Caperucita Roja

Tiempo de lectura: Cerca de 8 minutos.

Era una mañana normal, con mi madre lavábamos los platos de la noche anterior mientras platicábamos escuchando música. Luego de eso  yo ordenaba los cuartos y limpiábamos la casa.

Mi nombre es Alexia, acabo de cumplir los 14 años hace un par de meses. Mi familia no es adinerada, pero podemos vivir con lo que tenemos, pues nos alcanza para alimentarnos y pagar los impuestos.

Navidad se acercaba, esa noche sería la gran fiesta del año, se reuniría toda la familia en casa de mi abuela. Mi madre había estado ahorrando todo el año para conseguirme un regalo, me dijo que era una sorpresa, estaba jodidamente impaciente por recibirlo y esperaba con ansias la noche.

Luego de almorzar, siendo las 2 de la tarde decidí ir a caminar por el bosque. El día era tan claro como el agua, la luz penetrante del sol resplandecía en mis ojos y el cielo se veía más celeste que nunca, pareciendo una lámina de cartulina infinita hacia el horizonte.

Los árboles no perdían una sola hoja, siempre de ese color verde tan hermoso y la pequeña brisa de viento que las mueve con ese aire de alegría y libertad no faltaba.

El aroma era el de una tarde fresca de verano, en la que no hace ni calor ni frío y se puede salir en camiseta sin ninguna inquietud.

Había dado unas vueltas, recorriendo el hermoso paisaje que me acompañaba en las tardes de otoño, primavera, verano e invierno.

Mientras caminaba encontré un racimo de flores muy exóticas, eran verde azuladas  como el color del que se tiñe el agua del mar en verano en las playas más hermosas del mundo.

Decidí cortarlas, eran 4 flores, iba a darle una a mi madre, otra a mi abuela y el resto a mis dos tías.

Regresé a mi casa. Mi madre y mi padre me estaban esperando, pues había anochecido y debíamos ir a la casa de mi abuela. Luego de que mi madre me regañara, fui a tomar una ducha. Me encontraba en mi habitación, escogiendo la ropa de fiesta cuando entró mi madre, entregándome un paquete envuelto en en un papel muy lindo, a acuadrillé de colores celeste y azul, decorado con un moño color verde agua, muy hermoso.

Ella sólo lo dejó sobre mi escritorio y me dijo “Espero que te guste y lo luzcas esta noche.” Me guiñó el ojo con una sonrisa y cerró la puerta.

“-¿Qué será?” pensé mientras intentaba abrir el paquete con cuidado para que el bello papel no se dañara.

Concluí la tarea de abrirlo, era una caja que adentro contenía una hermosa chaqueta de color rojo oscuro, tenía bolsillos y cadenas delicadas que colgaban con gracia desde el pecho hacia abajo.

La sorpresa me encantó, la sonrisa en mi rostro no se despegaba. Entonces me la probé combinándola con un jean color azul celeste, unas cadenillas que colgaban de la cintura y el par de zapatillas negras con cordones blancos disparejos que tanto me encantaba usar.

Salí de mi cuarto muy contenta, agradeciéndole a mi madre por el regalo y deseándole una muy feliz navidad, mientras le entregaba una de las flores que había recogido. Ella me dio un beso y la dejó sobre la mesa, entonces salimos de la casa para encaminarnos hacia la de mi abuela.

Estábamos conversando en el camino, yo iba adelante y mis padres iban atrás. Respondían a mis preguntas y de vez en cuando los miraba mientras caminaba hacia atrás.

El cielo era de un tono azul oscuro muy intenso, tan hermoso que no puedo explicarlo. Estaba minado de estrellas por doquier y la luna llena brillaba intensamente iluminando nuestros rostros y el camino que nos dirigía hacia  la casa de mi abuela.

Notaba algo raro en mis padres, ya no contestaban de la misma manera, habían perdido la gracia y no se esforzaban para hablar claramente. Me costaba entenderlos.

Escuché un rugido, tuve miedo. Sonó con una atrocidad inimaginable, fue tan perturbador que parecía salido del mismísimo infierno. Asustada  pregunté a mis padres si habían oído, pero sólo conseguía negaciones, ninguno parecía haber escuchado.

Continuamos la ruta sin detenernos, estábamos acercándonos, cada segundo contaba. El brillo en mis ojos se llenaba de alegría, aunque mi alma se precipitaba de malos presentimientos.

Al fin llegamos a destino, el resto de mi familia reunida en la mesa, conversando,  nos saludaron muy alegremente, pero a mis padres parecía no importarles, pues se comportaban bastante indiferentes. No entiendo qué les había hecho cambiar de parecer, si hace unos minutos tenían una cara de alegría que les rebalsaba de buenos pensamientos y ahora sus miradas lucían apagadas.

Se hacía la medianoche, la hora de la reciprocidad se acercaba, pero por algún extraño motivo mis padres decidieron irse temprano, así que me dejaron en casa de mi abuela y más tarde volvería con mi prima, quien se quedaría a dormir.

Entregué las flores a  las mujeres y terminamos la noche muy bien, en armonía todos felices y contentos por haber pasado una hermosa fiesta.

Regresaba a casa con mi prima y mis tías, atravesando el camino que había recorrido anteriormente con mis padres. Mi prima y yo adelante y mis tías atrás. Éstas últimas habían experimentado los mismos cambios que mis padres y vivían más alejadas de mi casa, por lo que nos dejaron en mi hogar y siguieron su camino.

Entramos en mi casa, todo estaba oscuro. Buscamos a mis padres por la sala y la cocina pero allí no estaban. Temerosamente entramos en la habitación. Nos sobresaltamos al descubrir que las sábanas antes de color beige se tiñeron del fuerte color de la sangre. Había un cuerpo debajo de éstas. Los pelos de mi cuerpo se erizaron sin previo aviso, tan instantáneamente como un parpadeo. Con extremo miedo y curiosidad fundidos en nuestras intenciones nos acercamos, no sin antes haber cogido un cuchillo de la cocina. Retiramos las sábanas manchadas del tinte de la muerte y gritamos del susto cuando descubrimos que era mi madre llena de apuñaladas. ¡MI QUERIDA MADRE!

No lo podía creer, estuviera viendo el cadáver de la mujer que me había acompañado durante toda mi vida, la mujer a la cual yo debía mucho, la mujer a  la cual debía compensarle todo de porvida!

Mis lágrimas desaforadas corrían por mis mejillas hundidas en desesperación mientras yo me preguntaba “¿Quién te ha hecho eso? ¿Por qué?” y mi prima quedaba petrificada contra la pared del susto.

Salí corriendo del cuarto tomando a mi prima de la mano brutalmente y seguimos buscando, tenía que encontrar a mi padre.

Abrimos la puerta del baño y allí lo encontramos, envuelto en las cortinas, las cuales en su interior contenían una gran cantidad de sangre y al cuerpo desmembrado de mi padre. Más lágrimas aún derramaban mis ojos, mi mente estaba desesperada; no comprendía cómo podría haber ocurrido esa tragedia tan horrible en una noche tan hermosa y de fiesta como era esa.

Corrimos hacia la cocina, donde encontré la flor que le había regalado a mi madre. Una gota de sangre se extendía sobre uno de sus pétalos ahora muertos y debajo de ella se encontraba una carta que decía “Ellos nunca te acompañaron a la  fiesta.” Aterrada y desesperada tomé a mi prima del brazo, ya que aún permanecía inmóvil; intenté hacerla reaccionar y corrimos hacia la casa de mis tías.

La casa se encontraba oscura con un aire muy pesado. Vimos una sombra pasar ligeramente por una de las ventanas. No sabíamos qué esperar. Buscamos en todas las habitaciones y en cada rincón, pero ningún cuerpo humano se hallaba dentro de la casa. Encontramos en un escritorio ambas flores verde azuladas que habían sido entregadas a mis tías otra vez con una carta debajo de ellas. Ésta decía “Ellas nunca salieron de la fiesta.”

Mi prima y yo, invadidas por el terror y el miedo no hicimos más que dejar la carta y correr hacia la casa de mi abuela con la esperanza de encontrar a mi familia sana.

Sin duda esa fue la peor decisión que pudimos haber tomado. Antes de entrar ya se veían huellas de sangre en el camino. Llegamos a la casa de mi abuela. Todo estaba oscuro otra vez, la única fuente de luz que teníamos era la de la luna llena. Buscamos en las habitaciones y en una de ellas se encontraba la alfombra antes verde teñida del negro color por la acumulación de la sangre y sobre ella los cadáveres de sus tías descuartizados y con los órganos fuera.

Otra vez el miedo invadía nuestras almas que no hacían más que pedir que esta pesadilla se acabara. Ingresamos en la  habitación de mi abuela. Ella estaba muy tranquila en su cama leyendo un libro mientras tomaba un té.

Le pregunté si se había enterado de lo ocurrido, pero ella no hizo más que ignorarme. Le grité con un tono tan desesperado que toda la casa retumbó, pero esto no daba resultado. Entonces vi en su mesa de noche la flor que le había regalado. Otra vez la maldita carta. Ésta vez decía “Yo no soy tu abuela.”

Entonces el terror penetró dentro mío como una bala al corazón, produciendo un escalofrío interno que no dejé escapar por estar petrificada frente al ser.

Salimos de la habitación, a mi “abuela” no parecía importarle. Seguimos buscando en la sala de estar y encontramos un enorme armario muy añejo, de una madera que parecía muy valiosa. Lo abrimos y dentro encontramos el cuerpo de mi abuela desmembrado, descuartizado y lleno de sus órganos y sangre al descubierto.

Sentí la necesidad de vomitar pero me contuve, a diferencia de mí, mi prima lo hizo en el suelo. Desprendió un montón de porquería seguida por sangre. Ella estaba vomitando sangre. Intenté ayudarla pero todo fue inútil, ella de todas formas iba a morir.

Quería llegar al fondo de esto, me costaba entender la causa de la masacre de mi familia y por qué yo fui la única no asesinada aquella noche hasta ahora.

Sentí una presencia detrás mío. Me petrifiqué y no podía darme  vuelta, los pelos de mi cuerpo se erizaron como nunca antes en mi vida cuando esa cosa me sobó el brazo.

Cogí valentía y pregunté “-¿Quién coño eres?”. Fue inútil, no recibí respuesta alguna.

Pregunté con un tono más alto “¿Por qué haces esto?”. Nada.

Tomé el coraje de darme vuelta y observar. Un rayo de la poca luz de la luna que quedaba a esas horas me hizo ver la sombra. Era una cosa horrible, una bestia inhumana. Era como un perro, pero uno mucho más grande y feroz, un tamaño sobrenatural. Sus dientes eran gigantes y blancos como las perlas y sus ojos rojos y vacíos me observaban cargados de rabia. Sus orejas bien altas, parecían atentas. Su mirada era vacía, no parecía tener alma alguna.

Se oyó un ruido desde afuera, la luna se ocultó dejando salir el sol y en el instante de un estornudo; la bestia desapareció por completo.

En cuanto a mí, Alexis, ahora tengo 19 años, conservo mi chaqueta roja de aquel día y no he vuelto a celebrar navidad. Aún no entiendo por qué me tocó presenciar aquella masacre, ver a mis seres queridos asesinados brutalmente.

Ahora vivo en una gran ciudad en la que gente no sobra, y siempre vuelvo a lucir la hermosa chaqueta roja que mi madre me había regalado y el jean azul claro que lucí aquella noche, cuyas manchas de sangre aún no se han podido quitar. El color azul verdoso sigue siendo mi favorito, me recuerda a los ojos de mi madre llenos de alegría y satisfacción.

Sobre esa bestia nunca pude volver a saber y en las denuncias que he radicado me han tomado por loca.

Hay algo que me ha quedado muy claro desde entonces. No volveré a pasar por un bosque en vísperas de navidad mientras haya luna llena.

Creación Propia

Potato

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10 comentarios de “Caperucita Roja”

  1. Empezo gustandome, luego no le encontre el sentido a la muerte de la prima… no le vi el poder a la chaqueta, meh… xD pero esta buena… aunque aun no entiendo si ella sabia de alguna leyenda existente o quienes eran las personas que realmente iban con ella no entiendo ._.

  2. Me gustó. Hay cosas que no me convencieron -detalles de estilo, y el hecho de que esperaba una escena de mayor conflicto entre el “Lobo Feroz” y la “Caperucita”-, hay cosas que si -las cartas, y que años después la niña se haya vuelto un tanto psicótica-.

    Me recordó un poco al videojuego American McGee’s Alice, en el sentido de que me gustan mucho los cuentos infantiles narrados de manera bizarra. Después de todo, los cuentos en sus versiones originales eran muy poco inocentes. Incluían asesinatos, venganzas, pedofilia, zoofilia, y otras linduras.

    Como sea, es un buen trabajo. Aunque claro que puede mejorar. Deberías de hacer más versiones así de otros clásicos.

    Saludos.

    1. ¡Hola! Dejame agradecerte por la crítica que me diste (: Realmente sirve, y si… espero seguir haciendo distintas versiones de diversos clásicos estas próximas vacaciones. Luego de enviar esta entrada me di cuenta de que podría haber un final mejor, pero planeo ponerlo en mi próxima historia. De todas formas, muchas gracias, ¡saludos!

      1. Por nada. A mí también me dieron ganas de escribir nuevas versiones de estos cuentecillos, pero no las enviaré aquí. Las guardaré para contárselas a mi esposa antes de dormir. Espero leer esas historias que harás muy pronto.

        Ciao!

  3. Pero la historia tiene un desarrollo canon? que sea verdadero mas alla de las interpretaciones que nosotros los lectores podamos darle.

    Yo por ejemplo tambien pense que la chaqueta tenia algo que ver, personalmente senti como si le fueran a entregar la chica a la criatura a modo de sacrificio, por eso el cambio de expresion de los padres, pero ya despues no podia confirmar nada.

    Y bueno, la proxima no te apures, yo estoy hace como 4 dias redactando la mia, necesito absorber las energias tenebrosas para inspirarme xD

  4. Demasiado kawai te salio.

    No se que me pasa hoy, nada me convence xD
    Lo que no entendi es la muerte de la prima, murio porque si, y la protagonista acepto su muerte asi porque si, la dejo con friamente “total se iba a morir”….

    La historia no transmite mucho miedo, si tengo que ser sincero, lo que mas “miedo” dio fue el cambio de expresion de los padres y la carta “no soy tu abuela”, mas alla de eso, nada de nada, palabras lindas y felices que me impidieron disfrutar la historia, y encima el hombre lobo desaparece asi de la nada, como si fuera un espiritu del bosque, convenientemente sin dejar huella.
    3 estrellas.

    1. Gracias por los consejos! Dejame aclarar que esta creepy la hice improvisada y terminé a las 3 y algo de la madrugada, por lo que no me quedaba mucha inspiración :B Analizá bien la historia y fijate si tiene sentido o no, yo simplemente dejo el significado al criterio del lector.
      De todas formas, agradezco mucho tu crítica. !

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