Esa noche decidí acostarme tarde (una muy mala decisión). Estaba sola porque mis padres salieron de viaje de fin de semana. Soy hija única y mi compañía en esta fría noche es mi hámster, que no se cansa de dar vueltas en su ruedita. Estaba viendo una película en el cuarto de mis padres, hasta que me dio hambre y tuve que bajar a la cocina a hacerme algo de comer.
Cuando iba por las escaleras sonó el teléfono, me toco devolverme al estudio a contestar.
Contesté, era un hombre con una voz muy gruesa y fría, era demasiado tenebrosa, el me preguntaba por los antiguos dueños de la casa, por más que yo le decía que ya no Vivian ahí, él insistió a que yo se los pasara.
Antes de colgar él me dijo que ellos aún Vivian en esa casa, pero yo no le quise poner atención y le colgué el teléfono. Esa llamada me quito las ganas de comer, por lo cual volví al cuarto de mis padres a seguir viendo la película, me asuste mucho al ver el televisor estaba apagado, lo prendí y me volví a acostar, segundos después empecé a escuchar sonidos que venían de las escaleras del ático, sonaban como alguien bajando, luego llegaron al pasillo y entraron en mi cuarto donde lo único que se escuchaba era la ruedita de Lorenzo, mi hámster; cuando los pasos se detuvieron la ruedita también lo había hecho, luego los pasos continuaron por el pasillo hasta llegar al cuarto de mis padres yo me asuste mucho.
Lo primero que pensé fue en el motivo por el cual trasnoche esa noche, un motivo muy estúpido, era el estreno de una película muy buena que ya había visto, si tan solo me hubiera acostado temprano y no hubiera contestado esa llamada, todo sería distinto.
Antes de que los pasos entraran al cuarto sonó el timbre de la puerta, sentí mucho miedo y a la vez alivio porque los pasos se detuvieron.
Cuando bajé a abrir la puerta, no era nadie solo me acompañaba la oscuridad decidí volver a la habitación y acostarme a dormir; cuando volví vi algo aterrador: era Lorenzo, estaba sin ojos, me asuste tanto que decidí llamar a mis padres. Cuando cogí el teléfono, ese mismo hombre seguía en la línea aún preguntándome por los antiguos dueños.
Me armé de valor y le pregunté, dónde estaban ellos. Me dijo: sube al ático y búscalos, en ese instante colgó, poco después me di cuenta que el cable estaba cortado en dos.
Busqué entre las cosas de mis padres y vi fotos de personas que no conocía, estaban al frente de esta misma casa.
Encontré una vela, la prendí y decidí subir al ático. Estando allí vi dos siluetas al fondo de la habitación y cuando llegue constate que eran las mismas personas que estaban en las fotos y no tenían ojos.
En ese mismo instante una fría brisa paso y me apago la vela; el terror recorría mi piel con escalofrió y erizo. Me di la vuelta para bajar y la misma voz del teléfono me dijo: de modo que si los encontraste y no me los quisiste pasar, por eso te unirás a su destino…..