La puerta

Hace unos años mi madre me conto unas historias algo perturbadoras, sobre el poder mental,  puertas interdimencionales y parasicología en general, pero la que más me dejo tocado fue la de la puerta, la puerta que abrió pero nunca cruzó. Al principio creí que era algo metafórico, ya sabes, como cuando uno comienza a hacer algo, pero luego te da miedo y lo dejas a medio hacer, algo inconcluso por temor, como comenzar a leer una historia y dejar de hacerlo sin llegar al final…

imagen de puerta a la nada

Su relato partía en los años 70, cuando ella vivía en un apartamento en el centro de la ciudad, apartamento donde se llevarían a cabo las cosas que estoy por contarles. Mi padre compro un libro, un libro de parapsicología, donde te enseñaban a hacer muchas cosas geniales, aunque algo falsas a mi parecer (al menos hace unos años cuando mi madre comenzó a contarme), como doblar cucharas, telequinesis, piroquinesis, crear puertas interdimencionales, leer los pensamientos, etc. Ellos leyeron este libro y comenzaron a practicar lo que se enseñaba, y lograron dominar varias técnicas (cosa que no creí en ese momento), pero había una que era la más difícil de todas, la puerta.

Practicaban día a día, por semanas, sin que sus esfuerzos dieran frutos, parecía ser imposible, hasta que un día la puerta simplemente apareció. Era una puerta común, de madera, color café, con una manilla a su derecha, una puerta común plantada en medio de la sala de estar. Perplejos se acercaron a ella, la vieron por ambos lados, no había nada, era solo una puerta, materializada, en medio de la sala. Como ya deben de saber, quizás porque también lo sienten, la curiosidad por abrirla era inmensa, por lo que mi madre sin pensarlo tomo rápidamente la manilla, la giro y tiro de ella hacia atrás, la puerta se abrió con dificultad y revelo a sus atónitos ojos un vacio infinito y abrumador, y de este vacío se escapaban voces de dolor y agonía, gritos y alaridos ensordecedores, pero luego silencio, absoluto, y una luz, una luz clara y cálida que levitaba en el marco de la puerta, entonces mi madre comenzó a escuchar en su mente, “ven con nosotros, ven con nosotros”, y sin pensarlo comenzó a caminar al interior, hacia la luz hermosa.

Mi padre vio otra cosa.

El me conto que no era una luz, sino una esfera roja, brillante, uniforme en toda su superficie, que también levitaba. El no escucho ninguna voz hermosa, solo los mismos gritos de sufrimiento eterno, alaridos que no te permitían pensar. Cuando vio a mi madre caminar hacia la esfera, no podía comprender lo que pasaba, pero sabía que tenía que detenerla, por lo que de un movimiento rápido la empujo fuertemente hacia atrás, tirándola sobre el sillón, cerró la puerta de un golpe tan fuerte que en ese momento la puerta se desintegro y desapareció de este plano material.

Mi madre quedo muy mal después de escuchar la versión de mi padre, ambos quedaron muy asustados por este evento que cambiaria sus vidas para siempre. Botaron el libro a la basura y juraron nunca más jugar con ese tipo de cosas. No importaba, la puerta se había abierto, y muchas cosas logran salir por ella. La actividad paranormal que comenzó a suceder en ese apartamento era increíble, sillones moviéndose a todas partes, aparatos eléctricos gobernándose a sí mismo, puertas que se cierran y se abren a voluntad, en fin, lo típico.

Yo, incrédulo como nadie, quise demostrar que me estaban mintiendo, así que les pregunte por la dirección del apartamento, obviamente no me lo dieron, dijeron que no se me ocurriera investigar ese tipo de cosas, que hay puertas que tienes que dejar cerradas. No me dejaron otra opción que buscar en internet. Google, miles de resultados, pura basura, no crean nada de lo que está ahí.

Paso un tiempo, hasta que descubrí la deepweb, que lugar más bizarro, puedes encontrar de todo, pedofilia, snuff, tortura, asesinatos, experimentación humana, tráfico de armas, sicarios y un sinfín de las cosas más ilegales del mundo. Yo en realidad fui por los libros, y encontré uno, el que creía seria el indicado, y si que lo fue.

Ese mismo día en que lo encontré comencé a practicar, y me hice muy bueno, en especial con la piroquinesis. Pasaron unas semanas antes de que me sintiera listo para la puerta. Hubo un punto en que me puse a pensar, que estoy haciendo, ya comprobé que estas cosas son reales, la puerta debe ser real, y si la abro será un desastre, pero la curiosidad pudo más que yo. Soñaba cada día con la puerta, la puerta me llamaba, era como si supiera que yo la deseaba, que la buscaba y ella también a mí, llegue a sentir que la razón de mi existir era pasar esa puerta, completar el circulo que ellos dejaron inconcluso, nunca hay que dejar los círculos inconclusos.

Ese día me prepare para hacerlo, materializar la puerta. Comencé los preparativos y me concentre, hice todos los pasos que había estudiado, hasta que de un momento a otro, en un parpadeo, apareció la puerta, de la nada, ahí estaba, la común puerta de color café con una manilla a su derecha. Sin bacilar, corrí hacia la puerta y tome la manilla, la gire, y comencé a tirar hacia atrás, a luchar contra la presión del vacío, con fuerza, fuerza y más fuerza, logre abrirla de par en par.

Lo que vi me dejo con los ojos desorbitados, era el vacio más desolador que pueden imaginar, y a lo lejos se divisaban esferas que deambulaban en el infinito, y no olvidemos los gritos, esos gritos que no me dejan descansar, eso gritos que me desgarran el alma a cada segundo de mi vaga existencia, esos gritos que me hacen unirme a ellos y desgarrar mi garganta para formar un coro universal de sufrimiento y agonía, eterna e infinita, eso gritos que me hacen odiar a quien no esté aquí conmigo, pero espero en mi agonía, porque tarde o temprano, tu estarás aquí.

 

 

creación propia

ferfer777

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5 comentarios

Aunque me gusta la sugerencia del final de que lo que nos espera del otro lado es horrible, ejem, en todo lo demás la historia me es un fail.

No puedes simplemente decir cosas como «Una vez me convertí en la Antorcha Humana, decidí tirármela de la Chica Invisible y abrir puertas en medio de la nada que te llevan a la nada, con mis poderes de Chica Invisible». Según recuerdo ella podía hacer más que hacerse invisible, o algo así.

Tampoco puedes dejarlo en que «La puerta» es una puerta que te lleva hacia algún lugar presuntuosamente horrible. Me quedé esperando por una explicación, al menos de diccionario, de lo que es La puerta, y no la diste. O qué, ¿en el libro ése te decía tan sólo «La puerta. Piensa en ella y te saldrá», sin dar más explicaciones?

Lo que más me desagradó fue eso de «cuando se salieron de la puerta comenzaron a mover muebles y trastear los electrodomésticos… lo típico», como si no tuvieran nada mejor que hacer, que hacer «lo típico». No sé por qué insisten en hacer parecer a los fantasmas unos sin vida que sólo quieren joder sin motivo aparente ._.

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