Una vez más.

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Hell

 

Cauteloso, siempre en silencio, rodeado de una soledad absurda, mas bien cruel.
Oleadas de un viento viciado llenaban los pulmones de aquel caminante, semejante a una sombra en tan pútrida oscuridad.
La profundidad de aquel pasaje semejaba a aquellos sueños, pesadillas, donde se camina sin rumbo fijo, siempre hacia un punto lleno de incertidumbre, siempre caminando, sin alcanzar lugar alguno.

Cegado por el peso de la oscuridad, sintiendo sobre sus hombros el velo que, cerniéndose sobre sus hombros aprisionaba a la vez su corazón… Sin previo aviso, sin indicio alguno, encontrose frente a aquella puerta, de formas imposibles, de intrincados nudos y horribles rostros imaginarios que devolviendo la mirada desde aquellos troncos muertos que franqueaban el lugar.
Los torcidos metales que conformaban aquella especie de entrada, caprichosamente acomodados, semejaban el rostro de una maldad indecible.

Sin esperar siquiera movimiento alguno, el hombre hecho a correr, presintiendo el horror que se acercaba, con movimientos excitados, frenéticos busco el regreso a aquel pasadizo oscuro y húmedo, donde solo tenían cabida su soledad y el mismo…
Agitado, perdiendo la cordura que aun quedaba en el se encontró, o bien podría decirse, el abismo en frente suyo le encontró a él…
Volvió hacia atrás la mirada, frenético, desesperado hasta el paroxismo, no pudo evitar un grito agónico y aterrorizado al ver los intrincados metales y horrorosas formas frente a sus ojos…
A menos de veinte pasos se encontraba la verja que conducía a un lugar sin duda siniestro…

Sin mas pensamiento que el solo hecho de la salvación salto al vacío, sintiendo en su caída el fresco silencio y tranquilidad que brinda la espera de la muerte ante su situación pavorosa…
Sintiendo tocar los tallados pináculos de roca se dejo llevar por aquel dulce sentimiento de libertad, desatado al fin de los ajustados nudos que le unían a aquella vida de tortura en la cual de pronto se encontró…

Al abrir los ojos, deseando estar muerto por fin, sintió desfallecer al ver en frente suyo el metal oscuro y ardiente, los mismos troncos podridos, las mismas miradas lastimeras e iracundas, el mismo sentimiento de peligro y la misma presencia invisible que le invitaba a entrar… y al mismo tiempo a atentar una vez mas contra su vida…
Volvió la vista atrás y ahí estaba, el mismo precipicio, el mismo deseo de terminar, la misma desesperanza y el mismo pensamiento que dictaba “enfréntate a la muerte, enfrenta la libertad”…

Decidido, saltó de nuevo…

“Espero en este nuevo intento encontrar al fin mi libertad, el suelo es cercano, casi puedo sentir el filo agudo de aquella roca en la cual deseo terminar…
Es mi veinteavo intento… Esta vez, seguro va a funcionar…”

R.F.P.

 

 

Nota: Está es la primera vez que público. Sería de total agrado saber su opinión al respecto.

Creacion Propia, Yo

Raziel Figueroa

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