Esta historia es personal, lo viví en carne propia. Antes que nada es necesario que sepan que por causa de la siguiente historia tengo un leve trastorno mental. No se discernir entre lo real e irreal. Recuerdos me atormentan hasta el día de hoy
No era un creyente de lo paranormal, de los fantasmas, espíritus, demonios, pero tenía una obsesión con aquello, pero me gustaba buscar historias de los géneros anteriormente mencionados. Me llamaba la atención jugar la ouija, invocar demonios, ver espíritus, pero nunca tuve la oportunidad de hacerlo.
En fin, todo comenzó en mi casa, mis padres se fueron de viaje por 2 días con todos mis hermanos a visitar a mi abuela. Mis hermanos querían que fuera con ellos, insistían y trataban de convencerme, por más que lo intentaran, sabía que me iba aburrir rápidamente ¿qué iba hacer con unos viejos (aunque suene cruel) en su casa? Escuchar sus cuentos aburridos, sus charlas monótonas, de tan solo imaginar entrar a su casa me molestaba la idea, preferí quedarme. Pensé en miles de cosas que haría solo, escuchar música; invitar amigas, caminar desnudo, entre miles de cosas que son inútiles mencionar.
Mi casa está alejada de la sociedad, del ruido, de las personas, tiene tres pisos y una especie de azotea cerrada. Alrededor de ella solo hay árboles, a unos muchos kilómetros la estación de bomberos, mas nada que pudiera molestar, una casa perfecta para un escritor, aunque mis padres no lo fuesen. Invite a unos amigos que comparten los mismo gustos que los míos, todos llegaron cuando se oscurecía, a las 6 de la tarde. Eran en total 4 amigos, esperamos que cayera la noche para contar historias de terror como solíamos hacer siempre, pero esta vez quisimos llevar el nivel mas allá, probamos con un juego ‘’ demoníaco’’.
Se trataba de hacer una especie de estrella en el piso y prender unas velas en cada esquina del boceto, luego de eso apagar todas las luces, solo y si acaso la luz de la luna. Cuando todo estaba hecho pregunte – ¿Ahora, Que hacemos? – a lo que respondió Gerardo (siendo él, el que propuso jugar eso) – Ahora lo que falta es una víctima- Al escuchar esto, todos pusieron cara de terror, viéndose los unos a los otros con los ojos abierto, mi reacción fue el de un frió en todo el cuerpo. -¿una víctima? ¿Para que una víctima?- Pregunto Luis – Simple, necesitamos a alguien para que entre el demonio y pueda hablar – dijo Gerardo – nunca habías hablado de eso Gerardo ¿por qué alguien de nosotros trataría de hacer algo así?- espeto Pedro. – Gerardo respondió con tono burlesco y desafiante – ¿es que ustedes no querían llevar las cosas más allá? Bueno, ya es hora, además hay muchos que no creen ¿a que le temen? – Ya dejen el miedo, yo seré esa víctima, ¿qué me puede pasar? con tal yo no creo en esas estupideces- dijo Daniel.
Yo solo me limite a escuchar y observar. Después de la discusión, Daniel se acostó encima del dibujo de la estrella con las manos abiertas y piernas igual. Luego de estar como debía comenzó a temblar y a gritar como si lo estuvieran partiéndolo en pedacitos. Reaccione de la misma manera igual que todos gritar, luego soltó una gran carcajada burlándose de nosotros – no es más que una broma cálmense- dijo Daniel. Luego de pasar el susto se puso serio todo. Daniel acostado en la estrella, Pedro y yo sentados a una pequeña distancia de él mientras que Gerardo invocaba alguien, decía su nombre, algo como Lucífugo, decía – Lucífugo, preséntate en este instante, queremos verte manifestarte en Daniel- Aquellas palabras las recuerdo perfecto, daban escalofríos, después de tanto repetir insistiendo, hablándole a la nada, paso algo terrorífico. Daniel comenzó a mover su cuerpo bruscamente como si tuviera una convulsión, tanto así que parecía que se iba a quebrar cada uno de sus huesos. Esta vez no parecía una broma, era físicamente imposible mover su cuerpo de tal manera, todos gritamos – Daniel, Daniel ¿Que te pasa? ¡Responde! – a lo que se para y nos ve a cada uno de nosotros, no parecía su mirada, era profunda y negra, Luego con una voz fuerte, anormal y aterradora, como la de la película el exorcista nos dijo –morirán – quedamos paralizados todo empezó a moverse bruscamente, las mesas, los cuadros, los estantes tambaleaban. Daniel no sé como lo hizo, desafío la gravedad y se elevo al techo, caminaba como un animal en el techo en cuatro patas. Todos corrimos a mi cuarto a encerrarnos cuando vimos esto. Una vez allí Pedro se había desmayado, Gerardo me dijo – nunca pensé que pasaría algo así, pensé que no funcionaria- con los ojos sollozos – después de 5 minutos de miedo, tocaban la puerta de mi cuarto, cada golpe que le daba a la puerta era más fuerte, hasta el punto en que se pensamos que la rompería. Todo se calmo y prendimos la luz del cuarto, luego comenzó a deteriorarse hasta que exploto el bombillo, aterrados no sabíamos que hacer, con esa cosa que tenia Daniel, con Pedro desmayado y sin luz.
Ya habían pasado alrededor de 10 minutos y pensábamos que todo se había calmado, que aquella cosa se había ido. Bajamos lentamente haber que pasaba, dejamos a Pedro en la cama. Cuando escuchamos en mi cuarto un crujido, como si hubieran partido miles de ramas, cuando subimos era Pedro, estaba descuartizado, toda la carne habría sido desprendida del hueso dejando restos en todas las partes del cuarto. Comenzamos a llorar y a rezar, corrimos hacia fuera Gerardo y yo, cuando en el camino nos perseguía Esa cosa de nuevo, era Daniel, o por lo menos su cuerpo, tenía la boca ensangrentada, y una mirada loca y aterradora, pude notarlo por encima del hombro, corría como un perro, y gritaba en lenguas rara con la voz demoniaca, logró tomar por la camiseta a Gerardo y de allí no supe mas de él. Corrí como nunca a la calle y no vi atrás, corrí, corrí hasta encontrar unos viajeros que me sacaran de allí, una familia me acepto y me llevo a la estación de bomberos que era más cerca. El padre al llegar me pregunto qué había ocurrido y las palabras no me salían, llamaron a mis padres desde mi celular, que por suerte tenia en el bolsillo, nunca lo note, y bueno lo que paso después fueron cosas que son inútiles para decirles . Solo sé que desde aquel día no he podido dormir en paz. La imagen de los restos de Pedro invade mi cabeza, no sé qué ocurrió con Daniel ni con Gerardo, me perdí de la sociedad, nunca más me comunique con nadie. Siempre que estoy en mi cuarto veo las sombras y escucho gritos. Pero no lo comento a mis padres por temor a que me lleven a un manicomio.
Como dije anteriormente, no sé qué paso, ni quiero averiguar. Las historias que dan más horror no son las falsas son las verdaderas por más inverosímil que sea ocurrió, como me paso a mi te puede pasar a ti.
2 comentarios
Diosss menuda historia en serio pero da mucho miedo pobre niño se a quedado asi para siempre madre mia
wooow! Esto si me provoco escalofrios.. Saludos desde paraguay 😀