Noche usual

Esta experiencia la viví hace mucho tiempo, tanto, que algunas partes ya no existen en mi memoria, o tal vez simplemente quise olvidarlas, cualquier persona normal querría olvidarlo, pero es imposible, algo puede desaparecer, pero siempre estará ahí, esperando, asechando y jugando al escondite mientras aguarda el momento oportuno de reaparecer, poco a poco esas partes van volviendo, torturándome de nuevo con ese horrible pasado.

Todas mis desgracias empezaron cuando tenía 10 años, era una persona hiperactiva y con ansias de explorar el mundo, por esto, cada día era una aventura diferente; pero llego un 12 de febrero, faltaba poco para San Valentín y nuestros padres estaban ocupados con los preparativos para una velada (digo nuestros porque en ese entonces tenía un hermano). El aburrimiento me estaba oprimiendo, puesto que me habían dejado a cargo de Dennis, y me habían prohibido salir a la calle, pues se sospechaba que un asesino estaba recorriéndola, obviamente rumores sin fundamento, nuestro barrio solía ser muy tranquilo y no habían reportes oficiales, pero los padres suelen ser paranoicos, en mi caso no fue suficiente.

Debido a nuestro querido chismoso, estaba encerrado en mi cuarto, imaginando lo que podría estar haciendo si estuviera afuera, cuando entro Dennis, parecía tanto o más aburrido que yo y adivine lo que quería decirme antes que terminara de entrar (después de todo éramos hermanos).

-Quiero salir- insto en un tono imperativo –Estoy aburrido-.

-No puedes-. Mi tono terminante al dar la orden me recordó a los adultos y entendí porque les encanta tanto usarlo –Te quedaras aquí hasta que vuelvan nuestros padres-.

-¡Quiero salir ahora! ¡Debo pasar una noche usual! – ¿Em? ¿Qué es eso tan raro que Dennis acaba de decir? ¿Cómo qué noche usual? Esas y varias otras preguntas cruzaron por mi mente, pero decidí ignorarlas y hacer uso de la fuerza del hermano mayor, mandándolo a dormir mientras yo veía tele.

Cuando la noche ya se había cerrado, y la oscuridad era tan profunda que las farolas se habían convertido en pequeños soles dentro de un espacio infinito, decidí ir a ver a Dennis, pues lo había tratado de una forma horrible, aunque fuera mi hermano pequeño y en ocasiones exasperantes lo quería, y estoy seguro que el sentía lo mismo.

Al intentar abrir su puerta… ¡Oh, sorpresa! Estaba cerrada con llave, ¿la inmadurez no tiene fin? Decidí no darle oportunidad de hacerse el rogado y fui a buscar las llaves de todos los cuartos de la casa, al abrir la puerta lo encontré enfurruñado murmurando lo que parecían insultos hacia mí, de modo que tome aliento y con la voz más parecida que tenia de mi padre le dije.

-¡Jovencito! ¿Qué se supone estas diciendo? No estoy criando a ese tipo de persona-. Al escuchar esto se gire hacia la puerta con una cara de susto marcada en su rostro, al verme simplemente me dijo secamente.

-Largo, por tu culpa habré perdido mi noche-.

-No te preocupes hermanito, papá y mamá no han llegado todavía, no creo que cinco minutos en la calle le hagan daño a nadie-.

-¿No le tienes miedo al asesino?-. Dennis parecía dispuesto a probar mi valor, solo por eso debió haber dicho eso, ¿Por qué otra razón?

-No, ese asesino es una invención para asustar a niños como tú-. Añadí una sonrisa mordaz para darle más efecto a mis palabras mientras veía el cambio en el rostro de Dennis.

-Parece que tendremos una noche usual-.

Todavía estaba con eso, suena de alguna forma peligrosa, pero ya le había prometido salir, no sé en que estaría pensando, nadie haría tanto para reconciliarse con su hermano pequeño.

Bajamos las escaleras mientras seguía teniendo ese extraño sentimiento que me instaba a volver a mi cuarto, cerrar todo y ocultarme bajo las cobijas, envuelto en mi pensamientos casi olvido las llaves de la casa, mientras tenía el absurdo presentimiento que sería la última oportunidad para escapar, pero seguía sin saber a qué debía escapar, por lo que decidí ver a que me arrastraba la noche.

Bajamos las escaleras, con Dennis delante mío, caminando en apariencia petulante, al terminar las escaleras Dennis se dio la vuelta, permitiéndome ver su rostro, estaba seguro que fue una combinación de luces y sombras lo que provoco el efecto, pero no dejaba de ser aterrador.

Debido a que la casa estaba a oscuras, Dennis se veía contrastado en el negro de la pared, con unas “ojeras” que le encerraban los ojos, convirtiéndolos en pequeñas esferas débilmente iluminadas, con la tez negruzca, probablemente debido a las sombras, pero solo ayudo a afianzar el instante de temor que sentí al verlo, podría jurar que vi en su boca una cicatriz que recorría la cara de forma horizontal, totalmente acorde a su actitud en ese momento.

Fue un instante de pánico, sin embargo logre dominarme y convencerme que era mi imaginación, era muy activa, pero no a esos extremos, al final de cuentas decidí ignorar lo que había visto.

Así pues salimos a caminar, tenía pensado pasar un rato en la calle, asustar un poco a Dennis y que fuera él el que me dijera que quería regresar, estaba pensando cual sería la mejor forma de asustarlo cuando note algo inquietante, el lugar donde estábamos era uno que nunca había visto, era de noche, pero incluso para serlo era demasiado oscuro, habían farolas, pero las luces fallaban y amenazaban con apagarse, recordé mi analogía de las estrellas y pensé que estas ya eran moribundas, como si llevaran milenios encendidas, llevándose toda vida consigo, ese pensamiento no contribuyo mucho a calmarme.

Después de un tiempo de caminar en esa oscura calle y ver más de una vez una sombra sospechosa era yo el que estaba asustado y el que estaba deseando regresar; no es que yo fuera un miedica, las sombras tenían vida propia, moviéndose e intentando atraparme con sus manos, cada paso que daba hacia que estas se vieran más sólidas, llegando a temer que realmente pudieran agarrarme, Dennis parecía muy calmado, de modo que le pregunte sobre lo que estaba pasando.

-Esto es normal-.

-Dennis, en serio, ¿en qué clase de cosas estas metido para que esto te parezca normal?-. Mi tono revelaba cuan asustado estaba.

-Ya te dije que no te asustes, tú fuiste el que quiso venir, si te hubieras quedado en casa estarías durmiendo tranquilo-. No sé si te estás haciendo el valiente o algo, pero estoy por largarme, esto no me gusta nada.

-Al menos dime donde estamos-.

-Si te lo digo te asustaras, te conozco, probablemente salgas corriendo y créeme cuando te digo que eso no sería bueno-. Dennis, tu tono se está aproximando a la impaciencia, y la mía esta por estallar.

-¡QUE ME LO DIGAS DE UNA PUTA VEZ! ¡NO PUEDO ESTAR MAS ASUSTADO!-. Finalmente estalle, lo siento hermanito pero esto es más de lo que puedo soportar.

-Si tanto quieres saber te lo diré, estamos camino al primer círculo del infierno, si hermano, estamos caminando al mismísimo inframundo, los demonios no te esperaban, ansían que salgas corriendo para poder devorarte-.

El tono glacial con el que Dennis me dedico esas palabras me abofeteo como el aire frio que estaba sintiendo, -Que extraño, ¿no se supone que el infierno es un infierno?

-Me alegro que no hayas corrido, si te preguntas porque esta tan frio, es porque estamos en la vía de los muertos, aún no hemos llegado al infierno, y no cruzaremos más allá del primer círculo, los demonios quedaron muy enfadados después que un mortal vio los 9 círculos y los describió en un libro, están ansiosos por desgarrarte-.

-¿Por qué solo quieren desgarrarme a mí?-. Esta conversación no tiene sentido, ¿Qué persona visitaría el infierno y lo describiría en un libro?

-Ya no soy un humano-.

…¿Que es esta sensación de hielo en mis venas? ¿Cómo que mi hermano no es humano? No tarde mucho en atar cabos y comprender una verdad que me destruiría de por vida.

-¡NO PUEDE SER! ¡TU NO ERES MI HERMANO! ¡DONDE ESTA MI HERMANO MALDITO DEMONIO!-. La sorpresa de mis palabras pareció tener un gran efecto, de tener a un hermano que parecía un demonio, pase a tener un demonio que se parecía a mi hermano.

Ahora que lo pienso, no he visto la cara de mi hermano desde que entramos a la calle de mis perdiciones, sigo sin creer completamente que mi hermano sea un demonio, y el parecía dispuesto a demostrarlo, paro de caminar y miro al cielo, mire también, de todas las visiones que he tenido, ninguna podría igualar la que me ofreció este cielo, todas las estrellas habían desaparecido, no quedaba rastro de la bella y angelical luz de la luna, había un gran vacío en el cual pequeñas venas de fuego empezaban a crecer, ramificándose lentamente en un rojo sangre que empezaba a teñir el nuevo firmamento, mientras las veía, palpitaban, como si sintieran mi temor y lo gozaran, acto seguido, la figura de mi hermano me dijo solemnemente.

-Aun sigues sin creerme, aun después de ver el cielo del infierno, ver la sombra de los demonios y recorrer la vía de los muertos, te tendré que dar una prueba definitiva del lugar donde estas ahora-.

Después de estas palabras empezó a girarse lentamente, no sé porque, no tengo ganas de ver su cara, pese a que la conozco de toda la vida.

La visión de la cara de mi hermano me impediría tener otra noche tranquila el resto de mi vida. ¿¡Como un humano podía transformarse en eso!? Aun me estremezco de miedo al recordar ese rostro, tendrás que perdonarme, no puedo describirlo todo, mi memoria es renuente a recordarlo por completo y no la culpo.

Lo primero en lo que me fije fue en una sonrisa macabra, rasgada a lo largo de la cara, aun sangrando por los cortes recién me hechos y mostrando unos dientes completamente rojos, aunque dudo que fueran el color natural, unos ojos grandes, saltones y rojos como el infierno que estaba consumiendo el firmamento se estaban arraigando, y las venas alrededor de ellos se habían brotado y tomado un color rojo fuego, la tez se había ennegrecido, dando una sensación de podredumbre que empezaba a expandirse cuando la mirabas, la nariz había desaparecido, cortada de tajo, revelando lo que ves en un maniquí, pero esta vez te obliga a desviar la mirada.

Solo mantuve mi vista encima unos segundos, durante los cuales note sus manos, mejor dicho sus garras, las cuales parecían perfectamente diseñadas para matar, viendo esto me llego un pensamiento, todo tendría sentido si ese demonio me contestaba.

-¿Eres el asesino?-.

-Después de todo resulta que tienes cerebro, sí, soy el asesino, si no me hubieras acompañado habría sido una noche usual, enviando más desdichados al infierno, pero llegaste tú, ahora tendrás que cargar mis cadenas, así como también soportaras mis demonios-.

-¿Por qué mi hermano?-. La furia estaba incrementándose en mí, un demonio me había dejado sin hermano, aunque seguía sin poder mirarlo a la cara me pareció que expresaba bien mi odio.

-Tal como te va a pasar a ti, me dieron dos opciones, seguir en mi cuerpo y vivir una vida desdichada pero salvaría a muchas personas, o poseer a alguien, matar personas y enviarlas al infierno para luego tener una vida feliz, creo que sabes cuál elegí-.

Cuando dijo esto lo supe claramente, podría tener la peor vida del mundo, pero si salvaría a alguien lo aceptaría.

-Ya tomaste tu decisión, ahora acepta tu castigo-. Dicho esto el monstro se arrojó sobre mí y me clavo sus garras, estaba abrazando la muerte para dirigirme a cualquier parte cuando note un susurro.

-Los hechos del pasado confrontan a los del futuro-. Apenas sonó esto. Morí.

-¡AHHHHHHHHHHH!-. Mi grito despertó a mis padres, los cuales llegaron en una carrera mientras me revisaba el lugar donde fui apuñalado, sin más que decir les conté que había tenido una pesadilla, pero que no la recordaba, cosa que hasta cierto punto era cierta.

Me dirigí al cuarto de mi hermano, encontré una nota escrita en un papel negruzco, como la podredumbre, que tenía venas de color rojo palpitando en él, decía lo siguiente:

“disfruta tu nueva vida miserable, pudiste ser feliz, pero elegiste la felicidad de otros, solo recuerda lo que te dije y arrepiéntete, los hechos del pasado confrontan a los del futuro.”

No sobra decir que mi vida ha sido miserable, tengo hijos, pero mi ex no me deja verlos, mis padres me odian, no tengo trabajo y mi noche usual es una ritual sin decorativos con una jarra de cerveza.

¿Em? ¿Extraño? Creí que me estabas escuchando, no importa, ya me desahogue, puedo seguir con mi vida, el bar esta concurrido, y la cerveza aún no ha hecho efecto, pero de alguna manera me siento feliz, han puesto una canción, y sin conocerla también empiezo a cantarla.

“Alza tu cerveza”.

No veo el porque no.

“Brinda por la libertad”.

Se está abriendo la puerta, debe ser otro cliente.

“¡Bebe y vente de fiesta!”.

¡Hermanito! ¿Qué haces aquí?

“¡EL INFIERNO ES ESTE BAR!”.

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creación conjunta.

darkangellex

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