Sólo uno puede verle

Tal vez me creas loca, pero no es así, al menos no del todo. Yo era una estudiante como cualquiera, pero tenía un problema, no era tomada en cuenta, tal vez me aislaba mucho pero no para que ni siquiera los profesores me hicieran caso, lo único que me tomaban en cuenta era en lista y exámenes, pero ni con mis notas lograba su atención.

No me importaba pero después de las vacaciones de verano empeoró todo, ya ni «Me veían», o eso es lo que sentía; excepto de un joven, no lo había visto antes, tal vez por serle ajena al mundo, me saludaba cuando los otros no, y si le saludaba me sonreía.

Al parecer él se encontraba en otra sección, pero no le importó y me pregunto si quería ser su amiga, le respondí: «Sí, ¿por qué no…?». Resultaba bien, pero un día algo extraño sucedió, me preguntó si quería ir al colegio el sábado para estar un rato juntos o algo así, extrañada dije que sí, no tenía otra cosa que hacer un fin de semana libre.

Al llegar, recibí una llamada de número desconocido, contesté y era él, le pregunté cómo obtuvo mi número ya que nunca se lo di, me dijo: «Es un secreto» en son de broma, así que de inmediato me dijo que sí podía entrar y que le buscara en su salón, entré y la recepcionista atendiendo ni se inmutó, le saludé educadamente y sólo se escuchó de ella un gutural: «Hmm…», sin quitar la mirada de su pequeño y delgado libro.

Llegué al salón, en el cual mi amigo estaba en una esquina mirando la ventana, volteó al notar mi presencia y me dio un saludo, se lo devolví y le pregunté por qué me había citado, a lo que me respondió con otra pregunta: «¿Quieres ver la luz?», le respondí con un simple: «¿Eh?, ¿A qué te refieres con eso?», dijo: «Sí o no», «Ok, sí quiero» le respondí por su insistencia y le observé señalar la pintura de la pared detrás mío, tenía unos montes oscuros con árboles y un cielo celeste-grisáceo luego dijo: «Mira la guadaña oculta en el árbol central», me acerqué y tenía en su raíz una pequeña guadaña, le dije: «Sí», me respondió acercándose: «Pues ahora es tuya», me asusté al instante, de pronto mi amigo tocó la pintura y sacó la guadaña en gran tamaño y dijo: «Que dicha que por fin pude encontrar a alguien que me viera después de años, todo fue más fácil al desaparecerte de la memoria de todos, ahora serás mi sustituta» asustada retrocedí de él, pero fue tarde, me vi envuelta en mi amigo convertido en humo negro que me transformó en la maldita muerte.

propia

akuma

la hija de la locura y lo des-humano, transformada en híbrido de la oscuridad y la sangre negra. odia al sol y a los humanos, le gusta la noche y la tortura a débiles humanos; fue sentenciada a un largo castigo, no por reanimar objetos o practicar la alquimia prohibida, sino por no devolver aun la hoz de la parca, por qué habría de hacerlo?, ya está muerta...

Please wait...

2 comentarios

Pobrecita =( casi que me identifico con ella en la primaria xD…
me gusto como redactaste aunque no es excepcional, bien la ortografía, bonita historia, le resta puntos no dar ni tantito de intriga o miedo…

3 de 5 y +1

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