Baúl de juguetes

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Habíamos visto esa casa miles de veces, habíamos pasado por ahí varias veces, nunca nos habíamos atrevido a entrar. ¡Maldigo el día en que entramos a esa casa!

Salía de la escuela con mis amigos Alexis, Sebastian y Lizbeth, mi casa queda cerca de la escuela así que fácilmente podíamos escaparnos y quedarnos ahí un rato huevoneando. Como siempre teníamos que pasar por esa casa. Sabíamos que algo había pasado ahí, algunos decían que un asesino había matado a todos los residentes, otros que adentro practicaban magia negra y ritos satánicos; pero yo, yo solo veía una casa más. En el momento justo que íbamos pasando por la casa cuando mi amigo Alexis nos dijo:

-¿Qué tal si entramos a la casa a ver si lo que dicen es cierto?

La verdad estaba muy aburrido y una aventura así subiría nuestra reputación hasta el cielo, así que conteste que si. Sebas y Lizz no se veían muy convencidos pero aun así aceptaron. Era una casa enorme de dos pisos con una cúpula en el sótano, estaba descolorada y grafiteada por fuera.

Tuvimos que saltar una barda de 3 metros. Por suerte, Alexis salto primero, y nos fue ayudando uno por uno a bajar. Ya ahí, pudimos ver la puerta de entrada, estaba toda despedazada como si alguien la hubiera cortado.

Entramos a la casa y para nuestra sorpresa estaba en perfectas condiciones. Era una casa hermosa más de lo que se veía por fuera.

Decidimos dirigirnos hacia la cocina, había muebles desacomodados, comida podrida y platos rotos pero nada fuera de lo común. De la nada, oímos un grito lastimoso salir del cuarto que se encontraba enfrente de la cocina.

Al voltear, Lizz grito horriblemente, ya que dijo haber visto a un niño asomándose desde el cuarto donde se había oído el grito. Yo, haciéndome el valiente, me asome, para ver si era cierto, al asomarme lo único que pude ver fue a un niño de espaldas con una pelota en la mano. Al voltear, pude ver su rostro desfigurado, con quemaduras de cigarro por todo su cuerpo. Me asuste mucho y salí corriendo del cuarto, el niño se acerco a nosotros, pensamos que seria nuestro fin pero el niño solo cerro la puerta de golpe, como queriendo privacidad.

Nos reincorporamos, volteamos a vernos y no vimos a Sebas así que empezamos a buscarlo. Casi inmediatamente de que empezáramos a buscarlo escuchamos un grito de ayuda proveniente del sótano.

-Es Sebas estoy segura.

Nos dijo Lizz.  Decidimos bajar al sótano a buscar a nuestro amigo.

Entramos al sótano y no estábamos preparados para lo que veríamos, era el mismo niño pero en vez de la pelota de la vez pasada traía en sus manos la cabeza de nuestro amigo.  El nos dijo con una voz infantil:

– El no quiso jugar conmigo. ¿Ustedes quieren jugar conmigo?

Sin pensarlo dos veces salimos corriendo de ahí. Tratamos de regresar por donde entramos pero la puerta que antes estaba rota y destruida ahora estaba completamente reparada y lo peor atascada.

Creo que el mismo miedo que teníamos provoco que subiéramos las escaleras hasta el segundo piso. Este constaba de 2 cuartos. El primero era grande, con una cama matrimonial ya desecha, intuimos que era el cuarto de sus padres.  Y el segundo cuarto era pequeño con una cama individual, ese era el cuarto de aquel niño que había matado a Sebas.

Decidimos entrar al primer cuarto pero apenas acabábamos de entrar la puerta del cuarto se cerro de golpe tras de nosotros. En aquel cuarto llenaba un olor intenso a cigarro. De la nada una voz nos dijo:

-A papi no le gusta que entren a su cuarto.

Empezamos a sentir quemaduras por todo el cuerpo como si nos pusieran una vara de metal hirviendo en el cuerpo.

Rasgamos la puerta hasta que esta se abrió. Salimos de golpe de ahí pero una mano salió de la nada y tomo la pierna de Alexis y lo regreso al cuarto, la puerta se volvió a cerrar.

Lizz y yo aterrados revisamos las quemaduras y vimos que eran marcas de cigarro. Volvimos a escuchar un grito pero esta vez era la voz de Alexis, provenía del cuarto del niño. Entramos a buscar a nuestro amigo a aquel cuarto infernal, no encontramos a nadie solo un baúl que decía “baúl de juguetes” lo abrimos y muy aterrorizados vimos el cuerpo de Sebas decapitado junto con muchos cuerpos más.

Huimos de ahí a toda prisa cuando escuchamos una voz proveniente del ático que decía:

-¡Amigos ayuda, soy Alexis, tengo miedo!

Tome el valor y le dije a LIzz que se fuera que yo lo rescataría, ella no quiso, me dijo que el también era su amigo y no quería perderlo como a Sebas.

Subimos hasta el ático, habíamos llegado tarde, Alexis había sido decapitado. Lizz soltó en llanto y yo estaba encabronado conmigo mismo por no haberlo salvado. Esto no duro mucho porque al voltear a la derecha todo el enojo y la tristeza se volvió terror al ver una repisa repleta de cabezas humanas sersenadas, las dos ultimas eran la de Sebas y la de Alexis, y escrito en sangre debajo de ellas decía:

-Colección de juguetes

Escapamos de ahí lo mas rápido que pudimos la puerta ya estaba abierta así que salimos de ahí saltamos la barda como si nada, a causa del miedo, salimos de ahí pero al voltear estaba el niño sosteniendo su pelota despidiéndose de nosotros.

Escuche que alguien susurro en mi oído:

-Espero volver a jugar con ustedes.

Deje a Lizz en su casa y me dirigí a mi casa. Ahí mi madre estaba esperando por mi, me abrazo y me dijo que donde había estado que estaba muy preocupada.

Le conté todo lo que había pasado. Cuando termine me dijo:

-No me mientas esa casa fue demolida apenas ayer, se me hace que estuviste otra vez con esos vagos de Sebas y Alexis.

Salí de mi casa y me dirigí al sitio donde estaba la casa y en efecto la casa estaba en ruinas no quedaba nada lo único que había en aquella casa era  un baúl de juguetes.baul de juguetes

creacion propia

alex

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