Sonrisa de gato

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Esto es algo que me desagrada mucho decir, algo que luego de haberles relatado se irá conmigo a la tumba. Intenté transmitirlo por otros medios, noticieros, periódicos o páginas simples de difusión, pero en todas me trataron de demente, desquiciada y lunática. Entonces di con este sitio, un lugar que si bien trata de historias de fantasía, muchos de quienes leen las consideran reales por un plazo y es justamente por ello que tomé tal decisión. Al contrario de lo que he encontrado en estas historias, no temo por mi vida involucrando a «otro jugador». La persona de la que les hablaré es inofensiva a simple vista, pero hay que admitir que algo más esconde la mueca en su rostro. No es una asesina, estoy completamente segura de ello.

No he de dar a conocer mi nombre, puesto que no es necesario; sin embargo he de hacer mención de Denisse, mi hermana menor, y su mejor amiga Emily. Ellas siempre fueron muy cercanas, desde que eran pequeñas siempre estuvieron juntas. Jamás, en los quince años que estuvieron en compañía de la otra, las vi separadas. Hasta el trágico día en que Emily falleció, no por causas sobrenaturales o cosas que llamen la atención, ella solo sufría de una enfermedad crónica.

Nuestra familia, que era más cercana que sus padres biológicos, lamentó por meses su pérdida; hasta el día de hoy la seguimos extrañando, y como era de esperar, mi hermana aún estaba atónita, le era muy difícil asimilar lo que había ocurrido. Siempre hablaba de una chica que presagiaba la desgracia y que por su presencia cerca a ellas, Emily murió. Mi pobre hermana llegó a tal punto que obligadamente debimos internarla en un sanatorio por su bienestar mental. De vez en cuando, me aparecía por allí y hablábamos. En un comienzo le era casi imposible pronunciar palabra que no recayera en la desconocida, pero al pasar los días y meses, podíamos dialogar con facilidad. Sentía miedo de hablar de su amiga, de que volviera a su anterior estado y no me fuera posible rescatarla de ahí, pero el hecho de que el recuerdo de aquella figura estaba en su memoria me volvía loca.

Hice todo minuciosamente para no alterar sus nervios y conseguí lo que quería. Me relató lo que vio y lo que con el tiempo se manifestó, aunque vagamente. Lo más importante en todo ello era lo clave: una grabación de los videochats que realizaban todas las noches. Por una razón sentimental ambas registraban todo para luego ver y reírse de sí mismas. No olvidaré lo que Denisse dijo esa vez:

«Busca el archivo 0001258-3, es de ese día».

Creía que estaba delirando, simplemente por recordar el nombre de un video en específico de una fecha que puede estar confundiendo. Pero la equivocada era yo. Al ver el video me horroricé. Emily estaba frente a su laptop, como es normal, su cuerpo solo cubría media pantalla, lo demás dejaba a la vista su habitación, principalmente un armario, la ventana y su cama. Eran chicas completamente sanas, hablaban de moda, teléfonos celulares, libros, perfumes y demás, nada de lo que me pudiera haber resentido. Sentía el impulso en ocasiones de adelantar un poco el video pero si lo hacia podía perder aspectos importantes en caso de que algo inusual sucediera. Tristemente así fue. Desde donde culminaba la cama, se levantó la figura de una niña, no debía tener más de trece o catorce años por lo que se observaba. Llevaba una vestimenta extraña al comparar: unas medias de rombos a blanco y negro, un simple suéter hasta sus muslos y una coleta alta. Era de noche, por lo cual solo pudo observarse su presencia sin más. Cuando me percaté de ello, de inmediato vigilé mi espalda; por suerte no había nada. Mientras estaba en ello, registrando meticulosamente mi habitación, un grito escapó del monitor. Denisse había advertido sobre aquella presencia. Emily volteó y la vio, cayó rendida, de rodillas; estaba asustada. La niña parecía triste, no dijo palabra alguna, pero sí cogió algo de su cartera, un bolígrafo y un trozo de papel. Escribió algo en él y salió por la ventana rápidamente, aunque algo torpe. Emily, desesperada, huyó de la habitación al igual que Denisse a mi habitación, pero nada sabía de lo que había ocurrido, me había mentido, me había dicho que era una pesadilla. El video terminó después de ello cuando yo misma fui a la habitación y lo detuve. Al día siguiente, Emily fue internada en el hospital, y luego de dos noches, falleció.

Volví al sanatorio para hablar con mi hermana, parecía ya manejar el tema con sencillez. Hablamos sobre la extraña figura hasta que se refirió a ella como la Chica Sonrisa de Gato. Le pregunte el porqué y eso nos remontó a otra historia.

Ella no era una niña, ya estaba en camino a la adultez, era una adolescente de dieciséis años. Era baja de estatura y no precisamente delgada, por no decir un término que pueda ofender. Daba características físicas por el hecho de que eran los factores que cambiaban su vida, pero debo admitir que esperaba algo diferente; tal vez ella no tenía mucho a su favor pero por lo que relataba, era una chica feliz, con varias amigas y un sueño por cumplir. El problema era su novio, un hombre mayor por unos cinco años, que pensaba que solo él podía amarla y nadie más. Aunque también correspondía sus sentimientos, él era posesivo, del tipo «si no eres mía, no eres de nadie». Aterrada por la idea de que hiciera daño a sus amigas, la niña huyó. Desde pequeña atraía la desgracia para quienes la rodeaban, su madre la detestaba, su padre las había abandonado al nacer, sus mascotas enfermaban al momento en que las tocaba y sus amigas terminaban odiándola. Recordando las palabras de la persona que una vez amó fue que pintó en su rostro una singular «marca»: la sonrisa de un gato, ya que siempre la compraba con uno. Ella solo intenta escapar, ser feliz y vivir plenamente, pero aquel sujeto la sigue buscando y el único lugar donde puede refugiarse es una casa ajena, un lugar donde él no puede entrar. Lo malo de todo ello es que la persona que la vea o con la que haga contacto es una persona con un final trágico y sellado desde tal instante.

No sé si esto influirá mucho, pero el nombre de la Chica Sonrisa de Gato era Luna. Tal vez su nombre real, tal vez un apodo amistoso, o una denominación por asimilar un gato ligado a la noche y el astro que la acompaña.

Aquel relato provenía de la escuela donde asistían las chicas. No sé si es real o mera ficción, pero el haber podido percibir tal acto me alentó a investigar más. Modifiqué la grabación donde podía ver a la chica, le hice unos ajustes y pude distinguirla con claridad. No podía estimar su estatura, pero sí era algo pequeña. Tenía el cabello rizado y muy largo, era hermoso. Sus facciones eran inocentes y puras, en sus ojos se veían un par de lágrimas ansiosas por salir y su sonrisa de gato, ocultando el remordimiento de sus labios, estaba camuflada con la pintura de aquel sello.

Visité la habitación que antes había utilizado Emily, y con ayuda del video intenté calcular su altura; no más de un metro y sesenta centímetros. Observé con tristeza el cuarto, el paisaje, absolutamente todo. Había perdido a mi segunda hermana, muy querida, en ocasiones más que la otra. Consumida por tal sentimiento, decidí retirarme no sin antes ver una vez más el punto donde apareció. Justo ahí, en donde se había manifestado, un trozo de papel, con un escrito:

«Perdón».

Experiencia

Jessica M

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9 comentarios de “Sonrisa de gato”

  1. Nunca me habia interesado en este tipo de Creepys. Me gusto. Es distinto. Tu escritura se entiende y le haces sentir sentimientos a la persona.
    Felicidades.

  2. SPOILERS

    Es creíble, eso lo tienes en la bolsa. En un creepypasta eso significa mucho. Sobre esto mismo, me gusta mucho el párrafo introductorio. Ya entrando al relato, la historia es triste, y nada, ese ente es un hijo de puta. Vale madres que el espíritu del novio la esté por siempre acosando, ¿por qué tiene que andarle jodiendo la vida a la gente? ¡Que se deje agarrar y se la repise el wey! ¡Es lo que se merece por estar maldita!… y ser una maldita.

    “Había perdido a mi segunda hermana, muy querida, en ocasiones más que la otra”. <- Quiero ver la cara de tu hermana cuando lea esto.

          1. Yo lo hago! Leo los comentarios, para sacar una conclusión si es buena o no la creepy. Igual, la leí y me pareció una mierda. Los quiero. <trez

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