¿Le tienes miedo a la oscuridad?…

“¿Le tienes miedo a la oscuridad?” Mis padres y mis amigos siempre me decían eso ,cuando no era mas que un simple niño, en las ocasiones que no quería entrar a habitaciones oscuras pues hasta los 8 años siempre creí que podía haber alguien o algo observándome entre esa densa oscuridad. Con el tiempo eso cambio, deje de temerle e incluso me reía de aquellos que le temían. Pero hoy, luego de los eventos de hace no mas de 2 o 3 horas, eso ha cambiado. Me di cuenta que puedes dejar de temerle a la oscuridad, pero si lo haces, debes asegurarte de mantener respeto hacia ella.

Como siempre algún amigo mio organizaba alguna fiesta en algún club los viernes por la noche, y siempre yo estaba dispuesto a ir, hoy no fue la excepción.

Habrán sido las nueve de la noche y estaba a unas cuadras del club. Decidí tomar un atajo, el cual iba por una calle poco iluminada.

A lo lejos vi una cabina telefónica y una parada de autobús, ambas estaban iluminadas por una farola. Entre esa farola y las demás debían de haber unos 40 metros de distancia por lo que se imaginaran la oscuridad que había entre cada una. “Deberían poner mas iluminación, cualquiera podría salir de la oscuridad y robarte” pensé.

Cuando estaba unos metros de la cabina telefónica, esta empezó a sonar pero no le di importancia alguna y continué mi camino, luego de unos segundos el teléfono dejo de sonar. Justo cuando pasaba al lado del teléfono este volvió a sonar lo cual por poco me da un infarto instantáneo, me reí de mi mismo por mi estupidez, pero esa sonrisa desapareció cuando me pregunte quien llamaría a esta hora a un teléfono, efectivamente, en medio de la nada.

Siempre fui curioso pero ahora se que la curiosidad, literalmente, puede matar al gato.

Luego de unos segundos en los cuales debatía si irme o no decidí tomar el teléfono.

– Hola?- pregunté, pero no hubo respuesta alguna. Luego de lo que parecieron horas y en realidad solo fueron segundos alguien respondió. Era una respiración, bastante escalofriante y por un segundo pensé en colgar el teléfono, pero la curiosidad no deseaba abandonarme.

– H-Hola?- Tartamudee. En es momento, del otro lado del teléfono empezaron a oírse gritos, gritos de extremo sufrimiento, dolor y pena. Cuando ya estaba bastante cagado de miedo escuche una voz detrás de mi e hizo que pegara un brinco antes de darme vuelta.

-Oye, creo que la llamada es para mi- La voz del extraño era algo gruesa, media un poco mas que yo, vestía unos pantalones negros y un saco de cuero del mismo color que le llegaba hasta las rodillas. El Saco también poseía una capucha cuya sombra tapaba el rostro del hombre. Apenas me dijo esas palabras le entregué el teléfono y trate de continuar mi camino hacia el club.

Cuando había dado no mas de 5 pasos el extraño me llamó.

– Hey tú!- Como un estúpido, hice caso al llamado y me di la vuelta.

– Le tienes miedo a la oscuridad?- Esa fue la gota que derramó el vaso, asentí con la cabeza rápidamente y empecé a acelerar el paso. Cuando llegue a la esquina me di la vuelta y… no estaba, el hombre había desaparecido.

Alguien empezó a silbar detrás de mi y en unos segundos me di cuenta de que el silbido producía poco a poco una canción. Quien lo producía era nada mas ni nada menos que el extraño que había visto hace unos segundos en la cabina. “Como mierda logró llegar hasta allí?”, pensé y empece a caminar por la calle que había a mi lado. Ya no me importaba el club, quería alejarme de ese tipo todo lo que pudiera.

El silbido, aun podía escuchar el silbido y déjame decirte que era espeluznante.

Ahora había dejado de caminar y empece a trotar, cuando llegue a la próxima esquina me di la vuelta. Allí estaba, el hombre estaba viéndome desde la otra esquina.

Vi que lentamente cerraba el puño de su mano derecha y para mi asombro una hoja de al menos 40 centímetros extremadamente afilada empezó a deslizarse por su brazo gracias a un mecanismo que hasta entonces no conocía. Cuando vi que empezó a venir hacia mi, yo empece a correr.

No me acuerdo cuanto habré corrido pero hubo un momento en que ya estaba demasiado cansado para continuar y, luego de asegurarme que había perdido al extraño, me recosté en la pared de una casa.

Entonces oí que alguien estaba respirando detrás de mi, me levante y allí estaba. De alguna manera el extraño estaba del otro lado de la ventana mirándome y luego levanto el brazo derecho en el cual portaba el extraño mecanismo del cual sobresalía la hoja y allí lo supe, no estaba detrás de la ventana, sino que detrás de mi.

Me agache justo cuando él impactó su hoja en la ventana rompiéndola en cientos de pedazos.

Empecé a correr mientras le gritaba una y otra vez:

-!¿QUIEN COÑO ERES?¡ !¿QUE QUIERES DE MI?¡

Llegue a lo que parecía ser una plaza y una vez mas pensé haberlo perdido, pero sabia que allí estaba, de alguna manera observándome desde la oscuridad. Y para mi sorpresa, habló, la voz no era como la del hombre que había visto detrás de mi en la cabina telefónica, era una voz mas grotesca y perturbante.

– Soy aquel que te mantiene alejado de la luz por la noche, mi presencia llena el vació del espacio…- Una vez dichas estas palabras la luz que me alumbraba empezó a titilar y una vez mas él estaba en frente mio, al parecer había vuelto a guardar la hoja en su lugar, pero eso no lo hacia menos peligroso o escalofriante.

– Soy aquel a quien temen de niño y de adulto, aun que no me acepten, estoy allí, observando…- La empezó a titilar otra vez y el extraño, por cada vez que la oscuridad nos envolvía el parecía acercarse unos centímetros mas. No podía moverme para salir corriendo, pues algún tipo de fuerza me lo impedía. Supe que ya no podía huir de él, este seria mi fin.

– Soy aquel de quien no puedes huir o esconderte, soy un padre, un hermano y un amigo si me aceptas, tu peor amenaza si tratas de evitarme…- El extraño cada vez estaba mas cerca y levantaba su mano hacia mi. Llegó hasta mi y me agarró del cuello y me levanto del piso. Por un momento vi su rostro, su boca estaba tapada por un pañuelo con la ilustración de la dentadura de un lobo. Sus ojos eran tan negros que incluso se podían ver entre la oscuridad producida por su capucha y por un segundo vi una cicatriz que comenzaba justo por encima de su ojo izquierdo y bajaba hasta su mejilla.

– Pero simplemente soy un emisario, un representante que dejo de temer y empezó a respetar…- En ese momento sentí un repentino e insoportable dolor en el pecho. Baje los ojos para ver de que se trataba. Mi horror se multiplico cuando note que había introducido su mano en mi pecho y se estaba abriendo paso hasta mi corazón. COMO DEMONIOS HA HECHO ESO?!

Trate de contener mis lagrimas por el dolor en vano, en tan solo un par de minutos su mano llegó a mi corazón y luego… empezó a exprimirlo…

– Ahora dime, ¿le tienes miedo a la oscuridad?

Abrí los ojos. Estaba en la misma cabina telefónica de antes con la diferencia de que el teléfono emitía simplemente el sonido de espera.

– Te encuentras bien, amigo?- Me di vuelta y allí estaba, el mismo hombre que había visto en mi imaginación, sin embargo, no se mostraba hostil. Pero no me iba a arriesgar así que colgué el teléfono, asentí con la cabeza y me largue de allí.

Ya no iría al club, volvería a mi casa y le contaría a mi familia todo lo que viví o mejor dicho, lo que creí haber vivido pues no había pasado ni siquiera un minuto desde que tome el teléfono.

– Oye amigo!- Me grito el hombre. Me pare en seco, pero no me gire, no quería, simplemente el miedo me había consumido- Le tienes miedo a la oscuridad…?

Empece a correr creyendo que el me perseguiría tal y como paso en mi imaginación. Mientras lo hacia, escuche el silbido, el mismo silbido que había escuchado antes por lo que me gire.

“Gracias a Dios”, pensé. El extraño estaba caminando tranquilamente en dirección contraria a la mía, convirtiéndose en una simple sombra en medio de la oscuridad…
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EPILOGO

Mi madre quedó sorprendida cuando llegue a casa debido a que no había pasado ni siquiera una hora desde que salí. Pero luego de unos segundos su rostro cambio inmediatamente a la preocupación.

– Hijo… Que te paso en el brazo?!- Mire mi brazo izquierdo y me di cuenta de que estaba sangrando. Me subí la manga de la camisa y vi mi brazo. Había una inscripción, una simple inscripción que me hizo caer en la cuenta de que esa experiencia no había sido simplemente mi imaginación.

La inscripción decía: MI NOMBRE? MI NOMBRE ES DARK…

Imagen de perfil de The Ghost Wolf

Creacion propia

The Ghost Wolf

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13 thoughts on “¿Le tienes miedo a la oscuridad?…”

  1. Tengo una mezcla de sensaciones, es bueno como guion de cine, de hecho este tal Dark emana unas infulas de actor barato hollywoodense que te cagas, la segunda leyenda urbana del dia, trabajando estas ideas se pueden crear buenos personajes, pero insisto, asi como paso en Jade, falta un disparador, tiene que haber algo, un proceder especifico que sea riesgoso, que nos ponga en la mira, para saber cuando pensar en estas historias, saber cuando es que tendriamos que tenerles miedo.

    En fin, 3 estrellas, el bucle, oh no, es el puto bucle NOOOOOOOOOOOOOO!!!! xD

    “y allí lo supe, no estaba detrás de la ventana, sino que detrás de mi.”

    Lo menos original del relato.

    1. Al relato no lo cree yo, empezó a circular entre mis amigos y lo escuche en una pequeña fogata que hacíamos los viernes. Pregunte si alguien sabia quien fue el creador pero no, nadie sabe de quien es el verdadero origen de la historia. Yo simplemente al ser uno de los primeros en escucharla la transcribí aquí. Pero gracias por tu comentario, sera puesto en cuenta en próximos proyectos 🙂

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