Creepypasta en español

Golpe de suerte

Podemos mirar atrás y en algunas ocasiones nos encontraremos con pequeños, raros y, a veces, mágicos momentos en los que un llamado «golpe de suerte» tocó nuestras vidas. Momentos que después o bien no pasaron a más y quedaron en una alegre anécdota, o se volvieron experiencias que verdaderamente influyeron en nuestras vidas. Lo que estoy por contar es la historia de un chico y su «golpe de suerte», que pronto se convirtió en una experiencia aterradora que marcaría su vida profundamente, o al menos eso es lo que creo…   Ya nadie prestaba atención a lo que decía el profesor, el calor iba en aumento al igual que el sinfín de palabras anotadas en el pizarrón. Mi aburrimiento era extremo y el ambiente del salón no me ayudaba en nada. Mientras paseaba la mirada por el salón, noté que dos compañeros hablaban en voz muy baja; sin embargo, no fui el único que se dio cuenta de esto. El profesor también los había visto y comenzó a regañarlos, enojado porque no prestaban atención a su muy importante lección, sentimiento reforzado notablemente por el horrible calor del día. Después del regaño, el profesor decidió que como castigo contaran a todos los del salón qué era lo que estaban platicando....

El curioso caso del Sr. Thompson

Una compilación de los aportes de DaPunster a Creepypastas.   El curioso caso del Sr. Thompson Noches atrás el viejo hombre yacía ebrio y destrozado en el sillón de su casa por la muerte de su querida Abigail; él no lo podía creer, hace sólo unas semanas habían celebrado su duodécimo cumpleaños y ella reía y saltaba como si su vida sería próspera por muchos años más. Pero por hechos del destino, y caprichos que muchos aún no pueden digerir, ella se fue, dejando un hoyo gigantesco en Richard Donovan Thompson. La muerte de la única hija de Rick fue realmente espeluznante para nuestro pequeño pueblo de Bigtown, en Colorado. La noticia rodeó no sólo el lugar, sino que revoloteó por todo el país como un terrible caso de asesinato y violación, pues según los forenses la pequeña sufrió de múltiples ataques de violación y tortura; su pequeño cuerpo fue hallado maltrecho y destrozado en las afueras del pueblo, en un paraje desolado del bosque. Las descripciones de los profesionales indicaron que fue torturada con varios instrumentos quirúrgicos básicos de un cirujano, como bisturíes, dilatadores y lancetas, para rasgar su delicada piel, y su inocencia. Lo más desagradable y horripilante del caso fue que hallaron el cuerpo de Abigail decapitado y...

El dóberman atragantado

La trampa En Berlín, después de la Segunda Guerra Mundial, el dinero era escaso, las provisiones se agotaban y eran muchos los que pasaban hambre. En aquel entonces, la gente contaba la historia de una joven que vio a un hombre ciego tratando de cruzar la calle, y se ofreció a ayudarlo. Ambos se pusieron a hablar y el hombre le pidió un favor: «¿Podrías llevar esta carta a la dirección escrita en el sobre?». Como quedaba en su camino, ella accedió. Entonces la joven partió, volteando antes de doblar en la próxima intersección en caso de que el hombre necesitase algo más; pero lo vio caminando apresurado entre los peatones sin los lentes oscuros y el bastón que antes cargaba. La joven sospechó, naturalmente, y llevó la carta a la policía. Cuando los oficiales llegaron a la dirección que indicaba el sobre, hicieron un descubrimiento escalofriante: tres carniceros habían estado recolectando carne humana y vendiéndosela a los hambrientos. ¿Y qué había en el sobre que le dio el hombre a la joven? Una nota, que simplemente decía: «Ésta es la última que les mando por hoy».   Lista de supermercado Recibió una llamada de su madre. Debido a que su automóvil había estado en el taller, le pidió...

El que nunca debe ser nombrado

Primera de varias entradas que protagonizan personajes temidos en el mundo de los creepypastas y los cuentos de terror. El crédito de las historias va hacia ignacio, Lemiwinks y Cesar Landeros (según el orden de aparición de cada relato). Lean la Guía de supervivencia para pistas de los próximos personajes. Al final de la entrada pueden acceder a más publicaciones populares de estos mismos usuarios.   El roto que engañó al Diablo El Diablo es tan diablo, que hasta los más malvados le temen. Es que nadie se atrevía con el Diablo, hasta que cierta vez, hace mucho, muchísimo tiempo, se encontraba un roto (persona pobre de malas costumbres) chileno. Bartolo era un huaso joven que todo le salía mal en ese año: en otoño se le helaron sus cultivos y en invierno se le inundó el sembrado. De pura flaca se murió su vaca. Así que Bartolo dejó el yugo, el arado, la rastra y el rastrón, y partió en busca de mejor suerte. Tenía familiares en la costa que eran pescadores. «Pero si yo no conozco el mar», se dijo a sí mismo el pobre Bartolo. «Ser minero debe ser más fácil», y se encaminó a los lavaderos de oro, en donde se decía que las pepitas de...

Casi humano

Despertó al oír el clic de la puerta cerrándose. Era medianoche: la luna brillaba fantasmagóricamente en el cenit de los cielos y todos descansaban con tranquilidad en sus hogares. Todos excepto el pequeño Will, que miraba desorbitado a la inexorable oscuridad, con la gigante camiseta de los Yankees transpirada, y el corazón acelerado a punto de catapultarse de su pecho. La habitación era un completo manto negro y sordo de misterios. La luz del pasillo, que se encendía para su tranquilidad, había quedado atrás cuando la puerta se cerró. No lograba oír casi nada: ni al gato de su abuela merodeando en la noche, ni a las ventanas zumbando por el fuerte viento de diciembre. Sólo alcanzó a percatar, aguzando el oído con esfuerzo, un leve crujido, como el de ramitas quebrándose bajo una pisada, que se repetía persistentemente. Trac, trac, trac. Trac, trac, trac. Con movimientos ágiles se destapó, empujando con las dos piernas la pesada manta de lana. Necesitaba sentirse libre para alcanzar el velador junto a su cama y encenderlo rápidamente, sin tener que prestar su diminuta mano a la incertidumbre de la oscuridad. Se estiró hasta palpar con la yema de los dedos un pompón peludo, y más arriba comprobar que estaba unido al cordón que accionaba...

El pozo de las cadenas + El Carnicero

Últimas leyendas urbanas alojadas en Nuevos envíos. El crédito va hacia tomas, quien nos comparte la primera historia, y el segundo relato es una creación original de Miguel Angel.   El pozo de las cadenas En el pueblo de Tecate, ubicado al final de la Rumorosa, se cuenta que en tiempos de la Revolución Mexicana (alrededor de 1910) vivía un matrimonio de personas muy pacíficas y trabajadoras. El señor se encargaba del cultivo de las tierras y su esposa se encargaba del cuidado de la casa; eran una pareja sin hijos. En aquella época no había mucha gente en los alrededores y los caminos eran simples brechas secas marcadas sobre el árido paisaje, vetas polvorientas por las que a veces pasaban los caballos levantando polvaredas con su andar. Un día aparecieron unos hombres que llevaban varias horas caminando bajo el sol ardiente. Extenuados y sedientos de tanto andar bajo el calor, vieron que el señor que trabajaba en sus cultivos era la única persona que tenían cerca y, en consecuencia, se le acercaron. —¡Buenas tardes! —saludaron. —¡Buenas tardes! —respondió el señor, dejando su labor y ventilándose con el sombrero—. ¿Cómo así por acá? Muy poca gente viene por aquí. —El deseo de encontrar buena fortuna nos trae —respondió uno de...

El Burdel de las Parafilias: Anofelorastia y flashbacks [Capítulo 6, parte 2]

ALYSSA ROMANOVA Finalmente había terminado la entrevista con aquella chica pelirroja de enorme frente que resultó ser hija de Nacho Sixxx, y ahora caminaba como un condenado a muerte hacia la habitación 205. Susurraba palabras obscenas, injuriaba todo lo existente y sobre todo profería maldiciones a su estúpido eslogan acerca de cumplir cualquier fantasía. Ahora tenía que andar por el burdel como si fuera otra de las prostitutas con los pechos a punto de escaparse de ese diminuto vestido que el cliente había elegido personalmente; al menos agradeció no haber recibido instrucciones de cómo debía comportarse. Pero claro, esto se ganaba por dejar que Jennifer hiciera las entrevistas mientras ella se tomaba su primer día libre en cinco años, quizá hasta ella lo había sugerido, pero ya se las vería con esa pequeña mujer cuando terminara con ese suplicio. Al llegar a la habitación se colocó el velo de monja que le habían indicado usar, y entró. La luz amarillenta le dio directamente en el rostro, era una réplica exacta de una parroquia que ella conocía bastante bien, apenas podía resistir salir de ese lugar para encontrarse con su fachada gótica horriblemente pintada de naranja. Desde entonces supo que aquello sólo empeoraría cada vez más. Se escuchaba un gimoteo...

Oscuridad

Todo comenzó cuando me mudé a mi nueva casa. Sí, es un poco trillado. Créanme, lo sé, pero es lo que pasó. Nunca había experimentado nada sobrenatural antes y, aunque tenía interés por ello, nunca esperé que realmente me sucediera algo. Conseguí rentar la casa a un muy bajo precio. No le di importancia porque era una casa vieja, ni tampoco estaba ubicada en el mejor de los vecindarios, así que supuse que era un buen trato. Luego de trasladar mis cosas, todo marchó bien por un tiempo. No recuerdo cuándo fue exactamente que comenzó porque para ese tiempo no era nada grave. A veces dejaba la luz de la cocina o del baño encendida y al volver la encontraba apagada. Sinceramente, pensaba que tan sólo me había olvidado de que la había apagado antes de irme. Luego de un tiempo comenzó a intrigarme, y empecé a dejar una que otra luz encendida deliberadamente. A veces, nada sucedía. A veces, encontraba las luces apagadas cuando regresaba. Para ese momento ya pensaba que algo andaba mal. No estaba asustado, sino confundido. Pensaba que quizás le pasaba algo a la corriente eléctrica. Comencé a dejar luces encendidas con mayor frecuencia porque creí que me ayudaría a identificar el motivo por el...

Bola de cristal

Psico-pasta I Fashionista Tercera y última entrada. Para el gran final: Bola de cristal y El destino de Tony, creaciones de Gusano y CHILLER, respectivamente. Ambas historias cuentan con dos partes, haciendo cuatro lecturas… asesinas (?).   Bola de cristal [Primera parte] Mi nombre es Naira, tengo veinte años y vivo en un pueblito del que no vale la pena decir mucho. Sería muy ilustrador, creo, mencionar que soy huérfana de toda la vida. No sé nada sobre mis progenitores, ni me interesa, siempre tuve prioridades más importantes. Pasé la vida entera en un orfanato, nunca nadie quiso adoptarme; tal indiferencia había para conmigo también por parte de mis compañeras de cuarto, pero jamás me importó. Disfrutaba estar sola, sabrá Dios por qué, así que nunca llamó ni una pizca mi atención la compañía humana o animal. Aun hoy, yendo ya a la universidad, habiendo pasado la adolescencia, me siento así. Mis únicos compañeros son las queridas esculturas, fruto de mis propias manos, que llenan la casa y el viejo piano que está en el salón. Y así soy completamente dichosa y feliz. Sólo una vez la compañía humana me hizo bien, pero apenas desapareció todo volvió a ser como antes: monótono y extraño. Cabe decir, sí, que no...

El Burdel de las Parafilias: Anofelorastia y flashbacks [Capítulo 6, parte 1]

PUTRID DOLL Coloca una nueva hoja sobre su restirador, en la esquina superior izquierda se encuentran dos bocetos: el primero muestra a una chica con un vestido hecho de piel y coronada con una diadema de dientes, mientras que el segundo ilustra a un par de gemelas vestidas como bailarinas de belly dance sosteniendo espadas, es el espectáculo que se presentará esa noche. Sin embargo, esta vez su jefa, Alyssa Romanova, la hace ponerse cursi debido a que una estúpida pareja de clientes quería celebrar su aniversario en el burdel. ¿Quién carajos celebra su matrimonio en un burdel? Qué idiotez… eso del romanticismo no era para nada lo suyo, y no era parte de su contrato… Bueno, obedecer en todo a Liss era su trabajo, pero cuando se lo planteó no se imaginó esta situación. Dibuja tres cuerpos destazados formando la típica frase “I Piensa en llamar a la pequeña Candelaria (la criada que usualmente ofrece bocadillos caníbales a los clientes) para que le proporcione algunos de sus manjares, pero presiente que sólo será una distracción. Decide tomar una libreta de dibujo y recostarse en su cama, siempre le ha resultado más fácil inspirarse estando horizontalmente. Abre la libreta y sólo consigue usarla como almohada, esa labor le está...

Levitación

Morris Hobster fue mi mejor amigo por aquellos años en los que la sociedad condenaba estoicamente la actitud tan impetuosa y dinámica de la juventud. No puedo decir que éramos rebeldes, porque no era así: simplemente, teníamos otras ideologías más profundas y el bello don de la curiosidad. Es que así éramos Morris y yo: nos encantaba experimentar cosas nuevas como a cualquier joven de nuestra etapa. Era normal que todos se comportasen así, ¿no? La verdad es que nunca pude comprender por qué nuestros padres y demás familiares se escandalizaban ante nuestras filosofías, actos y cuestiones. En realidad nos daba igual lo que creyeran acerca de nuestra mentalidad tan abierta e ilimitada, siempre dispuesta a conocer más cosas sobre la realidad que nos rodeaba. Y es que mi amigo y yo éramos de aquellos que gustaban de buscar nuevas expectativas y definiciones de la existencia que llevábamos, leyendo por aquí, tomando fotos por acá, y luego compartiéndolas entre los dos; sacábamos conclusiones desde nuestro punto de vista y más tarde buscábamos información sobre los resultados a los que habíamos llegado. Definitivamente, no me puedo quejar de mi juventud, pues disfruté tanto como jamás lo he hecho. Si existía una palabra para definir la ideología de Hobster, ésa era...

El necrófago

Una compilación de los aportes de shireke a Creepypastas.   El necrófago Ese día, Ahmar vagaba a pie por una de las calles de la fértil Idlib, lamentablemente borracho y mareado. Estaba perdido, y no sabía con seguridad hacia dónde se encontraba su casa. Pasaban las once y media cuando vagaba por una de las calles más viejas y oscuras, donde no había un alma. Después de mucho trastabillar por aquí y trompicar por allá, se encontró finalmente con una persona, y no dudó en dirigirse hacia él. Éste era un hombre de aspecto humilde, llevaba ropas de tono claro, pantalones abrigados y un sombrero de ala ancha, que al parecer era de paja o algún material similar. El material del sombrero era lo que menos le importaba a Ahmar, y poco le importó la forma curiosa y arcaica en la que vestía el desconocido. —¿Señor, me puede dar indicaciones de cómo llegar a mi casa? —balbuceó Ahmar, con la cara roja. —¿Está perdido, señor? —dijo respetuoso el hombre, de rostro amable y confiado, con una sonrisa tranquila. El ala del sombrero le tapaba los ojos con una sombra gruesa. —Ayúdeme, por favor, no quiero dormir en la calle ¿sabe? Traigo cosas de valor… y… por favor, lléveme a...

El Burdel de las Parafilias: Incesto y voyerismo [Capítulo 5]

—¿Qué diablos te pasó en el ojo? —le preguntó Alice a su mejor amiga, a la cual parecía que le hubieran propinado una buena paliza. —Si te lo contara no me lo creerías… —Vamos, te conozco desde la primaria, sabes que puedes contarme lo que sea. Su interlocutora meditó un poco, hasta que por fin se decidió a hablar. —Bien… ¡cumplí mi fantasía! ¡La de Bundy! —¡Pero es imposible! —argumentó ella, completamente incrédula. —Eso creí yo, ¡pero sucedió! No lo sé… conocí un lugar bastante extraño, podría decir que tiene algo de sobrenatural. —¡Dame la dirección! —¿Qué piensas hacer? —No puedo decirte, pero sé que si pudieron conseguirte a Bundy, podrán satisfacerme. Tras toda clase de chantajes para que le revelara su fantasía, sin conseguirlo, su amiga le proporcionó la dirección y las indicaciones pertinentes, omitiendo, por supuesto, la parte del pago. Una hora después, Alice ya estaba de camino al lugar. Tenía algo muy claro en mente, o mejor dicho, a alguien: su padre. Sus progenitores se habían divorciado cuando ella tenía once años, no entendía por qué, ellos parecían amarse demasiado y nunca los vio discutiendo. Se quedó al cuidado de su madre que se negó a darle explicaciones, lo único que llegó a decirle fue la...

Mi pabellón

He trabajado en un hospital psiquiátrico penitenciario por diez años ya, y sinceramente puedo decir que no cambiaría mi trabajo por nada en el mundo. Con esfuerzo cualquier rehabilitación es factible, y creo que la justicia verdadera puede ser servida. Recuerdo vívidamente mi primer día, cuán aterrado estaba por hacer la jornada nocturna. Cuán intranquilo me ponía al caminar ese corredor largo, oscuro y silencioso. Nunca se te olvida la frase que escuchas en tu primer día: «Vista abajo, sigue derecho». Éste es un hospital bastante viejo y pequeño, diseñado para un tipo especial de pacientes. Sin puertas, sin vidrio. Sólo barras. De hecho, se cree que el pabellón en sí está encantado. Los pacientes describen a un «demonio» que merodea las celdas por la noche. Pero esto es sólo algo que se les dice a los reclutas nuevos. Hoy día puedo identificar cuáles reclutas se quedarán y cuáles no. Me intriga ver la manera tan fresca en la que reclutas nuevos manejan ciertas situaciones, y cuán apasionados son para rehabilitar lo innombrable. Necesitarás esa pasión que yo tengo. No quiero entrar en detalles para respetar la dignidad de algunas personas, pero digamos que he visto a más reclutas irse que quedarse. En este momento me encuentro en mi...

Fashionista

Segunda de tres entradas de creepypastas que protagonizan asesinos psicópatas. La primera y última historia nos las comparten NekroOmega Overlord y Francisco, respectivamente, mientras que la segunda es una creación original de Agustin. Al final de la entrada pueden acceder a otro envío popular, aparte de excelente, de NekroOmega.   Fashionista Era una mujer sumamente amable, y sumamente entrometida. Cada semana le llevaba a la oficina algún postre: tarta de queso, galletas caseras, costra de chocolate blanco con frutas secas, emparedados de crema de maní con mermelada… en fin, que por lo menos 5 de sus 87 kilos eran responsabilidad de esa señora. Y todo esto le molestaba tanto a su novia: la recibía con toda educación, pero una vez que se iba cerrando la puerta tras de sí, comenzaba a recriminarle el que le aceptara tantas atenciones. ¿Qué buscaba esa señora? ¡Si casi podría ser su madre! ¿Cuáles eran sus intenciones? ¡Y esa manera de hurgar en la intimidad de los demás! ¡Como si quisiera saber algún oscuro secreto! ¡Pero si no había nada que investigar! Claro, a menos que él le ocultara algo, pero ella no. Ella qué podría ocultar, si todos la conocían. ¡Qué fastidiosa mujer! La aventaría por las escaleras si pudiera. Le sacaría los...

El Burdel de las Parafilias: Estigmatofilia y algo más [Capítulo 4]

En su trabajo Liss estaba acostumbrada a observar a toda clase de esperpentos, depravados, exconvictos y mujeres tan horribles que resultaría difícil que consiguieran sexo gratuito, por lo que le pareció curioso tener a un espécimen como su interlocutor en el burdel. Se trataba de un muchacho alto de veinte años, con facciones delicadas, cabello negro rizado y una piel tan perfecta y blanquecina como la porcelana, además de portar gafas oscuras; de inmediato ella pensó en un Jim Morrison muy joven, lo único que disminuía ligeramente su atractivo era su pronunciada delgadez. —Bien Mattew, ¿por qué viniste al burdel? —preguntó ella con verdadero interés. —He escuchado que son en extremo complacientes, y que no conocen límites por lograr satisfacer a sus clientes —pronunció él con voz grave. —Es verdad —le respondió, invitándolo a continuar. —Estoy interesado en una joven que asiste a mi universidad, tiene varios tatuajes y perforaciones. Verás, soy estigmatofílico. —De acuerdo… aunque con tu físico no entiendo por qué necesitas de nuestra ayuda, somos un burdel, no cupido. —Mi interés por ella dista mucho de ser romántico, y la estigmatofilia no es mi única parafilia; digamos que la otra no entra en los límites legales, así que… —Entiendo, necesito el nombre de la chica y...

Cintas

Trabajo en una estación de gas en la zona rural de Pennsylvania. Es un trabajo aburrido, pero es bastante simple y pagan bien. Hace unas cuantas semanas, un chico nuevo comenzó a trabajar conmigo; lo llamaré Jeremías. Jeremías es raro. Tiene alrededor de veinticinco, y la risa más espeluznante que jamás haya oído. Mi jefe y yo lo hemos notado, pero nunca ha sido un problema, así que no hay mucho que podamos hacer al respecto. Los clientes nunca se han quejado de él, y siempre ha hecho su trabajo bastante bien. Hasta hace unas semanas, al menos; entonces los productos empezaron a desaparecer. Los empleados que roban pueden ser un problema para cualquier negocio que venda bienes a los clientes, y sólo había una persona trabajando en la estación cuando los robos ocurrían (es un establecimiento muy pequeño). Hace dos semanas mi jefe empezó a notar que nos estábamos quedando sin aceite de motor. Al principio sólo eran unos cuantos contenedores los que faltaban, pero después cajas enteras y estantes del producto desaparecían. En nada de tiempo, cargamentos de aceite de motor desaparecían al día siguiente de haberlos adquirido, y siempre tras el turno de Jeremías. Mi jefe revisó las cintas de seguridad de cada una de las...

El Burdel de las parafilias: Hibristofilia, masoquismo y Bundy [Capítulo 3]

Ahí estaba Alyssa Romanova (Liss) entrevistándose con una nueva clienta. Recibía a unos cuarenta al día, de los cuales apenas la mitad aceptaban los términos del acuerdo, y muy pocos eran los que hacían peticiones interesantes. Frente a ella se encontraba una joven de diecinueve años, bastante delgada, que evitaba hacer contacto visual y llevaba una falda corta y una camiseta de tirantes: su nombre era Jazmín Auz. —De acuerdo señorita Auz, ¿vino porque tiene algo en específico en mente o quiere que le sugiera alguna de nuestras parafilias más populares? —He pensado en algo, pero es… es algo imposible —Al escuchar esto, Alyssa apenas evitó hacer un sonido de molestia; escuchaba esa palabra muchas veces al día, y rara vez precedía a una fantasía difícil de realizar, normalmente se referían a alguna situación incestuosa o de adulterio, nada que un buen secuestro no pudiera solucionar. Muy raras ocasiones había circunstancias más complejas, pero no había imposibles para ella. —Esa palabra no existe para nosotros —respondió Liss con completa convicción. —Quiero tener sexo con Ted Bundy —le respondió Jazmín mirándola por primera vez a los ojos, desviando de inmediato la mirada y retomando su tono tímido—. Bueno, no tendría que ser él, no quiero tener sexo con un esqueleto…...

El Penitente de Ovruch + La casa del chivo

Nueva entrega de leyendas urbanas, esta vez con algunas de las mejores que han llegado a la página. El crédito de las historias va hacia Armando, quien hizo una fenomenal adaptación de una leyenda mexicana, y la siguiente historia nos fue compartida por Maraa.   El Penitente de Ovruch Esta leyenda, muy poco conocida por ser propia de la pequeña ciudad ucraniana de Ovruch, es una de esas leyendas tan jóvenes (surgió a finales de los noventa) que recién acaba de superar el ámbito de rumor urbano. Cuentan en Ovruch que existe un espectro, un fantasma que algunos han visto penando de madrugada, siempre alrededor de una iglesia, siempre en noches cuando la soledad ha impregnado los alrededores del sitio en que se ha aparecido. Dicen que tiene dedos anormalmente largos, que viste de negro y que tiene un rostro que evidencia juventud pese a su monstruoso aspecto: cara aplanada, boca alargada y amplia, un ojo más grande que el otro y el cráneo deforme, terminado en una puntuda protuberancia sobre la que cuelga su larga y despeinada cabellera rubia. Todos los que lo han visto han relatado que caminaba y caminaba alrededor de la iglesia en que se aparecía; que a veces se detenía, se arrodillaba y lanzaba...

Escondido

El piso de arriba Cuando era niño mi familia se mudó a una casa vieja y enorme de dos pisos, con espaciosos cuartos vacíos y tablones que rechinaban. Mis padres trabajaban, así que usualmente me quedaba solo al venir de la escuela. Un día que llegaba un poco tarde, la casa todavía estaba oscura. «¿Mamá?», llamé, y la escuché decir con voz cantarina «¿Siiiiiií?» desde el piso de arriba. La llamé de nuevo mientras subía las escaleras para ver en qué habitación se encontraba, y de nuevo me respondió con un «¿Siiiiiií?». Estábamos redecorando para ese tiempo, y no sabía ubicarme entre ese laberinto de habitaciones, pero ella estaba en una de las más alejadas, al final del pasillo. Me sentí intranquilo, pero supuse que era normal y me dirigí a ver a mi madre, sabiendo que su cercanía apaciguaría mis miedos. Justo cuando tomé la perilla para entrar en la habitación, escuché la puerta principal abrirse y a mi mamá decir, «Cariño, ¿estás en casa?» con una voz alegre. Di un salto hacia atrás, sobresaltado, y corrí hacia las escaleras para ir con ella; pero cuando volteé desde los primeros escalones, la puerta de esa habitación se abrió lentamente haciendo un quejido. Por un breve instante, pude ver...

Psico-pasta

Primera de tres entradas de creepypastas que protagonizan asesinos psicópatas. El crédito de las historias va hacia sus autores: cassandradiaries, Derek y Nabudis (según el orden de aparición de cada relato). Al final de la entrada pueden acceder a más creaciones populares de estos mismos autores.   Psico-pasta Lágrimas de desesperación recorren las mejillas de la pequeña Roxie. Con las pupilas dilatadas, sus ojos se han acostumbrado a la permanente oscuridad de su cuarto. Está desconsolada, pues tiene bien sabido lo que ocurrirá a continuación. Sus manos envuelven unas rodillas temblorosas, que se balancean bajo el chorro de agua adelante y atrás rítmicamente. Teme escuchar la puerta abrirse, pero más teme los pasos que le siguen, pues si hay algo que el tiempo le ha enseñado es a anticipar su castigo mediante el ritmo y la intensidad de las pisadas, sobre todo las lentas y pesadas. Pobre Roxie, si supiera que no se lo ha imaginado. La puerta sí se ha abierto, sí hay alguien bajando, y sí, las pisadas se acercan lentamente a ella. 10/01/06 A la mitad de la carretera principal es hallada una pequeña bolsa de basura que contiene restos humanos. 12/07/12 Tyler se encontraba frente al computador en busca de los mejores creepypastas, como acostumbraba a hacer religiosamente desde que...

El Burdel de las Parafilias

Consta de (hasta ahora) siete capítulos. Escrito por Fairuza < https://www.facebook.com/fairuzaescritora > Con su permiso recolectamos y editamos la saga en creepypastas.com. Los capítulos serán publicados semanalmente, uno cada lunes. Por lo que este índice se encuentra en constante actualización.   No se recomienda su lectura a personas de poco criterio o demasiado moralistas. El Burdel de las Parafilias El Burdel de las Parafilias Rompiendo protocolos El Burdel de las Parafilias El Burdel de las Parafilias Hibristofilia, masoquismo y Bundy El Burdel de las Parafilias El Burdel de las Parafilias Estigmatofilia y algo más El Burdel de las Parafilias El Burdel de las Parafilias Incesto y voyerismo El Burdel de las Parafilias El Burdel de las Parafilias Anofelorastia y flashbacks El Burdel de las Parafilias El Burdel de las Parafilias El Burdel de las Parafilias El Burdel de las Parafilias Pirofilias y un slasher El Burdel de las Parafilias El Burdel de las Parafilias