Prójimo de Satanás.

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Muy bien, este es mi primer creepy. Espero les guste, acepto críticas y consejos.

Era un día común como cualquier otro, rutinario y lleno de cansancio. Ya era de noche, se hacía la hora de dormir, pero había algo que me lo impedía, algo que no me permitía cerrar mis ojos y descansar… Todas las noches era lo mismo, me tocaba luchar con todo mi sueño, pues no podía dormir, yo mismo me lo impedía por mi propio bien.

Tengo miedo… No quiero que pase lo mismo de la última vez, no… Me temo que ya era tarde, no podía seguir aguantando tanto sueño, cerré mis ojos. Y allí estaba otra vez, ese maldito desgraciado haciéndome cada noche imposible, nunca logro ver quién o mejor dicho qué es, solo hay un montón de niebla a mí alrededor que solo me permite ver su silueta, la cual no parece ser humana o algo de este mundo.

Lo tenía enfrente, otra vez realmente cerca, podía sentir su respiración, podía escuchar como gotas de baba caían al piso y en mis zapatos, podía sentir como todo lo que estaba a mí alrededor comenzaba a ponerse caliente pues hacía un calor de los mil demonios. Aún teniéndolo tan cerca no lograba distinguir qué diablos era esa cosa que me perturbaba los sueños… Solía verlo cada vez que dormía desde mis 15 años, nunca hablaba, solamente me veía, como si me estuviese examinando. Pero para mi sorpresa, a diferencia de todas esas veces que se metía en mis sueños y solo me miraba, esta vez decidió hablar y para colmo, me hizo una marca en la muñeca.

Su voz era un tanto desconcertante, tenía un tono muy grueso pero a la vez chillón, y no se le podía entender  completamente, sus gruñidos no lo permitían. Lo poco que logré escuchar o comprender, fueron las siguientes palabras:

“Tú has de ser el elegido, dentro de ti llevas el hijo de Satanás, has venido a este mundo en su nombre. En el inframundo realmente te admiramos, hemos estado esperando este momento durante muchos años y espero que tanta espera no haya sido en vano… Harás lo que te diga, quieras o no.”

Luego comenzó a decir otras cosas, pero en otro idioma, parecía realmente antiguo, lo cual hacía todo esto que estaba sucediendo un poco más incómodo y escalofriante. Seguido a todo esto, logré despertar de semejante sueño, o mejor dicho semejante “pesadilla”… Mi primera reacción fue reír, ¿qué clase de sueño podría ser este? Algo realmente patético, no hay manera de que sea el hijo de ese tal Satanás y no puedo ser admirado en el inframundo. Pero en un momento, luego de tantas risas, miré mi muñeca y era justo lo que temía, tenía un dibujo en él, era una cruz al revés que estaba enrollada por una serpiente y tenía algunas letras que no lograba identificar.

Desde allí pensé “Joder, esto no pudo haber sido una pesadilla o un sueño como lo pensé, realmente debo ser una especie de demonio que lleva dentro de sí el hijo de Satanás”. Esto me inquietó lo suficiente como para hacerme salir de mi casa a tomar aire fresco, esto en vez de ayudar un poco, solo logró que me volviese más nervioso, pues comencé a sentir como si algo dentro de mí y me estuviese obligando a hacer algo que no sabía que era. Era de noche, como ya lo  dije antes, pero no era muy tarde, simplemente suelo acostarme a dormir muy temprano.

8:45pm.

Mientras caminaba, me encuentro con unos de mis vecinos los cuáles nunca llegué a tratar  con mucha confianza. Estaban haciendo una parrillada, y al verme pasando por ahí, me han invitado. Yo por cortesía, no lo rechacé.

9:00pm.

Fue cuando todo cambió, había terminado de comer la parrillada y estaba pasando un buen momento junto a estas personas, mantenía una conversación con todos estos. Pero mientras todo esto pasaba, en mi mente podía escuchar una sola palabra “Mátalos”.

Me hice el fuerte, e ignoré esa palabra. No sabía a qué se refería.

9:15pm.

Los gritos de “mátalos” en mi mente se hicieron más fuertes, no logré resistir. Sentí como si me hubiese desmayado o hubiese perdido el control de mi propio cuerpo. Lo poco que logro recordar, es que la gente que estaba conmigo estaba huyendo.

9:45pm.

Desperté inconscientemente. Todo pasó  tan rápido, lo peor es que no tenía ni la más mínima idea de que habría hecho. Decidí adentrarme en la casa donde estaba, de los vecinos, donde se había hecho la buena parrillada… Encontré charcos de sangre por toda la casa, habían trozos de cuerpos por todo el piso, todo roto, vuelto un desorden, y en las paredes habían manos llenas de sangre, sobretodo en el techo… Pero qué demonios, ¿habré trepado en el techo, habré matado toda esta gente?

10:00pm

Inspeccioné la casa, todos habían sido asesinados de una manera muy perversa. A excepción de una niña, la cual pareció haber sido lo suficientemente inteligente  como para esconderse en un buen sitio. Al verme, pareció estar asustada y exclamaba “Aléjate de mí, me harás lo mismo que le hiciste a ellos” a lo cual respondí “No recuerdo nada de lo que he hecho, ¿qué pasó? … La niña guardó silencio durante un momento como si me estuviese analizando, y dijo “Estabas poseído, tenías los ojos negros completamente y de tu muñeca brotaban grandes cantidades de sangre. Tenías grandes garras, los mataste a todos despiadadamente. Ahora, aléjate de mí, Satanás”.

Siguiente a esto, me largué, corrí lo más rápido posible alejándome de allí. Mientras corría sin saber a dónde iba, sin saber mi rumbo, en mi mente retumbaba  cada palabra que me había dicho la niña… Era como si estuviese describiendo al mismísimo demonio, quién en realidad era yo, el que mantenía a su hijo.

Comenzaba a perder la conciencia otra vez, volvía a perder el control de mi propio y moribundo cuerpo. Esa cosa dentro de mí quería volver a salir. Pero por suerte, ya estaba muy lejos de las viviendas y las zonas pobladas, estaba completamente aislado de toda civilización ¿qué daño podría hacer estando tan lejos de todo?

Seguido de esto, me adentré en un bosque. No sabía qué hora era, quizás era medianoche. Pensé que perdería la conciencia como la última vez, que haría algo de lo que próximamente no me recordaría, pero para mí sorpresa… Aunque estuviese moribundo y aislado de todo, no era capaz de perder la conciencia, podía sentir y ver lo que hacía. Mi mente estaba en blanco, comenzaba a sentir un gran dolor en el pecho y en la garganta, un golpe. Sentí como todo mi pecho se estaba desgarrando y algo quisiera salir por mí boca, estaba siendo lastimado, así que comencé a gritar como nunca antes lo había hecho. Gritaba de la agonía, del dolor, sentía como si estuviese ardiendo en fuego…

Finalmente, morí… Era ese maldito hijo de Satanás que ya quería salir al mundo, estaba muerto, sí, pero mi alma quedaba en pena. Vigilaba cada paso que este hacía, tomaba la forma del ser humano y podía cambiar cuando quisiese, asesinaba por diversión hasta acabar con todo el mundo. Lo peor es saber que provino de mi, que yo era uno de los causantes. Me di  cuenta de que yo podía poseer a las personas, y que tenía poderes, los cuales utilizaba para el propio bien.

Poseía a la gente que quisiese, y mediante estas, perseguía al hijo de Satanás, podía observarlo, podía distinguirlo, él sabía que lo seguía pero hiciese lo que hiciese no descansaría hasta vencerlo. Al fin y al cabo, yo ya estoy muerto, mi alma ronda en este miserable mundo, mientras él…El está vivo, y corre el riesgo de morir.

Hoy en día que han pasado ya 2 años, todavía busco una manera de asesinarlo. Pues me resulta inquietante saber que el anda por ahí en el mundo, como cualquier ser humano acabando con todos. Será una guerra eterna entre el bien y el mal.

Creación propia.

Gabe.

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2 comentarios de “Prójimo de Satanás.”

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