Calle 613

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Calle 613
Soy un policía, es mi trabajo, o más bien era a lo que me dedicaba, vivo solo, en un cuarto blanco, escribiendo esto…
Ya no quiero despertarme y ver que no tengo nada a mi lado, solo, desde ese día mi realidad ya no ha vuelto a ser la misma. Estas serán mis últimas palabras antes de cortar mi vida, dejo este registro, de lo que fui testigo, el error más grande que cometí en mi vida.

Mi nombre es Hayden Brooke, tengo 35 años de edad, todo esto pasó hace 8 meses, cuando ya me sentía frustrado con mi trabajo, afectaba mi vida, mi relación con mi esposa, Claire Jefferson que estaba esperando un hijo. Entonces decidí tomarme un tiempo, alejarme del trabajo y enfocarme a mi familia, que iba a procrear, toda la estación de policías, incluyendo mi jefe lo entendió perfectamente, puesto que nos dieron sus bendiciones, pero mi esposa y yo queríamos alejarnos de la ciudad, irnos a otro país, o al menos a una ciudad alejada de toda la molestia.
Cuando recurría en mi oficina lugares lindos para pasarla bien y disfrutar al máximo, mi jefe dejó entrar a un anciano para darme un folleto que al principio parecía de turismo, mi jefe siempre ha sido muy considerado… Incluso por bajarme el sueldo, pero bueno; Creí que era una especie de isla para vacacionar, pero abrí el folleto y era más bien un mapa, un mapa con todo al rededor blanco sin nada, y en el centro había una ciudad marcada, pequeña.
Yo realmente no conocía al anciano, pero al parecer era uno de los «veteranos» que trabajaban ahí anteriormente, y era amigo de mi jefe.
Le pregunté al anciano de qué trataba este mapa realmente, a lo que él contestó con una voz bastante gruesa y poco entendible…

«No vayas ahí. » Cosa que no parecía español, también pudo haber dicho algo como:

«There are no eyes».
Bastante rápido y poco entendible…

Mientras le preguntaba si padecía de algo, sólo se fue tarareando una canción, decidí ignorarlo y enfocarme en el mapa.
Mi jefe entró para preguntarme si alguna vez había visto a ese anciano le dije que no, nunca, jamás en mi vida, al parecer mi jefe tampoco sabía quién era, ni policía, ni amigo de nadie, sólo era un simple anciano, que vino a darme este folleto especialmente a mí, bastante extraño.

El lugar del mapa estaba muy alejado de aquí, parecía un lugar perfecto. Una ciudad alejada del trabajo y la opresión, recogí mis cosas y felizmente fui con mi esposa a contarle lo sucedido, luego de mostrarle el mapa, aceptó enseguida.

Días después, partimos a aquel lugar ubicado en el mapa. Casi no se le entendía, parecía que varias rutas y palabras estaban borradas o algo así, mala impresión, sólo venía una ciudad ubicada en el centro, todo lo demás en blanco y la ciudad marcada en rojo. Seguimos, aunque tardamos horas y horas en encontrar ese lugar. Cayó la noche, y debíamos encontrar un lugar para descansar.
También estábamos aturdidos por una canción que no dejaba de sonar y estaba en todas las estaciones, muy raro, tétrica, aterradora… Parecía de tocadiscos antigüo, desgastado, lo cual lo hacía tan tenebroso, típico de películas terroríficas de los 60.

Era horrible que estuviera en todas las estaciones, era lo mismo, ponía los pelos de punta, por lo tanto decidímos apagarla.
Después de un rato encontramos una especie de motel, estaba muy oscuro, no podíamos detallarlo bien, nos dimos cuenta de que lo era al acercarnos, estaba muy sencillo, pero para una noche, era perfecto para cualquiera.
A la mañana siguiente, sin explicación alguna, mi esposa me despierta muy agitada, a la vez emocionadamente asustada diciéndome «¡No puedo creerlo, pero llegamos!».

Me levanté enseguida, no podía creerlo, salimos, estaba todo nublado, asi que todo estaba nublado, tomamos el coche para por fin buscar un lugar más adecuado y así quedarnos, como estaba todo nublado, daba la sensación de oscuridad, pero podíamos ver que en frente estaba el lugar que estábamos buscando. Podía ver las casas pequeñas a nuestro al rededor, después encontramos un hotel, al parecer el único de la ciudad, más bien parecía pueblo, puesto que casi no había casas, prácticamente estaba desértico, no había muchas casas al rededor, pero no me importó mucho, estaba cansado y sólo quería algún lugar tranquilo, sin estrés.

Nos dirigimos al hotel, y bajamos todo el equipaje, entramos y tocamos una especie de timbre desgastado, y sonó todo atroz, parecía un chillido de cerdo, pero nadie llegaba, tan solo pensar en qué tipo de persona saldría me espantaba, esperando que no fuera nadie aterrador al escuchar los pasos, pero para nuestra suerte, era una anciana demasiado amable, al darnos el cuarto nos ayudó a desempacar, al terminar nos fuimos a ver las instalaciones del «hotel», porque parecía más bien un manicomio para ancianos, tenebroso, volteo hacia las escaleras en forma de espiral, sentí algo parecido a la tristeza y soledad, parecían no tener fin, paredes blancas, desgastadas con suciedades en las esquinas, este lugar no era muy presentable que digamos, pero yo lo que quería era descansar y pronto.

Para mi desgracia, escuché de nuevo esa porquería de tocadiscos, volteando para todos lados y encontrar de dónde viene ese sonido aterrador vi que alguien estaba escuchando esa porquería, era un anciano, estaba sentado muy tranquilamente viendo hacia una pared, aunque viéndolo bien, parecía llorar, y muy desesperadamente… Al verlo todavía mejor, me sorprendí al darme cuenta de que era el mismo anciano que me entregó el mapa, cuando recordé todo, me largué de ese lugar, hacia el coche.
Mi esposa estaba llorando justo a lado de él, y la anciana consolándola, tarareándole esa maldita canción, pregunté que había pasado, pero me di cuenta de que las llantas del carro tenían una hacha incrustada y hasta que no la reparara no saldríamos de este maldito lugar, no parecía haber mecánicos al rededor, recordé el mapa, lo busqué dentro del coche, pero no estaba, cosa que me extrañó, yo lo había guardado muy bien, ¿desaparecido de la noche a la mañana? ¿Sin más? Maldita suerte.
Mi esposa sin remedio se metió de nuevo al hotel, iba con los ánimos hasta el piso, por más que ella fuera alegre, desde que estamos aquí, no parece la misma.

Le pregunté a la anciana si conocía algún lugar donde vendieran llantas, y me dijo que al parecer una gasolinera tenía una que otra, y partí a buscarla, pensando en que nos largaríamos de ese lugar esa misma tarde, sentía el ambiente tan solitariamente depresivo, esa maldita canción no deja de sonar en mi cabeza.
Quería que se largara, no podía concentrarme, estaba todo tan raro, comencé a agitarme y apresuré el paso, todo estuvo tan mal, ¿qué demonios hice?
Mientras pasaba por las calles de ese barrio, me encontraba con cosas tan perturbantes, vi un jardín con varias cabezas de perro ¡sí, cabezas de perro, en un jardín! ¿Qué clase de locos viven en este lugar? Bastante desagradable, había una niña que pasaba a cada rato, en su triciclo, sólo me miraba, cada que pasaba… Hasta parecía que me seguía, su rostro parecía deformado por alguna clase de enfermedad, quizá tenía síndrome de Down, y me seguía, y me seguía, mi corazón estaba a punto de estallar, no por la niña, por el lugar, cada vez se hacía más tétrico, desagradable… Seguía caminando, casi corriendo, estaba tan desesperado por salir de este lugar.

Lo peor fue que una señora estaba parada en frente de la entrada a su casa, en ese momento no pude creer lo que veía, me aterró bastante, parecía tener una cabeza de un bebé recién cortada, estaba toda manchada de sangre, al verla salí todavía más rápido.

El temor me recorría todo el cuerpo, acompañado de esos terribles escalofríos que no me abandonaban, hasta que por fin vi esa gasolinera, al llegar en seguida busqué lo que necesitaba, esperé. Por la maldita curiosidad, miré hacia una ventana del lugar, a un hombre, al principio parecía un hombre, parecía porque ¡tenía cabeza de caballo! O cabra, no miré por mucho tiempo, me dio bastante asco, hartas ganas de vomitar me dieron, al tener la llanta salí lo más rápido que pude del lugar, hacia el hotel que parecía ser lo único normal de este lugar, lleno de locura extrema, y esa jodida niña todavía me perseguía, y por todo esto aún no podía olvidar esa canción, maldita sea, tenía tanto miedo, ¡quería salir inmediatamente de este lugar, no podía ser verdad, maldita gente loca!

Llegué al motel, pero todo parecía tan, incómodo, me asusté,estaba tan apresurado por buscar a mi mujer, desconfiaba de todos, me aterraba pensar en que mi esposa estaba en peligro, corrí, y para lo peor es que vi que todas las puertas de las habitaciones estaban abiertas, escuchaba gritos perturbantes, pasaba y veía sufrir a muchas personas, es mi imaginación, es mi imaginación, no podía pensar en otra cosa, vi como torturaban a muchas personas, pude mirar a alguien atado, con los ojos vendados, con puas picándole en las costillas, y en los ojos aún vendado, era horrible, estaba tan asustado, sentía que me volvía loco, de un momento para otro, me di cuenta de que ya estaba llorando descontroladamente.

Subiendo por las escaleras interminables, seguían las puertas, en cada habitación parecía haber alguien muerto, siendo asesinada, mutilada, de todo, tenía tanto miedo, no sé si fue mi imaginación o qué, pero alcancé a ver fotos de personas que yo mismo conocía, con los ojos tachados, vi a alguien colgado en medio, yo seguía corriendo despavorido en busca de mi esposa, gritando su nombre, volteando hacia todos lados, todo era horrible, hasta que la vi… Estaba ahí, sentada viendo hacia una ventana, llorando, me le acerqué tan rápido como pude y la tomé por el hombro, mi sorpresa fue que mi mujer… MI MUJER, ¡SU CARA! No podía creerlo… Sólo estaban sus ojos, ojos negros… Sus oídos sangraban, sólo veía sus ojos, estaba… muerta, no podía creerlo, no pude aguantar, me desgasté todavía más… Estaba a punto de caer, lloré, lloré… Pero no tuve de otra que salir corriendo, fue horrible verla así, pero, por más que quisiera… Mi esposa ya no está, no puedo recuperarla.

Salí despavorido, tan rápido como pude, pude escuchar la canción, esa maldita canción del tocadiscos pero al revés, no puedo olvidarla, hasta que por fin salí de ese maldito «hotel». Pero lo extraño era que el aire parecía oler a carbón, azufre, como si estuviera en el mismísimo infierno.Pero lo peor es que aún no le ponía la jodida llanta al carro, en ese momento vi que pasó un camión de basura, corrí y de la desesperación me trepé por detrás, por donde se suben al recoger la basura, lo que yo podía oler no era la pestilencia de la basura, sino, de gente muerta, carne podrida, hubiese querido estar soñando, pero no lo estaba, no podía estarlo, acabo de ver muerta a mi mujer, y ver la locura en carne propia, al voltear bien hacia donde pertenecía la pestilencia, observé a toda la gente que había sido masacrada, el hombre-caballo raro, los perros, la maldita niña, los ancianos… Y a mi querida esposa… Mi esposa, que tenía en brazos a mi hijo, lo peor es que, parecían no tener rostro, lo único eran sus ojos… Mi familia ya había formado parte de esta pueblucho.

El camión llegó a su destino, el basurero, a tirar los cadáveres.
Aguantándome el asco y el miedo, salí, omito como regresé a mi ciudad, sufrí por varias cosas, pero el principio fue lo peor, después de quizás días andar solo por el mundo, llegué a la oficina de mi jefe, tan jodido… Le conté mi terrible xperiencia, tan asustado, llegué a llorar al recordar lo pasado…
Lo horrible es que no parecía creerme y de esto estoy seguro puesto que me dijo que nunca vio a un anciano antes, ni que me dieran un mapa, que yo me fui porque ya sabía a donde ir, que sólo tenía en manos una hoja común y corriente.
Por cada que avanzaba, nada concordaba, investigué, seguí investigando, la muerte de mi esposa no sería en vano, no quedaría para el recuerdo, hablé, hice de todo, reporté que fueran a ese pueblucho, para encerrar a todos esos locos, les dije más o menos por dónde crucé, me alcanzaron a mostrar unas fotos del «supuesto» pueblo, era solo un terreno baldío, deshabitado.

Ahora mismo estoy en custodia, estuve en terapia intensiva, y ahora mismo estoy en un manicomio por todo lo que les conté, piensan que yo asesiné a mi esposa y a mi hijo recién nacido, que lo de la ciudad lo inventé, pero ellos seguramente veían mi rostro, con toda mi perturbación, llorando descontroladamente, algo de lo que dije tuvo que ser verdad, y para que lo buscaran más a fondo me preguntaron al menos alguna dirección exacta de todo, pero maldita sea… Lo olvidé, el mapa según es una hoja en blanco que ya no tengo, todo lo referente a ese lugar desapareció… Pero de algo sí recuerdo, y es que cuando me largué de ese lugar viendo como se me quedaban viendo como que esperando a que regresara, alcancé a mirar hacia el letrero de la calle, decia «Calle 613».

Hayden Brooke fue encontrado sin vida en aquella habitación, con su propia sangre, viniendo de su cuello desgarrado con sus propias uñas, escribió en la pared «ellos no tienen ojos»…
Jamás se volvió a buscar a esa «gente» que el hombre describió, se sigue buscando con la poca información que este hombre antes de fallecer dijo.
Definitivamente alguien asesinó a Claire, la esposa de Hayden y a su hijo recién nacido, o quizás solo están desaparecidos y se nos contó una mentira, no se sabe.
Si encuentras algo referente a todo esto no dudes en dar información.
Se sabe que Hayden no ha sido el único en dar este tipo de descripción de la calle 613.

Traduccion mia desde 4chan

Eduardo

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2 comentarios de “Calle 613”

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