Empecé un culto accidentalmente

Tiempo de lectura: cerca de 8 minutos.

D0nutblink creó esta historia, escrita originalmente en inglés bajo el título I Accidentally Started a Cult.

Traductor: Creepypastas​.com


Las personas son estúpidas. Lo sé, sueno como un cretino cínico, en su mayoría porque soy un cretino cínico. Estoy muy al tanto de que la persona promedio es una imbécil de mierda. Por mi parte, no soy ningún Einstein, pero incluso siendo alguien con inteligencia ligeramente por encima del promedio, he descubierto cómo controlar a las personas para hacerlas creer lo que las quieres hacer creer, lo cual supongo que en este caso fue mi perdición.

He cometido un error estúpido, un GRAN error estúpido. Confundí locura avanzada con locura regular, y ahora tengo que lidiar con las consecuencias.

Hace unos meses, fui a una fiesta a la casa de un amigo. Era relativamente casual, de traer tu propia cerveza, nada importante. No había bebido en un tiempo, y un amigo mío fabricaba su propia y muy potente cerveza rubia, la cual me emborrachó bastante pronto.

Entra Luna. Estaba ardiente; pechos masivos, cintura delgada, no mucho trasero, pero era firme y sus pantalones de yoga lo agrandaban hermosamente. Tenía cabello rubio suave que bajaba hasta su cintura y una piel pálida libre de imperfecciones.

Se me acercó, algo que por lo general es poco excitante. Disfruto la cacería, enfocar mi vista en una chica en particular y hacer que me desee. Luna ya sabía que me deseaba, le quitaba la diversión, pero estaba ebrio y ella era linda, así que le seguí la corriente.

Le permití divagar acerca de sus gustos, fingiendo interés mientras la desvestía mentalmente, concibiendo mi mejor plan de ataque. Al final, tomamos un Uber hacia mi apartamento y lo pasamos completamente bien. Era más retorcida de lo que había pensado que sería, y pude hacer algunas cosas que la mayoría de las chicas rechazarían incluso en concepto.

La mañana siguiente, sorprendentemente me desperté sin resaca, y en una cama vacía. Conforme con que mi invitada nocturna se hubiese escabullido, me estiré, me levanté de la cama y me dirigí a la cocina en una búsqueda por café.

Fue en el momento en que llegué a la cocina, que me di cuenta de la magnitud de la locura con la que estaba lidiando. Luna estaba en mi cocina invadiendo mi comedor y observando a la tostadora. Los resortes se activaron con un pitido suave, y sus ojos se ampliaron a medida que las tostadas se alzaron.

—Eh, sigues aquí. —Saludé con mi mano levemente, captando su atención.

Luna ensanchó su sonrisa antes de caminar a brincos, literalmente, hacia el mostrador. Agarró una pieza de tostada y la mordió antes de meter su dedo índice directamente en la jalea de frambuesa, chupándola desde su dedo.

—¡Qué tal! —Se rio por lo bajo—. Duermes bastante.

—Pues, es fin de semana, y no duermo mucho durante la semana —Me encogí de hombros. ¿Por cuánto tiempo había estado despierta? Me preguntaba qué tanto había revisado de mis cosas—. En fin, tengo planes para hoy… —Me alejé, esperando que captara la indirecta. No lo hizo.

Después de su extraño desayuno, Luna se pasó a la sala de estar y se acostó boca arriba en el sofá, con los pies contra el regazo y su cabello acumulándose en el suelo mientras observaba a la televisión apagada. En verdadera una tipeja extraña, y ya no estaba de humor para consentirla. Era sábado y lo único que quería era recostarme y ver televisión basura en ropa interior, sin la duendecilla chiflada que estaba haciendo una rutina embarazosa de yoga en mi sofá.

Como dije, estoy al tanto de que soy un cretino cínico. Racionalmente, sé que solo debí haberle pedido que se fuera, pero para ese momento no estaba pensando racionalmente. Así que apliqué un plan que había funcionado antes muchas veces. Tenía que rebasar su locura.

—Oye, ¿Luna? —dije caminando hacia la sala de estar y sentándome junto a su cabeza—. Tengo que decirte algo.

Ella se giró para verme, incrédula.

—Sé que esto puede parecer un poco extraño, pero después de que compartimos una noche tan mágica, siento que necesito decirte…

La vi directamente a los ojos:

—Que soy un mensajero enviado aquí por el único y verdadero dios, Lozo.

Los ojos de luna se ampliaron. Hizo una abdominal antes de voltearse hacia una posición sentada. Supuse que eso sería todo. Que se iría y tendría el resto del día para mí mismo. No lo hizo.

—¿Oh? —preguntó con interés genuino.

—Sí —asentí, decidiendo que comprometerme era la única salida—. Lozo quiere que todos conozcan quien es él, y es mi trabajo esparcir su mensaje para que todos podamos ascender a Blurp y vivir con Lozo por siempre.

Luna solo asintió.

—Cuando te me acercaste anoche, sabía que eras perfecta para el mensaje de Lozo. Puedo ver en tus ojos que tienes el corazón de los lozonitas, justo como yo.

Se lo planteé sin rodeos:

—¿Te gustaría embarcarte en una misión conmigo?

—Absolutamente —dijo Luna con respeto; sus ojos estaban entrelazados con los míos.

Pasé las siguientes horas contándole acerca de las reglas del lozonismo, las cuales me inventé en el momento con la intención de espantarla. A los lozonitas se les requería que solo comieran durante horas impares, nunca pares. Las comidas azules no estaban permitidas. Los lozonitas necesitaban bañarse al menos dos veces al día, y nunca jamás debían morderse las uñas. Tampoco se nos permitía vestir con seda o con camisetas que tenían palabras en ellas, excepto durante los jueves. Además, los lozonitas no tenían posesiones; todo pertenecía a Lozo.

Esto no solo falló, sino que Luna se cautivó más con cada mentira ridícula que generaba. Me había quedado sin palabras. Al final, solo comencé a ignorarla y continué con mi día. Terminamos acostándonos de nuevo esa noche porque ella estaba ardiente y yo era débil.

Luna pasó las semanas siguientes en mi apartamento. Parecía que siempre estaba ahí, incluso cuando yo estaba trabajando. Después de un tiempo, casi ni me incomodaba.

Una vez, al llegar a casa después de un día estresante en el trabajo, había dos chicas más de las que había cuando me fui. Luna las introdujo como Estrella y Arcoíris, pero no me importó en lo particular. Estaban buenas, bien buenas, y me consideraban un profeta. Sabía que el cuarteto alocado que ocurrió esa noche estuvo mal, pero, de alguna forma, me las arreglé para mantener a mi conciencia en silencio. Durante el transcurso de las siguientes semanas, parecía que cada día había más y más personas en mi casa, pero todos eran tan agradables y serviciales, que me comenzó a gustar un poco. Incluso empecé a contarles historias acerca de Lozo y de las cosas que deseaba para nosotros. Lo sé, fue incorrecto, y un poco desquiciado, pero me estaba divirtiendo y dormía con una chica diferente cada noche

Mi problema, sin embargo, inició aquí: olvidé cuán locas estaban estas personas. No pasó mucho antes de que comenzaran a pelear por mi atención, compitiendo para demostrar quién era el más devoto. No podía tener ni cinco minutos de paz y silencio. Los hombres siempre estaban luchando para ser mi mano derecha y las mujeres peleaban por compartir mi cama.

Dentro de poco, hubo rumores de un lozonita que hablaba con Lozo. Su nombre era Xyn —creo que David, el recluta de Estrella, lo había traído; era difícil llevar la cuenta—. Xyn decía que hablaba con Lozo, quien empezó a pedirle que los seguidores hicieran cosas por él. Un día, llegué a casa y encontré a dos docenas de personas en mi sala de estar entonando la misma nota… lo cual continuó por horas. Declaraban que estaban tratando de estar en sincronía con Blurp. Otro día, los encontré grabando canciones de Eminem y reproduciéndolas en reversa, cantando ruidosamente. Xyn incluso trató de cuestionar mi devoción.

Ya había tenido suficiente, más que suficiente. Había dejado que todo eso siguiera por demasiado tiempo, no habiéndolo detenido por numerosas razones que ahora parecían ridículas.

Los convoqué para una sesión. De alguna forma, habíamos amasado más de cincuenta miembros. Estaban reunidos en mi sala de estar, sentados en los muebles, en el suelo y en la mesa para tomar café. Los odiaba a todos.

Les dije que Xyn era un profeta falso. Que Lozo me dijo que nunca había hablado con Xyn y que necesitábamos rechazarlo. Xyn protestó, pero Luna me defendió —después de todo, yo era el único mensajero verdadero—. Un estrépito de concordancia inundó a la multitud.

Admitiré que perdí el control de lo que pasó entonces. No sé cómo. Supongo que sabía que no podía detener a cincuenta y tantas personas enojadas. Agarraron a Xyn de los brazos y piernas y lo alzaron por encima de la multitud que ahora estaba de pie. Lo pegaron a la pared con cinta adhesiva mientras recitaban cánticos para Lozo. Bacara agarró el mentón de Xyn, manteniéndolo firme. Desvié la mirada cuando le sacó la lengua a Xyn y se la cortó.

—Por hablar mentiras de Lozo —gruñó, y la multitud le devolvió sus palabras melodiosamente.

Cometa tomó el cuchillo de Bacara y lo colocó en la mejilla de Xyn, deslizándolo por debajo de su ojo, haciéndolo saltar desde su cuenca, e hizo lo mismo con el otro.

—¡Por rehusarte a ver la verdad de Lozo! —dijo con desprecio, y la multitud le devolvió sus palabras melodiosamente.

Luna tomó el cuchillo de Cometa y lo colocó en el pecho de Xyn, dirigiéndolo adentro de su corazón.

—¡Por no recibir a Lozo en tu corazón! —se lamentó, y la multitud le devolvió sus palabras melodiosamente.

La cabeza de Xyn se inclinó hacia abajo; goteaba sangre desde múltiples puntos de su cuerpo inerte. Luna agachó su cabeza hacia la herida del pecho y bebió su sangre con deleite. Dentro de poco, siguieron los demás, algunos bebiendo directamente desde la fuente y otros llevando varios vasos a las heridas, dándole una probada a su cuerpo. Había perdido el control de mi culto.

Al final, solo me fui a la cama. No estoy seguro de qué hicieron los lozonitas con el cuerpo de Xyn; probablemente se lo comieron o alguna mamada. No sé ni me importa. Sé que no pasará mucho antes de que la policía venga por mí. Después de todo, estos eventos terroríficos sucedieron en mi hogar, a manos de miembros de mi culto. Supongo que lo mejor que puedo hacer ahora es programar un suicidio colectivo. Después de todo, si me voy a hundir, será mejor que me los lleve conmigo. Las personas son estúpidas, y supongo que estoy loco.

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Traducción mía:
https://redd.it/5oi7t6

Tubbiefox

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