El maniquí

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En un día de primavera como cualquier otro, había una chica paseando por el centro comercial, ella no era de muchos amigos, pero tenía a su grupo de ellos, ella fue al centro comercial con una amiga suya, estaban comprando, pues, ropa, zapatos, maquillaje… Nada fuera de lo normal… Luego entraron a una tienda, ella ya estaba algo cansada pues, fue a comprar después de trabajar, le dijo a su amiga: oye, te espero aquí en la banca, estoy algo cansada y quiero descansar…

En fin la amiga entro a la tienda, y ella se entretuvo con su móvil… pero luego por un momento sintió que la observaban, pero no le tomo importancia, pues era un centro comercial, todo el mundo te ve y luego te quita la mirada, eso pasa desapercibido… Pero… Lo sintió de nuevo pero más fuerte, de esas veces que te sientes acosado o acosada, de esas veces que sientes a alguien viéndote y sabes que está ahí enfrente de ti o atrás a los lados, no sé, pero sabes que está ahí, ella bajo el celular un poco intrigada, y observo a los lados, a la gente pasar, atrás de ella, luego miro a la tienda para ver si veía a su amiga…

Dirigió su mirada a una de las estatuas, de los maniquíes que tenía la tienda, y le volvió a dar un ligero escalofrió, se veía tan humana, demasiado perfecta, la maniquí la estaba observando, con esas miradas frías que no hacen nada solo, mirarte fijamente… Ella se levantó y camino, la maniquí no cambio su mirada ni postura seguía viendo al frente, ella se acercó la maniquí, y le toco la etiqueta de los pantalones nuevos que tenía puesto, levanto de nuevo la mirada y vio la cara fijamente unos momentos, cuando de pronto…

La maniquí parpadeo, ella asustada solo dio unos pasos hacia atrás con la mirada perpleja a punto de tropezarse con otra mujer atrás de ella que veía ropa, se disculpó y volvió a mirar a la maniquí, impactada, ella corrió hacia donde estaba una gerente de la tienda y le pregunto que si la maniquí era una de esas personas que se maquillan y posan, es un trabajo que se ve regularmente en centros comerciales, la gerente le respondió qué no, que era una figura de porcelana que ya tenía muchos años así, la gerente se quedó un poco perpleja y sacada de onda, cuando otra mujer le hablo para preguntarle sobre otros productos y se retiró…

La muchacha se quedó intrigada, con un poco de miedo, era algo que nunca había visto, y obviamente no muchos tampoco. Fue a buscar a su amiga a toda prisa y mientras la buscaba le echaba un vistazo al maniquí, la maniquí movía el ojo por el rabillo, observándola, y con una ligera sonrisa que atemorizaba a la chica,  y ella cada vez más espantada buscaba a su amiga con más desesperación, hasta que la encontró, y le dijo vámonos de aquí nos tenemos que ir ya, su amiga perpleja y pues obviamente sacada de onda le pregunto porque, y ella le dijo estoy asustada algo está pasando… Ella le explico lo que había sucedido rápidamente, pero su amiga no le creyó, le dijo estás loca solo es un maniquí solo es una estatua, siguió buscando más ropa…

Ella, al ver que no le hacía caso simplemente salió de la tienda corriendo, al llegar a la entrada, donde estaba la maniquí, la miro caminando despacio, caminando de lado rodeándola, la maniquí tenía la misma cara y mirada de antes, simplemente está ahí mirando sin rumbo a la nada, como cualquier estatua, y ella corrió a la parada del autobús, cogió un taxi y se marchó a su departamento.

Ya en su departamento ella está sentada en la cama, con la mirada perpleja a la nada, pesando en lo que vio, ella sabe lo que vio, no tiene ningún problema mental, lo pensaba como la maniquí la miró con el rabillo del ojo y sonrió, como si estuviera diciendo: “me estoy burlando de ti, y nadie te creerá”, estaba asustada, luego se levantó y miró por la ventana, enfrente del edificio donde estaba su departamento, había una boutique, con más maniquíes, ella se quedó mirándolos, esperando, algo, lo que sea, miraba y miraba por varios muchos segundos… hasta que…

Nada, simplemente eran estatuas…

Se hacía tarde y su amiga llego al departamento, pues vivían juntas, ella estada acostada en la cama simulando dormir, y la amiga solo llego, dejó sus cosas, cenó, se bañó, y luego fue a dormir, ella no pudo dormir en toda la noche, se quedó simplemente pensando, recordando eso, se volvió a levantar de la cama, ya más calmada, miró por la ventana y volvió a ver los maniquíes en la noche, le era difícil verlos, pero no le tomo ya importancia, y fue al baño, y cerró la puerta, se miró en el espejo…

-Muchachita estas enloqueciendo, no pasa nada, solo estabas cansada, jajaja una estatua, solo es yeso con forma, no te puede hacer nada- pensó, diciéndose cosas para olvidar lo pasado y seguir tranquilamente, bajo la cara para lavársela, se secó con una toalla, y cuando se volvió al espejo, gritó con todas sus fuerzas, asustada, aterrada atemorizada, un grito perturbador que hizo que las cremas y botellas que estaban enseguida temblaran, rompió el espejo del baño, pues ella se vio reflejada así misma como un maniquí, vio la estatua con su misma ropa puesta, con el tono similar de piel a la estatua, sin pupilas, sin lunares ni marcas, el cabello de yeso, gritó, rompió el espejo y se agacho en posición fetal, tratando desde el piso de abrir la puerta sin tener éxito, se arrinconó, tuvo algunas cortadas por los vidrios caídos del cristal pero no le importa estaba asustada, se levantó y solo escuchó unas risas, risas burlonas, que uno hace sin abrir la boca, tan solo con la garganta, estaba asustada, hubo un silencio en el baño, un silencio ensordecedor, un silencio donde solo se escuchaba su respiración rápida, se tapó la boca con las manos y empezó a llorar.

De pronto se abrió la puerta, era su amiga, -¿Qué pasó?! ¿Por qué rompiste el espejo? Amiga ¡¿Que tienes que tienes?!- Le preguntaba mientras la tomaba de los hombros inclinándose para ver su cara, la llevó a su cama, la tranquilizó y a los muchos minutos amaneció, ella le dijo que necesitaba respirar, caminar y tranquilizarse, ella accedió y en el amanecer ella salió a caminar a un parque, el cielo estaba gris y hacia un viento fresco, había personas paseando a sus perros, otros haciendo ejercicio por la mañana, otros corriendo al autobús, en fin, nada fuera de lo normal esta vez, luego un perro corrió hacia a ella alegremente, ella se detuvo y se agacho para saludar al animalito…

Pero al verlo de cerca a los ojos, tenía los ojos blancos, de yeso, sin pupilas, ella se cayó hacia atrás asustada y corrió, al momento de darse la vuelta vio el mundo detenido, las hojas de los árboles, los semáforos, los carros, las personas corriendo, caminando, todo estaba detenido, y las personas se habían convertido en estatuas, en maniquíes de yeso, los animales también, y entonces…

Alguien gritaba su nombre, una voz, mortífera, grave, monstruosa, rasposa, horrible, lo grito de nuevo, y otra vez, ella asustada sin saber donde refugiarse, donde esconderse, con la palpitación rápida e invadida por el miedo daba vueltas a su alrededor, cuando vio la boutique, vio a las estatuas, como personas, pero su piel, era de un color normal pero, parecía que se quemaban, era como un papel quemándose, pero sin perder la forma, tenían ropa “normal” pero desgastada parecía que era de muchos años, o que habían tenido algún accidente, ellos, los maniquíes, la miraban, con unos ojos negros, negros completamente, con venas en su cara sucia, gritaban su nombre, mostraban sus dientes y tenían la boca con sangre, su piel de sus brazos además de quemada, se veían los músculos se les veían los huesos.

Estaba atónita estaba aterrada, temblando, y grito ¿Qué quieren de mí? ¡Déjenme en paz por favor se los pido déjenme en paz! Ella suplicando gritando y llorando, se agacho tomándose de la cabeza con las manos cerrando fuertemente los ojos…

Escucho los pasos de alguien, o algo que se acercaba, ella, recargada en un árbol, aun con las manos en su cara, cerrando los ojos, empezó a levantarse apoyándose en el árbol, empezó a escuchar la calma,  ningún sonido, más que un silbante viento y los pasos, rompiendo unas hojas, se quitó las manos de la cara y las apoyo en el árbol, sintiendo miedo y llorando, palpitando, solo palpitando sin abrir los ojos, sintió la respiración de alguien, sintió las cálidas manos tocando sus piernas queriéndola levantar y abrió los ojos…

Vio muchas personas caminando de un lado a otro, sonidos de autos, pasos, tacones, perros, alcantarillas, ¡OFERTA OFERTA! Gritaban a lo lejos, un hombre le acomodaba las piernas y los brazos en una posición para lucir su cuerpo, quiso moverse, no podía, tan solo observaba y sonreía, sabía de qué se trataba, en una estatua se convertía, se convirtió en un maniquí.

A lo lejos ve a una persona muy familiar, la reconocía por las prendas de vestir y la forma de caminar, era su compañera de cuarto triste sentada en una banca, mirándola a ella fijamente, se asustó, sintió temor, miedo, escalofríos, y ella sintió placer, sintió cosquillas en ella, sintió hambre, y luego sonrió…

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EL MANIQUÍ

En un día de primavera como cualquier otro, había una chica paseando por el centro comercial, ella no era de muchos amigos, pero tenía a su grupo de ellos, ella fue al centro comercial con una amiga suya, estaban comprando, pues, ropa, zapatos, maquillaje… Nada fuera de lo normal… Luego entraron a una tienda, ella ya estaba algo cansada pues, fue a comprar después de trabajar, le dijo a su amiga: oye, te espero aquí en la banca, estoy algo cansada y quiero descansar…

En fin la amiga entro a la tienda, y ella se entretuvo con su móvil… pero luego por un momento sintió que la observaban, pero no le tomo importancia, pues era un centro comercial, todo el mundo te ve y luego te quita la mirada, eso pasa desapercibido… Pero… Lo sintió de nuevo pero más fuerte, de esas veces que te sientes acosado o acosada, de esas veces que sientes a alguien viéndote y sabes que está ahí enfrente de ti o atrás a los lados, no sé, pero sabes que está ahí, ella bajo el celular un poco intrigada, y observo a los lados, a la gente pasar, atrás de ella, luego miro a la tienda para ver si veía a su amiga…

Dirigió su mirada a una de las estatuas, de los maniquíes que tenía la tienda, y le volvió a dar un ligero escalofrió, se veía tan humana, demasiado perfecta, la maniquí la estaba observando, con esas miradas frías que no hacen nada solo, mirarte fijamente… Ella se levantó y camino, la maniquí no cambio su mirada ni postura seguía viendo al frente, ella se acercó la maniquí, y le toco la etiqueta de los pantalones nuevos que tenía puesto, levanto de nuevo la mirada y vio la cara fijamente unos momentos, cuando de pronto…

La maniquí parpadeo, ella asustada solo dio unos pasos hacia atrás con la mirada perpleja a punto de tropezarse con otra mujer atrás de ella que veía ropa, se disculpó y volvió a mirar a la maniquí, impactada, ella corrió hacia donde estaba una gerente de la tienda y le pregunto que si la maniquí era una de esas personas que se maquillan y posan, es un trabajo que se ve regularmente en centros comerciales, la gerente le respondió qué no, que era una figura de porcelana que ya tenía muchos años así, la gerente se quedó un poco perpleja y sacada de onda, cuando otra mujer le hablo para preguntarle sobre otros productos y se retiró…

La muchacha se quedó intrigada, con un poco de miedo, era algo que nunca había visto, y obviamente no muchos tampoco. Fue a buscar a su amiga a toda prisa y mientras la buscaba le echaba un vistazo al maniquí, la maniquí movía el ojo por el rabillo, observándola, y con una ligera sonrisa que atemorizaba a la chica,  y ella cada vez más espantada buscaba a su amiga con más desesperación, hasta que la encontró, y le dijo vámonos de aquí nos tenemos que ir ya, su amiga perpleja y pues obviamente sacada de onda le pregunto porque, y ella le dijo estoy asustada algo está pasando… Ella le explico lo que había sucedido rápidamente, pero su amiga no le creyó, le dijo estás loca solo es un maniquí solo es una estatua, siguió buscando más ropa…

Ella, al ver que no le hacía caso simplemente salió de la tienda corriendo, al llegar a la entrada, donde estaba la maniquí, la miro caminando despacio, caminando de lado rodeándola, la maniquí tenía la misma cara y mirada de antes, simplemente está ahí mirando sin rumbo a la nada, como cualquier estatua, y ella corrió a la parada del autobús, cogió un taxi y se marchó a su departamento.

Ya en su departamento ella está sentada en la cama, con la mirada perpleja a la nada, pesando en lo que vio, ella sabe lo que vio, no tiene ningún problema mental, lo pensaba como la maniquí la miró con el rabillo del ojo y sonrió, como si estuviera diciendo: “me estoy burlando de ti, y nadie te creerá”, estaba asustada, luego se levantó y miró por la ventana, enfrente del edificio donde estaba su departamento, había una boutique, con más maniquíes, ella se quedó mirándolos, esperando, algo, lo que sea, miraba y miraba por varios muchos segundos… hasta que…

Nada, simplemente eran estatuas…

Se hacía tarde y su amiga llego al departamento, pues vivían juntas, ella estada acostada en la cama simulando dormir, y la amiga solo llego, dejó sus cosas, cenó, se bañó, y luego fue a dormir, ella no pudo dormir en toda la noche, se quedó simplemente pensando, recordando eso, se volvió a levantar de la cama, ya más calmada, miró por la ventana y volvió a ver los maniquíes en la noche, le era difícil verlos, pero no le tomo ya importancia, y fue al baño, y cerró la puerta, se miró en el espejo…

-Muchachita estas enloqueciendo, no pasa nada, solo estabas cansada, jajaja una estatua, solo es yeso con forma, no te puede hacer nada- pensó, diciéndose cosas para olvidar lo pasado y seguir tranquilamente, bajo la cara para lavársela, se secó con una toalla, y cuando se volvió al espejo, gritó con todas sus fuerzas, asustada, aterrada atemorizada, un grito perturbador que hizo que las cremas y botellas que estaban enseguida temblaran, rompió el espejo del baño, pues ella se vio reflejada así misma como un maniquí, vio la estatua con su misma ropa puesta, con el tono similar de piel a la estatua, sin pupilas, sin lunares ni marcas, el cabello de yeso, gritó, rompió el espejo y se agacho en posición fetal, tratando desde el piso de abrir la puerta sin tener éxito, se arrinconó, tuvo algunas cortadas por los vidrios caídos del cristal pero no le importa estaba asustada, se levantó y solo escuchó unas risas, risas burlonas, que uno hace sin abrir la boca, tan solo con la garganta, estaba asustada, hubo un silencio en el baño, un silencio ensordecedor, un silencio donde solo se escuchaba su respiración rápida, se tapó la boca con las manos y empezó a llorar.

De pronto se abrió la puerta, era su amiga, -¿Qué pasó?! ¿Por qué rompiste el espejo? Amiga ¡¿Que tienes que tienes?!- Le preguntaba mientras la tomaba de los hombros inclinándose para ver su cara, la llevó a su cama, la tranquilizó y a los muchos minutos amaneció, ella le dijo que necesitaba respirar, caminar y tranquilizarse, ella accedió y en el amanecer ella salió a caminar a un parque, el cielo estaba gris y hacia un viento fresco, había personas paseando a sus perros, otros haciendo ejercicio por la mañana, otros corriendo al autobús, en fin, nada fuera de lo normal esta vez, luego un perro corrió hacia a ella alegremente, ella se detuvo y se agacho para saludar al animalito…

Pero al verlo de cerca a los ojos, tenía los ojos blancos, de yeso, sin pupilas, ella se cayó hacia atrás asustada y corrió, al momento de darse la vuelta vio el mundo detenido, las hojas de los árboles, los semáforos, los carros, las personas corriendo, caminando, todo estaba detenido, y las personas se habían convertido en estatuas, en maniquíes de yeso, los animales también, y entonces…

Alguien gritaba su nombre, una voz, mortífera, grave, monstruosa, rasposa, horrible, lo grito de nuevo, y otra vez, ella asustada sin saber donde refugiarse, donde esconderse, con la palpitación rápida e invadida por el miedo daba vueltas a su alrededor, cuando vio la boutique, vio a las estatuas, como personas, pero su piel, era de un color normal pero, parecía que se quemaban, era como un papel quemándose, pero sin perder la forma, tenían ropa “normal” pero desgastada parecía que era de muchos años, o que habían tenido algún accidente, ellos, los maniquíes, la miraban, con unos ojos negros, negros completamente, con venas en su cara sucia, gritaban su nombre, mostraban sus dientes y tenían la boca con sangre, su piel de sus brazos además de quemada, se veían los músculos se les veían los huesos.

Estaba atónita estaba aterrada, temblando, y grito ¿Qué quieren de mí? ¡Déjenme en paz por favor se los pido déjenme en paz! Ella suplicando gritando y llorando, se agacho tomándose de la cabeza con las manos cerrando fuertemente los ojos…

Escucho los pasos de alguien, o algo que se acercaba, ella, recargada en un árbol, aun con las manos en su cara, cerrando los ojos, empezó a levantarse apoyándose en el árbol, empezó a escuchar la calma,  ningún sonido, más que un silbante viento y los pasos, rompiendo unas hojas, se quitó las manos de la cara y las apoyo en el árbol, sintiendo miedo y llorando, palpitando, solo palpitando sin abrir los ojos, sintió la respiración de alguien, sintió las cálidas manos tocando sus piernas queriéndola levantar y abrió los ojos…

Vio muchas personas caminando de un lado a otro, sonidos de autos, pasos, tacones, perros, alcantarillas, ¡OFERTA OFERTA! Gritaban a lo lejos, un hombre le acomodaba las piernas y los brazos en una posición para lucir su cuerpo, quiso moverse, no podía, tan solo observaba y sonreía, sabía de qué se trataba, en una estatua se convertía, se convirtió en un maniquí.

A lo lejos ve a una persona muy familiar, la reconocía por las prendas de vestir y la forma de caminar, era su compañera de cuarto triste sentada en una banca, mirándola a ella fijamente, se asustó, sintió temor, miedo, escalofríos, y ella sintió placer, sintió cosquillas en ella, sintió hambre, y luego sonrió…

——Themock 13, el tipo de la mala suerte——

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