Si eres adicto a algo, tus hijos pueden copiar el hábito

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Siempre he sentido como si hubiera un agujero en mi interior, el cual simplemente no puedo llenar. Y eso se debe a lo que mis padres me dejaron.

Cuando era niño, no sabía lo que era la adicción. No sabía qué significaban las rayas rojas largas en el interior del antebrazo de mi madre, y por qué se desmayaba por horas seguidas, o por qué sus ojos tenían esa mirada distante, o por qué podría desmayarse después de que una raya fresca aparecía. No sabía para qué eran las jeringas que encontraba ocasionalmente por la casa, a veces con gotas de sangre en sus puntas.

Pero a medida que crecía, descubrí más sobre sus hábitos. Y descubrí por qué mi padre dejó que todo siguiera, e incluso lo alentó, a pesar de que estaba destruyendo a nuestra familia. A veces, pasaba en múltiples ocasiones en un solo día, tratando de alimentar su adicción, su antojo. Y supongo que no puedo culparlos; hay estudios que demuestran que las adicciones pueden ser genéticas. O quizá ahora simplemente me digo eso a mí mismo, años después, para que pueda disuadir la culpa de mi propio hábito.

Cuando fui a la escuela secundaria, recuerdo haber visto algunos chicos haciéndolo en el rincón oscuro de una fiesta sórdida. Y recuerdo haberme sentido confundido, porque lo estaban haciendo mal.

—Es al revés —dije, frunciendo el ceño, observando cómo se inyectaban a sí mismos después de haber atado la soga de hule alrededor de sus brazos para que las venas se hincharan.

Entonces se rieron de mí, y yo negué con la cabeza por su estupidez. Pero empecé a consumir ese año, justo como había aprendido de mis padres cuando no me estaban viendo. Tuve unos cuantos sustos, y una amiga mía casi muere, pero al final no pasó nada demasiado malo. Excepto que había quedado enganchado.

Me sentí triste cuando mi madre murió como resultado de la adicción. Cuando mi padre emergió de la habitación, llorando, me apresuré hacia adentro y descubrí dos nuevas marcas rojas en ella, pero sus ojos estaban cerrados y su rostro se quedó pálido.

Escuché el disparo momentos después, cuando mi padre tomó su propia vida y cayó sobre la alfombra.

Cada año, visito sus tumbas en el pequeño cementerio que queda por las afueras de la ciudad; sus tumbas están enclavadas la una junto a la otra. Para mi madre, derramo una copa entera de whisky, su bebida favorita. Y para mi padre, derramo un vial de sangre fresca y veo cómo se filtra en la tierra, preguntándome si aún la ansía.

Siempre he sentido como si hubiera un agujero en mi interior, el cual simplemente no puedo llenar. Y eso se debe a lo que mis padres me dejaron.

Una sed.

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La traducción al español pertenece a esta página. Fue escrito en inglés por LeoDuhVinci:
https://reddit.com/user/LeoDuhVinci/submitted/?sort=top&t=all

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