muy informado que estaba Lester del Hombre del Saco. La manera en que está escrito se ajustaría para alguien que por primera vez está viendo al Hombre del Saco. Lester no es ese alguien.

    «Se dirigió rápidamente a la casa, que tenía la puerta de frente abierta a la fuerza y con el cerrojo hecho pedazos». Creí que el Hombre del Saco le apareció a Lester en el piso de arriba porque usó ese extraño poder de adherirse a la materia… ¿por qué estaría la puerta «abierta a la fuerza y con el cerrojo destrozado» si no entró por ahí?

    «Lo levantó y lo abrió… pero no vio nada escrito en el. Solo una huella de sangre. Por alguna razón que desconocía en el momento, lo guardó en el bolsillo de su abrigo». Quiero leer tu justificación para ese «por alguna razón que desconocía en el momento», luego seguiré.

    «Un susurro dentro de tu habitación

    El frio sin originación».

    Rima forzada. Originación no sería la palabra de preferencia para esa frase… sería una de las últimas. Pero la usás para que rime.

    «La silueta que tú crees que es Dios

    Una vez más, y dices adiós».

    No creo que el Hombre del Saco sea un personaje con el que se puedan hacer rimas graciosas.

    «La mano en alto, una sola mirada

    Todo acaba, de tu muerte, no respondes nada».

    Un poco de los dos comentarios anteriores. Rima graciosa; uso de palabras inusual y conveniente en la última frase.

    «El monstruo cayó de espaldas, aparentemente muerto. Thomas se tomó un instante para recuperarse del shock. Estaba aterrado, pero pensó que ya con el engendro muerto, todo terminaría. Se levantó y comenzó a caminar hacia su habitación, pensando en cómo pudo esa cosa ser concebida. Y más importante: cómo explicaría eso a las autoridades y a sus compañeros de trabajo». Esa parte me dejó wtf las dos veces que leí la historia. Sencillamente no puedo imaginar a alguien hacer eso, matar a un demonio e irse a su habitación. Decís que se fue aterrado, pero no lo parece. Te aconsejo que des un motivo, ¿a qué iba a la habitación? En un principio creí que a llamar, pero luego de que lo llama el amigo, sólo «toma el abrigo y se va» –o intenta irse-. Como si no hubiera pasado nada. ¿En serio planeaba dejar ahí a ese animal?

    «Comenzó a buscar cualquier cosa que lo ayudase a detener a aquella asquerosidad que quería acabar con él. Buscó bajo su cama, sus cajones y su armario […]». Eso fue algo muy, muy, muy arriesgado, torpe, y prácticamente suicida. Si bien era probable que encontrara su salvación entre las cosas de Lester, era sólo una probabilidad, y aún si estaba ahí, no sabría ni dónde, ni qué forma tenía, ni cómo la utilizaría. El sentido común le habría dicho que pidiera refuerzos, en primer lugar, y en segundo que se fuera a la comisaría. ¡No que intentara hacer voodoo!

    ¿Y por qué el Hombre del Saco se demoró tanto?

    «Su terror aumentó cuando escuchó que el Hombre del Saco comenzó a golpear la puerta del baño». ¿Ese animal es idiota? Si sabe que no la va a romper, ¿para qué la golpea?

    «De mil hombres, tú fuiste el salvado.

    Una muestra de resurrección.

    Mejor que tu tengas cuidado.

    Un reencuentro será tu perdición».

    Vamos, lo podés hacer mejor que eso.

    «Recostado en el suelo del baño, lo último que escuchó fue un “no fue tu culpa”».

    Thomas: http://lh6.ggpht.com/-7BBZBVb19QU/T_vr7f0xkZI/AAAAAAAAYs4/Wk8_-gVEdfU/are_you_fucking_kidding_me_transparent_text.jpg

    Estas son incongruencias menores. (Creo que pueden llegar a confundir a varios lectores. Sólo tengo mi reacción ante ellos como respaldo, pero creo que vale lo suficiente):

    Se te olvidó decir que se puso los guantes cuando estaba en la escena del crimen :B. Me podrás argumentar que es obvio que lo hizo, y es algo que podés dar por sentado que el lector lo sabe, pero también es obvio que un policía llevará su pistola a donde vaya, y eso no te desalentó de escribirlo, y de especificar cuál era la marca de la pistola.

    «Tan solo 5 horas habían pasado desde el último caso de asesinato en el que había estado, cuando tiene que investigar acerca de otro. Un tedio, pensó». Un pensamiento un tanto injustificado para un oficial con tiempo en el trabajo. Estaría más que consciente sobre las exigencias de su trabajo como para no seguir pensando «qué tedio». Reitero que es admisible, hasta cierto punto.

    Otras cosas que no me quedaron claras:

    «Vio junto a su reflejo la silueta de un hombre con el rostro destrozado, apuntándole con el dedo». Ahí, ¿Lester lo maldijo?, ¿es por eso que el Hombre del Saco siguió a Thomas y no a otros? ¿O le advertía que él sería el siguiente, y el Hombre del Saco escoge a sus víctimas de manera aleatoria?

    «Entre páginas, también encontró unas fotografías. Se sorprendió al verlas: Eran de la prostituta justo después de haberla asesinado. Thomas siguió leyendo, y al parecer, la mujer fue “sacrificada” para atraer riqueza o algo así. Pero en su lugar, el Hombre del Saco cruzó dimensiones y acabo con el pobre Lester […]». El «algo así» queda horrible. Vos sos el narrador, no Thomas. Si Thomas narrara podría decirlo en su apuro; el narrador no. El narrador lo sabe todo. Nunca insinúa lo contrario con frases así. Y Lo repetís de nuevo cuando Thomas llama a su amigo, en el baño.

    ¿Cómo fue que ese diario se actualizó con la información de la prostituta y del Hombre del Saco «cruzando dimensiones»?

    ~

    Siento que de ésta, a una épica, que se hará un clásico, sólo hay un paso.

    1. Pues tus puntos amigo, son bastante claros y precisos. Si, dejé a la conclusión del lector varias cosas que quizá debí especificar. Pero vamos, todo está en que el lector también haga lo suyo pensándole y sacando conclusiones a ver si alcanza el ritmo de lectura o si se adelanta a la trama o a algún suceso. Lee alguno de los libros de John Katzenbach y sabrás de lo que te hablo. No siempre hay que llevar, como narrador, al lector de la manita por toooooodo el relato. Por lo demás, agradezco las criticas y los comentarios. Caray, que estas cosas son las que hacen que uno mejore como escritor.

      PD: sigo pensando que eres todo un troll de primera. Jajaja. Saludos.

      1. Sólo espero que tus incógnitas no incluyan a «por alguna razón que desconocía en el momento». Ésa, más que ser una incógnita que el lector debe resolver, es una severa falla en el argumento que amerita mayor desarrollo que sólo una mención al inicio de la historia.

        Por ejemplo. Si la razón era que Thomas se salvara, entonces todo ese extraño sistema del Hombre del Saco matando a los pecadores -casi todo el mundo, si no sabe diferenciar entre personas como Thomas y bin Laden- y la hoja de papel teniendo que ser puesta frente a un espejo, se vuelve muy… complicado. Estarías insinuando que una fuerza sobrenatural quiso ayudar a Thomas a salvarse del Hombre del Saco, porque Thomas no es una mala persona… ¿no era más simple que el Hombre del Saco tuviera la capacidad de discernir entre una mala persona y una buena? Pues, si no lo hace, y es a ésta explicación faltante en el final a la que me refería al principio del comentario que le quita toda la credibilidad a tu historia, ¿no habría matado a más de medio mundo eventualmente o causado un caos lo suficientemente grande para salir en CNN? No dudo que la fuerza sobrenatural estuviera dándole papelitos mágicos a todas las víctimas para salvarlas, sólo que, éstas no tendrían puta idea de qué hacer con los papeles. Más fácil sería que les diera todo el manual para cómo salvarse del Hombre del Saco -lo mismo con Thomas, y no sólo un papel, dejándolo a la merced de la suerte-.

        Tengo una enfermedad que me impide callarme ni aunque la respuesta contraria fuera sólo ligeramente negativa.

        1. Jajajaja, es verdad. Noté tu peculiar síndrome. Te tomas muy en serio esto de la critica hacia mi relato. En realidad, esos son detalles de los que no puedo alegar por el hecho de que esta, precisamente, es una creepypasta. No un borrador de la próxima novela de Stephen King. Es por eso que si no doy información acerca de las primeras victimas del hombre del saco, del sistema de castigo y perdón y otras cosas, es porque no se necesita. Como lo dije antes, es solo una creepypasta. Merece su esfuerzo y dedicación, pero no crearé la versión tétrica de toda la saga de Juego de Tronos por querer profundizar. Igual, esto si me sirve, tanto de motivación, como inspiración y progreso en mi camino de escritor. Saludos compañero.

          1. CONSTE, lo que estoy a punto de decirte es porque el consejo es de hecho muy bueno, y no para tener la última palabra. (En alguna parte del mundo, una trollface se asomó).

            Si desarrollar esas partes del argumento habría alargado tu historia hasta un punto en donde no podría ser considerada creepypasta, lo más sensato es no escribir nada de ello en lo absoluto. Que Lester nunca señalara a Thomas, que el papel mágico fuera encontrado por casualidad y no incitaras al lector a pensar lo contrario, haber modificado tu argumento de manera que fuera en cierta o gran parte culpa de Thomas matar al joven, y él lo considerara así, de manera que el Hombre del Saco no pareciera tan malo haciendo su trabajo, y de manera que un pecado sí se le estuviera perdonando (y no sólo pareciera una injusticia de la que se tiene que librar poniendo un papel frente al espejo). Es perfectamente admisible no alargar mucho una historia si no sabés cómo presentarla de manera que no aburra al lector su extensión, pero no podés culpar al género por tus descuidos :cerealguy:

            Ahora, he dicho que la historia pierde credibilidad al dejar libre al Hombre del Saco en el mundo, pues debió de matar más de medio mundo eventualmente, y eso. Me retracto. Había entendido que haciendo ese pequeño ritual de leer el papel en el espejo te librabas del Hombre del Saco, pero tu historia claramente dice que se te perdona el pecado y “regresa” al Hombre del Saco, a, asumo, su dimensión.

          2. Tubbiefox… me das miedo con tus críticas :’c, yo ya habría dejado toda esperanza como escritor xD.
            Psdt.: es la primera vez que entro a esta página =D porfavor no me agredas.

  12. ¿Qué se puede decir? Estos son los relatos que me acordaba que escribías, tan buenos, cargado de descripciones necesarias y poco engorrosas, con cierto transfondo que le da un toque de misterio y realismo. Aunque, al parecer estabas bastante inspirado, ya que te comiste algunas palabras o letras: ” parecía formaba parte del concreto “, “donde Lester había sido asesinad”, ” le causaba horro.”, “igual que el horro absoluto “. Pero, son detalles menores, que no dificultan la lectura. En sí, toda la historia esta cargada de acción, y me encantaron las rimas, algunas veces son tan dificiles de hacer, y aún más si se les quiere dar un significado especial, pero aquí, casi parecían de pelicula, y de las buenas.
    Solo una última observación, no pongas esas notas informativas en el relato, piensa que eso sería más como un comentario que parte del relato.

    1. Muchas gracias por el comentario amigo, si me tomé mi tiempo con esta creación. Me puse encima el compromiso de mejorar después de la última historia que les dejé. Y bueno, mas que estar “bastante inspirado”, yo diría “bastante somnoliento” (jajaja). Lo que ocurre es que escribía solo en la noche para inspirarme, pero a veces se me pasaba el tiempo y la cafeína dejaba de hacer efecto… y combinado con la prisa de subirla, pues ya verás. Es verdad, ahora veo el texto original en Word y si, tiene esos errores pequeños. Igual, de nuevo agradezco el comentario, así ya se en donde enfocarme para futuras historias, e incluso, esta criatura, El Hombre del Saco me inspira para secuelas. Lo que no comprendí fue lo de las notas informativas. ¿A cuales notas te refieres?. Gracias.

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