The Holders (21-25)

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The Holders (Los Portadores) son una sucesión de creepypastas de rituales con 528 publicaciones principales más contenido adicional, pero puedes comenzar a leer desde cualquier parte, pues no mantienen continuidad entre sí; son capítulos individuales con formato similar.

Los Portadores (21-25)


En cualquier ciudad, en cualquier país, hay una institución de salud mental o centro de rehabilitación donde puedes tratar de conseguir un Objeto. Había 2538 de estos Objetos, pero dos mil se perdieron.

Los 538 restantes nunca deben estar juntos. Jamás.

Estas historias han sido recogidas de varias fuentes, muchas de las cuales son cuestionables, pero todas tienen un aspecto en común: cuentan la historia de una serie de Objetos, los cuales, de ser reunidos, traerán horribles consecuencias, detalles que conducen a muchos a la locura.

La veracidad de las historias siempre está en duda; así se quería que fuese. La especulación circula desenfrenada. Nadie sabe realmente si los Objetos son genuinos o si hay un número fijo de Objetos que existen en el mundo y que anhelan reunirse con los suyos. Parte de lo que hace a las historias de Los Portadores tan incitante es la posibilidad de que cualquier persona pueda ir a una institución de ayuda especial y someterse a una prueba de vigor para conseguir un Objeto.

Los Objetos, aunque poderosos y temibles, carecen de la habilidad para agruparse por voluntad propia, y se ven obligados a convocar la ayuda de ciertos individuos. Estas personas se convierten en Buscadores, con historias tan perturbadoras y detestables como los mismos Objetos. Los Buscadores han emprendido su viaje por tres razones principales: buscar Poder, buscar Reunión o buscar Separación. Sus metas son conocidas por convertirlos en villanos y monstruos, y solo podemos esperar que aquellos de corazón justo prevalezcan sobre estos seres.

Quizá haya una buena razón para que llegases a este sitio, estimado lector. Los Objetos han de estar llamando.

¿Responderás?

 

El Portador de la Ira


En cualquier ciudad, en cualquier país, ve a cualquier institución de salud mental o centro de rehabilitación al que tengas acceso. Estando en la recepción, pide reunirte con aquel que se hace llamar «El Portador de la Ira». El empleado parecerá tímido mientras te muestra una puerta, entonces se irá. Cuando entres mirarás una escalera que desciende a la oscuridad. Mientras bajes la escalera, comenzarás a oír gritos. Si se detienen en algún momento, grita a la oscuridad: «¡Vuelve a tus asuntos, no deseo entrometerme!». Podrás avanzar cuando el grito continúe.

Eventualmente, verás una luz viniendo desde las rendijas de una puerta. Atraviesa esta puerta y estarás en lo que parece ser una mazmorra medieval. Cráneos vacíos llenos de velas servirán como linternas, y habrá esqueletos alineados en las paredes. Se encontrará una mesa de madera frente a las llamas provenientes de una chimenea. En esta mesa estará la cabeza cortada de una niña de cuatro años, mirando hacia delante con los ojos vidriosos.

Acércate a la mesa y mira a la cabeza directo a los ojos. Con voz clara y dominante, pregunta: «¿Quién evitará que vuelvan a unirse?». La cabeza te mirará a los ojos y te contará la historia de un hombre. Te dirá toda su historia, desde su violento nacimiento hasta lo que estará haciendo en ese preciso momento. Él es un asesino como los que nunca se han visto antes, y está simplemente demente.

Ella dirá: «Él está en otra parte». Significa que ese mismo asesino ahora te busca. No se detendrá hasta que estés muerto o los objetos se hayan reunido. La cabeza dirá que la levantes. Levántala por el cabello y mira el lugar en donde estaba. Ahí habrá una aguja cubierta en sangre seca, semen y pus.

Esa aguja es el Objeto 21 de 538. La caza ha comenzado y el reloj está corriendo.

 

El Portador del Caos


En cualquier ciudad, en cualquier país, ve a cualquier hospital al que tengas acceso. Estando en la recepción, pide reunirte con aquel que se hace llamar «El Portador del Caos». El empleado comenzará a sacudir la cabeza y a golpear el escritorio con los puños. Pregúntale tres veces más y se levantará tranquilamente y te llevará a un cuarto con una sola puerta, por la que deberás entrar. Debes cerrar tus ojos, si no lo haces serás cegado por siempre y la única cosa que verás será un panorama del caos absoluto.

Después de una hora de permanecer en total confusión, oirás una voz suave llamar: «¿Los tienes?». No respondas. En vez de eso, golpea con tus pies el suelo y abre tus ojos. Verás un campo largo y estrecho frente a ti; has pasado la primera mitad de tu labor.

Camina hacia el sol poniente en el campo de hierba durante una hora hasta llegar a un árbol sin hojas en sus ramas. Mientras te acerques verás que ese árbol estará hecho de huesos y rodeado por una piscina de sangre. Sumérgete completamente en esa sangre, y cuando estés en la superficie una vez más, sentirás una mano de hueso presionar algo dentro de tu palma; es un vial pequeño. Tómalo y te encontrarás parado en la recepción del hospital.

Este vial es el Objeto 22 de 538. La hora se acerca y los demonios están llamando.

 

El Portador del Odio


En cualquier ciudad, en cualquier país, ve a cualquier hospital al que tengas acceso. Estando en la recepción, pide reunirte con aquel que se hace llamar «El Portador del Odio». El empleado te dará un firme apretón de manos, mirará a tus ojos, y dirá: «Te tomó mucho tiempo». Te entregará una llave para el cuarto 532 y te aconsejará que bajes por el pasillo izquierdo.

En tu camino oirás un cacareo demente. Si se detiene, grita: «¡No te temo!». Si no regresa, corre de vuelta lo más rápido que tus piernas te permitan. Si continúa, sigue andando. Detente cuando llegues al cuarto 532. La puerta estará cubierta de arañazos, rasgaduras y varias quemaduras.

En la puerta habrá un panel de vidrio pequeño, extrañamente sin marcas. Mira con atención hacia adentro. Si hay una figura dándote la espalda, retrocede lo más calmado posible y vuelve a la recepción. Si el cuarto está vacío, abre la puerta y entra. Una luz roja brillará en la única ventana del cuarto. El cuarto será pequeño, las paredes estarán cubiertas en sangre y habrá una figura encapuchada pequeña sentada en el medio. Solo responderá a una pregunta: «¿Por qué odian?». La figura volará en el aire revelando su grotescamente desfigurado ser. Responderá a la pregunta con horripilante detalle. Cuando acabe la historia, colapsará, como si una tremenda carga hubiese sido retirada de sus hombros, y se arrastrará hacia la esquina. Comenzarás a oír un grito extraño y extraterrenal desde bajo de la puerta. Se oirá cada vez más cerca. Tu única opción es envolverte en la capa y tirarte por la ventana roja. Si fuiste veloz te despertarás en el césped del hospital al día siguiente, envuelto cómodamente en la capa.

La capa es el Objeto 23 de 538. Te esconderá de su odio.

 

El Portador del Color


En cualquier ciudad, en cualquier país, ve a cualquier institución de salud mental o centro de rehabilitación al que tengas acceso. Estando en la recepción, pide reunirte con aquel que se hace llamar «El Portador del Color». El guardia te mirará y mostrará una sonrisa tímida antes de darte la mano. Debes esperar exactamente ocho segundos antes de tomarla, o los colores mismos te rechazarán, y no podrás entrar.

El guardia se parará y te llevará a una celda, abriendo la puerta y haciéndote un gesto para que entres. Dentro de la celda encontrarás dos niños pequeños, ambos vestidos en sombras de gris y su piel parecerá como si todo color hubiese sido drenado. Uno tendrá el pelo largo y llevará un vestido blanco, mientras que el otro usará un traje negro y tendrá el pelo corto. Solo mira a los ojos al que está vestido de blanco, pues estos serán inofensivos, mientras que los del que viste de negro te llevarán a la locura. Cada uno llevará un guante y ambos te ofrecerán sus manos. Toma solo la mano con guante de cada uno. Si tocas la piel del niño de negro, tu carne será plagada con la peor agonía del universo, pero no morirás y él no te dejará escapar. Si tocas al niño de blanco, sentirás más placer del que jamás hayas experimentado, pero entonces, él retirará su mano y jamás volverás a sentir ese placer de nuevo, sin importar cuánto lo intentes; tu lujuria te matará.

Los niños se mirarán uno a otro y se inclinarán una vez. Si sacuden sus cabezas cierra tus ojos y di rápidamente: «Yo no soy lo que buscas, pero puedo cambiar las mareas». Una vez que digas esto, ambos soltarán una risita y tirarán de tus manos, abriendo una trampilla en el piso de su celda y descenderás a la obscuridad. Los niños hablarán al unísono, presumiendo sin fin sobre su riqueza y todo lo que tienen. Te preguntarán muchas veces si tienes celos, cada vez debes responder, simplemente: «Sí». Tu destino ahora está en las manos de esos niños.

Las escaleras por las que desciendes son largas y se harán cada vez más estrechas, hasta que finalmente un niño estará delante y uno detrás.

Llegarás al final de las escaleras y ambos niños te empujarán hacia una gran puerta de vidrio. Ellos te mirarán fijamente, y lágrimas caerán por sus rostros; dirán que no pueden ir más adelante y apuntarán hacia la puerta. Debes entrar.

El cuarto estará a oscuras, salvo por un rayo de luz dirigido al centro. Parada en la luz estará una mujer muy parecida a los niños, completamente sin color. Su cabello y vestido llegarán al suelo, blancos como su piel. Sus ojos serán totalmente blancos y estarán mirándote fijamente. Ten cuidado de lo que haces, pues si te sonríe, la habrás divertido; iluminará el cuarto con su luz y te volverás uno de los cuerpos retorcidos que componen la colección bajo su suelo de cristal. Si te frunce el ceño, te dará la espalda e iluminará la parte del cuarto detrás suyo, despertando a otros siete seres: un hombre cacareante que solo viste de negro, un hombre llorando vestido de blanco, un hombre gruñendo con penetrantes ojos rojos, una mujer haciendo muecas que solo viste de pétalos rosados, una niña sin emociones envuelta en verde, un hombre de aspecto enfermizo con cabello de plata y un hombre sonriente cubierto en riquezas. Ellos serán tus jueces. Debes elegir a uno, a aquel que sientas que te hará justicia. Camina hacia él, preguntándole en tu camino: «¿Cuándo te despojarán de esta tierra?». Si elegiste el color incorrecto, se parará y sonreirá; pronto te sentirás resbalando hacia la nada. Si escogiste el color correcto responderá con un chillido horroroso, apuntando asustado a la mujer en el centro del cuarto. Los otros te maldecirán en muchos lenguajes diferentes y sentirás que un dolor penetrante desgarra tu cuerpo. En un momento, el que has escogido avanzará para abrazarte y susurrarte al oído sus historias enfermizas, las historias de tu muerte, de la muerte del mundo cuando cada respiro se haya desvanecido. No te muevas.

Las maldiciones se detendrán, el cuarto estará iluminado y los siete seres estarán mirándote fijamente. Donde la mujer estaba habrá una pequeña pluma, como de una paloma, cambiando su color continuamente.

Esta pluma es el Objeto 24 de 538. Con ella puedes tomar lo que les ha sido dado.

 

El Portador de la Creación


En cualquier ciudad, en cualquier país, ve a cualquier hospital al que tengas acceso. Estando en la recepción, pide reunirte con aquel que se hace llamar «El Portador de la Creación». La empleada te mirará a los ojos horrorizada, antes de ponerse de pie. Ella (y solo una ella) te llevará a la sala de maternidad y te empujará hacia una puerta cerrada, por la que deberás deslizarte.

Una vez que hayas cruzado la puerta, verás dos más: una a la izquierda y otra a la derecha. Debes escoger la dirección a la que estés más acostumbrado, esperando que tu destino guíe a tu mano correctamente. Toca la manilla. Si una luz se asoma por debajo de la puerta, debes entrar. Si no, debes correr al otro cuarto lo más lejos que puedas. Duerme donde caigas y no confíes en nadie. No permanezcas bajo la luz solar; busca la sombra y reza al dios que prefieras porque pases desapercibido.

Si la luz es emitida de debajo de la puerta, o si por algún milagro evades la captura después de tu error y regresas a elegir una vez más, entra cautelosamente. El cuarto parece extenderse hasta la infinidad; no intentes comprender su tamaño o forma, muchos hombres mejores que tú se han vuelto locos intentándolo. A través de la inmensidad de este cuarto estarán los cuerpos de los fetos muertos y de los no nacidos. Aquellos capaces de hacer sonidos parecerán perforar tu conciencia con gritos, que parecerán ser audibles y a la vez el producto de tu imaginación.

En el horizonte estará una madre, poco más que una niña, sosteniendo un bebé cubierto en una manta andrajosa en su seno. Un examen más minucioso del lactante te dejará pensando acerca de su verdadera edad. Su expresión parecerá demacrada y agobiada por las preocupaciones; una mirada eterna y sabia te asegurará que esos ojos han olvidado más de lo que han visto.

Acércate a la madre tranquilamente. Si la sobresaltas e interrumpes su lactancia, tu única esperanza será susurrar: «No deseo molestarte, ni a tu hermoso hijo». Si la has apaciguado, posiciónate de manera que puedas ver al bebé a los ojos. Una vez que lo hagas no debes romper el contacto visual, por miedo de perturbar al infante y atraer tu propia condena. Solo puedes preguntar una vez y solo una pregunta: «¿Para qué hemos sido creados?».

El bebé se moverá y te envolverá con su tela andrajosa, aprisionándote y rasgándote miembro por miembro; no debes reaccionar ante el dolor o te arriesgas a no regresar a tu forma original. Si puedes soportar la agonía, te mirará a los ojos, y verás el comienzo del cosmos. Todas las cosas desde la creación de la existencia serán mostradas frente a tus ojos. La verdad del origen de los Buscadores será traída a la vida, y si no te vuelves loco por esta verdad, sentirás el calor de este conocimiento imprimido dentro de ti. Este calor crecerá hasta que el dolor de las quemaduras supere por miles el de tus miembros rasgados. Sentirás tu cuerpo incendiarse, ardiendo en la nada, volviéndose nada más que cenizas.

En la cúspide de tu dolor y angustia, si te las arreglaste para mantenerte estoico, notarás con tus ojos despojados de párpados que has regresado afuera, exactamente un día antes del incidente. En tus manos estará un manuscrito andrajoso con texto que parece preceder la existencia misma.

Este es el Objeto 25 de 538. Este libro anhela devolver los otros Objetos a quienes pertenecen, y dentro de él se encuentra el conocimiento críptico de cómo hacerlo.

Traducciones mías
http://theholders.org/

Lilith Filth

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35 thoughts on “The Holders (21-25)”

  1. Me encanto el holder del color y el de la creación ñ.ñ.
    Si fuera yo, en el holder del color, hubiera elegido a la niña sin expresiones envuelta en verde, porque me hizo recordar mi niñez ( ._.)7
    5/5 (F)

  2. AVER nenas, tengo una pregunta muy importante:
    ¿Qué pasa si voy de pelotudo a preguntar por algún Holder, y resulta ser verdad y realmente me llevan a donde dicen, y que después me arrepiento y me voy? ¿Me va a pasar algo malo, o me voy a encontrar un gansito en la calle y ese va a ser un objeto del holder de los gansitos? :trollface:

      1. Bueno, fuera de broma, yo soy muy flojo para leer este tipo de creepypastas que, en lo personal, se me hacen aburridas. Si me puedes responder, mejor. No tengo el tiempo ni la voluntad para leer todos los holders. Solo respondeme esa duda y yo estoy satisfecho 😉

        1. En realidad creo que no pasa nada porque hay un borde antes del cual puedes escapar (normalmente antes de entrar al “pasillo” o al cuarto donde está realmente el Portador y su objeto). Obvio, si no escapas y te enfrentas al pasillo sin seguir correctamente las instrucciones… pues mueres torturado dependiendo de lo que te diga cada instrucción.

  3. Tengo todos los holders ¡¡¡¡¡¡
    Lastima que esten en inglès, aunque yo los comprendo voy a intentar traducirlos lo mejor posible y enviarlos.
    Tardarè mucho, pues son cerca de 1200 pàginas.

  4. Personalmente me esta gustando mucho esta serie de Creepys, son inquietantes, estan bien escritos y recrean una especie de mitologia moderna. Crean una subrealidad oscura y siniestra que acecha tras la fachada del mundo que creemos comprender.

  5. Gracias a todos por sus comentarios. Hice mi mejor esfuerzo para que la traducción fuese lo mas clara posible. Incluso debo confesar que “Mancillé” el escrito original, quitando unas palabras por aquí, poniendo unas cuantas acá… Pero todo fue para que se disfrutara la historia en una forma mas cómoda y asimilable. Esperen los siguientes capítulos, se pone cada vez mejor. :cerealguy:

  6. Mi poder de concentracion esta listo para la prueba de The Holders tanto que… UN GATITO!!! ven gatito gatito gatito…(2 horas de seguir al gato)

  7. Sinceramente lo he leido entero, me he puesto en el lugar, imaginado cada detalle, pero la historia no termina de engancharme. Está super bien escrito y todo eso, pero no me cautiva lo que relata. Lo sé, nadie es perfecto, yo no lo soy…. y mucho menos los Holders xD

    5/5 porque si lo has escrito tú, ha sido un trabajo de relojería, si señor. Lamentablemente es como Stars Wars… sé que es genial, pero prefiero… no sé… El Padrino u.u

  8. Sinceramente me he tomado el tiempo de leerlo completo, de ponerme en el lugar, de imaginar cada detalle, pero no logra engancharme. Está super bien escrito y todo lo demás, eso es indiscutible, pero la historia de los Holders no me cautiva. Qué se le va a hacer, nadie es perfecto… ni yo, ni mucho menos los holders xD

    5/5 porque si es un texto original, te felicito, es un trabajo de relojería el que has hecho.

    Lamentablemente es como Stars Wars, sé que es genial… pero me quedo con el Padrino u.u

  9. Esto me recuerda: “En cualquier ciudad, en cualquier país, ve a una institución mental o centro de rehabilitación… y pégate un tiro. En el pie para que duela más.”

    Holders… ¡Holders! Mucho por leer. ¡Buen trabajo!

    (F)

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